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PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
SEGUNDO PARCIAL 2010
“Descarrilados”
Com:5
Prof. Ana Corinaldesi.
Alumnas: Yesica Eliana Bressi 291519480
Maria Eugenia Mosto 283814500
Consigna de Evaluación:
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente- el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Charles Schine es un ejecutivo de comerciales de clase media-alta que vive en Nueva York. Está casado con Deanna con la que tiene una hija, Amy, que padece un tipo letal de diabetes. Debido a la condición de Amy, que podríamos ubicar del lado de la necesidad, Charles y Deanna organizan su vida en función de tratamientos, sustos e inyecciones a la espera de la legalización de un nuevo medicamento para el cual disponen de los ahorros de toda la vida. Con su nombre católico y su apellido judío, Charles se presenta, a modo de chiste, como poseedor de todo tipo de culpas.
Una mañana, demorado por la tarea de Amy y sin dinero (Deanna lo necesitaba esa mañana), hechos que podemos interpretar como azarosos, Charles se encuentra en el tren sin boleto. Cuando la inspectora de tren le indica que abone el boleto o se baje aparece una señorita, Lucinda Harris, que amablemente se ofrece a socorrerlo. Lucinda se presenta como una asesora financiera cuya labor consiste en “engañar clientes”. Comienza la seducción. Ambos personajes acuerdan encontrarse al día siguiente en el tren. La noche siguiente Amy tiene un ataque en medio de la noche que despierta a Charles y a Deanna quienes corren a aplicar la inyección correspondiente; Por la mañana, Charles es removido de una de sus cuentas más importantes; Más tarde decide llamar a Lucinda. Se encuentran en un bar y luego de tomar unos tragos deciden ir juntos a un hotel.
Los tiempos
Podemos definir al Tiempo 1 como de la seducción y conquista. Charles, como sujeto de la intención, decide libre y voluntariamente invitar a Lucinda a un bar y finalmente al hotel. La acción se agota en el fin para lo que es realizada, acostarse con una mujer hermosa que él mismo no puede creer que lo desee.
Ya en la habitación del hotel, aparece un tercer personaje (El Sr. LaRoche) que, apuntándolos con un arma, los roba, golpea a Charles dejándolo casi inconsciente y viola a Lucinda. Cuando Charles recupera la conciencia, está desorientado, se disculpa por su falta, no pudo defender a Lucinda. Le dice perplejo: “Decíme que hacer”.
Según el circuito de la responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan a la situación, ubicamos en ésta escena el Tiempo 2, tiempo de la interpelación, donde se resignifica la escena de “la seducción”. Aparece la falta y cae el sujeto de la intención, de la voluntad, el sujeto autónomo. Es a partir de esa falta que el sujeto está en deuda y por lo tanto es culpable, está ob-ligado a responder, a saldar esa deuda. Es a partir de éste segundo tiempo donde se constituye retroactivamente el Tiempo 1 (la acción inicial fue más allá de lo esperado).
A partir de éste momento, Charles, a través de su respuesta culpógena, se va a ver envuelto en un círculo de vueltas interpelativas del tiempo 2, que taponan el acceso a una posición ética, sosteniendo la responsabilidad moral, el deber ser. Es en éste sentido que podemos decir, siguiendo a Mosca, que la culpa es “un déficit de sujeto” (Mosca,1998,pg122) La respuesta culpógena es particular, Charles está ob-ligado a responder “para volver al surco de la moral” (D`Amore,2006,p153), atascando el acceso a la singularidad, a un “superávit de sujeto” (Mosca,1998,pg122). El sentimiento de culpa nos permite dar cuenta de la interpelación en el sentido de que aún viviendo la escena como ajena, ésta lo perturba, lo conmueve más allá de su voluntad, de su intención. La respuesta de Charles queda del lado de la culpa moral, del eje particular, se responsabiliza moralmente y trata de reparar la situación y su voluntad, de fortalecer su Yo. El quiere hacer la denuncia, Lucinda no quiere perder a su hija, el no pudo protegerla y por lo tanto no la hace. Más tarde, el Sr. LaRoche demanda $20.000, él quiere denunciar, Lucinda no quiere perder a su hija, él no pudo protegerla, obedece y paga para librarse de la culpa. El Sr. LaRoche demanda $100.000, amenaza a su familia, Lucinda tuvo que realizarse un aborto, el no pudo protegerla, tiene que proteger a su familia, tiene que pagar: “Tiene” que pagar con los ahorros poniendo en riesgo la vida de su hija, “tiene” que pagar con dinero de su compañía poniendo en riesgo su trabajo, “tiene” que pagar con la vida de Winston, un compañero de trabajo que muere tratando de asustar al Sr. LaRoche (asesinato que Charles no solo no denuncia sino que encubre). El mismo Sr. LaRoche haciendo un juicio de valor cuestiona a Charles diciendo: “Estás dispuesto a perder todo por un polvo.” Charles evade el llamado y paga, sus mujeres están a salvo. El pago es el castigo, el precio de la culpa. Podríamos establecer un recorrido circular, un ida y vuelta del tiempo 2 al tiempo 1, de culpa, pagos y recomposición yoica que desconociendo la falta obstruye el acceso a la dimensión de la subjetividad. En éste sentido, la culpa como respuesta moral funciona a favor de la evitación. Citando a Oscar D`Amore: “El yo es un adalid de lo particular, responde para estabilizar la tensión que produce la interpelación.” (D`Amore,2006,pg151)
Aparece en éste momento un detective que investigando la muerte de Winston encuentra a Charles en un bar. A pesar de haber puesto fin a las amenazas con el último pago, Charles sigue angustiado, por lo que podemos interpretar que el sentimiento de culpa continúa taponando el “efecto sujeto”. El detective lo llama a declarar. Es en éste punto en el que podemos decir que Charles se encuentra nuevamente interpelado pero se ubica ya no solo como auditor sino como destinatario de la interpelación. En la escena siguiente, que podemos ubicar como Tiempo 3, Charles asume otra posición frente a todo lo ocurrido, una posición más ética con su deseo, al tomar la palabra, contarle lo ocurrido a su esposa, haciéndose responsable, más allá de las imposiciones morales, del deseo de acostarse con otra mujer (deseo que sostiene a pesar de la escena de la violación), quizás del deseo de escapar de la muerte cercana de su hija, de haber apostado los ahorros de la vida, de haber encubierto la muerte de Winston, de haber extraído el dinero de la compañía para la que trabaja. Charles “debe jugar su partida, no puede pasar […] y someterse a las consecuencias” (Mosca,1998,pg118) Es a partir de éste momento, de emergencia de la singularidad, que podemos ver la disolución del sentimiento de culpa. El nuevo Charles decide finalmente “actuar”, denunciar al Sr. LaRoche y recuperar lo propio. Busca a Lucinda para contarle su decisión y en éste acto revela ciertos hechos hasta el momento desconocidos: Lucinda no es Lucinda sino Jane, pareja y cómplice del Sr. LaRoche, la violación no fue violación, el encuentro “azaroso” en el tren y la elección (también aparentemente azarosa) del hotel fueron premeditados. Se borra entonces la posibilidad de “exculparse” por el Otro, por la ignorancia o el azar. Se abre la grieta que da paso a la responsabilidad; La distancia que separa el Tiempo 1 y el Tiempo 2 ya no se debe solo al azar. Es interesante destacar como a partir de éste momento Charles deja de aparecer excesivamente sometido e impotente frente a un Todopoderoso Sr. Laroche.
Recorriendo la película aparecen varios puntos en los que Charles, informándose con su abogado, evalúa sus opciones para resolver la situación por la vía legal, desistiendo siempre, alojado en la culpa. Charles encuentra constantemente que la justicia se maneja con “otros tiempos” (podríamos decir lineales, no “retroactivos”).
Podemos observar como a pesar de haber decidido resolver la situación en un marco legal (luego de la declaración a su mujer y la decisión de denunciar- lo que anteriormente ubicamos como Tiempo 3), Charles cambia su posición y decide hacer “justicia por mano propia”, lo que deriva en el asesinato de los tres estafadores y de un inminente estafado. Con respecto a las categorías U-S/ P, podemos definir al acto ético como la realización singular de un universal, teniendo como soporte el eje de lo particular. Con esto quedaría cuestionado, en un segundo momento, el acto de Charles como acto ético ya que finalmente queda por fuera del eje particular (Ley Social).
En relación a la Responsabilidad Jurídica, según el código penal, Artículo 34: “No son punibles los sujetos que padezcan enfermedades mentales, alteración morbosa de las mismas o por su estado de inconsciencia, error o ignorancia no comprenden la criminalidad del acto para dirigir sus acciones.”; Charles, como sujeto autónomo, calificaría como imputable al no poseer ninguna característica de las anteriormente enunciadas, y por lo tanto debería ser responsable jurídicamente tanto de los asesinatos de los estafadores como del encubrimiento del crimen de Winston. Por todos ellos queda impune debido a la singular lectura de los hechos que realiza el personaje que encarna la ley (el detective).
En cuanto a los movimientos de la ética contemporánea, podemos destacar que el segundo movimiento da cuenta de la singularidad en situación, es decir, de como el sujeto actúa en su soledad. Ésto se refleja en la película en la escena que desencadena el conflicto, donde el protagonista decide invitar a Lucinda a un hotel, más allá de, pero no sín, lo moralmente instaurado (eje particular). Este acto inscribe su deseo. Más tarde, “negando su responsabilidad bajo la coartada del azar y el destino, volvería a perderlo. También salvó su vida, si ese fue su deseo de eso es responsable” (Mosca,1998,pg123). Siguiendo a Lacan, “La única cosa de la que puede sentirse culpable un sujeto es de haber cedido en su deseo.” Charles, al igual que Ibbieta es responsable de un acto, este acto inscribió el deseo y como precio del deseo carga con lo Real de la culpa. Eso es la responsabilidad. La culpa de Charles se ubica en haber deseado a otra mujer y en todos los sucesos que surgen a partir de su acto, que implican la apuesta de sus ahorros, su vida, la de su familia y la de Winston. Respecto a esto Freud nos dice que cuanto más renuncia el sujeto a su deseo, más se acomoda a las demandas del súper yo, y más culpa siente. Solo se puede ser culpable de haber cedido a su deseo, el Yo no es propietario de su deseo pero si el sujeto es responsable de su puesta en acto. (J.Lacan).

Bibliografía:

Ariel, A. La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo.

D’Amore, O. (2006).Responsabilidad y culpa. En: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Buenos Aires. Letra Viva.

Domínguez, M. E.(2006). La singularidad en los códigos de ética: ética y deontología. En: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Buenos Aires. Letra Viva.

Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Buenos Aires, Eudeba.

Michel Fariña, J.J. (2006) El doble movimiento de la Ética contemporánea. Una ilustración cinematográfica. En: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I. Buenos Aires. Letra Viva.

Michel Fariña, J.J (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En: Ética: un horizonte en quiebra. Buenos Aires. Eudeba.

Michel Fariña, J.J .Responsabilidad: Entre necesidad y azar. Ficha de cátedra

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En: Ética: un horizonte en quiebra. Buenos Aires, Eudeba.

Salomone, G. Z.(2006) Consideraciones sobre la Ética Profesional: dimensión clínica y campo deontológico-jurídico. En: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Buenos Aires. Letra Viva.

Salomone, G. Z. (2006) El sujeto autónomo y la responsabilidad. En: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Buenos Aires. Letra Viva.

Salomone, G. Z. (2006) El sujeto dividido y la responsabilidad. En: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Buenos Aires. Letra Viva.



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