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La película que a continuación se analizará, es una comedia francesa, filmada en el año 2000, con la dirección de Francis Veber.

La misma cuenta la historia de un hombre, Françoise Pignon, catalogado como aburrido y rutinario por su ex mujer y su hijo adolescente.

Un hombre ajeno a las circunstancias que le tocan vivir, como guardado dentro de un mueble, ve pasar la vida de los Otros sin salir de su encierro.

Sufre reiterados desplantes a su persona en los distintos ámbitos donde se mueve y los acepta con resignación.

Al comienzo de la película, la escena de la foto anual de los empleados de la empresa, muestra esa actitud.
Él decide apartarse de la toma, luego de distintos intentos por entrar en el encuadre y no lograrlo.

También acepta silenciosamente que su ex mujer, a la que sigue amando, y su hijo lo eviten y no contesten el teléfono cuando los llama.

En otra escena, el fotógrafo comenta con el jefe de personal, Félix Santini, su pena por haber dejado fuera de la foto a Pignon. A esto, Félix responde que no importa porque van a despedirlo de la empresa y que aún él no lo sabe.

Casualmente Pignon escucha este comentario que le provoca una total desazón. Siente que su vida e un desastre y que no tiene sentido.

Por la noche, ya en su departamento, piensa en el suicidio, en acabar con esa anónima vida. Al salir al balcón, encuentra un gato al que le sirve un poco de leche y le pide disculpas por dejarlo solo, puesto que su intención era arrojarse.
Cuando se dispone a llevar a cabo su iniciativa, escucha la voz de su vecino diciéndole que si se tira caerá sobre el techo
de su auto.

Rápidamente Pignon entra a su casa con la impresión de haber sido descubierto. Instantes después, su vecino le pide que
le devuelva el gato.

Al ir al encuentro con su gato que casualmente se había pasado de balcón, su nuevo vecino, Belone, habla con Pignon.
Le confiesa que la excusa del auto, era para evitar que se arrojara.

Luego de una conversación en la que Pignon le comentase los motivos de esa decisión, Belone le propone una estrategia
para evitar el despido.

La misma consistía en hacerse pasar por homosexual, automáticamente quedaría en posición de víctima de una
discriminación ante el despido, viéndose afectada la imagen de una empresa dedicada a la fabricación de preservativos.

Luego de un primer rechazo, Pignon acepta la propuesta de Belone. Éste, envía de forma anónima fotos truncadas a la
empresa en donde trabaja Pignon. Esas fotos, mostraban a Pignon vestido con un pantalón que le dejaba los glúteos al
aire y a otro hombre que apoyaba sus manos sobre ellos.

A partir de la circulación de esas fotos, Pignon dejó su anonimato para convertirse en el tema central de conversación
entre todos los integrantes de la empresa.

A su vez, despertaba distintas reacciones que iban desde el total rechazo por considerarlo un pervertido, hasta la duda
de si esa imagen le pertenecía.

La estrategia propuesta por Belone, dio resultado ya que el presidente de la empresa, decide no despedirlo.

Hasta ese momento, sin embargo no se había producido ningún cambio en su “gris” personalidad, el trato sólo había
cambiado con su entorno laboral, mientras su ex esposa y su hijo seguían evitándolo.

Es a partir de que el presidente de la empresa le propone a Pignon, participar de un desfile del Orgullo Gay, que se
produce el esperado cambio en su relación con su familia.

El desfile es televisado y tanto su ex mujer como su hijo, lo ven.

El descubrimiento de su padre encabezando esa marcha, provoca en el hijo, la revalorización del mismo.
Deja de ser el padre aburrido que era, para convertirse en un héroe, dada su trasgresión.

Es en ese momento, que el hijo decide ir a verlo por propia iniciativa.
Comparten la cena y en medio de la conversación, el hijo saca de su bolsillo, un cigarrillo de marihuana y le ofrece
al padre unas pitadas.
Pignon se lamenta de haber estado ausente tanto tiempo y se da cuenta que lo que su hijo necesita de él, homosexual o no,
es a un padre, cumpliendo su función.

También, Pignon percibe, o más bien espera, un cambio en la relación con su ex mujer.

Ella lo llama y pide concretar una cena para conversar con él y pedirle explicaciones sobre su supuesta homosexualidad.
Él se siente contento porque, después de dos años, es la primera vez que va a cenar con ella.

Le cuenta esto a la señorita Bertrand, quién descubrió una gran persona detrás de esa gris personalidad.
Al contarle el motivo de su felicidad, no pudo dejar de confesar que el amor por su ex mujer, aún sigue intacto.
Y que aunque ella si lo ha reemplazado varias veces, él no ha estado con otra mujer.

La señorita Bertrand, ante esta confesión, le dice que las mujeres “sienten la soledad de un hombre y huyen y que
también sienten si estuvieron con alguien antes de encontrarse y eso las excita...” después de decir eso, empiezan a
besarse y tienen relaciones sexuales ahí mismo arriba de una cinta de montaje dentro de la empresa.

La escena siguiente es la de la cena con su ex mujer.
Es en este punto del film que Pignon hace un verdadero giro en su personalidad.
Mientras él trataba por todos los medios de hacer que ella note lo feliz que sentía de verla, ella se muestra cortante y
antipática en todo momento. Le pide explicaciones insistentemente: “¿Qué es esa historia de la homosexualidad?”.
Ante esta pregunta,él se queda callado un instante y luego le dice que durante todo ese tiempo lo único que había hecho
era pensar en ella y hablar con ella en sueños, imaginar diálogos. En el único momento que no hablaba con ella era
cuando la llamaba, porque ella no lo atendía, entonces él le dice:“Mi único deseo era hacerte feliz”.

Ella vuelve a decirle que aceptó hablar con él porque le prometió una explicación...
Él dice que se la va a dar y continúa diciéndole:
“Esta noche estoy contento porque he descubierto lo desagradable que eres”
“Ya no me interesas Cristiane, y no sabes lo feliz que me siento”

. En ese momento ella amaga a irse debido a las ofensas, entonces él cambia el gesto y muy seriamente le dice la verdad:

“No soy homosexual, solo quería conservar el trabajo para pagar tu pensión y no me arrepiento, desde que me hice pasar por homosexual, empecé a comportarme como un hombre”.

La última escena del film, repite la primera. Un año más tarde todos los integrantes de la empresa se preparan para la
foto.Y cuando el fotógrafo dice que Françoise no entra en el encuadre, la actitud que demuestra ahora, es distinta a la
que había tenido al principio de la película.:
Toma carrera golpeando la fila tan fuertemente que ahora
el que queda afuera es el hombre que esta en el extremo contrario.

De esta manera, Pignon se afirmó con gran seguridad, no solo en la empresa,
sino que nos da la pauta de que también lo hizo en todos los ámbitos de su vida personal.

Desarrollo del análisis

El personaje de este film, Françoise Pignon, despliega un cambio en su posición respecto al mundo que permite
Centrar el análisis de la responsabilidad subjetiva al rastrear el salto cualitativo que lo lleva, desde el anonimato a una
Total inclusión con su inherente participación.

Al comienzo de la película, Pignon, relata que se siente ajeno, a todo lo que pasa a su alrededor.
Para ejemplificar que se siente insignificante, hace el relato de un sueño que se le presenta en varias oportunidades:

“Mientras su madre lo está pariendo, el doctor le dice que puje, sin darse cuenta que él ya había nacido” y agrega,
“Como un idiota” esperaba a un costado que alguien me vea.”

No deja dudas que el relato de ese sueño, es la mejor manera de expresar su sentir. Es ese significante, “idiota”,
el que hará estragos en su vida, sin permitirle posicionarse como un verdadero hombre.

Respecto a este punto, es importante señalar la existencia de dos discursos que conciben de diversas maneras al sujeto
y a la responsabilidad: El discurso jurídico y discurso de la dimensión clínica:

Mientras el primero plantea la noción de sujeto autónomo, cuya responsabilidad está restringida al ámbito de la
conciencia, la dimensión clínica nos habla de un sujeto “sujetado a los avatares de la ley y el lenguaje”.

Este sujeto tiene una responsabilidad en relación a aquello que él mismo desconoce de sí mismo,
aquello que esta del lado del inconsciente, del deseo inconsciente.

Continuando con el análisis, con el hecho de considerarse “como un idiota” se está posicionando del lado de la desresponsabilización, desde el discurso jurídico.

. En el texto “Responsabilidad subjetiva y culpa” Oscar D’Amore sostiene que el niño, el loco, el embargado por la
emoción violenta , etc, no disponen de sus cuerpos para responder, con lo cual, dice el autor, son inimputables
de culpa.

”. De esta manera, podría decir que un “idiota” es inimputable de culpa y por lo tanto, no es responsable.
Françoise nada sabe de lo que lo angustia, se siente victima de los otros (o bien, de el Otro).

Llegando casi al final de la película, en el diálogo que mantiene con su ex mujer sostiene que su psiquiatra puso una
etiqueta al mal que lo aqueja, Desorden Obsesivo Compulsivo, y sin embargo de nada sirvió, pues él siguió sufriendo

En el texto, “Responsabilidad: Otro nombre del sujeto” Juan Carlos Mosca sostiene que la cuestión de la
responsabilidad interesa, no solo a los filósofos, sino que también “al mas vulgar de los sujetos”,

en este punto hace referencia al obsesivo quien se queja de…
“que todo lo que le sucede es por y para el Otro”

y afirma que esta queja lo protege, no de la culpa, pero si de la responsabilidad.

Mosca sostiene que “Allí donde el neurótico podría declararse no responsable, Freud, lo hace responsable

de un Deseo. Deseo que viene del otro como demanda ante la cual el sujeto se somete”.

En una escena en donde él había recibido una paliza en el garaje del edificio, cuando llega al departamento
de su vecino, muy dolorido por los golpes, le habla al gatito y dice:

“Toda la culpa es tuya, de no haberte colado en mi balcón, no estaría aquí, no habría pretendido ser lo que no soy
y no me habrían dado una paliza, estaría sin trabajo pero ileso”

. Detrás de esta afirmación se esconde, una vez más, su desresponsabilización por lo que le pasa en la vida a partir
de la culpabilizacion de su vecino, Belone .(encubierta por la aparición azarosa del gatito).

Se podría agregar una frase del texto de D’Amore, la misma sostiene que:

“no hay responsabilidad subjetiva sin culpa”

en donde la culpa depende de una la interpelación subjetiva,
de la cual hasta aquí,en nuestro personaje no se ha manifestado.

Pignon, transcurre la mayor parte del film viendo como las cosa que le ocurren son le son ajenas.

Siempre existe algo del orden del azar o de la necesidad pero nada aún de responsabilidad subjetiva.

Cuando hablo de necesidad, lo hago desde la perspectiva de determinación significante lo cual esta relacionado
con lo ya dado en la estructura subjetiva. Mosca sostiene en este sentido que:

“la determinación elimina la libertad y por ende la responsabilidad”.

El saber del inconsciente es un saber del cual el yo nada sabe, sin embargo produce efectos y
como se trata de determinación significante no hay responsabilidad subjetiva.

Circuito de la responsabilidad, (tiempos lógicos) que organizan la situación:

Según D`Amore, dado un tiempo 2 (interpelación) funda en su resignificación el tiempo 1 lo cual facilita una respuesta.
La puesta en marcha del circuito es dada por la interpelación que impulsa o produce la vuelta sobre lo dicho.

A su vez, esa interpelación fue promovida por la culpa que genera un sentimiento de deber responder.
( el psicoanálisis plantea un determinismo inconsciente que hace al sujeto responsable por definición.)

Como ya dijimos, ese tiempo 2, produce la vuelta sobre lo dicho. En ese tiempo 2, el sujeto se siente interpelado por
ciertos elementos disonantes, la hipótesis clínica explicará ese movimiento que supone…
…“ que el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo”.

Esta resignificación, que dará cuenta de la respuesta del sujeto, marcará un cambio de posición frente a las circunstancias, de
De allí, un posible tiempo 3, el de la responsabilidad. Ésta, nos habla del accionar de un sujeto y su posición en dicha
Decisión. Se produce así, una apertura del inconsciente que permite, al analista, alcanzar un significante privilegiado.

Veamos el caso en sí, Françoise se siente “insignificante”, Tanto para su madre como para su ex esposa.

Si volvemos al sueño citado al principio del presente trabajo, él se siente tan “insignificante” que se vuelve invisible,
y hasta inaudible, tanto para el medico que atiende el parto como para su propia madre.

Es acá en donde se puede ubicar algo del Deseo de Pignon de su Goce y estamos hablando de “su” singularidad,

puesto que según Freud, los sueños son cumplimiento de mociones de Deseo inmorales, generalmente relacionadas

con la posibilidad de incesto, marcada por su paso por el complejo de Edipo y su salida lo cual dio como resultado

la singularidad de su estructura psíquica.

En la escena de la cena con su ex mujer, él trata por todos los medios de hacer que ella note lo feliz que esta de verla.
Al notar las reacciones cortantes y antipáticas de ella, en un momento se produce un quiebre en él, y dice:

“mi único Deseo era hacerte feliz (...) no sabes cuanto te he amado Cristiane”.

Por primera vez en todo el film, habla de ella en pasado.
El momento que se produce el quiebre es ese pequeño instante de silencio anterior a la afirmación, podemos ubicar ahí a la responsabilidad subjetiva, en ese momento en que él logra alejarse del lugar de “ignorado” por “Cristiane-su madre”.

Es decir que la reacción de su ex esposa, después de 2 años de no encontrarse a solas, es lo que pone en marcha
el circuito. Se puede ubicar ahí el tiempo 2.

El personaje sobre el cual se centró este trabajo muestra, en forma alegre, el cambio experimentado por un sujeto a partir
De la interpelación que el mismo se hizo. Esto provocó un reposicionamiento en su condición de sujeto.
Dada esa nueva posición, el final de película demuestra ese optimismo.

También se puede mostrar, como bien lo relata, “El Muro” de Sastre, que…

Frente a una situación límite, como la del personaje Ibbieta, la interpelación subjetiva jugó del lado de la vida.

Sin saberlo, Ibbieta condujo a los falangistas dónde se encontraba oculto, Gris.

Dejando un sabor amargo, la culpa sentida por Ibbieta al enterarse de la captura de Gris, este relato, cuenta el posible

“ no final final feliz” de una historia, en la que la interpelación subjetiva reposicionó al sujeto.



NOTAS

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