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“El Número 23”

Psicología Ética y Derechos Humanos

Titular de Cátedra: Prof. Juan Jorge Michel Fariña

Profesor: Lic. Fernando Perez Ferreti

Alumno: Juan Manuel Moraña

Nº Libreta: 31208350/0

Comisión: 2

29 de Febrero de 2011

“EL Número 23”

Síntesis de la película.
Walter Sparrow (WS) es un aburrido empleado de “control de animales” (un perrero), tiene una esposa, Agatha, y un hijo, no tiene amigos, es un ser solitario. Su madre muere el día en que cumplió 8 años y su padre, aparentemente sin poder elaborar la pérdida, acaba con su vida poco tiempo después. WS presencia este suceso y al acercarse al lecho de muerte encuentra un papel que tiene inscripciones confusas aunque todas en relación a un número, el 23. Esta será su herencia con la que tendrá que lidiar.

En el día de su cumpleaños 36 faltando 3 minutos para que termine su turno le comunican que tiene que ir a cubrir una emergencia, un perro rabioso que debe ser encerrado. Si bien se queja, sólo le queda acatar la directiva. Llega a destino, el perro, quien llevaba una chapa acreditando su nombre, Ned, lo muerde y se escapa. Antes de perderlo de vista por completo, Ned se detiene en un cementerio frente a una lápida en particular, la de Laura Tollins, persona que a posteriori sabremos qué lugar ocupa en la historia de nuestro protagonista. A pesar de los esfuerzos por “hacer bien su trabajo” Ned finalmente escapa.

Como consecuencia de este inesperado periplo WS llegará tarde al encuentro con su esposa quien lo esperaba para comenzar los festejos del día. En esos minutos de espera, la esposa, sin saber ya qué hacer, entra en una librería. Entre todos los libros uno de tapa roja se destaca, lo ojea y decide comprarlo como regalo de cumpleaños. Ese episodio inesperado, azaroso podría decirse, y su consecuencia, encontrarse con ese libro rojo, confrontará a WS con su historia. “Ya nada volvería a ser igual”.

El libro narra la historia de un detective que en uno de sus casos conoce a una mujer que antes de suicidarse le confiesa el motivo de su angustia: el numero 23 la persigue, lo ve en todas partes, fechas, nombres (contando según la posición de cada letra en el abecedario), etc, todo gira en torno al número 23. La única salida es la muerte. La rubia suicida se arroja x la ventana y será Finderling quien quedara tomado x el mismo mal, cierta obsesión con el número 23 que finalmente lo llevará, luego de asesinar a su amada quien le era infiel, al mismo destino inevitable, la muerte.

La trama de la película se desenvuelve en un entretejido de las dos historias, la del libro y la de WS. A medida que WS avanza en la lectura sospecha cada vez más que la historia contada tiene que ver con él, con su historia, que el escritor lo eligió por algún motivo en particular. Por supuesto WS también comienza a construir ciertas “ideaciones delirantes” alrededor del número 23. Sin saber (tanto espectador como protagonista) su historia pasada se repite, el destino lo persigue.

La película continúa, de a poco se van develando nuevos interrogantes y puntos de convergencia. Saber si realmente ese libro tiene que ver con él y, en caso que si, por qué el autor lo eligió.

Hay un elemento que jugara un papel significativo. Este es Ned (N=14, E=5 y D=4….23), el perro, que una y otra vez volverá a aparecer en el camino de WS guiando parte de sus reflexiones. Recordemos que él fue quien, antes de escapar, se posa frente a la tumba de Laura Tollins. En otro momento de la película volverá a aparecer para volver a escapar, sentarse y “señalar” nuevamente la misma tumba, momento en el cual WS se anoticia que ella fue asesinada y que su sepultura se encuentra vacía.

Estableciendo elucidaciones a partir del asesinato narrado en el libro, WS supone que esta historia en realidad es la confesión del asesino de Laura Tollins, cuya sepultura descansa provista solamente de una lápida que indica su nombre. Es decir, concluye que el hecho fue consumado en la vida real por el mismo autor. Llega entonces a una cárcel donde cree dar con el autor del libro y del asesinato. Lo interroga acerca del número 23 y por qué él fue elegido, acerca del por qué de las coincidencias entre ambas historias….pero no, esta persona dice no haber escrito el libro ni haber matado a la chica de quien estaba enamorado, es decir, es inocente. Entonces la pregunta que comandara sus acciones es ¿quién es el autor del libro y, a su vez, del asesinato? Lo que a la vez supone que WS deje de perseguir perros para devenir una suerte de detective momentáneo.

La trama va y viene entre el libro y la vida real estableciendo incógnitas y enigmas hasta que se resuelve casi al final de la película. WS comenzará a padecer cada vez más al igual que Finderling por el número 23, soñará que asesina a su esposa de la misma manera que Finderling narra haber soñado antes de cometer el homicidio.

Desconcertado, piensa que jamás repondrá la última ficha del rompecabezas hasta que una nueva esperanza se materializa. Su hijo, quien lo acompaña y cree en su padre, que a esta altura de la historia su salud mental comienza a ponerse en tela de juicio por el resto de los protagonistas, encuentra una dirección de correo postal oculta detrás de la última página del libro. Elucubran un plan, enviar 23 paquetes a dicha dirección, de esa manera el asesino se hará presente. Así sucede, un hombre acude al correo. WS lo intercepta, sonando como un detective le grita “Se acabó, te encontré”, a lo que el misterioso hombre responde “¡¡Vos tendrías que estar muerto!!”. El sospechoso escapa y antes de que pueda responder a sus interrogantes se corta el cuello con el mismo cutter con el que abría los paquetes. Impotente WS se retira apesadumbrado, Agatha que también lo acompañaba le dice que se vaya, ya es suficiente.

Aquí se da el giro. Agonizando, el hombre todavía puede decir algunas palabras y entregarle la tarjeta de un hospital psiquiátrico a Agatha, quien además observa en sus brazos escrituras en relación al mismo número, el 23.

Finalmente comienza el desenlace. Agatha encuentra en el hospital el boceto del libro firmado por su esposo y pertenencias que se articulan con la historia. El autor de los hechos es WS, quien años atrás, enloquecido por el número 23 sueña que matará a una amada que sabe le ha sido infiel. En el mismo intento de anoticiarla del peligro (él considera que el 23 va tras ella también) preso de un rapto de ira, obnubilado, luego de reiteradas increpaciones acometidas por ella, la asesina. WS escapa con el cuerpo de la joven y le da sepultura en un parque. La policía encarcelará al nuevo partenaire de la chica que al llegar (minutos antes que la policía) es culpado por estar en ese momento en la escena del crimen.
WS turbado por lo sucedido y asediado por el número 23 decide terminar con su vida. En el intento de escribir una nota se encuentra escribiendo la historia de su vida, su padecer, “el número 23, historia de una obsesión”. Terminada su pseudobiografía, se tira por la ventana impactando contra el asfalto.
Pero no…. no logra su cometido, no muere. Es internado en un hospital psiquiátrico donde se recuperará al tiempo con una sola secuela, haber perdido la memoria. En la película él mismo dice “decidí olvidarlo todo, los hechos y los motivos de esos hechos”. Represión efectiva, vuelve a una nueva vida sin historia donde conocerá a su actual esposa y donde, años después, volverá a encontrarse con el libro (publicado, bajo un pseudónimo, por el hombre misterioso del correo, quien fue su psiquiatra en la institución), punto donde comienza la película.

Al enterarse Agatha trata de encubrir a WS pero a partir de esa acción éste cree que en realidad su esposa es quien escribió el libro, cometió el asesinato, etc. A punta de cuchillo y en presencia de su hijo, le dice:
WS -Basta de mentiras, fuiste vos
Ag -Yo no fui, solo trataba de ayudarte
WS -Mentira, ¿Quién entonces?
Ag -Vos escribiste el libro …

Incrédulo al principio, sólo le queda aceptarlo al ver el original del libro con su nombre propio dando cuenta de la autoría junto con algunas pertenencias que se asocian directamente con la historia narrada allí.
Circuito de la Responsabilidad
Situaré como Tiempo 1 a las acciones conscientes continuadas por WS en su afán por encontrar al asesino de Laura Tollins. Este realiza determinadas acciones voluntarias que, supone, se agotan en el único fin de encontrar al asesino. Entonces, el Tiempo 1 puede coagularse en la pregunta “¿Quién es el asesino?”.
Ahora bien, en paralelo, a lo largo de la trama habrá pequeños indicadores que desorientan al protagonista, que hacen tambalear el sentido de la escena pero que, sin embargo, no llegan a interpelarlo. Me refiero a la similitud entre ambas historias, al parecer olvidadas una vez que el asesinato se hace presente, aunque en ese mismo momento su anhelo por develar el misterio (hallar al cuerpo y al asesino) se torna cada vez más intenso, aparentemente, por amor a la verdad y la justicia. O cuando sueña, al igual que Finderling, que matará a su amada, para luego escapar a un hotel (casualmente el mismo donde escribió el libro antes de intentar darse muerte) mientras piensa al seleccionarlo “como si yo eligiera”.

Nada de esto conmueve a WS hasta que en la tensa conversación con su esposa lo anoticia “Vos escribiste el libro” que a su vez por añadidura supone “Vos sos el asesino” donde se constituye el Tiempo 2. En ese momento la fantasía de ser amo de sus actos se desvanece, ahora sí, la caída del sentido es inevitable. La interpelación, retroactivamente, resignifica su búsqueda, ya no es la de un asesino cualquiera sino que adquiere un nuevo sentido para él. Aquí el universo particular ilusoriamente auto-tutelado estalla posibilitando el advenimiento de una pregunta acerca del sujeto en relación a sus acciones pasadas (T1), “¿Quién Soy?”.

La búsqueda entonces adquiere otra dimensión para el sujeto, otro sentido en tanto, en términos de D´amore, se sabe culpable, es decir, se ve obligado a responder ya que sabe que eso le pertenece. Pero antes de cualificar la respuesta quedan por “esclarecer” otros puntos.

En un principio establecer las coordenadas relativas a la necesidad y al azar en la historia.
Claro resulta pensar que la llegada del libro nuevamente a las manos de su autor es mera cuestión del azar, es decir, una cuestión de suerte, y aclaro, cuando digo suerte me refiero al antónimo de mala suerte, pronto se verá el por qué.
En relación a la necesidad, dada la particularidad del guión, su puntualización es más compleja. Como se observa la trama de la película sugiere cierta idea de destino, en la convergencia de las historias entre Finderling y WS, la “persecución” del número 23 primero por el padre de WS y luego por él, el suicidio de su padre y el intento ineficaz del protagonista, etc. Sin embargo todos estos hechos no pueden asemejarse al concepto de necesidad propuesto por la cátedra en tanto causa-efecto obligada, pero si con la de destino en tanto herencia.

¿Qué lugar otorgarle al perro Ned, quien a partir de sus “señales” anoticia a WS de la historia de Laura Tollins? Y también ¿por qué WS lee los gestos del can como señales? Por otro lado, ¿Qué es lo que empuja a WS a continuar con la búsqueda del asesino? ¿Solamente el esclarecimiento del crimen?
A partir de estos interrogantes y considerando los Tiempos desplegados hasta el momento puede conjeturarse que WS busca algo más que a un asesino. En realidad pareciera lidiar con su no querer saber, con el “decidí olvidarlo todo, los hechos y los motivos de esos hechos” que sin embargo pujan por retornar de lo reprimido. Ned, entonces, podría encarnar parte de este fenómeno que insiste al que WS decide atender sin saberlo rompiendo con el posible azar.

¿Qué es lo que decidió olvidar? Precisamente su historia. WS es una persona sin historia previa, ha perdido su identidad, no sabe quién fue, quién es. Sólo sabe que está aburrido como declara al principio del film, sabe que su esposa lo ama pero no sabe por qué, porque justamente no sabe quién es.
Consecuentemente podría pensarse que al saberse “asesino” se le revela cierto saber no sabido, donde el deseo de vivir, de ser, se realiza.
Vemos entonces como a su vez, cuando interroga al preso acerca del por qué lo había elegido también podría leerse la pregunta ¿Quién soy?

De esta manera la pregunta que subyace la búsqueda de WS, ¿Quién soy? es suturada. Pero ¿qué hace una vez anoticiado de su condición, de saber su verdad? (dado que es obligado a responder).

Parece que todo terminará bajo los augurios del destino ya que WS altamente turbado, bajo un sentimiento de culpa que lo lleva a pararse en la calle en la trayectoria de un colectivo (claro está, de la línea 23) parece haber decidido volver a quitarse la vida. Pero su hijo aparece y le grita “¡¡Papá!!”. En ese momento se corre del camino del colectivo, vive.

Entonces puede plantearse un doble final, por un lado el sentimiento de culpa con el que responde al saberse asesino de Laura Tollins que lo llevará a entregarse a la justicia por no soportar que otro esté en su lugar lo que cerraría el circuito de la responsabilidad subjetiva desde una respuesta moral. Pero por otro lado, a partir del decir de su hijo, se despliega la posibilidad de un nuevo Tiempo donde el significante “papá” interpelaría a “asesino” desplazándolo, otorgando otra posición subjetiva. Puede pensarse entonces que “papá” ofrece una segunda opción a la pregunta inicial ¿Quién soy? (T1) que opera simbólicamente en WS en el mismo momento en que “toma” el control su vida ya que a su vez corriéndose del camino del colectivo también se corre de su destino fatal.

De esta manera puede pensarse un Tiempo 3 donde WS puede establecer una diferenciación subjetiva posicionándose en un nuevo lugar a la vez que puede hacer-ahí-con su destino eligiendo vivir. Así es como WS puede hacer-con lo heredado produciendo un movimiento singular que produce un hiancia en lo simbólico, un punto de inconsistencia, en tanto campo de indeterminación donde se convoca al sujeto a responder dando lugar al acto que posibilita la responsabilidad subjetiva fundadora del sujeto. (G. Salomone – M. Domínguez: 2006). Singularidad en situación que pone en evidencian los límites del universo particular, expandiéndolo, propiciando esta nueva posición subjetiva “Soy un padre” estableciendo un diferencia que supone un superávit en relación al sujeto y el deseo.

Esquema de la responsabilidad subjetiva

Bibliografía:
• D’Amore, O. “Responsabilidad subjetiva y culpa”, en La transmisión de la ética; clínica y deontología, Vol I: fundamento, Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Mosca, J. C.: Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires 2007.
• Salomone, G., “El sujeto dividido y la responsabilidad”, en Salomone, G; Domínguez, M. Elena, La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol I: Fundamentos., Letra Viva, Buenos Aires, 2006..



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