por 

El film “The Reader”, nos da la posibilidad de desarrollar el tema de la responsabilidad sujetiva a partir del análisis de las implicancias de la relación Culpa-Responsabilidad. El análisis de la responsabilidad subjetiva se centra en el personaje de Hanna, una mujer alemana de bajos recursos económicos que a los 35 años de edad conoce a un estudiante alemán de 15 años con el cual mantiene una relación amorosa. Hanna es analfabeta, no sabe leer ni escribir, cosa que trata de ocultar. Compensa esta situación con su demanda al adolescente, quien se convierte en su lector. Luego de un tiempo ella se va y deja al chico sin despedirse, nada le dice y tampoco nada podría escribirle. En la pasada guerra, la segunda guerra mundial, Hanna había solicitado empleo como guardia de prisioneros, junto a otras mujeres se encargaba de la custodia de prisioneras mujeres para el traslado a los campos de concentración. Haciendo “su trabajo”, en el curso de un bombardeo, ocurre un incendio y mueren las prisioneras al quedar encerradas en una capilla. Ni ella ni sus compañeras abren las puertas para permitirles salvarse del fuego, con lo cual, según sus afirmaciones, cumplen con el compromiso adquirido al ser reclutadas. Debido a estas acciones Hanna es llevada a juicio.
1 - Aquí es donde empezamos a tocar el tema de la responsabilidad subjetiva. Según la hipótesis de Michel Fariña, Hanna no puede implicarse con una situación que la compromete seriamente, no se siente interrogada por su acción, así lo muestran los indicadores: dice de su acción que solamente le ofrecieron un trabajo y ella lo tomó, también se extraña de que sus compañeras de “trabajo” nieguen haber hecho lo que hicieron, dice que ella no liberó a las prisioneras porque de hacerlo transgrediría sus funciones.
Luego de veinte años cuando vuelve a encontrarse con Michael le dice que “los muertos, muertos están”. Aquí es necesario comentar la explicación que hace Eichmann durante el juicio a que es sometido en Israel, pues fue la esgrimida por todos los que participaron en el genocidio nazi: “Yo tenía órdenes y debía ejecutarlas de acuerdo a mi juramento de obediencia. Por desgracia no podía sustraerme y por otra parte nunca lo intenté, me dije que había hecho todo cuanto podía. Era un instrumento entre las manos de fuerzas superiores....”.
O sea que Hanna no puede implicarse en los crímenes que se le adjudican, no se interroga por ellos, la culpa no aparece ahí. Lo que sí la confronta es su condición de analfabeta, esto es lo que la avergüenza, que como figura de la culpa vela otra escena: Michel Fariña plantea la hipótesis: Hanna no puede leer, no sólo libros, sino su propia posición con relación a su deseo, decide velar su posición ante la falta adjudicándose la responsabilidad en los crímenes. Su culpa no es por los crímenes, no se implica con ellos, la culpa aparece cuando puede leer que su demanda “no es escuchada”. “El sujeto le miente a la realidad, le dice la verdad a su deseo “. Esta frase parece explicar la Hipótesis Clínica de la situación. La escena culminante del proceso muestra como ella responde a las preguntas de los jueces aceptando su responsabilidad en la masacre de las prisioneras, para no tener que escribir en un anotador que serviría para comparar su letra con la de la orden de no abrir las puertas del lugar donde morían 300 mujeres, esto revelaría que ella no había sido la responsable principal pero fundamentalmente mostraría el detalle que ella quería ocultar a toda costa, aún de su libertad, y era que se conozca su analfabetismo, en tanto falta.
2 - En la situación del juicio, Hanna es interpelada por sus crímenes de lesa humanidad. Pero ella no se interpela por los crímenes. Lo que interpela a Hanna es su actitud frente a su deseo, que remite a una falta. Su verdadera acción en esta situación es la de mentir: ella por vergüenza de su condición de analfabeta decide hacerse cargo moralmente de algo que no hizo, pero lo que realmente está tapando, como vimos en la hipótesis clínica de Michel Fariña, lo que queda velado, es su dificultad para encontrar su posición ante una situación que debería implicarla. Esa es la posición en éste momento de Hanna. Está pagando una deuda moral, pero todavía no puede hacerse cargo de su falta. Hasta aquí el tiempo 1 del circuito de responsabilidad. Luego de veinte años, donde ella aprende a leer. En su reencuentro con Michael se produce el tiempo 2 y la constitución del tiempo 1: la imposibilidad de acercarse a Hanna que tiene Michael hace que ella pueda resignificar su acción. En esa entrevista, con muy pocas palabras, él le pregunta si recuerda los hechos del pasado. Ella en principio trata de aludir al amor vivido aquel verano, aunque rápidamente advierte que Michel la interroga sobre los asesinatos en los que participó en la guerra, y después de esgrimir excusas desincriminadoras “ los muertos muertos están”, se enfrenta con una nueva respuesta que es capaz de dar a partir de poder “leer” los hechos y su participación en ellos desde el hecho de haber aprendido a leer y escribir. Esta nueva circunstancia la enfrenta con la aceptación de su responsabilidad en el genocidio y la culpa que ésta conlleva. Enfrentada a esta situación que constituye el T2 de nuestro circuito de la Responsabilidad, intuye y comprueba que ya no es suficiente inventar una “coartada” para responder por sus actos criminales en el pasado, que por otra parte está a punto de terminar de pagar con el cumplimiento de su condena, sino que ahora debe enfrentarse con su propia responsabilidad subjetiva y hacerse cargo de su deseo, formular un acto ético que la reintegre a la dimensión universal, “El Psicoanálisis procede retornando sobre la acción, más moral, más particular, favoreciendo la interpelación para la responsabilidad subjetiva. El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto, y es una respuesta de dimensión ética. Llamamos éticas a las particularidades que hacen desfallecer al particular previo”.
Ahora Michael, “el jurista”, no puede perdonarla por no interrogarse por su participación en el genocidio. Hanna puede leer esto como la imposibilidad de “su lector” de perdonarla por no haber tomado otra posición, o sea que tanto el jurista como el lector hubieran querido que se haga responsable de su verdadera condición, a la luz de los hechos es el analfabetismo, pero lo que se juega realmente es la condición de sujeto deseante y la posición ante la falta. Diría Lacan: “La única cosa de la que pudo haber sido culpable un sujeto es haber cedido a su deseo. De nuestra posición de Sujeto somos siempre responsables...el error de buena fe es entre todos el más imperdonable” . Esta interpelación obliga a responder a Hanna. Y cómo responde Hanna: se apoya en los libros que antes no podía leer y se marcha, suicidio que, al quitarla de la escena deja sin posibilidad de expresar la responsabilidad subjetiva, el acto ético, y por lo tanto nuestro circuito queda cerrado en el nivel de lo Particular constituido por los T1 y T2.
3- La necesidad y el azar son necesarios para que haya responsabilidad subjetiva, pero con la condición de que entre ellos haya una brecha. En la situación de Hanna, un aspecto de necesidad puede verse en el contexto de guerra que derivó en el genocidio, la necesidad es ajena al sujeto, y es algo que ocurre más allá del sujeto, también es del orden de la necesidad que le demanden escribir durante el juicio. En cuanto al azar también está por fuera de la responsabilidad del sujeto, en esta situación lo encontramos en el encuentro de Michael con Hanna: La presencia de Michel en esta trama irrumpe al azar cuando siendo un adolescente de 15 años se descompone y vomita en la puerta de la casa de Hanna en el mismo momento en que ella regresa de su trabajo. Ella lo ayuda a recuperarse y este gesto, una vez curado lo hace volver a agradecer la ayuda y comienza el amor, luego cuando coincidan de nuevo en el juicio a Hanna será fundamental que Michael no pueda acercarse a ella. Esto confirma la presencia de la tríada Necesidad , Azar, Responsabilidad.
En relación a la necesidad, la podemos razonar es la serie de cambios de empleo a que se ve impelida ya que en cada caso su buena actuación en cada puesto le proporciona una promoción que requiere saber leer y escribir y al no poder cumplimentar esta exigencia, ej. En la fábrica Siemens o en la Cia. De transportes, acude al pedido del estado nazi de guardias en los campos de prisioneros.
4- La figura de la culpa aparece bajo la forma de vergüenza. Vergüenza que siente Hanna ante su posición de falta, falta que va mas allá de su condición analfabeta, como quedó planteado en la hipótesis clínica, los síntomas de Hanna revelan su dificultad para asumir su posición subjetiva ante la mirada del Otro. Por eso prefiere asumir una condena moral, convencida de que su actuación en los hechos se ajustó a la conducta que era esperable en ella, se maneja en el plano de discusión jurídica donde los crímenes y castigos se evalúan en los contenidos del estado del arte vigente en la época, enfrentando con sus convicciones las acusaciones de los jueces, dice Hanna: ¿Qué hubiera hecho UD. en mi lugar?, aquí vemos la dificultad de Hanna de implicarse en la situación, termina respondiendo con una demanda al Otro. Esta actitud nos recuerda a Eichman acerca de su responsabilidad en el genocidio, afirmaba: “Es más una cuestión de comportamiento humano. Así es como las cosas ocurrían, así era la guerra. Las cosas estaban agitadas, todos pensaban “es inútil luchar contra eso, sería como una gota en el océano, ¿para qué?, no tiene sentido. No hará ni bien ni mal...”. . Estaba aludiendo a la obediencia debida, sin asumir que su verdadero delito estaba precisamente en sostener esa obediencia. “El gesto de asumir la responsabilidad es genuinamente jurídico y no ético, e implica simplemente ob-ligare, hacerse cautivo para garantizar una deuda. Contraer una deuda es contraer una culpa. Estar en deuda ob-liga a spondere, entonces Responsabilidad y culpa son dos aspectos de imputabilidad jurídica.”
Hanna sólo puede hacerse culpable cuando lee que el Otro se aleja y que su demanda no es escuchada. Aquí es importante, como dijimos, el papel de Michael.
El azar, al confrontarlo con su propia historia lo coloca ante la posibilidad de escucharla, cosa que no hace.
5- La mentira de Hanna se encuentra en el mismo orden de la decisión de Ibietta en “El Muro”, el cuento de Jean Paul Sartre, cuando responde con un pretendido disparate ( la jugarreta ) a sus carceleros, creyendo estar burlándose de ellos, azar mediante, los hechos confirman la veracidad de los datos que aportó, lo cual le prolonga la vida inesperadamente. Aquí Hanna tiene como finalidad no quedar expuesta ante el mundo como una analfabeta, de lo que no se da cuenta Hanna en su pedido es que el Otro la complete, y le pasa lo mismo que a Ibietta, el azar los hizo darse cuenta que sus acciones no habían salido como pensaban: Ibietta quedó perplejo ante la noticia que Gris había sido encontrado donde él no esperaba y sintió la culpa de desear vivir un poco más. Y Hanna pudo comprender que su mentira la siguió sumergiendo ante la mirada del Otro aún pagando una condena.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: