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Psicología Etica y Derechos Humanos
Código 71 Cat. I Fariña, Juan Jorge Michel

Segunda evaluación

Film asignado: El secreto de sus ojos

Ayudante de Trabajos Prácticos: Del Do, Adelqui

Alumna: Ginette Carrere.
L.U: 33.506.678.0.

Comisión Número: 2

Primer Cuatrimestre 2010.

El secreto de sus ojos

El film sobre el que versará el presente trabajo es “El secreto de sus ojos”, motivo de orgullo para muchos argentinos por la repercusión positiva que tuvo, que se trasluce en los premios recibidos tanto a nivel nacional como internacional (31 según Wikipedia). Muchos se quedaron despiertos hasta la madrugada deseosos de que “se lleve el Oscar”. La mayoría del público adjudica el éxito de la película al argumento original, las actuaciones, al sorprendente final, etc. También hay muchos otros que dicen haberse aburrido con la película, o que entienden que el éxito se debe a que se parece mucho, en el estilo, a una película “Yanqui”. En mi caso, tuve la oportunidad de escuchar estos argumentos de manera reiterada, puesto que trabajo en un local de barrio de venta de películas. Al recibir la noticia de que con ella debía realizar el trabajo, volví a tocar el tema de esta película con los clientes, pero ahora prestando mayor interés y atención. Sobre todo, mis preguntas se dirigían hacia los hechos de la parte final del film, a averiguar que sintieron, o que les paso, cuando descubrieron que Morales había mantenido por tanto tiempo preso a Gómez en su propia casa. La respuesta general fue sorpresa, puesto que no esperaban que Morales actúe así. Pero por otra parte, les pareció que tenía sentido, que debía ser así, el hilo argumental es el siguiente: él estaba muy enamorado de su mujer y dado que la justicia no actuó como debía, no le quedo mas remedio que hacer algo al respecto por sus propios medios.
Siguiendo el comentario de la película “Fantasmas. A propósito de El secreto de sus ojos” el personaje sobre el que se centrará el análisis de la responsabilidad subjetiva es el de Ricardo Morales. Se comenzará con una caracterización del personaje, lo cual permitirá comprender porque no se esperaba que haga justicia por mano propia.
Morales aparece frente a los ojos del espectador como un hombre sensato dedicado a su trabajo y a su matrimonio, a quien le toca vivir una experiencia devastadora, la violación seguida de muerte de su mujer, Liliana Colotto. En varias escenas explica que no esta a favor de la pena de muerte, que eso no sería un resarcimiento para el, como así tampoco matarlo él mismo. Cuando el agente de la justicia federal, Benjamín Espósito, le comunica que el asesino de su esposa esta libre luego de haber sido juzgado y condenado, y que nada se puede hacer, ni siquiera acercarse, puesto el lugar que ocupa, Morales responde: “Y si pudiera (acercarse) ¿para qué? ¿qué haría? ¿qué gano metiéndole cuatro tiros? Voy en cana hasta que me muera... Gómez antes de llegar al piso ya esta libre de todo y yo me la paso cincuenta años metido en una cárcel envidiándole la suerte. No, para mi la cárcel toda la vida hubiera estado bien”. Por esto sorprende la decisión de Morales, él no solo le da “cárcel toda la vida” a Gómez, sino que también se la da a él mismo y termina ocurriendo lo que decía no querer para sí mismo “Voy en cana hasta que me muera”.
Fariña tomando en cuenta este hecho, se pregunta que culpa expía Morales para castigarse de esa manera “¿qué culpa tiene morales sobre la vejación y muerte de su esposa?”. Explica que si bien desde el punto de vista de la condena social ninguna responsabilidad recae sobre el, desde la perspectiva de la responsabilidad subjetiva hay mas para decir. Morales tiene “algo que ver”: se coloca frente a una escena insoportable, presenciando continuamente de manera fantasmática los últimos momentos de vida de su mujer con aquel hombre. De algún modo goza de esta escena, que lo deja capturado, sin la posibilidad de duelar ese objeto amado. No admite ningún cambio frente a esta situación, durante las mas de las dos décadas que Morales convivió con Gómez, jamás le hablo, lo cual permite que se coloque infinitamente frente a esta escena aberrante sin modificación. “(...)nos permite conjeturar por qué no le habla a Gómez. Por eso no le habla. Porque a la vez que goza su secreto, teme escucharlo.”
A continuación se intentará marcar el circuito de la responsabilidad de la situación. En el tiempo1 estamos frente a un sujeto que emprende una acción conciente y que entiende que los fines se agotan en esa acción, en el caso de Morales, la acción podría rezar: Gómez debería estar preso, la justicia no otorga el castigo pertinente, Morales ocupa y cubre el lugar vacante por la justicia. El Tiempo2, el de la interpelación, se corresponde cuando Espósito interpela con su presencia lo que el sujeto llevo a cabo en el Tiempo1, quien vuelve sobre la acción ya acontecida. Recién en este momento el Tiempo1 se constituye como tal y se resignifica. Morales debe responder por su acción, no se trata únicamente de que cumplió con la tarea que debía realizar la justicia, sino que además el mismo quedó cumpliendo esa condena y debe responder el porque de ello. El sujeto reorganizó su vida completamente, se mudó a un lugar alejado donde sólo tiene contacto con quienes ve en su trabajo, aparentemente no pudo volver a formar un vínculo afectivo con ningún otro ser humano, cambió la convivencia con su mujer por la convivencia con el asesino de ella. Debe responder por el hecho de haberse condenado a sí mismo y lo que motivó esta situación. La hipótesis clínica que puede explicar este hecho (la relación entre el T1 y el T2) es la que se comentó mas arriba, cuando Fariña infiere que el sujeto goza de colocarse como el espectador de esa escena espeluznante (que tiene a la mujer y a su asesino como protagonistas) que no le permite realizar el duelo de su objeto amado.
Como ya se dijo, el sujeto debe responder frente a la interpelación, y hay varias maneras de hacerlo. Hay dos tipos de respuestas, una de ellas puede ir en la línea de evitar la responsabilidad subjetiva, estas pertenecen al campo de la moral, dentro de ellas se incluyen las respuestas culpógenas, la negación, la proyección y las formaciones sintomáticas asociadas al sentimiento inconsciente de culpa. El otro tipo de respuesta es el que se corresponde con la responsabilidad subjetiva propiamente dicha, no se responde desde la moral, desde el campo de lo particular, sino que, por el contrario se genera un plus para el sujeto, hay efecto sujeto. En el caso de Morales la conjetura es que la respuesta frente a la interpelación se ubica en el campo de lo particular. En el encuentro con Espósito y frente al descubrimiento del secreto que pudo guardar durante tantos años responde “Usted dijo perpetua”, en una suerte de desimplicación de la acción que llevo a cabo, como si necesariamente debía hacerlo dadas las cirscuntancias. Traigo nuevamente el hilo argumental: él estaba muy enamorado de su mujer y dado que la justicia no actuó como debía, no le quedo mas remedio que hacer algo al respecto por sus propios medios. De esta manera se desentiende del deseo inconciente que motiva la situación, y no deja oportunidad para interrogarse que lugar ocupa él en esta escena que lo compromete, así como tampoco hay posibilidad de cambio (al menos por lo que sugiere el film). Las figuras de la culpa presentes en la situación son aquellas que dan cuenta de la penitencia permanente: el aislamiento, el duelo permanente, la imposibilidad de armar una nueva pareja. Ellas dan una pista de la responsabilidad pendiente, ya que a pesar de velar el verdadero objeto de la culpa dan una idea de donde hallar la responsabilidad, que sería que el sujeto goza al colocarse como espectador frente a esa escena.
Desde la cátedra se propone la lectura de el cuento “El muro” de Jean Paul Sartre y el texto de Mosca para abordar el tema de la presencia de la responsabilidad subjetiva aún en las ocasiones en las que los elementos de azar y de necesidad parecieran explicar el conjunto de la situación (aunque hay casos que se explican con estos dos elementos). En el cuento, necesidad en tanto se le pide a Ibbieta que delate a Gris para conservar su vida. Azar en tanto que la elección (no azarosa) de la palabra cementerio, coincide con la decisión de Gris de refugiarse ahí justo en ese momento. Se establecen los tiempos lógicos, en el Tiempo1 Ibbieta decide jugarle una broma a los falangistas. El Tiempo2 lo interpela, mostrándole que la broma no salió como suponía, Gris termina siendo asesinado y el vivirá un tiempo más. El no es responsable por la muerte de Gris, si de su deseo de vivir un tiempo mas (y de la elección de la palabra cementerio, pero que no se explicará en este trabajo), deseo que a primera vista no parece corresponder con alguien que creía que para el la vida ya no tenía sentido y que estaba desinteresado en todo lo referente a ella. Como ocurre con Morales, quien no mataría a Gomez, entre otras cosas, porque el podría terminar en la cárcel, y no estaría dispuesto a ello, cuando esto último fue lo que ocurrió. A diferencia de Morales, que responde a la interpelación desde el plano particular, Ibbieta responde ¡En el cementerio! con una mezcla de risa y llanto, lo que muestra un sujeto dividido, pudiendo llegar a constituirse un Tiempo3, Ibbieta no se culpabiliza por la muerte de Gris, ni culpa a Gris, ni atribuye la situación a la “mala suerte”, etc. El cuento concluye allí.
En la situación que nos atañe, la de Morales, los elementos de necesidad y azar, están presentes, quizás no de una forma tan compleja como en el cuento de Sartre, pero están. Al igual que allí permiten explicar y comprender parte de la situación pero no su totalidad, y su presencia no desresponsabiliza al sujeto. El elemento primordial de necesidad fue la mala labor de la justicia ante un hecho criminal que no deja lugar a dudas, como señala Fariña “Un asesino y violador convicto y confeso” es liberado al mes de comenzar a cumplir su condena. Este elemento de la situación es algo que no le corresponde a Morales. Explica parte de su conducta: si la ley hubiera actuado como debía y Gómez estaba preso, no habría ocasión para que Morales lo apresara por sus propios medios. Pero este argumento no alcanza: él estaba muy enamorado de su mujer y dado que la justicia no actuó como debía, no le quedo mas remedio que hacer algo al respecto por sus propios medios , explica tanto como la relación entre pobreza y delincuencia. Influye pero no determina, Ibbieta podría no haber hablado frente al designio de los falangistas. Se corresponde también con la necesidad el que Morales contara con los medios para apresar a Gómez, pudo pedir un traslado a un lugar alejado y podía solventar económicamente esa cárcel. Tampoco con esto alcanza, sería como cuando se explica que se hizo la guerra porque estaban los medios disponibles para ello. Uno de los elementos de azar que se puede nombrar es el que corresponde al momento en que Morales ve al asesino de su esposa por la televisión y se entera de que fue liberado, podría no haberse enterado o enterarse más tarde. Otro es que la liberación de Gómez se debe a un problema personal entre dos agentes de la justicia que le es ajeno. Como ya se dijo, el conjunto de estos elementos no explican lo que motivó su acción, ni quita responsabilidad al sujeto, al sujeto del inconciente. Entre la necesidad y el azar hay una grita que permite desplegar la responsabilidad subjetiva. El sujeto es culpable en relación a su deseo, aunque este permanezca oculto para el. En palabras de Salomone “Responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo” (Salomone,2006 ).

Bibliografía

- Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

- Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

- Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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