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Facultad de Psicología.
Universidad de Buenos Aires.

Psicología Ética y Derechos Humanos
Cátedra I

Titular: Fariña, Juan Jorge Michel.

Profesor: Domínguez, Maria Elena.

Comisión: 10.

Integrantes:

• Apellido y nombre: Cósimo, Florencia Beatriz.
• L.U: 31915458/0

• Apellido y nombre: Fernández, Daniela Paula.
• L.U: 31917450/0.

Fecha de entrega: 10 de junio del 2010

PRIMER CUATRIMESTRE 2010.

TRABAJO PRÁCTICO: RESPONSABILIDAD SUBJETIVA EN EL FILM “EL SECRETO DE SUS OJOS”

El personaje que se toma en cuenta en el comentario del film de Michael Fariña para analizar la responsabilidad subjetiva, es Morales.
En dicho comentario se realizan las siguientes hipótesis: ¿Por qué Morales hace lo que hace? ¿Por qué se condena a perpetuidad a vivir con el asesino y violador de su mujer?, ¿Qué pena esta pagando con semejante clavario?, ¿Qué culpa tiene Morales sobre la vejación y muerte de su esposa? ¿Qué secreto encierra el objeto como para no poder duelarlo ni siquiera después de veinticinco años de perdido para siempre? Fariña, en su análisis del film dice que el calvario al cual se somete Morales nos lleva a reflexionar sobre la responsabilidad subjetiva. Presentando cinco indicadores situacionales que dan cuanta de ello.
La primera escena se desarrolla cuando Espósito va a visitar a Morales a la casa del campo. Luego de encontrar su paradero. Al entrar se dirigen al living, Espósito mira la casa y queda capturado por la fotografía que se encontraba en la biblioteca, la foto correspondía a Liliana, la foto después de 25 años permanecía allí.
La segunda escena es la escena donde Espósito descubre por medio del álbum de fotos, el secreto de los ojos de Gómez. Descubre a Gómez in fraganti. Pero este descubrimiento alcanza a Morales ya que siempre ha visto las fotos y nunca se dio cuanta, nunca vio lo que era evidente.
La tercera escena es aquella en la cual Morales llama por teléfono a la casa de Morales. Habla con la madre, quien le informa que su hijo no está, que hace tiempo se ha mudado a Buenos Aires. Angustiado y excitado por saberse en la buena pista, intenta averiguar su paradero. Recibe un dato ambiguo pero prometedor… y cuando debería cortar la conversación, se quiebra y menciona el nombre de Liliana. Recibe entonces, transido por la desesperación, su infierno tan temido: Isidoro Gómez y Liliana Colotto habían sido noviecitos en Chivilcoy.
El cuarto indicador situacional que plantea Michael Fariña en su comentario sobre el film, es la escena donde Gómez esta violando a Liliana. En este momento ella dice de una forma no muy clara “mi amor…. Basta mi amor”.
En la quinto escena recortada se sitúa, la confesión brutal de Morales y la salida de Esposito de ese calvario. Morales esta condenado. Espósito puede salir al encuentro del amor, transformando justamente el “TEMO” en “TE AMO”. Pero lo puede hacer cuando descubre que lo de Morales no era ese amor ideal, puro, idealizado como él creía. En este momento puede posicionarse de otra manera frente al amor, respondiéndole al amor de Irene.
Con respecto a estos cinco indicadores Fariña invita a reflexionar siguiendo la dirección de las hipótesis planteadas ¿no se sitúa acaso Morales como espectador perpetuo de una escena insoportable? Esa escena que aborrece pero que no puede dejar de ver, lo compromete sin duda. Pero no tanto ante la ley como frente a su propio fantasma, a esa fantasía sin objeto resumida en la frase “Basta mi amor, basta”. Es por esto por lo que Morales debe responder y excede a la respuesta “tapón” que le da a Benjamín cuando éste lo interpela por su accionar “Usted me dijo reclusión perpetua”. Según Fariña, la actitud de Morales nos permite conjeturar por qué no le habla a Gómez: no le habla porque a la vez que goza su secreto, teme escucharlo.
Circuito de la Responsabilidad
El análisis recaerá sobre el personaje de Benjamín Espósito, a través del cual intentaremos desplegar el circuito de la responsabilidad.
Podemos puntuar un primer tiempo donde el sujeto lleva a cabo una acción para lograr un determinado fin, creyendo que tal acción se agota en los fines para los que fue realizada. Es un tiempo en donde se piensa al sujeto alienado a un Otro, a una decisión, a una acción.
Con respecto a Espósito, podemos inferir un primer tiempo que abarca gran parte del film en donde Benjamín se aliena a los signos que le da el Otro sobre qué es el amor. En este caso es Morales quien le da la medida de ese amor eterno, puro, sublime y total. En el fantasma de Espósito, el amor es eso, un ideal tan puro como imposible de alcanzar. Ideal ante el cuál se ubica en una posición de temor e inhibición. Benjamín en este tiempo no se pregunta ni se cuestiona nada, ese ideal imposible lo libra de tener que actuar y simplemente no hace nada: a pesar del pedido desesperado de su amada de que “objete”, se va y deja que la mujer de su vida se case con otra persona.
Hay un pasaje de la película en donde se puede ejemplificar esto:
Es una escena en donde Espósito va a ver a Irene (la mujer que ama) luego de haberse encontrado con Morales en la estación de Retiro. Transcurre el siguiente diálogo:
“Benjamín: Ayer pensé en usted ¿Vio cuando uno ve las cosas de un ángulo diferente? ¿Cuándo ve a otro y lo que le pasa a ese otro lo lleva a ver su propia vida?
Irene: Siga.
B: Y me dije: “Yo tengo que hablar con Irene, capaz que me saca cagando pero tengo que intentarlo”
I: Si me espera un minutito tengo que cerrar la puerta.
(Entra Pablo Sandoval, Irene no lo quiere dejar pasar pero Benjamín le dice que él lo llamo. Irene desilusionada deja la puerta abierta.)
B: Ayer me lo encontré a Morales en Retiro ¿Sabe lo que está haciendo?
I: Me rompieron la bola de cristal.
Sandoval: El tipo va todos los días a ver si encuentra al asesino. Todos los santos días.
B: Usted no sabe lo que es el amor de ese tipo, conmueve. Es como si la muerte de su mujer lo hubiese dejado ahí detenido para siempre ¿Me entiende? (Mira a Pablo) Tenés que ver lo que son los ojos de él Pablo, están en estado de amor puro. (Se dirige nuevamente a Irene) ¿Usted se imagina lo que debe ser un amor así? Sin el desgaste de lo cotidiano, de lo obligatorio.
Irene lo mira afligida y le dice: Lo dirá usted, porque a mí no me pasa”.
En un segundo tiempo, ese fantasma que sostenía al sujeto y le daba consistencia, cae. Se produce un exceso, el universo particular del sujeto se resquebraja y con él las certidumbres yoicas, posibilitando la emergencia de una pregunta por la posición subjetiva. Dicho sujeto es interpelado por la acción del tiempo uno, que vive como ajena pero que le pertenece. La Hipótesis clínica buscará hallar una explicación a ese exceso, a esa diferencia, pero no interpretando el exceso para tapar esa brecha que se abrió sino permitiendo que el tiempo dos se sobreimprima sobre el tiempo uno resignificándolo, generando el momento propicio para la emergencia de una singularidad.
En el film, el segundo tiempo comienza en la escena en donde Espósito, veinticinco años después, va a visitar a Morales a su casa del campo. Al ingresar hay un detalle que lo sorprende enormemente: en una repisa, en primer plano, se encuentra una foto de la fallecida mujer de Morales. Ahí se abre una brecha imposible de tapar: esa devoción enfermiza de Morales por su mujer no puede ser amor. Entonces cae el fantasma y se despliega nuevamente la pregunta para Benjamín: si eso que siente Morales por su mujer no es amor, si esa sombra de un amor puro e ideal que lo inhibió durante tantos años no existe ¿Qué es el amor? Y más aún ¿Qué posición ocupa el sujeto con respecto a esto? Esta Hipótesis clínica permite que se resignifique el tiempo uno, pudiendo Benjamín reconocer que lo de Morales no era nada, que el amor no es perfecto ni ideal. Cae esa alienación al Otro que se revela en falta; Benjamín se confronta con su castración.
Y entonces, la resignificación del tiempo uno por el tiempo dos, da lugar a un tiempo tres: el de la responsabilidad subjetiva, en donde se evidencia un cambio de posición del sujeto. En este tiempo el sujeto puede dar respuesta por su castración.
En la película, el tiempo tres se evidencia en la escena final en donde Benjamín puede finalmente cambiar el “temo” por el “te amo”, puede responder por el lugar que ocupa con respecto al amor, hay un cambio en su posición subjetiva; puede renunciar al ideal del amor puro y sublime, aceptar la falla del mismo y en consecuencia su propia castración, pudiendo amar, devenir en amante. Esta invención, este acto singular de transformar el “temo” (el significante dado por el Otro) en un “te amo” produce un sujeto (sujeto de la responsabilidad) Desde aquí puede enfrentar su existencia y responderle de una vez por todas a la mujer que ama.

Necesidad y azar
En el desarrollo del film “El secreto de sus ojos” se presentan, de distintas maneras, los conceptos de “necesidad” y “azar”.
Para ubicar elementos que den cuenta de la necesidad, tomamos como indicador situacional la escena en la cual Morales conversa con Espósito en su casa del campo. Luego de contarle a Espósito como mato a Gómez, se desarrolla el siguiente diálogo:
“Espósito:- “¿Valió la pena?”
Morales:- “No piense más, no piense más. Que importa, mi mujer esta muerta, su amigo está muerto, Gómez también está muerto, están todos muertos. Va a empezar con que si hubiera estado, si no hubiera estado. Va a tener mil pasados y ningún futuro. No piense más, hágame caso, se va a quedar solo con recuerdos”.
Otro indicador situacional, en el cual vemos el elemento de la necesidad es la escena desarrollada por Morales y Espósito en los días posteriores al asesinato de Liliana Colotto.
“Morales: -Dígame una cosa, cuando lo encontremos al tipo este, ¿Qué condena le toca?
Espósito:- y homicidio calificado por violación, le corresponde perpetua. Que va a hacer, acá pena de muerte no hay.
Morales:- Yo no estoy de acuerdo con la pena de muerte.
Espósito:- No, yo tampoco, pensé que a lo mejor para usted era una retribución o algo así.
Morales:- ¿Retribución?, ¿Qué lo van a violar y matar a golpes como lo hicieron con ella? No, le darían una inyección y se quedaría dormido lo mas pancho, muy injusto. Sabe cuanto daría yo por una inyección así” (…)” No, que viva muchos años, así se va a dar cuenta que esos años van a estar llenos de nada”.
Planteamos que en estos indicadores se puede hablar de necesidad, ya que entendemos a la misma como un elemento que gobierna el curso de una acción y no esta en el sujeto poder cambiarlo. En estas dos situaciones la muerte se presenta, como algo inexorable, ante la cual no hay palabras. La mujer de Morales esta muerta y no hay nada que pueda hacer él para cambiarlo. En este punto eso determina. No puede borrar ese significante que lo marca, pero lo que si puede es decidir como posicionarse frente a eso.
En el caso de Espósito, la muerte del amigo también se le presenta de la misma manera que a Morales, pero con la excepción de que él si puede hacer algo diferente, ya que da una respuesta frente al significante de la muerte. Mientras que Morales se condena a un duelo imposible, Espósito finalmente acepta la pérdida del amigo, deja de tener vergüenza por el asesinato del mismo y puede llevarle flores al cementerio.
El azar se presenta en el film en dos sindicadores situacionales.
El primer indicador del electo azar se da en la escena del asesinato de Sandoval. En esta escena Espósito va a buscar a Sandoval al bar de la vuelta del juzgado, debido al estado de ebriedad de su amigo. Espósito lo lleva para su casa, llama por teléfono a la mujer de Pablo (que estaba trabajando) para poder hablar con ella y llevar a su amigo a la casa. El teléfono estaba roto y Benjamín no se pudo comunicar con la esposa, así que deja a Pablo recostado en el sillón y va rumbo a la casa de Sandoval para poder hablar de la situación con la mujer de su amigo. En el momento que Espósito deja la casa, entra un grupo de matones a buscarlo, para asesinarlo. Pablo al escuchar los ruidos se despierta y ve a estos tres hombres parado frente a él. Ante la pregunta de los matones, contesta que es Espósito y sale corriendo hacia la habitación para poder bajar el portarretrato, donde se encontraba la foto de su amigo. El represor sigue a Sandoval y lo mata.
En esta escena se juega el azar ya que desconecta la causa y el efecto, produciéndose un hecho inesperado, impredecible. Es casual que justo en el momento que Benjamín se retira de la casa, entren a matarlo y encuentren a su amigo en su lugar. En este sentido es azar, hay una coincidencia de orden temporal.

Culpa, responsabilidad subjetiva y jurídica
Tomando en consideración a Morales podemos ver en el la presencia de una culpa tapón, esta culpa justamente se caracteriza porque el sujeto no quiere saber nada de la interpelación. Morales no se cuestiona nada, su único objetivo era que el asesino de su mujer cumpla la condena que le correspondía, a saber cadena perpetua. Luego de 25 años de la muerte de su esposa sigue ahí, detenido en el tiempo, no se produjo en el una interpelación que lo llevara a un cambio de posición subjetiva, para poder resolver de otra manera el hecho traumático de haber perdido a su esposa, que lo posicione de diferente manera frente a la falta. No hay en él una responsabilidad subjetiva, si se presenta la responsabilidad jurídica, al hacer cumplir la condena al asesino. En el final de la película, cuando Benjamín Espósito descubre que Morales tenia preso en su propia casa a Gómez, asesino y violador, Morales lo mira y le dice “usted dijo perpetua”.
En el caso de Benjamín Espósito podemos ver la presencia de una culpa tapón en un primer momento, cuando se preguntaba pero tapaba. Un indicador situacional donde vemos que esta culpa tapón se empieza a correr para dar lugar a la culpa que liga, es la escena donde se encontraban Irene y Espósito juntos en la casa de este ultimo, ella termina de leer la novela y el le pregunta qué le había parecido, luego de hablar del supuesto final de la novela Espósito dice:- “No quiero dejar pasar todo de nuevo, ¿Cómo puede ser?, ¿Cómo puede ser que no haga nada”. Hace 25 años que me pregunto y hace 25 años que me contesto lo mismo, deja fue otra vida, ya pasó, ya está, no preguntes, no pienses. No fue otra vida, fue esta vida, es esta vida. Ahora quiero entender todo, ¿Cómo se hace para vivir una vida vacía?, ¿Cómo se hace para vivir una vida llena de nada?, ¿Cómo se hace?”.
Luego, cuando se interpela podemos inferir la presencia de una culpa que ob-liga. Esta culpa busca ligar para poder producir ese cambio de poción subjetiva. Es una culpa que ob-liga a dar una respuesta a esa interpelación, emergiendo de esta manera una singularidad. Espósito en un primer momento tapa todo lo que le pasa, cuando se empieza a preguntar sobre su vida vacía, sobre ¿Qué es el amor? puede empezar a ligar, la culpa ob-liga para poder responder. No tapa la interpelación que surgió, sino quiere saber sobre esa brecha. En Espósito se puede plantear la existencia de una responsabilidad subjetiva, porque produce un cambio de posición rearmando su vida, puede responder al amor, puede responder frente a su amigo muerto. Esta responsabilidad llama al sujeto a responder produciéndolo. “La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder” (Oscar D` Amore: “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En La transmisión de la ética clínica y deontología. Pág. 152/153), por esto decimos que liga, porque ante una interpelación debe responder sobre el tiempo uno, sobre esa alineación que había producido Espósito ante el amor que sentía Morales por su mujer. Cuando cae el fantasma en el cuál Benajamín se sostenía, ese amor ideal, surge la pregunta, la interpelación, por la cual tiene que responder. En este momento ubicamos la culpa que ob-liga, porque se produce una situación que rompe con el universo particular, produciendo el surgimiento de la singularidad, el sujeto es llamado a responder.

Articulación con “El Muro” de Jean Paul Sartre.
En el siguiente apartado se realizará un paralelismo entre el circuito de la responsabilidad planteado para “El secreto de sus ojos” y el correspondiente a la pieza literaria “El Muro”.
“El Muro” transcurre en la España de la guerra civil. El protagonista, Ibbieta, es tomado prisionero por los falagistas quienes le piden que denuncie a su amigo Ramón Gris (un líder anarquista) a cambio de su vida.
Desde allí, al igual que en “El secreto de sus ojos” podemos dar cuenta de un tiempo uno del circuito de la responsabilidad, en donde el sujeto realiza una acción creyendo que ésta se agota en sus fines. En el caso de Ibbieta, ante una muerte segura, decide jugarles una broma a los falangistas y ganar dos horas más de vida, dando un paradero falso de donde se encontraba Gris. Sabiendo que su amigo estaba oculto en la casa de su primo dice “Gris está en el cementerio”. Ibbieta habló, para mentir, para burlar al otro, a esos oficiales severos y dio un paradero posible pero improbable. Lo que Ibbieta no sabía era que Gris se había peleado con su primo y se había ido a esconder al cementerio, así que los falangistas lo encuentran y le dan muerte.
Adviene luego un segundo tiempo, es decir, una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. Su acción iniciada en el Tiempo uno fue más allá de lo esperado, produjo un exceso. En primer lugar, los falangistas regresan de su búsqueda y para su sorpresa no lo matan. En segundo lugar, en su encuentro con García, éste lo pone al tanto de que esa mañana lo mataron a Gris y nada menos que en el cementerio. Se despliegan dos Hipótesis Clínicas sobre aquello a lo que Ibbieta debería dar respuesta. En un primer lugar, Ibbieta es responsable de haber hablado, de su deseo de querer vivir, de haber dado un paradero posible, de haber desafiado al azar. La segunda hipótesis es la responsabilidad de Ibbieta por haber elegido la palabra cementerio. El cementerio es la elección de dos amigos de la infancia, en un trance entre la vida y la muerte, en el que cada uno pasó por el otro antes de elegir este significante. Esto permite conjeturar que Gris e Ibbieta tuvieron una conexión de inconciente a inconciente antes de elegir el cementerio, en donde sin saberlo permutaron sus vidas. No hay elementos suficientes para decir si se produce un tiempo tres, si Ibbieta alcanza la responsabilidad subjetiva, que si se evidencia en el circuito de responsabilidad del protagonista de “El secreto de sus ojos”.

Bibliografía

Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Michel Fariña, J. Comentario sobre el Film “El secreto de sus ojos”: Fantasmas. A propósito de “El secreto de sus ojos”. En página web www.eticaycine.org.



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