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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

SEGUNDO PARCIAL

Cátedra I: Prof. Michel Fariña

Comisión nº 1

Docente: Samolevich, Ianina

Alumna:

• CARLINI, MARÍA AGUSTINA

E-Mail: agus_carlini@hotmail.com

Libreta nº 335373570

Fecha de entrega: 07/06/2010

Primer cuatrimestre 2010

CONSIGNAS DE EVALUACIÓN:

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4

 PELICULA: “El Placard” (Le Placard) de Francis Veber, Francia 2000

El presente trabajo estará centrado en el análisis del film francés “El placard”, que muestra cómo la vida miserable de un hombre cambia totalmente luego de tomar la decisión de hacerse pasar por homosexual para poder conservar su empleo.
Según el comentario de Elizabeth Ormart sobre el film , el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es Monsieur Pignon. La responsabilidad subjetiva es entendida como aquella que interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo asentándose en la noción de sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo que no es dueño de su voluntad e intención . El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno, en este campo los motivos de la acción responsabilizan al sujeto. La responsabilidad subjetiva llama al sujeto a responder, es el sujeto como efecto de la palabra que lo divide, en las formaciones del inconsciente se manifiesta esa división del sujeto que el yo experimenta como punto de inconsistencia. Se dice que el sujeto es imputable por definición desde los términos éticos, no hay escape ante la confrontación con su deseo. Dentro del campo de la responsabilidad también se ubica la responsabilidad jurídica, en el plano de lo moral, que implica la función de la noción de sujeto autónomo, es producto del texto jurídico e implicaría el poder de “auto-gobernarse”, decidir voluntariamente sobre la vida propia, de forma libre. Es así como la responsabilidad se circunscribe al terreno de la conciencia, refiriendo al sujeto imputable por definición y a aquel al cual se lo considera capaz de responder por sus actos.
La autora se centra en el lugar que ocupa el deseo en el protagonista. Para Pignon el deseo estaba aniquilado, estaba aplastado por la obediencia. La supuesta homosexualidad del protagonista lo ubica en un lugar de sujeto deseante, le permite recuperar su función de padre y desligarse así de su imagen de “hombre gris” y carente de deseo.
Trataré de dar cuenta de la posición de Pignon estableciendo un circuito de dos momentos lógicos, no cronológicos, guiados por una lógica de retroacción, que hace que vuelva sobre una acción que ya sucedió. En este recorrido se puede acompañar al sujeto en sus acciones y la posición que tome respecto a su decisión.
El circuito de la responsabilidad está compuesto por un primer tiempo donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que se agota en los fines para los que fue realizado. Analizando este film podemos situar el tiempo uno en la decisión que toma Pignon, propuesta por su vecino Balone, de hacerse pasar por homosexual para poder conservar su empleo. Este primer tiempo se ve confrontado con un segundo tiempo, en el cual el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían. El tiempo dos resignifica el tiempo uno, resignificación que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias. Pignon descubre que esta farsa no sólo le permite conservar su empleo sino también cambiar su imagen de “hombre gris y miserable”, generando un cambio de actitud por parte de sus colegas, logrando que su hijo demuestre admiración por él, y así poder cumplir con la función de padre.
En el lazo asociativo entre el primer y el segundo momento podemos situar la hipótesis clínica. Si algo ha emergido en el segundo tiempo des-ligado del universo particular, este buscara re-ligarlo hallando una explicación a su presencia, nos habla de qué es responsable el sujeto, hacerlo responsable frente a una posición. Esto explicará el porqué del movimiento retroactivo que permite a Pignon acceder a otra posición subjetiva. La decisión tomada por Pignon, que comenzó siendo una farsa para impedir que lo despidan de su trabajo, terminó afectando el punto de vista de las personas que lo rodean, pasando de ser una persona insignificante tanto en su entorno laboral como familiar, a ser el centro de atención en su trabajo y generando admiración por parte de su hijo, logrando salir del papel de sumisión al otro.
Si una situación está regida completamente por elementos del orden de la necesidad o del azar, no hay espacio para la responsabilidad subjetiva. El azar, como algo imprevisible e incalculable, se presenta en este film en el momento en que Pignon, al entrarse accidentalmente de que lo iban a despedir de su trabajo y deprimido por su vida miserable, decide tirarse por el balcón, en ese momento aparece en escena su vecino Jean Pierre Belone, quien le propone “salir del armario”, fingir su homosexualidad para no perder su empleo. La necesidad, como algo inexorable, inevitable puede verse en las consecuencias que genera la farsa de Pignon, como por ejemplo la decisión tomada por el presidente de la empresa de no despedirlo, para no ser vistos como una empresa que discrimina. Pero la responsabilidad del sujeto aparece la grieta entre necesidad y azar
La culpa es el reverso de la responsabilidad, cuando la responsabilidad se haya ausente, aparece la culpa . La culpa subraya un déficit de sujeto, la responsabilidad un superávit de sujeto. Superávit que inmediatamente podrá anularse, en general deviniendo culpa, lo que implica una sustancialización del sujeto, sustancia frente a la cual este se halla en falta, anulando así imaginariamente lo real del acto, real que puede convocar la sorpresa e incluso la angustia, pero no primariamente la culpa. No hay responsabilidad subjetiva sin culpa, en donde esta ultima resulta de factura particular y la primera una singularidad . La culpa depende de una operación simbólica: la interpelación subjetiva. Oscar D’amore plantea que existen diferentes respuestas frente a la culpa : la negación, la proyección y las formaciones sintomáticas, en las cuales la culpa es anestesiada y por lo tanto es ajena a la responsabilidad subjetiva, y el caso culpógeno donde se alcanza un efecto sustancializador por el goce de la culpa. En el film no se ve claramente una figura de culpa, pero se puede decir que hay dos escenas en las que ella pudo haber operado: Pignon acusa a su jefa de acoso sexual, motivo por el cual el presidente de la empresa decide despedirla y ascender a Pignon, en un segundo momento, movido por un sentimiento de culpa, Pignon le pide al presidente que no la despidan. Otro momento en el que se puede ubicar la culpa es cuando Félix, su compañero, sufre un ataque de depresión nerviosa debido al rechazo por parte de Pignon, el protagonista hace que vuelvan a reintegrarlo a su trabajo debido a que se siente responsable por este hecho.
En “El Muro” De Jean Paul Sartre, se relata cómo un grupo de prisioneros republicanos en manos de la falange es arrojado a un sótano y deben esperar hasta la mañana siguiente a que los lleven al muro y los fusilen. Cuando ese momento llega, Ibbieta debe esperar, es convocado para interrogarlo y le piden que denuncie a un líder anarquista (Ramón Gris), le ofrecen su vida a cambio de la declaración. Ibbieta da una respuesta azarosa para burlarse de ellos y dice “esta escondido en el cementerio”. Quiso mentir pero dijo la verdad, allí encontraron a Gris y lo mataron. Esta elección de salvar a su amigo o salvar su vida implica una posición subjetiva, tiene que hacerse responsable de esa situación. El tiempo uno entonces es ubicado en la broma que quiso hacer Ibbieta respondiendo que Gris se encontraba en el cementerio, en un segundo tiempo hay una resignificación del primero, cuando se entera de que mataron a Gris, se da cuenta de que su jugarreta no dio el resultado que deseaba. En el tiempo tres Ibbieta ríe y llora al mismo tiempo, es el tiempo del “hacerse responsable”, si Ibbieta es responsable de un acto, este acto inscribió el deseo. Como precio del deseo carga con lo real de la culpa: la responsabilidad.
En “El Placard” el tiempo 1 es gobernado por una intención consciente y con un fin determinado, que es evitar perder su empleo, en el tiempo 2 hay una interpelación de ese primer momento, el deseo pasa a ocupar un papel central, mientras que antes no estaba presente, provocando diferentes consecuencias de las cuales Pignon deberá hacerse responsable.

BIBLIOGRAFÍA:

- D’Amore, Oscar: “Responsabilidad subjetiva y culpa”, en “La transmisión de la ética. Clínica y deontología” de Salomone, Gabriela y Domínguez, M. Elena.
- Domínguez, M. Elena: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”, en “La transmisión de la ética. Clínica y deontología” de Salomone, Gabriela y Domínguez, M. Elena.
- Fariña, M. y Gutierrez, C.: “Veinte años son nada”, Causas y Azares. Nº 3.
- Mosca, Juan Carlos: “Responsabilidad: otro nombre del sujeto”, en “Ética un horizonte en quiebra”, de Juan Jorge Michel Fariña.
- Ormart, Elizabeth: “Salir del placard, o de la posibilidad de ser algo más que un mueble”, página Web.
- Salomone, Gabriela: “El sujeto autónomo y la responsabilidad”, en “La transmisión de la ética. Clínica y deontología”, de Salomone, Gabriela y Domínguez, María Elena.
- Salomone, Gabriela: “El sujeto dividido y la responsabilidad”, en “La transmisión de la ética. Clínica y deontología”, de Salomone, Gabriela y Domínguez, María Elena.



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