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PSICOLOGÍA ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS - CÁTEDRA I
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

2º EVALUACIÓN
COMISIÓN 3: PROF. LUCILA KLEINERMAN

ALUMNAS:
COLUCCIO MAYRA – L.U: 327565610
may_dani_mdc@hotmail.com
SÁNCHEZ MENA, NADIA – L.U: 329126630
Nadiasanchezmena@4hotmail.com

2º cuatrimestre 2010

El Club de la Pelea

Escenario de la Película:
El protagonista de la película, interpretado por Edward Norton, de quien hasta el final no se revela el nombre. Es un trabajador estadounidense que padece de insomnio por lo cual asiste a un medico quien en vez de medicarlo, le sugiere que pruebe de ir a un grupo de autoyuda de enfermos de cáncer para saber lo que realmente es dolor. Después de acudir al grupo y llorar, puede dormir plácidamente. Es así que comienza a asistir a distintos grupos de auto ayuda, de diversas temáticas, cambiándose de nombre en cada uno y simulando padecer cada problemática. Hasta que a cada uno de los grupos empieza a concurrir también Marla, quien al igual que él, es una impostora. Con la presencia de ella el insomnio de él vuelve y la increpa culpándola de esto. Unos días después al volver de un viaje de negocios, conoce en el avión a Tyler, a quien acude luego de que se entera de que su departamento se prendió fuego. Así es como comienza a vivir con Tyler e inician el club de la pelea. El club en un comienzo consistía en ciertas peleas en un sótano, hasta que se va transformando en lo que ellos llamaban “el ejército del caos”, un grupo de “soldados” a cargo de Tyler que realizaban las tareas que él les encomendaba, llevando a cabo distintos actos de vandalismo. El protagonista, si bien se oponía a este tipo de actos, no se enfrentaba a Tyler y acataba, como todos, sus órdenes. Hasta que un día Tyler abandona la casa, desaparece. En eso los “soldados” vuelven de realizar una “tarea”, con el cadáver de Bob, un amigo del protagonista de los grupos de auto ayuda que se había unido al ejército. Entonces el protagonista, en un intento de reacomodar las cosas, por el descontrol de la situación, sale a buscar a Tyler. En su búsqueda recorre todas las ciudades que Tyler visitó, sabiendo exactamente a qué bares y lugares asistir para buscar datos de él. Hasta que llega a un bar, en el cual le pregunta a un camarero por el paradero de Tyler, y el camarero le responde:”Sr. ¿Esto es una prueba?”, él le pregunta con quien lo está confundiendo, y el camarero lo nombra como Tyler. Frente a esta situación, vuelve al hotel en el que se hospedaba y la llama a Marla, a quien le pregunta cuál es su nombre. A lo que Marla responde Tyler. Es en este momento en que se da cuenta, que él y Tyler son la misma persona, que la figura de Tyler era producto de su mente. Tiene una discusión con él, en la cual le reprocha todo lo que paso y le echa la culpa de todos los actos de vandalismo. Tyler desaparece nuevamente y el protagonista se queda dormido. Cuando se despierta se da cuenta de que Tyler y el ejercito iban a llevar a cabo la destrucción de una serie de edificios, frente a esta posibilidad va a la comisaria a auto acusarse de ser el perpetrador de todos los atentados y pide ser encarcelado. Finalmente Tyler y él se encuentran frente a frente en un edificio abandonado y el protagonista decide dispararse en la cara para que su otro yo desaparezca.

Desarrollo:
En esta película el personaje principal toma una decisión que podría compararse con la de Ibietta en el texto “El Muro” de Sartre, Ibietta quien ya había aceptado su muerte y a quién ya no le importaba defender la causa decide responder a la interrogación del oficial falangista con el objetivo de burlarse de ellos. Con esta burla, sin saberlo indica el verdadero paradero de Ramón Gris. La decisión que toma es la de responder y en esta respuesta nombrar al cementerio. En el caso de la película señalada, la decisión tomada por el protagonista es la de llamar a Tyler (personaje al que supuestamente conoció en el avión) cuando al protagonista se le prende fuego el departamento y no tiene a dónde acudir. En un primer momento pretende llamar a Marla, pero desiste de esto y termina comunicándose con Tyler. Es a partir de esta acción que comienza la relación entre ambos. Al llamarlo también decide irse a vivir con él y a raíz de esto deciden formar “el club de la pelea” como medio de descarga de emociones a través de la violencia y el dolor. En este sentido, tanto Ibietta como el personaje principal de la película, el acto de decidir funda una nueva posibilidad que no estaba disponible, dando lugar a una singularidad en situación. Un elemento singular que irrumpe a través del acto en un universo al cual no pertenece haciendo tambalear las consistencias previamente instituidas del mismo. Imponiendo la lógica del “no todo”, demostrando que estructuralmente para el ser humano no todo es posible perpetuando una y otra vez la falta.
Podríamos situar esta situación anteriormente enunciada como Tiempo 1 del Circuito de la Responsabilidad, ya que el personaje emprende una acción determinada que concuerda con su universo discursivo, con la concepción de que ésta es una acción que se agota en los fines para lo cual fue realizada, es decir, no considera que tendrá mayores consecuencias. En este caso, el protagonista luego de perder su casa y todas sus pertenencias en el incendio, llama a este sujeto que le había dado su número telefónico en el avión, ya que considera lo más lógico para realizar ya que no conocía a nadie más a quien recurrir, salvo a Marla, de quien desiste de llamarla debido a que no se llevaba bien con ella. Una vez ya viviendo con Tyler, juntos crean el “Club de la Pelea”, estableciendo un modo de descarga. Acá puede situarse el orden de la necesidad, en el hecho de que el protagonista sufra insomnio y encuentre alivio para esa afección que lo aqueja en el dolor como medio de descarga.
La acción de irse a vivir con él y crear el club de la pelea recién se ve interpelada en un Tiempo 2, en el cual la decisión inicial tomada en el Tiempo 1 se resignifica, señalando un exceso en lo acontecido Esto permite que se genere un síntoma egodistónico que produce un quiebre en el Yo, conmoviendo al sujeto. Dicha interpelación se da cuando luego de la muerte de Bob, hecho que consideraríamos del lado tanto de la necesidad (debido a que la muerte es algo inexorable para los seres vivos) y el Azar debido al hecho de que justo el soldado que haya muerto sea Bob( amigo del protagonista) y no otro. El azar es lo que tiene que ver con la incertidumbre, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno al sujeto. Ante esto va a buscar a Tyler y en un bar, un miembro del club lo nombra a él como Tyler. Empieza a sospechar que él y Tyler son la misma persona, lo que comprueba al llamar a Marla y al reflexionar y recordar sobre todo lo acontecido hasta el momento. A partir de allí, se reconoce como organizador de las vandalidades cometidas por los miembros del club de la pelea transformado en “ejército del caos”.
Este tiempo plantea una interpelación para el personaje principal, si o si requiere una respuesta, ya que la interpelación posee una fuerza simbólica, producto de la internalización de la ley simbólica. Obliga a que el sujeto responda ya que se siente absolutamente tocado por ello, le concierne. Necesita que el sujeto responda con la producción de un acto singular que, como decíamos al comienzo comparando con el personaje de Ibietta, irrumpa y ponga en jaque al universo particular en el cual el sujeto se manejaba hasta el momento, permitiendo que algo de lo universal se realice allí. Aquí entra en juego lo universal como pura legalidad, como la ley del no todo que demuestre que ese universo que se mostraba como totalidad y completo, en verdad no lo es.
Ahora bien cuando la respuesta es a modo de figuras de la culpa, hablamos de una respuesta del lado de la moral, perteneciente a lo particular. En la película Las Figuras de la Culpa aparecen en base a los hechos delictivos. En primer lugar aparecen como Proyección: le reprocha a Tyler (tratándolo como una persona real) lo apunta como culpable de todas las atrocidades que comete el club. También les reprocha a los “soldados” quienes obedecen las reglas de Tyler sin preguntarse el porqué. Podemos observar cómo se produce en este grupo un fuerte efecto particularista, ya que cada regla enunciada por Tyler para el “ejército” es elevada por sus miembros como órden inquebrantable, incluso ante la muerte de alguno de ellos.
En otras ocasiones, se hace presente a través del Auto-reproche, se culpa en especial de terminar haciendo lo que Tyler quiere, en última instancia va a la comisaría para que lo detengan y se declara culpable de ser miembro del grupo de vandalistas que acecha atemoriza a la ciudad. Esta actitud responde a la “moral de lo particular”, ya que la película nos muestra a un personaje con una vida típica de la sociedad capitalista y consumista postmoderna, cuyos valores sigue manteniendo como a pesar de haber cambiado su estilo de vida y lo demuestra juzgando constantemente cada acto alocado de Tyler.
Quizas no podríamos decir que nuestro protagonista es culpable jurídicamente por los hechos cometidos, porque tal vez podría ser considerado inimputable debido a ese desdoblamiento y escisión de la personalidad que sufre y por lo tanto, ser declarado insano. Más bien diríamos que es “responsable subjetivamente”, responsable aquel de quien se espera una respuesta. Es él, en última instancia, quien decide “seguir” a ese otro personaje, haciendo una apuesta en el campo del Otro. Justamente de ofrecerse a funcionar como engranaje, como una pieza de la maquinaria, del sistema ideado por otro, a funcionar como Objeto en el campo del Otro y borrarse él mismo como Sujeto.
Esto comporta otro aspecto de la película importante de destacar, que es la obediencia a la autoridad que tiene no solo el protagonista sino también los soldados del “ejercito”, para con la figura de Tyler. Y de lo que son responsables al ofrecerse como instrumento para el engranaje establecido. Son responsables de la obediencia y de sus consecuencias de similar modo en que es responsable Eichmann por su colaboración con la maquinaría nazi.
Nuestra hipótesis clínica es que el sujeto necesita identificarse con otros y sentir que es otro para soltarse, dejarse llevar, expresar sus emociones y hacer lo que realmente quiere, por eso termina escindiendo sin saberlo su propia personalidad y crea dentro de su mente un "otro yo".
Podríamos estableces como Tiempo 3 al momento en que decide enfrentar a Tyler y le dice: "esa pistola no está en tus manos, está en las mías" y se pega el tiro para que desaparezca Tyler como un intento de cambiar las cosas y de asumir que está en sus propias manos hacerlo, que es él quien decide. Aquí podríamos situar un acto ético del personaje que hace virar la situación en otro rumbo y muestra un hacerse cargo de la responsabilidad subjetiva que le compete. De esta manera responde a la interpelación produciendo un acto que permite un cambio de posición del sujeto, inscribiendo algo que no existía, un acto en el cual el sujeto se produce. La dimensión ética, que se despliega en el camino de lo universal-singular sosteniéndose solo provisoriamente en el terreno de lo particular, (en los sistemas morales). Está vinculada a una toma de posición por parte del sujeto y la producción de un acto. Podríamos describirá la ética como un horizonte que escapa a las evidencias inmediatas, algo que señala un más allá. Además es un horizonte siempre en quiebra, amenazando con romperse obligando así a generar una nueva transformación de nuestras concepciones.

Bibliografía
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• Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.
• Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular (Cap. III). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Psicología, Ética y Derechos Humanos. Ficha de cátedra.
• Gutiérrez, C.: (2009) “Eichmann y la responsabilidad”. En Michel Fariña, J. J.; Salomone, G. Z.: Dossier de Ética y Cine: Ética y ciencia. De la eugenesia al tratamiento contemporáneo de las diferencias humanas. Proyecto IBIS / Aesthethika©. Grupo Blanco ediciones, Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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