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EL NIÑO CON EL PIJAMA A RAYAS

Segundo Parcial
Psicología Ética y Derechos Humanos
Cátedra I- Juan Jorge Michel FARIÑA

Eliana A. Espina L.U. 305664810

Comisión: 08 Docente: Lic. Gervasio Noailles

Facultad de Psicología
U.B.A.
Segundo Cuatrimestre
2010

EL NIÑO CON EL PIJAMA A RAYAS
Este film del 2008, es dirigido por Mark Herman y basada en la novela de John Boyne. El protagonista de la película es Bruno, un niño de 8 años, que vive con sus padres y su hermana en Berlín, la historia transcurre en el año 42. Su padre, soldado, es nombrado comandante de un campo de concentración por lo que la familia se muda a una zona aislada. Bruno trae la noticia (a su madre) de que hay un “granja” con niños y granjeros raros que usan pijamas todo el tiempo, el se refería sin saberlo al campo de concentración y a quienes estaban presos en el. Su madre pensaba que estarían más lejos de este campo, noticia que trae como consecuencia malestar en la madre, y en la familia. Bruno no es consciente de lo que durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército Nazi, y su padre como parte de él está infligiendo a los pueblos judíos. En una de sus exploraciones Bruno conoce a Shmuel, un niño del campo de concentración, y se entrecruzan allí, en Bruno, lo que recibe de su maestro, lo que escucha de sus padres y lo que siente a partir de lo que con sus propios ojos ve, poniendo en tela de juicio cada una de las informaciones que recibe y desde donde las recibe hasta que en la escena final Bruno vestido de preso, entra al campo para ayudar a Shmuel a buscar a su padre, pero en ese momento los dirigen junto a otros a la cámara de gas.
La escena elegida para el desarrollo del presente trabajo acontece aproximadamente en el minuto 55 del film momento en el cual, Bruno encuentra que Shmuel está dentro de la casa, limpiando copas, le pregunta que hace allí y Shmuel le contesta que necesitaban a alguien con dedos pequeños para limpiar las copas. Luego de unos segundos de silencio, Bruno le dice, que no deberían ser amigos, pues se supone que son enemigos. Le ofrece unas galletas que el Shmuel acepta y le pregunta sobre su padre y si está orgulloso de él, Shmuel le responde que si mientras come las galletas y le pregunta si él por el suyo también lo está; no hay respuesta inmediata, le sigue la pregunta por si se vive muy mal en el campamento, en ese momento entra en escena un soldado que trabaja para su padre e interviene violentamente hacia Shmuel, le pregunta, acusándolo por qué habla con la gente de la casa y roba comida, Shmuel le contesta que Bruno le dio la comida y que es su amigo. El soldado se dirige a Bruno en busca de una respuesta le pregunta si conoce a “este judío” a lo que el niño responde que no, que cuando entró él estaba agarrando la comida .y que nunca lo había visto en su vida. Finalmente el soldado acompaña a Bruno no sin antes dirigir hacia Shmuel la amenaza de que cuando vuelva hablaran sobre lo que les pasa a “las alimañas que roban”.
Esta escena se sucede intermediada por el azar y la necesidad, se ubica el azar primero en el hecho de que Bruno bajó en el momento que Shmuel estaba en la casa limpiando las copas, ese momento de encuentro fue casual ya que Bruno podría haber pasado por allí en ese momento o en otro, también el azar se encuentra en el momento en que entró el soldado, ya que podría haber entrado en otro momento en o que los niños no estén intercambiando palabra; nada sabemos de lo que podría haber sucedido si el “azar” hubiese jugado otras circunstancias, por tratarse del recorte de una película este azar está entre comillas. En cuanto a la necesidad, lo ubico en relación a la necesidad de comer de Shmuel y la necesidad de dar respuesta al soldado por el imperativo violentamente impartido por este, no pongo en el lugar de necesidad a la respuesta misma sino el hecho de responder por el imperativo de este personaje, y que, al modo que sucede con Ibbieta y Gris en el Muro de Sartre, hay un castigo que se juego en esa pregunta del soldado, entonces imperativo-castigo en el orden de la necesidad. Alguien deberá recibir el castigo será Bruno o Shmuel dependiendo de la respuesta pero ¿dependiendo de la respuesta de quién?... Esta situación leída desde el eje Universal- Singular, está barrada por la particular en cuanto a que Shmuel por ser judío, está preso en el campo de concentración y por ello ya “signado al castigo”, y Bruno hijo del comandante del campo quien más que ser amigo debía según el mandato buscar en el campo a los “enemigos”, aquí no alcanzan los preceptos con que pudiera responder desde lo particular de lo moralmente establecido, Bruno se ve interpelado dando lugar a la singularidad en situación.
Como la situación plantea no se agota en la necesidad y el azar que sólo marcan algunas de las coordenadas de los hechos; y siendo que entre ambos hay una distancia, que permita ubicar a la Responsabilidad en tanto posición subjetiva ante sus propios actos, más allá de la moral de lo que está bien o mal o del sentido común, se propone introducir el cuestionamiento de la posición del sujeto entre la necesidad y el azar. Gabriela Salomone refiere a la responsabilidad subjetiva como la que “interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconsciente” . se introduce entonces la dimensión del deseo como parte que configura la responsabilidad subjetiva.
Este fragmento del film nos permite ubicar los tiempos lógicos del Circuito de la Responsabilidad. Se puede articular el tiempo 1, en el cual un sujeto realiza una acción que, cree, se agotará en los fines que persigue dicha acción con el momento en el que Bruno se acerca a Shmuel y le convida galletas. El momento 2 del Circuito de la Responsabilidad, en el cual el sujeto se ve interpelado por lo sucedido en el momento 1 al encontrarse en la realidad con signos que muestran que esa acción no se agotó en sus fines sino que con ellas hay un “plus” que exceden los fines que en principio perseguían, se puede articular con el fragmento del film en el que Bruno responde al soldado que nunca había visto al niño, baja su cabeza, ya no levanta su mirada y luego en su habitación llora y baja rápidamente a buscar al niño y ya no lo encuentra confirmando de alguna manera esta interpelación que lo aborda.
D`Amore retoma a Jinkis, quien reformula la noción de responsabilidad clásica ya no como el que debe responder, en el “hacerse cargo” sino más bien como el “culpable de lo que hace y dice” . Responsable como culpable en tanto lo que se inscribe es una deuda a partir del decir o el hacer ejecutado por un sujeto deseante. Deseo que debe saldar su deuda con la culpa. D`Amore menciona la culpa como motor del circuito de la responsabilidad, la culpa que mueve al sujeto a responder por aquello que dio inicio a la acción por la que es interpelado, y como signo de esta interpelación ante la necesidad de dar respuesta al deseo, aparece la culpa. Así introduce más allá de la voluntad y de su conciencia, la dimensión deseante . Dirá de la Responsabilidad subjetiva en tanto “culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice; (es) una singularidad que emite un sujeto, del deseo inconsciente que causó la formación en situación” entonces en el circuito de la responsabilidad hay un momento 1(Bruno convida comida a Shmuel), que luego en el momento 2 en el que Bruno interpelado por los signos que encuentra en la realidad que le muestran que la acción primera no se agotó en sus fines ( la reprimenda del soldado, y la amenaza que recibe Shmuel de este). La respuesta dada al soldado resignifica, retroactivamente, este tiempo 1 tomando una posición ante esa acción que creía ase agotaría en sus fines, pero finalmente no fue así, ya que luego en la respuesta demandada por el soldado, Bruno niego la amistad con Shmuel, lo acusa, respondiendo acorde a los dichos de su hermana, de maestro, y es entonces cuando se dejan ver en la película algunos signos de esta culpa que describí más arriba, en primer lugar la angustia que caracteriza la escena posterior que muestra al niño llorando, y luego, cuando baja en busca del niño y ya no está, va al campo varias días y tampoco lo encuentra. Entonces viene la escena en que Bruno espía el documental que muestran otros soldados de alto rango donde la “vida en el campamento parece agradable”; y cuando encuentra a Shmuel al verlo golpeado, argumenta con su confusión por lo visto en el video, por las cosas malas que dicen sobre ellos su hermana y lo demás, y por que el soldado daba mucho miedo, “no sé porqué lo hice” dice él.
Intentaré ahora elaborar una hipótesis clínica la cual dé cuenta de por qué este momento 2 retroactivamente a partir de la interpelación pone en marcha el circuito de la Responsabilidad resignificando el tiempo 1. Lo que motivará un cambio en la posición subjetiva, y la potencialidad o no de un acto ético que da cuenta de la responsabilidad en un tiempo 3. Bruno es interpelado por la internalización de la Ley, sus dichos acordes a la ley que ejecuta su padre condenan a Shmuel al castigo resguardándose a sí mismo. Luego la angustia, la culpa y la confusión ante las distintas versiones que recibe. Me parece importante introducir aquí, lo que ubico como el motor de esta interpelación en el conflicto entre la ley internalizada y el horror de lo que el hombre hace al hombre . Viñar lo define muy claramente como el “Trauma (…) donde la etiología es definible como la acción calculada, metódica e intencional de la que una parte de la humanidad le hace a otra parte de la humanidad”. Horror que excede a los modos posibles de tramitación, y buscan negarse, sofocarse por distintos medios. Bruno también niega ante el horror, primero suponiendo que es un granja, luego un juego en el cada uno tenía su número, y luego negando conocer y la amistad que había evocado en Shmuel.
Pero el circuito no cierra sino que en este plus que sobrevino luego de convidar galletitas, y luego de la culpa que lo ob-liga a responder por sus dichos y su condena continua. Si sólo nos quedamos con los dichos y el hecho que se excuse en su confusión podría pensar se en una desculpabilización del yo que viene más bien a cerrar este circuito. Pero propongo tener en cuenta que el niño volvió, dio respuesta, y en eso radica la singularidad en situación y el cambio de posición subjetiva: en que persiguió de algún modo su parecer, volvió al campo una y otra vez, y comprobó, en carne propia el horror de lo que puede hacer el hombre al hombre, tal vez guiado por la inocencia, por el sentimiento de amistad, no podemos suponer más allá. No habría cambio de posición si él se quedara con la versión que recibe de la hermana, del maestro y de la necesidad de mantener el orgullo por su padre, y la escena de las copas hubiese sido entonces el final de la amistad que propuso Bruno.
Concluye así este trabajo que intenta esbozar con el fragmento elegido de la película: “El niño con el Pijama a Rayas” el Circuito de la Responsabilidad Subjetiva que abre la posibilidad de la singularidad en situación, posible en la medida en que se elija en esta interpelación una posición; porque no alcanza con aceptar y responder con los preceptos que desde lo particular se nos impone para abordar el Universal constituido, el hacer ahí con, en el acto ético que da lugar a la RESPONSABILIDAD, nada más y nada menos que ante el deseo propio.

Bibliografía
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