Inicio > Congresos Online > Congreso Online 2013 > El experimento > Entre el poder y la subjetividad

Entre el poder y la subjetividad

por Fraiman, Carlos, Martínez, Alejandra Gabriela

Paul Scheuring / Estados Unidos / 2010

Que el cine es un lenguaje, ya ha sido demostrado con creces. Imagen móvil a ser leída. El film comienza con treinta y tres planos, de los cuales veintiséis (número reiterado en la cantidad de participantes del experimento) se refieren a peleas o acercamientos agresivos, y el resto de los planos muestran a seres humanos en la misma actitud. El montaje hace lo suyo, creando en esta sucesión de imágenes, una secuencia que delimita una idea que recorrerá toda la película: lo agresivo en el humano, es puro instinto animal. De allí deviene, y hace que el hombre descienda de su lugar superior, al inferior del reino animal. Es tratado el tema como si la constitución subjetiva no fuera un efecto de la dinámica dialéctica entre EROS y TÁNATOS.

Varias son las aristas que pueden abrirse con la trama del film. Podríamos interrogar la responsabilidad jurídica de los participantes, también podríamos pensar en los recaudos ético metodológicos que se deben cumplir para poder replicar un experimento de semejantes características para poder resguardar a los participantes, podemos interrogarnos por la responsabilidad subjetiva que atañe a cada participante o podemos tomar la relación que surge entre el poder y la subjetividad en permanente tensión para todos los participantes del experimento a lo largo del film.

Podemos ir más allá y pensar en el alto impacto emocional que produce el film en los espectadores. La película comienza, en sus planos iniciales, con diversas escenas violentas, donde muchos animales se dan muerte en peleas feroces, mezcladas con escenas de apareamientos. La vida y la muerte en primer plano, la lucha por el más fuerte y la conservación de la especie, algo que se va a reproducir a lo largo de toda la película y que dejará reflexionando al espectador, incrédulo ante tanto despliegue de violencia y supervivencia. Las imágenes resultan anticipatorias, premonitorias, tal vez la sorpresa para el espectador es que terminará identificándose con alguno de los dos bandos, con alguno de los dos personajes principales, Travis y Barris.

El Experimento y sus reglas

El film The Experiment (2010) dirigido por Paul Scheuring, es una remake del film dirigido en 2001 por Oliver Hirschbiegel, que relata la historia de 26 hombres que deciden participar en un experimento psicológico que recrea, mediante una simulación, las condiciones de una prisión estatal.

Los principales protagonistas de la película son Travis, un defensor de los derechos humanos que es despedido de su trabajo, y dado que quiere irse de viaje con su novia, decide aceptar la propuesta para reunir el dinero para el viaje. Por otro lado, Barris, un hombre de 42 años, que vive con su autoritaria madre y sufre a diario las humillaciones de ésta. A su vez, es ella misma quién incita a Barris para que participe en el experimento.

El aviso que convocaba a participar al experimento decía: “Se busca sujeto para experimento conductual”. Se seleccionan 26 hombres, de los cuales, 8 serán elegidos guardias y los restantes serán prisioneros. El único requisito exigido a estos 26 hombres es que ninguno deserte en ningún momento. A los prisioneros se les quitan sus derechos civiles y hasta su nombre, ya que se les otorga un número, y ya nadie puede utilizar sus nombres.

Los Guardias deben mantener el orden y asegurarse que los prisioneros cumplan 5 reglas:

1. Deben hacer 3 comidas el día y deben comérselo todo.
2. Tendrán 30 minutos a diario en el patio.
3. Solo se mantendrán en su área
4. No hablarán si no se les pregunta
5. No tocarán a los guardias bajo ninguna circunstancia.

Si alguna de estas reglas no es cumplida por un prisionero, los guardias deben aplicar una sanción disciplinaria, sin violencia, y de no hacerlo se encenderá la luz roja que indica el fin del experimento. Dicho fin implica que ninguno de los sujetos recibirá el pago por el experimento.

Cada personaje es sometido a una entrevista con el director del experimento y a una serie de pruebas, como la proyección de un video con alto impacto emocional. Al final del film, al ser interrumpido el experimento por las situaciones de violencia que se viven, se puede ver a los personajes siendo entrevistados por la televisión y diciendo que iban a declarar, y vemos como se llevan preso el director del proyecto. La responsabilidad jurídica recae en los sujetos obligándolos a responder sobre los hechos aberrantes ocurridos durante el experimento. Todos los sujetos involucrados deberán responder así como sujetos de derecho, sujetos conscientes de sus actos, de la magnitud de sus acciones y los alcances de las mismas.

El juego y el poder

La escena que representa por primera vez a nuestro protagonista, Travis, es cuando está jugando por una toma de medicación. Gana, y al mismo tiempo, es echado del trabajo.

Travis expresa su posición ante el experimento diciendo: “comienza el juego, solo vengo por la plata”, pensando que se trata justamente de un juego, intentando alivianar, tal vez, lo que está por venir. Sin embargo, en reiteradas oportunidades su posición demuestra que para él hay otras cosas en juego, dado que se revela ante las órdenes de los guardias, desbordado por las situaciones que día a día, van in crescendo. Dichas situaciones desbordan sus capacidades simbólicas de tramitar el “juego”, y el stress que le causa el tener que sobrevivir día a día. Seguramente, haciéndolo reflexionar sobre su responsabilidad en su participación en dicho experimento. En este punto, consideramos pertinente retomar lo planteado por Ulloa sobre la Encerrona trágica: “En la tortura, la víctima depende totalmente, para dejar de sufrir o para no morir, del torturador (…) el objetivo es quebrar todas las resistencias del sujeto, colocándolo a merced de algo o de alguien totalmente repudiado. Este estar a merced de algo que se rechaza configura el encierro que denomino trágico [1].

Por otra parte, Barris, quién asume el liderazgo entre los guardias, se desresponsabiliza, en pos de un poder que decide asumir y a su vez, lo supera, “Solo sigo las reglas”, “La luz roja es lo único que tenemos”. Con estos dichos, Barris intenta no solamente reafirmar su lugar de líder de los “guardias” (lugar que el mismo se adjudica) en el experimento, sino también mantener a los “guardias” unidos y cohesionados por el bien común, el hacer cumplir las reglas impuestas por el experimento.

En un primer momento, vemos a un Barris, sumiso ante su madre, que es la responsable de su inclusión en el experimento, un sujeto humillado y sometido al goce del Otro, que no puede tomar ningún tipo de decisión que no implique someterse a la voluntad de Otro.

Todo esto cambia cuando comienza a ejercer su rol como guardia. En la vida real quedó su posición sumisa, y el “juego” descripto por Travis le permite tomar otra posición, aunque sea una ficción que cae al instante en que la luz roja se enciende.

Cuando hablamos de poder, lo hacemos considerándolo como una relación de fuerzas, (Foucault, 1987), no como algo que un sujeto pueda tener sino que es algo que se ejerce, ya que atraviesa la totalidad de las relaciones sociales. Desde su definición misma, y a su vez como podemos ver reflejado en el film, el poder es algo que va cambiando, ya que no podemos pensarlo como una cosa o una sustancia sino que podemos interrogarnos que juego se da entre los sujetos en relación al poder, ya que lo pensamos como un juego de relaciones.

Sin embargo, la adrenalina que le produce el rol de guardia, el poder ejercer sobre el otro, y por primera vez en su vida ser el dominador y no el dominado, le hace hasta tener una erección frente al espejo, donde éste le devuelve otra visión de sí mismo. “La situación que describo como encerrona trágica está estructura en dos lugares: dominado y dominador. No hay tercero mediador a quien apelar, alguien que represente una ley que garantice la prevalencia del trato justo sobre el imperio de la brutalidad del más fuerte [2].

Esta reflexión de Ulloa, resulta pertinente dado que, si bien el experimentador sería el tercero que funcionaría como mediador entre estos dos lugares, en el film, Travis invoca esta terceridad en varias ocasiones, preguntando a las cámaras “¿Por qué no detienen esto?”. Sin obtener ningún tipo de respuesta y ratificando el lugar de encerrona trágica en el que se encuentran estos sujetos.

El sujeto alienado

Es importante poder mencionar como los prisioneros pueden revelarse y salir de dicha encerrona, realizando un pasaje, no siempre tan fácil de lograr, de la mortificación idiotizante a la toma de conciencia que supone la tragedia (Ulloa, 1995). El poder siempre es asimétrico y tiene capacidad de anclar en los cuerpos (aunque sean ellos su blanco principal). Esta capacidad del poder es la que nos permite dejar de victimizarnos, dado que no hay poder sin resistencia. Existe la posibilidad del cuerpo de resistir y de sublevarse. Y es a esta posibilidad a la que apelaron los “prisioneros” del experimento para poder posicionarse desde otro lugar, en resguardo no solo de su supervivencia física, sino también de su subjetividad. El poder es intencional (tiene una direccionalidad y apunta a algo), pero no es subjetivo (el efecto de las relaciones de poder no siempre es el efecto de algo que fue planeado).

Sin embargo, Barris sigue sometido, no ya al Otro materno, sino a un Otro que le da otro tipo de consistencia, ya que lo sostiene en su lugar de dominador y le permite, le avala y hasta le fomenta el sacar a flote sus puntos más oscuros. De todas formas, este tipo de alienación impide que surja en el personaje algún tipo de responsabilidad subjetiva, dado que siempre es el Otro el que tiene el poder supremo. Aunque por momentos, este lugar vacile y Barris, se crea el lugar de quien detenta dicho poder absoluto al decir: “Este lugar es nuestro y hacemos lo que queremos”. Barris sabe que no puede ejercer violencia sobre ningún prisionero, y es por eso que decide hacer algo que considera peor, decide humillarlos, repitiendo así lo que sufre a diario por su madre.

Calligaris (1987), introduce en su texto “La seducción Totalitaria”, una forma específica de alienación del sujeto: la instrumentalización. La misma considera que el triunfo de la técnica solo es tal en la medida en que los seres humanos funcionan como parte de esa técnica como instrumentos. Ubicarse en ese lugar, de meros instrumentos de un saber sabido y compartido es la salida neurótica más fácil que encuentran los sujetos. De esta manera, y al convertirse en simples instrumentos no se interpelan ni se responsabilizan de sus actos ya que solo se consideran instrumentos de una gran maquinaria a la que pertenecen y responden sus ordenes de manera incuestionable. Es por eso que el sistema del que son parte estos sujetos, es necesariamente totalitario, ya que debe extenderse. Para el autor, los sujetos que adscriben a este tipo particular de alienación solo pueden mantener un lazo asociativo que resulta inercialmente totalitario y perverso.

Acting Out y Pasaje al acto

A su vez, es digno de mencionar los reiterados acting out y pasajes al acto que realiza Barris. Tomamos dichos conceptos, en tanto indicadores clínicos, que dan cuenta de una posición donde el sujeto construye una escena a ser mostrada y dirigida a Otro, y al pasaje al acto como el salirse de una escena.

Citando a Lacan (1924): “El acting out es esencialmente algo, en la conducta del sujeto, que se muestra. El acento demostrativo de todo acting out, su orientación hacia el Otro, debe ser destacado [3]. Esta mostración esta velada para el sujeto. Como dice Lacan (1924) “(…) en un determinado registro es invisible, al mostrar su causa [4]

Cuando los presos se revelan, los acting out, dirigidos al gran Otro, se le van de las manos convirtiéndose en pasajes al acto, donde está en juego no solo su supervivencia física, sino también su consistencia como sujeto.

Eduardo Urbaj (2008) señala al respecto: “(…) el pasaje al acto es una acción desesperada por volver a situar una escena equívoca; por romper con algo que tiene una certeza absoluta [5]. A su vez, el pasaje al acto es un modo de instalar una falta en el Otro y también una condición para que un sujeto vuelva a instalar una escena en la que tenga otro lugar (Laznik, 1989 citado en Urbaj 2008). Y es justamente tener otro lugar el que intentan construir y sostener los “prisioneros”. Cuando la luz roja se enciente, y el “juego” se desploma, lo hace con él, los lugares de dominado y dominador, donde todos juntos, prisioneros y guardias esperan el micro que los devuelva a la realidad. Si bien este film muestra situaciones extremas a las que son expuestos los participantes del experimento, es menester señalar que las relaciones asimétricas de poder están presentes en todo tipo de vínculo humano, pudiendo llegar al extremo de que se construyan los roles mencionados de dominado y dominador y donde el sujeto en posición de dominado permanezca en una situación de encerrona trágica de la que no pueda salir.

Es por eso que nos parece interesante resaltar la posibilidad de cambio de posición en la que se encuentran los “prisioneros” al término del film. Sin duda, ninguno de los actores involucrados es el mismo al fin del experimento, que al inicio en él, pero el poder desnaturalizar y visibilizar el lugar de dominado parece fundamental, en los tiempos de hoy, para poder ayudar a muchos sujetos a salir de la encerrona trágica por la que, valga la redundancia, se encuentran dominados.

Referencias

Calligaris, C. (1987). La seducción totalitaria. En Psyché.

Foucault, M. (1986) “Las redes del poder”, en Revista Fahrenheit 450, Buenos Aires, Año 1, Nº 1.

Foucault, M. 1987 (1977) Historia de la sexualidad, Tomo I la voluntad de saber, México, Siglo XXI.

Lacan (1962). El Seminario. Libro 10: La angustia. Capítulo IX, Bs. As., Paidós, 2006.

Ulloa, F. (1995). Novela clínica psicoanalítica. Historial de una práctica. Bs. As.: Paidós Psicología Profunda.

Urbaj, E, Comp. (2008). “El manejo de la Transferencia”. Bs. As, Letra Viva.



NOTAS

[1Ulloa, F. (1995). Novela clínica psicoanalítica. Historial de una práctica. Bs. As.: Paidós Psicología Profunda. Pág. 186.

[2Op. Cit. Pág. 187.

[3Lacan (1962). El Seminario. Libro 10: La angustia. Capítulo IX, Bs. As., Paidós, 2006. Pág. 136.

[4Op. Cit. Pág. 138.

[5Urbaj, E, Comp. (2008). “El manejo de la Transferencia”. Bs. As, Letra Viva. Pág. 197.





COMENTARIOS

Mensaje de Romina Barrenechea  » 27 de octubre de 2013 » rominabarrenechea@yahoo.com.ar 

Una prisión recreada, monitores que "observan todo" "guardias" y "prisioneros"; el escenario esta preparado.

"TODOS LOS ANIMLES SON IGUALES, PERO ALGUNOS ANIMALES SON MÁS IGUALES QUE OTROS", esta frase tomada del libro Rebelión en la Granja de Orwell, representa como el poder se erige en una fuerza capaz de mucho, cuando quien lo ejerce entiende que es algo que se puede "tener".

Podemos pensar que el "experimento" tenía como fin, obtener un resultado, que produzca nuevo conocimiento.
Ahora bien, algo fallo, ¿hubo variables que no fueron controladas?, situaciones de extrema violencia sin contención, sin límites...

Se entiende que la producción de nuevos conocimientos es uno de los motivos, entre muchos otros, por los cuales se emprende una investigación. Para ello el Código de Ética de Fe.P.R.A, en el apartado investigación expresa claramente que "No se llevarán adelante proyectos de investigación que impliquen consecuencias desagradables o riesgo de ellas para los sujetos participante". Asimismo dice que: "Se deberá informar a los sujetos sobre el modo de comunicarse, una vez finalizada la investigación, con el psicólogo responsable de la misma para el caso en que pudieran
aparecer, a posteriori, consecuencias indeseadas".

Los códigos de ética se pronuncian hacia la comunidad cientifica regulando la labor profesional. Sin embargo, es necesario además de la regulación por medio de la normativa vigente, contar con profesionales responsables respecto de su labor, en el área que se trate. Para que nada semejante suceda en la practica en general.



Mensaje de Jorge Ariel Acosta  » 27 de octubre de 2013 » arielmail21@yahoo.com.ar 

Tanto el film, el escrito como los comentarios escritos mas arriba nos invitan a pensar al lugar que se le da a la subjetividad en los experimentos psicológicos. Me remite indefectiblemente al experimento de Milgram, pero la diferencia radical radica en que estos sujetos conocen de ante mano la verdadera naturaleza del experimento y su objeto de esto de estudio. Y tal vez sea eso lo que resulte mas escalofriante y sorpresivo, no solo para los espectadores sino para los propios protagonistas que no podían reconocer de ante mano los efectos que el experimento iba a tener, no solo en sus compañeros sino en ellos mismos.
Luego de la experiencia vivida los sujetos deberán rearmarse, con las herramientas que tengan a mano para volver a constituirse. Seguramente su relación con la ley o no, habría que ver los efectos que la interpelación del resultado final del experimento tendrá en cada uno. Debemos aprender a resguardarnos, a resguardarnos como sujetos...ya que queda aquí demostrado que si nosotros no lo hacemos nadie lo hará por nosotros...



Mensaje de Valeria Suque Stecklein  » 3 de septiembre de 2013 » val9_2004@hotmail.com 

Muy interesante el análisis que realizan ambos autores. Es escalofriante el impacto que produce este film, pensado el alcance del experimento, el hasta donde se puede llegar. Al igual que en el experimento llevado a cabo por Stanley Milgram, se visualiza claramente la alienación al Otro por la cual los participantes justifican su accionar. En este caso, el Otro es una mirada invisible, pero que todo lo ve. Es un tercero pero pareciera que sólo interviene con la observación. Podemos pensar que sólo se pudo salir de la encerrona trágica mediante la intervención de la ley, ese tercero que viene a instaurar una legalidad donde reinaba el caos. Es a partir de aquí donde se puede rearmar el entramado de la subjetividad ya que antes había quedado totalmente arrasada.

Saludos,
Valeria



Mensaje de Araceli Amanda Basolo  » 19 de agosto de 2013 » lic.aracelibasolo@hotmail.com 

Felicitaciones a los autores de este escrito! Me parece un excelente análisis de la película que trasluce el arrasamiento de la subjetividad, pasando a ocupar un lugar de puro objeto, a lo que los prisioneros pudieron posicionarse desde otro lugar sublevándose en resguardo de su intregridad física y de su subjetividad.
Pido disculpas, pero me gustaría agregar otra de las aristas que puede abrirse al tema de este film, dado que él mismo está basado en un hecho real ( 1971), si bien no cobró muertes como en la película, hasta donde conozco: el de la Ética científica , la Ética profesional, los Regimenes Totalitarios.
Ética científica: hasta donde experimentar, cuales es el límite?
Ética profesional: el daño que producen las intervenciones sanitarias, especialmente las consecuencias de las intervenciones innecesarias o excesivas del sistema sanitario, los excesos de prevención, los sobrediagnósticos, los excesos terapéuticos, y la medicalización y sus excesos, puesto que el Fundamento de la Medicina es el Primum Non Nocere
Regimenes totalitarios: obediencia debida, obediencia acrítica.
Gracias.
Saludos cordiales.



Mensaje de M Teresa Icart  » 12 de agosto de 2013 » mticart@ub.edu 

El texto es muy preciso y explica una película que muestra el sometimiento al que es capaz de llegar el ser humano alienado por la escuela de la obediencia acrítica. Finalmente esa obediencia, también presente en otro película reciente, La Ola, es el germen que reproducen las ideologías, sean políticas, religiosas y que sirven para sustentar, junto al miedo, cualquier tipo de poder.


Película:El experimento

Titulo Original:The Experiment

Director: Paul Scheuring

Año: 2010

Pais: Estados Unidos