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PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
SEGUNDA EVALUACIÓN PARCIAL
2do. CUATRIMESTRE DE 2009

Alumna: DAELLI, Ivana Analía
Docente de Trabajos Prácticos: NOAILLES, Gervasio
Comisión Nº: 04
Fecha de Entrega: 16/11/2009

Segunda Evaluación Parcial de Psicología, Ética y Derechos Humanos.

A lo largo del siguiente trabajo me basaré en el análisis de un fragmento de la película “Un novio para mi mujer”, de Juan Taratuto, para abordar a partir de los actos de uno de sus protagonistas, “El Tenso”, al sujeto responsable como aquel de quién se espera una respuesta, el circuito de la responsabilidad, las categoría de necesidad y azar, entre otros conceptos relacionados con la Responsabilidad.

En éste film, “El Tenso” (protagonizado por Adrián Suar) no se anima a decirle a su esposa Andrea Flores, “La Tana”, (Valeria Bertuccelli) que se quiere separar. El carácter difícil de su señora hace a la relación matrimonial cada día más insoportable, pero Tenso no encuentra el momento ni el lugar apropiado para enfrentar a su mujer y decirle “me quiero separar”, por eso decide contratar a un seductor profesional, el “Cuervo Flores” (protagonizado por Gabriel Goity) para que la enamore y así, sea ella quién lo abandone a él.

La responsabilidad de decidir.
Alejandro Ariel sostiene que un acto implica una decisión. Una decisión tomada sin los otros, sin socios, y por fuera de la moral, o sea, por fuera del bien y del mal. Así, un acto supone una decisión ante la cual el sujeto está solo. Se trata de un acto que tiene consecuencias para el propio sujeto que la produce y para los otros. Es responsable aquel de quien se espera una respuesta sobre la acción realizada, porque para los otros el acto propio constituye una acción. Lo que los otros ven en la dimensión del acto del sujeto es una acción y por esa acción es interpelado.
En relación al film seleccionado para realizar éste trabajo se puede extraer una primera escena, en la cual Tenso se encuentra jugando un partido de fútbol con sus amigos, en medio del juego Tenso le comenta a sus amigos lo agobiante que se ha tornado la relación con su mujer. Uno de los amigos le dice: “¿Por qué no das el paso?, a lo que Tenso responde: “Quiero dar el paso pero me da miedo”. Otro de los muchachos que estaba con ellos menciona la palabra “culpa”, a lo que Tenso responde enérgicamente: “No, miedo dije”. Una vez en el vestuario, continúan con la charla, Tenso dice: “Cuando la miro a los ojos siento algo en el pecho… no puedo…”, frente a esto, uno de los amigos insiste con que debe decírselo porque sino “va a reventar”, que no sea “gonca”. Otro de los allí presentes le dice que son tres las “palabritas”: “me-quiero-separar”. De atrás se escucha: “Valor Tenso”.
Posteriormente, Tenso decide pedirle al “Cuervo Flores”, un seductor conocido en el barrio que tuvo que irse del mismo por las rupturas matrimoniales que ocasionó al relacionarse con mujeres casadas, que seduzca a su mujer para acabar con su matrimonio. Flores le pide a Tenso datos de su esposa. Asimismo, el Cuervo le manifiesta al esposo que, la Tana debe empezar a trabajar para salir de su casa, pues de lo contrario su misión se tornará imposible. Tenso habla con Damián Kepelsky, encargado de una radio barrial, para que le de trabajo a su esposa. Damián alude que la radio no tiene fondos para solventar un sueldo más. Entonces, Tenso decide poner de su bolsillo ese dinero con tal de que su plan siga adelante.
Al mismo tiempo que el Cuervo inicia su labor de seducción, La Tana comienza a trabajar como locutora. Su estado de ánimo mejora, se vuelve alegre, sonriente, ya no se queja. Además, se preocupa más por su imagen y acentúa su feminidad. Tenso comienza a mirarla diferente, se sorprende con gusto frente a los cambios de la Tana. Así es como le solicita al Cuervo abandonar el plan y expresa esto con las siguientes palabras: “hasta acá…”. “Me enamoré de la Tana como el primer día”. Se retira de ese encuentro con Flores, riendo.
En una última escena seleccionada, Teso y su esposa comienzan a conversar. La Tana le manifiesta que está confundida. Tenso cree saber a que se refiere y le dice que no importa, que todo terminó, que ahora van a poder estar bien gracias a lo que él hizo. Le cuenta que contrató al Cuervo Flores para que los ayude a estar bien, la Tana se enfada y comienza a gritarle expresándole que no puede creer que haya contratado a alguien para que la sedujera. Finalmente, la Tana se va, diciéndole a Tenso que no es el Cuervo quien la confunde sino Damián, el encargado de la radio donde trabaja, persona muy cortés y simpática que ha sabido ganarse su afecto. Tenso se queda solo en la casa, con la mirada perdida y comenzando a llorar.
En un primer momento, se puede ubicar la decisión de Tenso de convocar al Cuervo Flores para que seduzca a su esposa. Así como también la decisión de pagar el sueldo de la Tana por su trabajo en la radio, para que salga de su casa y así el plan sea viable. Para Sartre, la elección se hace sin garantías y esto es lo que provoca angustia. No hay de antemano nada que permita garantizar lo justo de esa elección. La elección lo hace sujeto, la elección constituye al sujeto.
En un segundo momento, Tenso queda conmovido por los cambios anímicos y actitudinales de su esposa. Ya no se tensiona ante ella, ahora le sonríe. Se ha enamorado de su esposa “como el primer día” y por eso decide terminar con el plan. Aquí se puede ubicar el tiempo 2, donde se sitúa la interpelación al sujeto. Éste tiempo 2, crea y resignifica el tiempo 1 mediante un movimiento retroactivo. Ésta interpelación, que puede formularse a través de ¿Qué hice?, forja volver sobre la primera acción. Cuando Tenso visualiza los cambios en su esposa es interpelado por los actos realizados en un tiempo 1.
La interpelación que se ubica en el tiempo 2 del circuito de la responsabilidad, es lógicamente anterior al tiempo 1, pues el tiempo 1 se funda a partir del tiempo 2. La sorpresa frente a los cambios de la Tana y el mirarla diferente, muestran la interpelación a la que se enfrenta Tenso, interpelación al sujeto que permite la resignificación del acto de convocatoria. Tenso responde a esa interpelación con el abandono del plan.
En términos económicos, la interpelación supone una deuda; una deuda por la que se debe responder. La interpelación pone a andar el circuito y la deuda, la culpa, obliga a responder; es un llamado a responder para volver al surco de lo moral. La respuesta de Tenso se mantiene en el campo de lo particular: terminar con el plan porque no está bien contratar a un seductor y mentirle a su esposa. Ésta respuesta no implica singularidad, se trata de un acto que tapona la dimensión ética. Esa respuesta a la interpelación le genera risa, y con esa risa Tenso también se hace responsable su acto de convocatoria a Flores, acto que obtuvo un inesperado resultado: el se ha enamorado de su esposa como el primer día.
Y bien, en un tiempo 3, se puede ubicar el llanto de Tenso después de que su mujer le confiesa estar confundida no por el cortejo del Cuervo sino por Damián Kepelsky, el encargado de la radio, hombre que la ha seducido y ha sabido ganarse su afecto. La ilusión de Tenso, de haber obtenido mejores resultados con su plan, de haber recompuesto un matrimonio extraviado en las quejas permanentes de su esposa, se desmorona cuando la Tana le dice que está confundida y no por el cortejo de Flores, sino por Damián, el encargado de la radio. Allí Tenso, manifiesta a través del llanto la culpa asumida por su deseo. En éste tercer tiempo se produce un efecto de sujeto, el sujeto de la responsabilidad subjetiva, el sujeto del deseo inconciente. El efecto de sujeto es también una respuesta a la interpelación, pero no se trata de una respuesta que se pronuncia en la dimensión moral. El desear supone una culpa que obliga a retornar a la acción y en ese retorno se disuelve el sentimiento de culpa haciendo posible el efecto sujeto, efecto que es una respuesta en la dimensión ética.
Según Alejandro Ariel, éste tercer tiempo abre “un otro tiempo”, un tiempo en el que sujeto asume una nueva posición y no descansa sobre la escritura de un guión que le es ajeno, guión de las normas morales, de las leyes, de los otros que aceptan y perdonan o que culpan y castigan. Una nueva posición en la cual el sujeto responde desde el silencio de su ser, es decir, el sujeto responde desde ese silencio que lo hace ser él y no otro, ese silencio que calla el ruido del mundo: ruido moral, religioso, jurídico. Ruido que estaba desde antes que nazca el sujeto y que permitió su organización y existencia. Él es ese silencio y no otro, y ese silencio es lo que le permite al sujeto pasar de creado a creador. El llanto del protagonista muestra la implicación del Sujeto en su deseo, ha pasado de creado a creador, por la vía de la convocatoria a Flores ha expresado algo de su verdad subjetiva.

Necesidad y Azar.
Según Fariña, necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación. En la situación planteada para la realización de éste trabajo podemos considerar del orden de la necesidad o de la determinación como la llama Mosca, al hecho de que Tenso se haya vuelto a enamorar de la Tana “como el primer día”. Éste no era el objetivo del plan que propicio el protagonista con la contratación del seductor, sino todo lo contrario. Sin embargo, se puede decir que la situación “se le fue de las manos” y en lugar de separarse, se enamora nuevamente de su esposa. Asimismo, que la Tana se sienta seducida por encargado de la radio, quien supo ganarse su afecto, y no por Cuervo Flores, puede considerarse del orden de la necesidad.
Por otro lado, se puede ubicar aquello que pertenece al orden del azar. El Azar puede nombrarse también como suerte, coincidencia, casualidad, accidente. En la situación planteada puede considerarse del orden azar, que la radio a dónde Tenso va en busca de trabajo para su mujer no tenga fondos. La radio no tenía fondos y entonces el protagonista decide pagar los honorarios de su esposa para que el plan siga adelante. Se puede decir, que por azar el protagonista se vio inmerso en una nueva decisión que a posteriori lo ubicará como sujeto de la responsabilidad subjetiva.
Juan Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Es decir, que cuando rigen por completo Necesidad o Azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión.
Asimismo, Lacan establece que es necesario un segundo significante (S2) para que a través de la unión a un primer significante (S1) se produzca el efecto de significado. En la distancia entre el tiempo 1 y el tiempo 2 es donde se produce ese efecto. En los tres tiempos del circuito, el significante seducción adquiere un valor diferente según la posición que adopte el sujeto. En un primer tiempo, el sujeto sabe lo que hace y lo que dice, y estando en pleno uso de sus facultades mentales decide convocar a Flores para que seduzca a su esposa. En el segundo tiempo, él es seducido por los cambios anímicos y actitudinales de la Tana, allí es donde el sujeto vacila, se pregunta que quiso hacer contratando al seductor. Y finalmente, en un tercer tiempo su esposa es seducida por Kepelsky y manifestándose a través del llanto aparece el deseo inconciente de mantenerse anudado a su esposa. Además, se advierte cómo el término seducción adquiere valor significante sólo a posteriori de un significante 2 que le da el carácter de tal, sólo después de que la Tana le dice a Tenso que está confundida por lo que siente por el encargado de la radio. Es allí cuando Tenso rompe en llanto, la seducción convocada en el tiempo 1 ha adquirido un nuevo significado.

Hipótesis clínica: responder ante el deseo.
Tenso duda respecto de enfrentar a su esposa y decirle “me quiero separar”, él duda acerca de “dar el paso”, como lo llaman sus amigos. En la base de ésta duda se puede ubicar una ambivalencia amor-odio dirigida hacia la Tana, que paraliza la voluntad del protagonista. Freud establece, en un texto de 1909, en relación a los rasgos del neurótico obsesivo, que la duda corresponde a la percepción interna de la irresolución del conflicto entre amor-odio.
Por otro lado, se advierte la negación de la culpa que le genera la posibilidad de enfrentar a su esposa con la propuesta de separarse, en la frase “no, miedo dije”, que Tenso dirige a uno de sus compañeros de juego cuando menciona la palabra culpa. Asimismo, se puede hipotetizar que el protagonista decide ir en busca de Flores tras la insistencia de sus amigos respecto de hacer algo que le permita separarse de su esposa. Frente a esto último se puede presumir la necesidad de Tenso de ser avalado por Otro en la decisión, un Otro que lo sostenga en la realización de su deseo, un Otro que sabe que lo que él necesita es separase de su mujer.
Por otro lado y en relación al deseo inconciente del protagonista, se puede hipotetizar que Tenso convocó a un tercero para que lo anude nuevamente a su esposa. En los años `70 Lacan establece, un anudamiento borromeo compuesto, como mínimo, de tres eslabones. A partir de éste nudo borromeo de tres, Lacan formulará uno de los pilares de su enseñanza de ésta época: “no hay relación sexual”. Para todo ser que habita el lenguaje, Lacan descarta la posibilidad de una unión entre dos eslabones a través de la interpenetración. Es decir, para Lacan, “no hay relación sexual” porque, para todo ser hablante, se descarta la posibilidad de complementariedad, de unión a través del pasaje de cada anillo por el agujero del otro. El enlace posible entre los sexos es de modo borromeo, por ende es necesario un tercero para que tal anudamiento sea posible. El deseo inconciente de Tenso es el de mantenerse unido a esa mujer de la que ahora, gracias a lo que él hizo, se enamoró como el primer día. Por eso convoca “un novio para su mujer”, un tercero que le permita mantenerse anudado a ella de modo borromeo, haciendo soportable, sosteniendo, esa relación. Es decir, el deseo inconciente del protagonista se expresa en la convocatoria a Flores para que seduzca a la Tana, para que cumpla el papel de tercero, de tercer eslabón que permita el re-anudamiento.
Lacan sostiene que “de nuestra posición de Sujeto somos siempre responsables”. Es decir, somos responsables de nuestra posición como Sujeto deseante, de nuestra razón de ser en la razón deseante. Asimismo, Lacan propone que un Sujeto sólo puede ser culpable de haber cedido en su deseo, ceder en el deseo para acomodarse a las demandas del superyó. En éste sentido, para Jinkis, Responsable es aquel de quien se espera una respuesta, no quien es conciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino quien es culpable de lo que hace y dice.
Tenso es interpelado, la interpelación funda al Sujeto de la responsabilidad subjetiva, ahora de él se espera una respuesta y como precio de su deseo, él debe cargar con la responsabilidad de haber convocado a Flores para acabar con su matrimonio. El Sujeto es responsable de poner en acto su deseo, un deseo del que nada sabe, un deseo inconciente.
En relación a lo anterior, Freud sostiene que “uno debe considerarse responsable por sus mociones oníricas malas”. Con esto Freud nos dice que uno debe considerarse responsable por eso que desconoce y sobre lo cual se puede suponer un saber no sabido. Esto se ubica en el campo de la responsabilidad subjetiva y se relaciona con aquello que el sujeto no sabe pero que le pertenece. Freud responsabiliza al sujeto por eso que desconoce de si mismo pero que le es propio, sin embargo no lo imputa en el campo moral por aquello que se encuentra en lo inconciente. Esta distinción de Freud permite diferenciar la realidad psíquica de la realidad material. Así se configuran dos campos de la verdad: el de la verdad subjetiva y el de la verdad objetiva. Con estos dos campos, respectivamente, se implican la responsabilidad jurídica y moral por un lado y la responsabilidad subjetiva por otro. Estos dos tipos de responsabilidad convocan al sujeto a responder desde diferentes lugares. El llanto de Tenso muestra la implicación del Sujeto en su deseo, él ha expresado por la vía de la convocatoria a Flores algo de su verdad subjetiva, ha expresado su deseo inconciente de re-anudarse a su esposa.

Responsabilidad subjetiva y culpa.
No hay ética sin moral y no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. El Sujeto del acto ético coincide con el de la responsabilidad subjetiva, por eso la responsabilidad subjetiva es otro nombre del sujeto, del sujeto en acto, acto que se inscribe en la dimensión ética. Aquí estamos en el terreno de la singularidad, la responsabilidad subjetiva, el efecto Sujeto es una experiencia singular de cada cual. Con Lewkowick se puede decir que, la singularidad es la presentación de una intervención subjetiva que excede las capacidades clasificatorias del lenguaje de la situación y que para cada universal un acto singular lo obliga a repensarse, a ir más allá de su aparente totalidad. Por eso el advenimiento singular suplementa realmente el universo de lo existente. Ese Universal - Singular se despliega sosteniéndose en lo particular. Lo particular es la dimensión moral. El acto ético singular que funda al sujeto de la responsabilidad subjetiva se sostiene en lo particular de la culpa. Moralidad de la culpa que establece el código compartido de lo bueno y lo malo, de lo que está bien y de lo que no. El tiempo 1 se resignifica a partir de la culpa que obliga a Tenso a responder. La culpa hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder. La culpa y el “deber” de responder hacen entrar en juego la dimensión moral a partir de la interpelación generada en el tiempo 2.

Bibliografía.
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• Ariel, A.: “La responsabilidad ante el aborto”. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
• D’Amore, O.: “Responsabilidad y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
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• Freud, S.: (1909) “A propósito de un caso de neurosis obsesiva”. En Obras completas. Tomo VII, Amorrortu editores. 1986
• Freud, S.: (1925) “La responsabilidad moral por el contenido de los sueños”. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
• Jinkis, J. (1987). “Vergüenza y responsabilidad”. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
• Lewkowick, I.: “Particular, Universal, Singular” (1998). En Ética: un horizonte en quiebra. Cáp. Nº 4. Eudeba, Buenos Aires
• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). “Veinte años son nada”. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Schejtman, F.: “Una introducción a los tres registros”. En Psicoanálisis y psiquiatría: encuentros y desencuentros (temas introductorios a la psicopatología). Berggasse 19, Buenos Aires. 2009.



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