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Asignatura: Psicología, Ética y Derechos Humanos.
Cátedra I: Prof. Tit. Reg. J.J, Fariña.
Alumna: Galvani, Gabriela Edith.
Comisión Número : 8
Prof. Comisión Trabajos Prácticos: Lic. Noailles, Gervasio.
Película Asignada: Descarrilados (2005). Dirección Mikael Hafstrom.
Consigna Segundo Parcial:
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Mutro” de J.P Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente- el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del Módulo 4.

Charles, (el personaje que encarna Clive Owen) un exitoso y esforzado miembro de una agencia de publicidad es el protagonista elegido de este relato. Entre pocos momentos profesionales satisfactorios y una familia afectada por la enfermedad de la hija, el buen hombre de casa americano encontrará en medio de los paisajes grises y acerados una visión despertadora, señuelo y perdición de los hombres: Lucinda (Jennifer Aniston), una atractiva mujer que lo motivará a cambiar su rutina, a tomar una decisión que lo llevará más queriendo que sin querer a una intriga de la cual una vez iniciada la partida, no podrá escapar. En palabras de Juan Carlos Mosca: “eso inesperado e impensando que le ha sucedido lo toca de cerca, “realmente” lo toca. (…) Pero todavía falta una segunda vuelta, que recorte la posición de Sujeto.(…) Recorriendo las marcas que recortan un lugar, algo queda fuera de toda captura posible pero la vuelta siguiente patentiza (…) esta imposibilidad, pero esta imposibilidad funda una posibilidad, registrar el recorrido y saber algo sobre el lugar que se ocupa en relación a él, y hacerlo propio” Intentaré rastrear este recorrido, desde esa toma de decisión y los efectos inesperados que ésta tiene para Charles, convocándolo a dar respuesta, responder por su acto. Intentaré ubicar la posición de Charles frente al campo de la determinación.
Un ejecutivo que todos los días viaja puntualmente en el tren que lo lleva a su oficina, una mañana de Octubre por azar, se retrasa y pierde el tren por pocos segundos. No tiene otra opción que necesariamente tomar el siguiente. Ya sentado en el vagón su mirada se centra en las piernas de una mujer, todos los hombres tienen la atención puesta en esas piernas sexys. La oficial del tren le pide su boleto, con asombro recuerda que olvidó sacarlo debido al apuro que llevaba por lo tanto debía pagar 9 dólares, busca en su billetera y descubre que no posee efectivo, ensaya una explicación: “mis esposa vació mi billetera al salir hacia el trabajo esta mañana” pero la oficial es implacable: “Oh, ¿entonces es culpa de su esposa, no? Intenta justificarse, salirse de esa situación embarazosa pero la Oficial le dice que tiene que pagar o bajarse en la próxima parada, ninguna explicación racional del orden de la necesidad inmuta a aquella mujer. Azarosamente la mujer que llamaba la atención de todos, sin mirarlo siquiera ofrece pagar su boleto. Él insiste que no, pero Lucina le dice que no hay inconveniente y termina pagando el boleto. La oficial le dice: “es un hombre afortunado”. Charles se sienta enfrente de esta mujer, le agradece y le dice: “solo quiero que piense que aquello no fue a propósito”. Entablan una conversación, Charles intenta devolverle el dinero si ella baja en la estación donde él y lo acompaña a un cajero, ella le dice que se lo puede devolver al día siguiente pero que tendrá un interés del 10%. Lucinda se presenta: “soy asesora financiera, le robo dinero a mis clientes”, Charles hace lo propio: “soy ejecutivo comercial, engaño amas de casa”.
Al otro día Charles toma el tren atrasado para buscar a Lucinda y devolverle el dinero, continúan las conversaciones. La atracción es inmediata, Charles busca en Internet el número telefónico de la empresa en que ella le había mencionado que trabajaba, la llama y la invita a almorzar. Las citas para almorzar pasan rápidamente a cócteles luego del trabajo y no mucho tiempo después la atracción los lleva a una habitación de un hotel. Pero lo que en principio parece un affaire deseado se ve truncado cuando un desconocido (La Roche) irrumpe en el lugar, los amenaza con un arma, los roba, y luego de una golpear a Charles viola reiteradamente a Lucinda. A partir de ese momento, las cosas no vuelven a ser las de antes. Charles, no realiza la denuncia a la policía porque Lucinda se lo pide ya que la policía preguntaría qué estaban haciendo allí; también esconde el episodio a su esposa. Pero aquel violador, irrumpe en su vida chantajeándolo una y otra vez, le exige dinero a cambio de no decirle nada a su esposa primero y luego de no matar a su familia. Charles, decide “hacerse cargo” y pagar luego de ver a Lucinda quien le pide no hacer la denuncia debido a que si su marido se entera del affaire le quitaría a su hija.
La trama se va enredando y complicando cada vez más. Presionado por las preguntas de un detective acerca de la muerte de su compañero de trabajo quien murió en manos de La Roche por intentar ayudarlo; y presionado por haber utilizado los ahorros de siete años destinados a solventar la enfermedad de su hija decide hablar con su mujer: “Cometí un error terrible Dee. Todo el dinero que habíamos ahorrado no está” Frente al estupor e interpelación de la mujer Charles le dice: “Lo siento mucho…Voy a recuperarlo… Voy a hallar un modo (…) Te lo voy a contar todo y no sólo es caso de dinero” pero la escena termina allí, no sabemos qué es lo que le cuenta.
Charles da una respuesta anclada en el “yo soy culpable”. Hasta aquí Charles no se interroga, mecánicamente paga a su extorsionador. Podríamos pensar en una relación con la responsabilidad jurídica en la que Charles asume simplemente la deuda contraída por la falta, por el daño que siente causó a Lucinda esa noche en que no cerró la puerta de la habitación del hotel y queda cautivo incluso con su cuerpo (es golpeado reiteradas veces). Frente a Lucinda asume la responsabilidad, se hace cargo contrayendo una deuda de una culpa (en lo material) y frente a su esposa asume la responsabilidad de haber perdido el dinero de los ahorros. Ahora bien, esta culpa consciente está en sintonía con su yo, a modo de la “culpabilidad morosa” a la que refiere Jinkis. Todavía no tenemos una interrogación de nuestro personaje, esta culpa opera como respuesta final, taponando la posibilidad de implicación del sujeto.
La escena continúa y nuestro personaje busca a Lucinda en su trabajo. Allí descubrirá que Lucinda Harris no es la mujer a quien había estado viendo y es allí donde claramente se configura un segundo tiempo el cual interpela a Charles subjetivamente a quien la sorpresa lo ob-liga a retrotraerse y fundar el primer tiempo: “soy asesora financiera, le robo dinero a mis clientes”. Es este tiempo segundo el que posibilitará una respuesta a aquella interpelación, una respuesta que ligue los elementos disonantes. D’ Amore plantea que no existe manera de no responder, pero que se abre un abanico de posibilidades frente a esta interpelación y que no necesariamente implican la conformación de un tiempo 3 como configuración subjetiva, como efecto sujeto en el que se construye un sujeto de deseo inconsciente. Y en este sentido, nuestro personaje es ajeno a la responsabilidad subjetiva, aparece en su lugar la proyección y la negación por las cuales la culpa resulta anestesiada y por tanto imposibilita dicha responsabilidad subjetiva: a lo largo de la película permanece inmutable ante la muerte de su compañero, ante las preguntas del detective, ante su mujer, ante las preguntas de su jefe; si la culpa es de La Roche, él nada tiene que ver con eso.
Enterado Charles del engaño en el que ha caído, pone la responsabilidad afuera, no aparece el efecto sujeto entre el azar y la necesidad, aparece como una marioneta manejada por hilos sutiles y tenebrosos. Charles es pura determinación. Y queda claro en la escena del hotel en la que enfrenta a Lucinda en presencia del nuevo engañado, momento que le dedica un parlamento a este hombre: “Ustedes se conocieron en el tren, ¿es así?. Por accidente, simplemente casualidad. Ella estaba tan hermosa e inteligente y tu no creíste que ella estaba atraída por ti. Ella era demasiado buena para ser verdad. Ella te mostró esta foto de su hija. (…) Él iba a robarte y violarla solo que no sería una violación ¿verdad?” Y frente a la pregunta del hombre de por qué iba a violarla, Charles le contesta “porque iba a hacer que tú te sintieras culpable por no haberlo impedido. Por no haberla protegido.” Lo que se tapona claramente es la posibilidad de establecer una relación más ética con su deseo, si bien lo habían engañado ¿por qué cayó él en esa trampa? ¿qué tendrá que ver eso con su deseo?. Esto no se lo pregunta, en el segundo tiempo funda el primero a partir de la presentación de ella “le robo dinero a mis clientes” y no desde el discurso de él: “engaño a amas de casa”. Podemos pensar que algo de su deseo se jugaba allí, no sabemos qué explicación dio a su mujer en aquel “sinceramiento”, ¿acaso habrá engañado a esa ama de casa?.
“Saberse culpable implica pasar por una experiencia analítica de deseo inconsciente que, una vez más, ob-liga. Sin duda es más sencillo querer des-ligarse del asunto, no querer saber nada de ello.”
Se constituye una secuencia en la que se enlazan dos respuestas a la interpelación, al principio una que se apoya en lo particular, en el yo “me equivoqué, lo siento” (la respuesta moral que tranquiliza, en tanto lo conocido) y la segunda a expensas de la proyección, desligándose del asunto dirá “yo no tuve nada que ver con este engaño”, “Lucinda se mostró como demasiado buena para ser verdad”. De lo que no dará cuenta nuestro personaje es del motivo por el cual ha tomado esa decisión de llamarla e invitarla a almorzar. En este sentido la respuesta es particular, Charles es una víctima, no aparece la singularidad en tanto queda taponada la dimensión ética, la dimensión ética en relación con su deseo y la posición subjetiva frente a esas circunstancias.
Casi al final de la película La Roche escribe su historia y remarca “Limpió sus huellas como si nunca hubiera estado ahí”. Charles a lo largo de la película nunca asume la responsabilidad por sus actos obturando así toda emergencia posible de una singularidad. Logra taponarla a través de las figuras del azar y de la desgracia, desgracia de caer en una trampa, de ser presa de un diabólico plan. Es por eso que se encargará de poner nuevamente todo en su lugar, incluso matando a La roche, negando así todo lo que ha sucedido, retornando a su rutina… Charles había cambiado todo para que siguiera todo igual, obturando toda singularidad posible y asegurando su micromundo particular como pretendido universal.



NOTAS

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