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Facultad de Psicología

“Psicología, Ética y Derechos Humanos”
Primer cuatrimestre, 2010

Segundo parcial domiciliario

Integrantes:
-  Golé, Fernanda; LU: 324331310.
E-Mail: fergole08@hotmail.com
-  Broggia, Karina; LU: 322868080.
E-Mail: karina_broggia@hotmail.com
Profesor titular: Lic. Michel Fariña, J.J.
Docente a cargo: Lic. Pacheco, Mariana.
Co- ayudante: Lic. Juárez, Ana Rocío.
Comisión: 20

El siguiente trabajo se realiza en carácter de segundo parcial, se aplicaran los conceptos estudiados en la materia en función de la película “El Placard”, donde se intentará aplicar el circuito de la responsabilidad, explicitando la hipótesis clínica, estableciendo respecto de qué debe responder el personaje de la película, Francois Pignon.
Se realizara un recorte del film para poder aplicar el circuito de la responsabilidad y los respectivos tiempos.
No se trata de juzgar moralmente la acción llevada a cabo por el personaje, de esta manera quedaríamos sumergidos dentro de la responsabilidad moral, del lado de la responsabilidad jurídica y del lado del sujeto autónomo. Por el contrario, intentaremos ubicar otro tipo de responsabilidad, la responsabilidad subjetiva, aquella que nos introduce en la idea de un sujeto no autónomo, un sujeto efecto del lenguaje, de una “responsabilidad subjetiva que confronta al sujeto con aquello que le es ajeno” , donde el sujeto deviene siempre responsable de lo que no conoce de si, siempre responsable en términos éticos.
El circuito de la responsabilidad es lógico, se sostiene en un sujeto determinado, va más allá de las fronteras del yo, porque se asienta en la noción de sujeto del inconsciente.
El personaje sobre el cual se realiza el análisis de la responsabilidad subjetiva en el comentario de Elizabeth Ormart, es Francois Pignon, el protagonista de la película, un personaje que se entera por casualidad que será despedido de la fábrica de preservativos en la cual trabaja hace 20 años. Él sigue enamorado de su ex mujer quien lo evita, su hijo no le presta atención, piensa que es aburrido y no le interesa verlo. Francois se siente insignificante, siente que su vida está vacía y hundido en una profunda depresión intenta suicidarse.
La Hipótesis clínica que formula la autora del comentario es que el deseo de Francois estaba aniquilado. El deseo estaba aplastado por la obediencia. La obediencia obsesiva como modalidad de protección contra la falta, había hecho del protagonista la sombra de un hombre, la fachada de un padre .
Esto podemos verlo en la primera escena de la película, donde los empleados de la empresa se están acomodando sobre una escalera para sacarse la foto anual. Francois Pignon se encuentra en uno de los extremos, el fotógrafo le avisa que no sale en la foto por lo que empieza a los empujones para poder salir. Termina desistiendo después de intentar entrar en el cuadro de la foto sin lograrlo.
Otra escena podría ser, cuando el protagonista llama a la casa de su ex mujer, la que vive con el hijo de ambos. Los dos ponen excusas para no atenderlo, Francois termina hablando sólo con la máquina contestadora.
Todas las mañanas Francois tiene la misma rutina, llega a la oficina, deja sus cosas y ofrece café a su jefa y compañera, las que nunca aceptan.
Es a partir de la intervención del psicólogo vecino que se produce un cambio de posición subjetiva del protagonista y, como consecuencia, un cambio en relación a su lugar como padre. El hecho de declararse homosexual queda por fuera de la estructura vigente y le devuelve a Francois el estatuto de sujeto deseante.
La película comienza con los preparativos de la foto anual que saca la empresa de sus empleados. Francois no encuentra lugar, no sale en la foto y termina quedando afuera.
Luego de esto hay una escena en un baño donde el fotógrafo y un empleado que pertenece al área de Recursos Humanos hablan sobre lo sucedido en el momento de la fotografía. El fotógrafo siente pena por el sujeto que no pudo salir en la foto (Francois) pero el empleado le resta importancia al hecho porque éste será el próximo despedido. No se percatan que Francois estaba, por casualidad, en uno de los baños escuchando la conversación.
En esta escena podemos incluir la categoría del “Azar”, pensada como algo imprevisto, no calculado, lo que escapa a la voluntad del sujeto. Una simple coincidencia temporal y espacial. Algo de este orden sucede en el caso de Ibbieta, cuando por jugar una broma a los falangistas les dice que Gris está en el cementerio, mientras que éste en ese mismo momento se estaba dirigiendo hacia ese lugar por una pelea con su primo.
El “Azar” nos lleva a hablar de “Necesidad” como algo que excede a la responsabilidad del sujeto, no es algo que él produzca pero tampoco eso que sucede es ajeno a él porque implica a la responsabilidad el modo en que el sujeto se posiciona frente al campo de la determinación, es decir, de qué modo responde respecto a ello. Este elemento lo ubicamos en el film en el hecho de que la empresa de preservativos donde trabaja Francois Pignon debe reducir personal y decide por esto desvincularlo de su puesto de trabajo.
La “Necesidad” en Ibbieta se presenta en el momento en que éste está siendo sometido por los falangistas para conocer el paradero de Gris. Ibbieta debe hablar o uno de los dos va a morir.
En ambos casos la “Necesidad” es un elemento que produce causas y efectos, tiene que ver con la determinación significante, con lo que trae el sujeto desde antes de su nacimiento.
Cuando la vida de Francois parece estar vacía y sin sentido, algo sucede. En el momento en que decide suicidarse entra en escena su vecino, un psicólogo de empresas retirado, que le hace una propuesta. Podríamos decir que se vuelve a hacer presente el “Azar” en la vida del protagonista.
Su vecino le propone que “salga del placard”, es decir, que reconozca su homosexualidad. Al declararse homosexual podría evitar ser despedido ya que la fábrica no querría entrar en conflicto con la comunidad homosexual. Para esto el vecino psicólogo monta unas fotos donde Francois aparece semidesnudo con otros hombres y las manda anónimamente a cada uno de los empleados de la empresa.
Retomando el circuito de la Responsabilidad Subjetiva, se localiza un primer tiempo del circuito, T1, en el cual el personaje toma una decisión y lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. Esto lo podemos observar en la escena donde Francois acepta la propuesta. Comparándolo con el cuento “El Muro”, vemos este T1 cuando interrogado por el paradero de Gris, Ibbieta improvisa una broma para burlarse de los falangistas. Sabiendo que Gris está escondido en casa de su primo, les dice “Gris está escondido en el cementerio”.
Ambas acciones están en concordancia con el universo de discurso en que cada sujeto se haya inmerso , en el caso de Pignon, mantener su empleo, en Ibbieta jugarle una broma a los falangistas.
Esta estrategia va resultar confrontada en un T2, aparece una señal que le marca un exceso, “es el tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que tenia el sujeto al comienzo del mismo” . Es el instante oportuno para la emergencia de una singularidad, que demuestre la incompletud del universo previo que imprime la caída de los ideales que lo sostenían.
Esto podemos verlo cuado en una cena con su jefa, a raíz que se quedaron hasta tarde a trabajar, ella le dice que no cree que sea él el de las fotos. Cuando le pregunta si es él Francois se queda perplejo y al cabo de unos segundos responde que sí. Seguido a esto, se pone nervioso, dice sentirse mal y se recuesta sobre un sofá donde se queda dormido. Cuando se despierta su jefa estaba encima de él intentando sacarle la camisa para verificar si tenía un tatuaje que aparecía en la foto. Francois se despierta, sale corriendo y conmovido por la situación va en busca de su vecino, a quien le dice “es la primera vez que he tenido que afirmar ante alguien que me gustan los hombres, hoy he salido oficialmente de un armario al que jamás entré”.
En el cuento “El Muro”, este T2 aparece cuando, luego de que Ibbieta les juega la broma, los falangistas salen en busca de Gris y al regresar, en lugar de fusilar a Ibbieta, postergan su condena y lo llevan a un amplio patio. Allí se encuentra con García quien le dice que lo agarraron a Gris en el cementerio. La interpelación de García hace que Ibbieta piense en el tiempo anterior, se pregunta qué fue lo que hizo cuando quiso jugarles una broma a los falangistas.
En ambos casos, el T2 hace referencia a lo que del mundo exterior da cuenta de que la acción que se ha emprendido para determinado fin ha ido más allá.
Si en este tiempo el sujeto se ve interpelado por ciertos elementos disonantes y algo de esa diferencia le pertenece, la hipótesis clínica será la encargada de explicar el movimiento que supone “que el T2 se sobreimprime al T1 resignificándolo”. Resignificación que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a las circunstancias, de allí la potencialidad de un tiempo 3: el de la Responsabilidad.
A los fines de idear una hipótesis clínica podemos preguntarnos qué funciona como ligadura entre T1 y T2. ¿Qué es lo que hizo Francois cuando se hizo pasar por homosexual?
Nos preguntamos acerca de la responsabilidad del sujeto en relación con su deseo; en este punto respondemos que es responsable de dejar entrar en su vida a un desconocido que le dice qué hacer ante una situación que lo descoloca, es responsable de la entrada de ese otro que logra devolverle el interés que había perdido por la vida. Es responsable del lugar en que se ubicaba ante los demás en un T1, lugar de sometimiento, de pasividad, de insignificancia. Y lo mas importante, es responsable de haber recuperado su estatuto de sujeto deseante permitiéndole ésto, un cambio de posición subjetiva y un cambio en relación a su lugar de padre y de hombre. En este punto agregamos en las palabras de Jaques Lacan: “de la única cosa que se puede ser culpable es de haber cedido en su deseo”.
Si tuviéramos que formular una hipótesis clínica del personaje de Ibbieta, nos preguntaríamos respecto de qué es responsable el personaje. En primer lugar, es responsable de haber jugado un juego de azar. Sin darse cuenta Ibbieta decidió vivir un poco más, se angustio ante la muerte y por eso hablo y dijo un sitio verosímil. Si le preguntáramos a él porque lo hizo respondería que fue para jugarle una broma a los falangistas, sin embargo podríamos hipotetizar que mas allá de la burla hay una angustia por la muerte.
Si esta misma pregunta se la formuláramos a Francois seguramente respondería que se hizo pasar por homosexual para conservar su empleo, pero podríamos inferir que algo del orden del deseo se pone en juego allí, algo del orden de querer recuperar su estatuto como sujeto deseante. Su obediencia obsesiva funcionaba como una especia de protección contra la falta de deseo y es a partir de su “salida del placard”, de su salida de la pasividad, de la insignificancia, del sometimiento que logra posicionarse en relación a su deseo, convirtiéndose así en hombre y padre. Hombre, como objeto de deseo de una mujer, y padre, como aquel que representa la Ley, en tanto sujeto deseante, y se la transmite a su hijo.
La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la Ley Simbólica del deseo, ob-liga a retornar sobre la acción. No hay deseo sin culpa, implica retornar sobre la acción.
Dado un T2, el de la interpelación, la ligadura al T1 es ya una obligación a responder a esa interpelación. No hay forma de no responder, pues la interpelación exige respuesta. La interpelación genera culpa. La culpa es una respuesta ad hoc a la interpelación.
La respuesta que el personaje encuentra para la interpelación es la culpa bajo la forma de la negación, que encuentra su mejor aliado en la proyección. Esto podemos verlo en el momento en que Francois, después de haber recibido una paliza por su condición de homosexual, culpa a su vecino por lo que le pasa.
Finalmente podríamos ubicar un T3 como responsabilidad subjetiva, que es otro nombre del sujeto. El efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, pero ya estamos hablando allí de una dimensión ética y eso implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. De modo que al hablar de efecto sujeto, se habla de acto, y es ético porque es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconciente. La potencialidad del T3, es en relación a la aparición del sujeto de la responsabilidad, pero no desde la dimensión moral de los valores compartidos socialmente, de lo esperable o lo condenable sino hablamos de la responsabilidad subjetiva. Aquélla que concierne al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo. Esta potencialidad nos lleva a un sujeto diferente al del T1.
Podríamos suponer un T3, en el film, cuando al año siguiente en los preparativos para la foto anual vuelve a suceder lo mismo. Francois, no entra en la foto pero hay en él un cambio de posición subjetiva diferente a la del T1. Esta vez el sujeto se impone, sale de la pasividad y de la insignificancia en la que se encontraba, podríamos decir que “sale del placard” y de un empujón corre a los compañeros de fila y logra entrar en el encuadre.
En el cuento “El Muro”, luego de que Garcia le cuenta a Ibbieta que agarraron a Gris en el cementerio, aparece la frase admirativa “¡En el cementerio!” por parte de Ibbieta y luego de ello el efecto sujeto que se ve con la risa y el llanto. Aparece un sujeto admirado por aquello que ha hecho como sujeto de deseo. ¿Qué ha hecho? Extendió su tiempo de vida.
Tanto en Francios como en Ibbieta el acto es en soledad porque es por fuera del Otro, por fuera de la determinación significante. El acto en soledad en Ibbieta es el llanto y la risa. En Francois, el empujón para entrar en la foto.
Podríamos sintetizar diciendo que el universo previo de Francois estaba conformado por la depresión, el suicidio y la obsesión compulsiva. Luego del acto singular que él elige llevar a cabo, el Universal-Singular incluye la valoración, las ganas de vivir y el enamoramiento. El acto que elige y realiza en soledad excede y desorganiza el orden social, se trata de un acto creador, que va más allá de lo inaceptable que seria el suicidio. Con este acto logra, sin advertirlo, resignificar su vida, la relación con su ex mujer, con su hijo y su relación consigo mismo .

Bibliografía
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- D´Amore, O.: Responsabilidad subjetiva y culpa. En “La transmisión de la ética: clínica y deontológica”. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Domínguez, María E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En “La transmisión de la ética: clínica y deontológica”. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C.: Veinte años son nada. En “Causas y azares”. Número 3. Buenos Aires, 1996.
- Mosca J.C.: Responsabilidad: otro nombre el sujeto. En “Ética: un horizonte en quiebra”. Eudeba, Buenos Aires, 1998.
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- Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En “La transmisión de la ética: clínica y deontológica”. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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