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PELICULA: El maestro de música (1988)
Director: Gérard Corbiau
Orígen: Bélgico
Género: Drama

Joachim Dallarac, famoso cantante protagonizado por José Van Dam, decide retirarse de su profesión debido a problemas de salud tras una última actuación.
Pero incapaz de prescindir de la música y deseando transmitir todos sus secretos, se dedica a transferirlos a Sophie, una joven alumna cuyo talento la hace merecedora de tal suma de conocimientos.
Circunstancialmente, aparece un joven salvaje llamado Jean, dueño de una voz excepcional, al cual también se convierte rápidamente en alumno de Joachim.
Aquí comienza el tejido de relaciones entre estos personajes y el príncipe Scotti, un acaudalado mecenas de arte, amante de la música que encuentra placer en crear y destruir reputaciones. Dallarac y Scotti se tornan grandes enemigos desde que Scotti, veinte años atrás, quebró su voz en un duelo musical memorable. El príncipe se ha dedicado durante los dos últimos años a preparar musicalmente a su protegido Arcas, un joven entrenado con las mismas ambiciones del príncipe.

ANÁLISIS

La escena que hemos elegido comienza una vez que Francois, tío de Sophie, llega a casa del maestro Dallarac informando que el príncipe los ha invitado a un concurso de música que tiene lugar en su propiedad, que se realiza con regularidad y el cual es una gran oportunidad para comenzar una gran carrera musical.
Dallarac lleva a sus dos alumnos al lugar donde se realizará la competencia y se retira. Scotti se molesta ante esta ausencia por lo cual le dice a Jean “…un alumno devoto del Sr. Dallarac, inesperado para un amante tan devoto como yo, devoto y despiadado”. Luego se reúne con Arcas y le dice que quiere que sea merecedor de su reputación “sé absolutamente perfecto”. Y le informa que se ha dado cuenta de que ambos, Jean y Arcas tienen la misma voz, ante lo cual crea la subsiguiente situación en la que le pide a su protegido que haga como si estuviera ensayando, que lo acaban de interrumpir y que debe proseguir. Esto es a la finalidad de que Arcas sea el primero en demostrar su voz antes de que se noten las similitudes entre ambas. En esta secuencia Arcas comienza a cantar, Jean da cuenta de la voz de éste, y se va corriendo. Luego Sophie, también presente en ese ensayo, le dice a Jean que les han tendido una trampa y le propone que ambos se retiren de la competencia, insinuándole que en terreno enemigo tienen todas las de perder. Jean decide quedarse, piensa que si Scotti hace esto es porque tiene miedo de que sea mejor que su protegido “Voy a limpiar el piso con Arcas”.

A continuación se detallaran los tiempos lógicos con los que se intentara dar cuenta de la “responsabilidad subjetiva”, tomando como sujeto de análisis al personaje del príncipe Scotti.
El príncipe somete a Arcas y a Jean a cantar en público y a Sophie a dar apertura a la competencia a través de su canto. Consideramos a ésta acción como el primero de los tiempos lógicos, en el cual su finalidad es en general, arruinar la reputación de Dallarac utilizando como medio a su protegido y alumno, debido a la enemistad nacida entre ambos consecuencia del duelo por el cual habrían pasado veinte años atrás. El personaje del príncipe lleva así adelante dicha acción orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agotaría en los fines para los cuales fue concebida, la derrota final de Dallarac.
Muy convencido el príncipe y su alumno, se ven sorprendidos en un segundo tiempo en el cual Sophie comienza a cantar dando comienzo al plan de Jean de comenzar un acompañamiento lírico posicionado detrás del escenario, con una excelente respuesta por parte de la audiencia presente, la cual se levanta ovacionando la actuación de ambos.
Ante esta situación inesperada para el príncipe, por los indicios que aparecen sobre algo de lo que hizo el sujeto pero que resulta disonante, se pone en marcha el circuito de la responsabilidad, este segundo tiempo, de manera retroactiva resignifica al primero, y esto es a través de la culpa, la cual obliga a una respuesta a dicha interpelación en donde se espera una respuesta por parte del príncipe. La escena continúa de la siguiente manera:
Scotti decide emprender un duelo, apoyado por el público quien agrega que éste sea un duelo enmascarado. Previamente al comienzo de dicho duelo el príncipe toma por el cuello a Arcas y le dice “solo depende de ti”, demostrando claramente las expectativas que posee y la naturaleza de su deseo proyectado en su alumno.
El resultado final, es una nueva derrota para el príncipe, pero esta vez a través de su alumno, encarnada en el cuerpo de Arcas. Esta es su forma de responder ante la interpelación, es decir, proyectando la culpa, la culpa de su deseo hacia el exterior, hacia Arcas.
La resignificaciòn del primer tiempo, se da por culpa. La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se "debe" responder, por medio de un juicio crítico. La respuesta nunca es obvia, pero hay respuesta, es decir, siempre se es responsable de un modo u otro de la posición subjetiva que ya implica la interpelación. Pero en este caso, la culpa esta proyectada sobre Arcas.

La responsabilidad no puede ser ubicada en el campo de la determinación. Si bien la necesidad y el azar no tienen un autor, no es ajeno a la responsabilidad porque la responsabilidad es la posición que se tiene frente al campo de la determinación.

Podemos observar en este film que interviene la categoría de azar en cuanto a la similitud de las voces de Jean y de Arcas, algo no previsto ni planeado, casual y que no pudo anticiparse. El príncipe no tenía conocimiento de tal similitud. El azar implica incertidumbre, no hubiera habido apuesta sin incertidumbre, no hay determinación pura, cuando Scotti apuesta en el duelo cuando apuesta al duelo también juega el azar.
También podríamos decir que en cuanto al orden de la necesidad, aquello relacionado con el destino, con lo determinado, observamos aquellos sucesos ajenos a la voluntad, rigiendo por fuera de la intervención del sujeto, como ser en este caso lo referido al destino, al talento musical en este caso, que necesariamente se va a producir y que escapa quizás a nuestra capacidad de intervención, que es inflexible. Un talento que tiene que está relacionado no con la técnica, la práctica o teorías musicales en particular, sino más bien con el arte, el espíritu del arte de la música y no con la soberbia o la ambición.
Tomamos la escena dialogada siguiente para ver gráficamente esta cuestión: “Te puedo ofrecer la mejor carrera, pero con una condición: Quiero saber el arte del canto de Joachim, por qué todo lo que viene de él es incomparable, quiero saber por qué la música le es sumisa, quiero conocer su secreto y sé que tu lo tienes”.
Scotti es responsable de adulterar algo de la propiedad del talento y nada de esto que ver ni con el azar ni con la necesidad aunque ambas intervengan.

HIPOTESIS

Si la única cosa de la que se puede ser culpable es de haber cedido en su deseo, podría entenderse aquí que con tal de no “ceder en su deseo”
(para no “caer” en culpabilidad) vale todo. En este caso, la formación sintomática que observamos como respuesta a la interpelación del príncipe es la proyección asociada al sentimiento inconsciente de culpa, aquel mecanismo de defensa que funciona atribuyendo los propios impulsos, sentimientos o afectos a otras personas.
Aquí, la culpa no favorece el efecto sujeto, se diferencia de ese efecto de la responsabilidad subjetiva.. La culpa permanece “anestesiada ”, es ajena a la responsabilidad subjetiva, por lo cual a modo e respuesta a la interpelación el príncipe proyecta su culpa en Arcas, y si el culpable es otro, Arcas el príncipe no es responsable. No hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Y, anestesiada la culpa, no hay responsabilidad subjetiva, van en su lugar formaciones y transformaciones a modo de respuesta. “Es más sencillo desligarse del asunto, no querer saber nada de ello ”.
El mecanismo de defensa por el que el sujeto atribuye a otras personas las propias emociones y deseos este mecanismo de proyección. Es una forma de ocultación inconsciente de su vida psíquica consecuencia de la presión del superyó que sanciona como incorrecto el contenido psíquico o de los temores y frustraciones del sujeto. Como estrategia para salvaguardar la seguridad de la persona tiene un valor limitado y puede dar lugar a comportamientos poco adaptados que dificultan la convivencia.
“Es la operación por medio d ela cual el sujeto expulsa de sí y localiza en el otro (persona o cosa) cualidades, sentimientos, deseos e incluso “objetos” que no reconoce o que rechaza en sí mismos. Se trata de una defensa de origen muy arcaico que se ve actuar particularmente en la paranoia, pero también en algunas formas de pensamiento “normales” .

En comparación con el cuento “El muro” por un lado, Ibbieta, en su último intento de querer vivir un instante mas, acepta la propuesta que le hacen los falangistas, la cual le ofrecían su liberación si delataba el escondite de su amigo Gris, pero desafiando al azar, Ibbieta, en su intento de burlarse de la situación e indicarles un lugar falso, termina delatando a su amigo, por lo tanto, la elección de la palabra cementerio (allí era donde se encontraba Gris), ya no resulta tan azarosa como aparentaba en un principio. Ibbieta es responsable de haber hablado y de su deseo de querer vivir. Por otro lado Scotti también intenta desafiar el azar, haciéndolos confrontar a Jean y Arcas en un duelo de voces, dando por resultado la ruptura de voz de este último, por lo que se produce una resignificaciòn de su propio duelo ocurrido hace 20 años atrás y finalmente termina cediendo a su deseo de humillar a los discípulos de Joachim
En conclusión, ambos han cedido su deseo y esa es para Lacan la única condición para ser culpable.

BIBLIOGRAFÍA

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006

Diccionario de Psicoanalisis Laplanche, Jean - Pontails Jean-Bertrand, Ed. Paidós, 1996.

Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgravación de clase teórica. Publicado en la página web de la cátedra.

Mosca, J. C. (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Psicología Etica y Derechos Humanos

Parcial Domiciliario

Cátedra:. - I - Prof. Fariña, Juan Jorge Michel–
Comisión: 8
Profesor: Lic. Noailles Uriburu Gervasio
Alumnos: Gregoraz, Maria Solange
Sorichetti, Alejo Mariano

L.U. 29.962.342/0
33.366.180/0

Fecha de entrega: 27 de Octubre, 2010



NOTAS

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