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Ética
Segundo parcial
Segundo cuatrimestre del 2009

Estudiantes:
-  Carre, Esteban. DNI:30821311
Mail: esteban_carre@hotmail.com
-  González, Emiliano. DNI: 33528047
Mail: emilianoh_gon04@hotmail.com

Comisión: Lunes 16:15hs.

Docente: Ana Corinaldesi.

Facultad de Psicología
UBA

Sinopsis de “El secreto de sus ojos”.

Benjamín Espósito ha trabajado toda la vida como empleado en un Juzgado Penal. Ahora acaba de jubilarse, y para ocupar sus horas libres decide escribir una novela. No se propone imaginar una historia inventada. No la necesita. Dispone, en su propio pasado como funcionario judicial, de una historia real conmovedora y trágica, de la que ha sido testigo privilegiado. Corre el año 1974, y a su Juzgado se le encomienda la investigación sobre la violación y el asesinato de una mujer hermosa y joven.
Espósito asiste a la escena del crimen, es testigo del ultraje y la violencia sufrida por esa muchacha. Conoce a Ricardo Morales, quien se ha casado con ella poco tiempo antes y la adora con toda su alma. Compadecido en su dolor, Espósito intentará ayudarlo a encontrar al culpable. Cuenta con la inestimable colaboración de su compañero Sandoval, subordinado suyo y a la vez su amigo personal, que escapa a los rutinarios límites de su existencia emborrachándose de cuando en cuando, hasta perder la conciencia. Cuenta también con Irene, su jefa inmediata, la secretaria del Juzgado, de la que se siente profunda, secreta e inútilmente enamorado.

No han quedado rastros en el lugar del crimen, y Espósito deberá avanzar a través de corazonadas y conjeturas. La Argentina de 1974 no es un escenario pacífico. La violencia, el odio, la venganza y la muerte encuentran un terreno propicio para enseñorearse de las vidas y los destinos de las personas.
En ese marco cada vez más hostil, cada vez más oscuro, la tarea de Espósito terminará por mezclarse hasta el fondo con esa violencia monstruosa y creciente. Ya no será un testigo privilegiado, sino un protagonista involuntario cada vez más cerca del peligro.

Pero no sólo es ese joven Espósito de 1974 el que se ve arrastrado por la tempestad de los hechos. También ese otro Espósito, el del presente, ese viejo con pretensiones de escritor, se verá sumido en una tempestad que lo pondrá a la deriva. Porque Espósito ha puesto en marcha la máquina atroz de la memoria, ha aceptado ventilar y revivir todos sus recuerdos, Y esos recuerdos no son inocentes, no son neutrales, no son asépticos. Espósito escribe, y al escribir revive, y en el pasado que se levanta ante sus ojos se yerguen también todos sus fantasmas: sus decisiones, sus confusiones, sus irreparables equivocaciones.
A medida que avance, Espósito entenderá que ya es tarde para detenerse. Narrar el pasado dejará de ser un simple pasatiempo para llenar las horas muertas de sus días. Será el camino estrecho y sinuoso que deberá recorrer para entender y justificar su propia vida, para darle sentido a los años que le queden por vivir, para enfrentarse de una vez por todas a esa mujer de la que, treinta años después, sigue enamorado.

Hipótesis Clínica

La hipótesis que planteamos es que Espósito –nuestro protagonista- no puede enfrentarse a su deseo de amor por la doctora Irene. Este deseo le impone una necesidad de resolver la pregunta por el amor. Se le interpone como una obsesión, le genera síntomas y sentimiento de culpa.
Hay un desplazamiento de su deseo por el deseo del otro (Morales). Este fenómeno seda de manera azarosa ya que nada obliga a relacionar estas dos escenas que terminan por soldarse y persistir durante 25 años. El caso “Morales” viene a funcionar como secundario y sustitutivo, como respuesta sintomática e imaginaria al deseo.
Por todo esto Espósito se encuentra impedido a poder actuar en la lógica de su deseo, atrapado en la intelectualización y la culpa. Y esta contradicción no se resuelve hasta el final en que él puede asumirse como enamorado de la Dra. Cambiando el “Temor” por el “Amor”.
Esto la analizamos dentro de los tres tiempos lógicos del Circuito de la Responsabilidad Subjetiva planteado en la Cátedra M. Fariña de Psicología Ética y Derechos Humanos de la UBA (Facultad de Psicología).

Primer Tiempo:
(Primera escena en la Lógica del Circuito de Responsabilidad, Segunda escena cronológica en la Película).
Esposito, ya jubilado y después de 25 años lejos de la Dra., se reencuentran en la oficina de Irene, donde llega de sorpresa. Emocionados, se dan un afectuoso abrazo. En donde son interrumpidos por el cadete de la Dra., donde los presenta mutuamente y le encomienda comprar un café y un café con leche, mas leche que café para Esposito. Antes de retirase el cadete, la Dra. Lo hace detener, mira a Espósito y le pregunta si tiene algo importante para decirle, este contesta que no, casi sin entender por la pregunta. Nosotros entendemos en la escena de la puerta que cada vez que la doctora le ofrece privacidad siempre esta en relación con la declaración de amor. La doctora deja retirar al cadete, diciéndole, que está bien, que puede irse sin cerrar la puerta.
Esposito, viejo, dice que el caso Morales lo ha tenido detenido en el tiempo durante 25 años y que todavía aun está obsesionado con esas vivencias, hasta llegar a querer escribir un libro sobre el asunto. De alguna manera se siente responsable por esto.
Todavía siente culpa por no haber podido atrapar al asesino del caso Morales, aquí vemos como se desarrollan dos niveles de la culpa según lo que explica Jinkis en “responsabilidad subjetiva y culpa” (cita). La culpa en el sentido moral o jurídico. Relacionada con el deber, de no poder garantizarle a Morales el cumplimiento de su palabra (cuando le dice “a este tipo lo vamos a atrapar”), y que se cumpla la justicia como condena al asesino.
Por otro lado también se siente interpelado con relación a su deseo que es declarar su amor y esto le genera culpa, este es el nivel de la ética de su deseo, la responsabilidad subjetiva.
“La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la ley simbólica del deseo ob-liga a retornar sobre la acción.”
Las dos problemáticas aparecen y retornan entrelazadas como si no se pudiese avanzar en una si no se avanza en la otra (resolver el caso y declarar su amor). Estas corrientes se manifiestan como sentimiento de culpa y el protagonista parece ob-ligado subjetivamente a resolver el caso.
Esa energía libidinal que da la fuerza a su deseo debe encontrar su descarga en un trabajo psíquico que por el mecanismo de desplazamiento cambia su objetivo y este será “encontrar al asesino de Liliana Collotto”, desplaza la culpa del amor hacia la culpa de sus responsabilidades en su lugar de trabajo, como rol de la justicia.
Como respuesta a la interpelación, podemos ver una retroacción del tiempo uno, hacía un tiempo dos, esta retroacción obliga al sujeto a ocuparse en eso, se siente culpable y hace síntomas. Escribe un libro basándose en el caso Morales y pide la aprobación de la Dra. en su iniciativa de escritor. Se siente obligado a resolver el caso inconcluso, como también inconcluso ha quedado su amor.
Nos llama la atención el aplazamiento constante de Esposito a declararle su amor a la Dra. Irene, esta trama atraviesa toda la historia y no se resolverá hasta un tiempo tercero, el del efecto sujeto que rompe con la repetición. Pretendemos analizar la dificultad de Esposito para enfrentarse al “amor de su vida”. ¿Por qué no puede cumplir el protagonista con su deseo?, él no se siente preparado para darle su amor, siempre algo lo detiene.
“la única cosa de lo que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica es de haber cedido en su deseo” (Lacan en “la transmisión ética…”).

Un Segundo Tiempo:
(Segunda escena en la Lógica del Circuito de Responsabilidad y Primera escena cronológica en la Película).
Benjamín Espósito se encuentra con Morales (viudo) sentado en un banco de la terminal de trenes en la ciudad autónoma de buenos aires. Benjamín le pregunta a Morales ¿qué estaba haciendo ahí? y este le contesta que desde hace unos meses, tomo como habito, montar guardia en las tres terminales de trenes de la ciudad, con la esperanza de poder encontrar a Gómez (el asesino) para tomar justicia por la muerte de su esposa. Argumentando que Gómez debiera trabajar en la capital y que tarde o temprano lo iba a encontrar y encarcelar para cumplir su condena (cadena perpetua, como se lo había informado Espósito, en una escena en que los dos revisan las fotos donde aparece la víctima, y donde Morales le declara que quisiera para el asesino una condena como la que él siente: “un mundo lleno de nada”).
Al terminar de responder, Morales le pregunta a Esposito, que si a pesar de que haya pasado un año del asesinato de su mujer, no se haya parado la investigación. Por lo cual Espósito miente, niega la verdad, y asiente con la cabeza y soltando una fina vos diciendo que si, que la investigación seguía continuando su rumbo.
En ese momento Espósito, en el momento del relato y justificación que daba Morales, queda totalmente sorprendido, movido y conmovido por la situación, caracterizando a Morales como “atrapado en el tiempo”.
Después de encontrase Espósito y Morales en la estación del tren, al llegar a la oficina de la Dra., Espósito le pregunta si pueden hablar de algo importante, ella inesperada por la pregunta, titubea al contestar y asiente. Espósito se sienta e intenta entrar en dialogo, la Dra. Lo interrumpe y le explica que espere un segundo que si es una tema privado va a cerrar la puerta (pensando que se le iba a declara). Se levanta e intenta cerrarla fallidamente ya que Sandoval la interrumpe. Ella reclama diciendo que esta ocupada y que vuelva en otro momento, Sandoval aclara que fue llamado por Espósito, que asiente.
La Dra. Se muestra desilusionada por la falsa esperanza creada y se sienta.
Esposito comienza el relato de su encuentro con Morales, y da las caracterizaciones (junto con Sandoval) de la situación de soledad y sufrimiento que Morales padece y de la manera que él mismo es conmovido por un amor tan grande. Según Espósito nunca antes vio “tanto amor en la mirada de un hombre.”
Para dar cuenta de ese sentimiento Esposito se interpela e interpela a la doctora sobre el amor, preguntándole si nunca se había sentido así en una situación de enamoramiento tan profundo, ella responde que capas que él lo haya sentido pero que ella no. Dejando ver como Esposito se identifica en el lugar de Morales por la interpelación que sintió en su propio deseo de amor ante la situación del enamoramiento del viudo. Él quiere poder tomar su lugar (el de Morales) que tan valiente fue para animársele a semejante belleza (la chica Collotto) en este sentido también vemos que lo toma como ideal.
Como respuesta a la interpelación se nos abre un abanico de posibilidades; 1-el sentimiento de culpa, 2- la formación sintomática de la obsesión por resolver el caso y la identificación a Morales, 3- escribir un libro como expresión de la intelectualización. Cada una es una respuesta que dice sí a la interpelación de la situación. Según lo plantea Oscar D’Amore en “responsabilidad subjetiva y culpa”.
Hay una identificación de Esposito hacia Morales, que se podría expresar como “yo no tengo a mi gran amor y vos tampoco” es una identificación a la situación, de no poder gozar del objeto amado. Qué mantiene a Morales y Espósito en una relación imaginaria hasta el final de la película.
“En un tercer caso, particularmente frecuente y significativo, de formación de síntomas, la identificación se efectúa independientemente de toda actitud libidinosa con respecto a la persona copiada. […] El mecanismo al que aquí asistimos, es el de la identificación, hecha posible por la actitud o la voluntad de colocarse en la misma situación.”(Freud.: Psicología de las masas y análisis del Yo.)
Esta identificación imaginaria según S. Freud. Es un síntoma dentro del grupo de la histeria. Lo único que los relaciona, a los dos personajes, es la situación de no poseer un objeto para amar, uno (Morales) porque el asesino violo y mato a su mujer y el otro (Esposito) porque considera inaccesible a la Dra. de mayor estatus social que él, Joven y hermosa.
La Ob-ligación que siente Espósito es de no poder continuar con su amor sin antes haber resuelto el caso “Morales”. Esta identificación con Morales a su deseo de venganza lo lleva a una compulsión como formación de compromiso que no le deja ver su verdadero deseo. Esposito no puede dejar de pensar, aun 25 años después, cómo es posible que Morales haya renunciado tan fácilmente a su deseo de venganza. Y de la misma forma ha renunciado Espósito a su deseo de amor. Como paletea en el texto D’Amore nos interesa la lógica del deseo y no su contenido.

“En sentido lato la culpa no es mas que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, incluso con la actividad del cuerpo. Es necesario destacar en el proceso, el carácter económico que comprende esta deuda, contraer una deuda es contraer una culpa (falta, pecado, delito) estar en deuda ob-liga a responder, es decir, pagar la deuda.”

Tercer Tiempo:
(Última escena en la Lógica del Circuito de Responsabilidad y última escena cronológica en la Película).

El tercer tiempo empieza en la actualidad, en la casa Quinta de Morales alejada de la ciudad. Espósito y Morales se vuelven a encontrar y leen la novela juntos, el viudo trata de convencerlo de que “no piense mas” en eso y de que no se meta mas en su vida. Empiezan una discusión cuando Espósito le pregunta “como aprendió a vivir sin ella (Collotto)”, lo interpela a Morales “su amor por esa mujer nunca mas volvi a ver en nadie”. Morales termina por echar a Espósito pero antes lo intenta convencer con la historia de que ha hecho justicia por mano propia, de que ha matado a Isidoro Gómez.
En el cuadro siguiente Espósito vuelve a la casa de Morales, está espiándo entre los árboles en el patio trasero. El protagonista al no creer la explicación de por qué Morales pudo seguir con su vida vuelve, él no entiende como ha hecho Morales para responder ante su deseo. No encuentra la respuesta de su culpa y de su dolor. Tampoco cree en el homicidio del asesino, como venganza, que le confiesa Morales. Esta espiándolo cuando Morales sale de la casa con una bandeja de comida hacia un cuarto conjunto. Lo sigue. Morales entra al cuarto mientras Esposito espera escondido. Se escuchan unos pasos y aparece en escena Isidoro Gómez dentro de una cárcel clandestina construida por Morales. Gómez siente miedo, titubea, se acerca hacia a Espósito y le dice lo siguiente “dígale que aunque sea me hable”. Esposito mira a Morales quien se apresura a decirle: “usted dijo cadena perpetua” (que es vivir como en un mundo lleno de vacio). En esta escena el protagonista se siente como desubicado, des-ligado ante el deseo de venganza, y es por esto cae la identificación imaginaria Morales = Espósito para permitir su salto hacia el efecto sujeto, el deseo de amor.
“El efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, pero ya estamos hablando ahí de una dimensión ética y eso implica la dimensión de acto en que ese sujeto se produce. De modo que al hablar del efecto sujeto estoy hablando del acto, y es ético, porque es el acto en el que se produce un sujeto de deseo inconsciente.”
Finalmente Espósito, pudo dar cuenta de su deseo de amor, al colocar la letra A en la frase “TE MO” quedando como resultado la palabra “te amo”, que nunca se animo a decirle a Irene, pero que siempre lo quiso hacer y siempre lo sintió.
La próxima escena del final Espósito va en busca de la Dra. a declararle su amor. Cuando llega ella lo mira asombrada diciendo “¿seguís vivo?”, presiente que algo importante va a decirle. Se expresa en sus miradas el “amor tan profundo” que los ha ocupado tanto. “Si. Tengo que hablar con vos”- dice Espósito- titubea y en ese momento aparece el cadete y ella lo hecha “¡andate nene!”. Se quedan solos con la puerta abierta. “Va a ser complicado” -le dice ella-, “no me importa”-él- ,”cerra ña puerta”. Se completa la significación de “la puerta”, cerrar la puerta para hablar de “lo importante” que es su deseo.

Bibliografía

-  Oscar D’Amore.: “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos.
-  Gabriela Z. Salomone.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos.
-  Ignacio Lewkowicz.: “IV. Particular, Universal, Singular”. En Ética, Un Horizonte en Quiebra.
-  Michel Fariña, Juan Jorge: “Fantasmas. A propósito de El secreto de sus ojos”.
-  Freud, S. (1920). “Psicología de las masas y análisis del yo”, Obras completas. Tomo XIV, Orbis editores, 1990.



NOTAS

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