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Segunda Evaluación

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra: I
Titular: Fariña Juan Jorge
Comisión: 13
Profesor de Prácticos: Fraiman, Carlos Alberto
Alumnas:
Alippi Clara LU: 335526310
Cura María Tatiana LU: 32848970

Segundo cuatrimestre del 2009

CONSIGNA DE EVALUACIÓN
Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

VIÑETA
El recorte fue extraído de la película: Expiación (Atonement en inglés, título original) es el título de una película británica de 2007, dirigida por Joe Wright y protagonizada por James McAvoy y Keira Knightley. Está basada en la novela del mismo nombre escrita por el inglés Lan McEwan.
La historia transcurre en Inglaterra, en 1935, en el período previo a la Segunda Guerra Mundial. Es una familia de clase alta. Cecilia Tallis es una joven que está pasando sus vacaciones en su casa de vuelta de Cambrige. La hija menor de la familia es Briony Tallis, tiene 13 años, le gusta mucho escribir y tiene una gran imaginación. Robbie Turner, es el hijo de la criada y a la vez es el protegido de la familia, quien le paga sus estudios. Él está estudiando al mismo tiempo con Cecilia. León Tallis, el hermano, viene de viaje junto a un amigo de él, Marshall. Cecilia tenía que llevar un ramo de flores a la habitación donde el invitado se va a alojar. Junto a Robbie, en la fuente, se disputan el florero, causando que se rompa y una parte caiga al agua, Cecilia se desviste quedando en ropa interior, se mete al agua y luego sale, Robbie se queda mirándola. Desde el segundo piso de la casa, Briony observaba toda la escena, y la mal interpreta.
Robbie decide mandarle una nota a Cecilia para disculparse de su comportamiento y confesarle su amor, entre varios intentos escribe una en broma que decía: “En sueños beso tu coño, tu dulce y húmedo coño”. Por error pone esta versión en el sobre y se la da a Briony para que se la entregue a su hermana, pero la niña la lee antes de dársela y se horroriza ante la palabra “coño”. Se lo cuenta a su prima Lola y le dice que es un maníaco sexual.
Luego Briony baja de su cuarto y ve tirada en el suelo una hebilla de la hermana, ve luz en la biblioteca y abre la puerta, y observa a Robbie apretando a Cecilia contra la pared.
Durante la cena de bienvenida de León, los dos primitos se escapan. Salen todos a buscarlos. Briony, en la búsqueda, ve con su linterna que Lola está siendo abusada a orillas del río.
Lola dice que no vio quien fue, Briony afirma que ella si lo vio, que fue Robbie. Lo declara así ante el policía. Le roba la carta a Cecilia y la muestra como prueba.
Se llevan a Robbie y le dan a elegir entre la prisión o el ejército. Opta por la segunda opción y va a la guerra. Cecilia abandona su casa. Años más tarde, Briony en lugar de ir a Cambridge decide ser enfermera voluntaria para colaborar con los heridos de guerra. Mientras llegaban los combatientes ella buscaba esperanzada a Robbie. Una noche, en un lugar escondido donde escribía, la encuentra una amiga. Le pregunta si puede ver lo que escribe y Briony le dice que prefiere que no porque es muy personal. El dialogó continúa:
A: ¿De que trata?
B: Es complicado
A: ¿si?
B: Es sobre una joven tonta, que ve algo desde la ventana, pero que no comprende, aunque cree si… Quizás no lo termine nunca.
A: Tallis eres tan misteriosa.
Briony le escribe una carta a Cecilia (mientras que en la película se muestran escenas de trabajo desagradable), en la cual le dice que empezó su práctica de enferma y no fue a Cambridge. Quería ser útil, hacer algo práctico. No importa lo difícil que sea el trabajo o las largas horas, no puede huir de lo que hizo y de lo que significó, cuyo alcance total recién ahora comienza a entender.
En otra escena habla de su amiga sobre el amor:
B: Nunca estuve enamorada.
A: ¿Nunca? ¿Ni siquiera una atracción?
B: Una vez me enamoré cuando tenía 10 u 11 años. Me tiré al río para ver si me salvaba de ahogarme.
A: Ahora te burlas de mí.
B: No. Él me salvó. Pero apenas le dije que lo quería mis sentimientos desaparecieron.
(Es una escena que realmente ocurrió con Robbie)
Cuando Briony va a la boda de su prima Lola con Marshall, en el momento que el cura dice que si alguien puede mostrar una causa justa por la que no deban casarse hable ahora o calle para siempre, ella recuerda que vió la cara de él en la escena del río, pero permanece callada.
Su última novela “Atonement” la escribe cuando ya esta muriendo, padece de demencia vascular. Comenta que sería igual de exacto llamarla su primera novela, porque es autobiográfica. Había decidido contar la vedad hace mucho, de hecho escribió varios borradores cuando trabajaba en el hospital, pero ninguno le convencía.
En la realidad, ella dice que fue muy cobarde para ir a ver a la hermana.
Robbie murió de esceptisemia en junio de 1940. Cecilia muere en octubre de ese año por una bomba en las cañerías del agua.
Desde entonces ella siempre sintió que les impidió que pasaran juntos el tiempo que tanto ansiaban y merecían. En el libro ella quiso darles a Robbie y Cecilia lo que perdieron en vida (en la novela ellos terminan viviendo juntos y ella cuenta la verdad a todos). Respecto del “final feliz” Briony dice: “quisiera pensar que no es debilidad o evasión sino un acto final de bondad”.
ANÁLISIS
Analizaremos este fragmento recortado de la película “Atonement” desde el segundo movimiento de la ética, en donde daremos cuenta de la emergencia de una singularidad en situación, la cual conmueve y cuestiona los límites del universo ya dado. Estableceremos tiempos lógicos en el circuito de la responsabilidad subjetiva. El personaje elegido para desarrollar el circuito de la responsabilidad es Briony.
En primera instancia tomaremos la noción de Circuito de Responsabilidad para poder ubicar las acciones llevadas a cabo por Briony en la antedicha viñeta. ¿De qué es responsable Briony? ¿De dar un testimonio falso? ¿De que Robbie vaya a la guerra y muera? ¿De qué Cecilia abandone su familia y sus estudios, y finalmente también muera? ¿De qué Lola se case con Marshall? En resumen, ¿es responsable del destino de estas vidas?
Una definición de responsabilidad podría ser la enunciada por Jinkis: “Responsable: no digo conciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice” Culpable en tanto que esto permite la posibilidad de otro tipo de responsabilidad, la subjetiva.
TIEMPO 1
Podemos ubicar en este tiempo la escena donde Briony afirma que vio que era Robbie quien había abusado sexualmente de su prima Lola. Convencida de esto por diferentes hechos que se presentaron anteriormente: la escena en la fuente, la carta que lee, y cuándo los encuentra a Robbie y su hermana en la biblioteca de la casa. Escenas que luego van a ser resignificadas, conformando lo que realmente llamamos tiempo uno como efecto retroactivo del tiempo dos.
TIEMPO 2
Este tiempo es el de la interpelación subjetiva, el que pone en marcha el circuito de la responsabilidad subjetiva.
Se manifiesta a través de la culpa, que es una respuesta a la interpelación. Si bien no podemos ubicar un punto exacto de interpelación, a los dieciocho años ella realiza ciertas acciones que testimonian la culpa que siente por haber declarado a Robbie como violador. Por ejemplo, cuando deja de ir a la universidad de Cambridge para ir como enfermera voluntaria porque, según lo que expresa en la carta a su hermana, quería hacer algo práctico y útil, porque no importaba cuánto trabaje o cuán difícil sea el trabajo, no podía huir de lo que hizo y lo que significó, y que recién ahora comenzaba a entender el alcance total de su acción. Acá se podría pensar que el personaje usa la ignorancia como exculpación de los años que permaneció sin cuestionarse sobre su acto.
Es a partir de este momento que ella resignifica los hechos ocurridos aquel verano de 1935 (el tiempo uno). Se da cuenta que interpretó erróneamente lo sucedido. Es aquí cuando en la boda de su prima Lola, ella recuerda claramente que vio la cara de Marshall en la escena de la violación y que Robbie era inocente.
“Luego la culpa ob-liga a dar una respuesta a la interpelación. Es decir, dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, funda en su resignificación el tiempo 1, facilita una respuesta que aunque no se considera todavía tiempo 3 (aquél de la responsabilidad subjetiva) responde a la interpelación” . Es decir, que la culpa es lo que va a hacer que Briony retorne a la acción llevada a cabo.
¿TIEMPO 3?
Al final de la película, Briony, ya mayor, con una enfermedad terminal: demencia vascular, presenta su última novela biográfica. Dice que hace mucho tiempo que había decidido decir la verdad pero que antes no supo cómo hacerlo. A diferencia con el final feliz de su novela, en la vida real ella fue cobarde para ir a ver a la hermana, Robbie y Cecilia murieron, y nunca pudieron pasar juntos el tiempo que tanto ansiaban y merecían. Desde entonces Briony siempre sintió que fue ella quien se los impidió. Quiso darles el final feliz que nunca tuvieron, y aclara que prefiere verlo como acto final de bondad más que como una evasión o debilidad.
¿Es a través de esta novela que Briony asume su responsabilidad subjetiva?
El tercer tiempo es en donde el sujeto realiza un cambio de posición subjetiva. Es decir, el sujeto hace algo con esa interpelación, da una respuesta ética, da cuenta de su deseo y se hace responsable de él. En este tiempo se ubica el Efecto Sujeto, aquel que convoca a la dimensión ética, al acto ético. En este contexto de singularidad en situación se diluye el sentimiento de culpa.
Nos da la impresión que a través de este acto el personaje busca reparar su daño, sacarse la culpa. “La culpa constituye el reverso de la responsabilidad ”, allí donde la responsabilidad se encuentra ausente, surge como sustituto el sentimiento de culpa. Nos parece que no hay una responsabilidad respecto de su saber no sabido, no asume su deseo inconsciente. Por ejemplo, en la escena que ella recuerda en la boda de Lola la cara de Marshall en el hecho, no se cuestiona porque ese saber que estuvo desde siempre en ella fue negado por su consciencia durante tantos años. Más aún nos llama la atención por qué en el momento que lo recuerda no dice nada de esto y permanece callada viendo como el violador lleva a cabo el matrimonio con su prima. Nada parece indicar que hubo un trabajo más profundo de Briony que supere las barreras morales de lo que esta bien y lo que está mal: está mal mentir, y arruinar la vida de otras personas por una mentira y es en este plano que ella busca arreglar su acción, busca la expiación (reparar un crimen o culpa por medio de un castigo o sacrificio). Ella cede su deseo para pagar su “pecado”.
“En una de las proposiciones el deseo se convierte en un bien que se cede, con el que se paga materializando la culpa.”
Por lo tanto, parece no haber un tiempo tres, no se produce un efecto sujeto como respuesta a la interpelación, es decir que no hay un acto donde el sujeto de deseo inconsciente se produce, para con esto poder hablar de una dimensión ética.
Hasta acá es un cierre particular del Circuito de Responsabilidad, es la vuelta al surco de lo moral como respuesta exigida por la interpelación. La respuesta de Briony taponea la dimensión ética, siendo así una respuesta particular. Se hace culpable de haber cedido en su deseo y así se entra en la vía de lo moral.
Podemos diferenciar en este punto la responsabilidad moral de la responsabilidad subjetiva. Cada tipo de responsabilidad convoca a una posición subjetiva diferente.
La responsabilidad moral, dentro de la cual está la responsabilidad jurídica, es aquella que plantea al sujeto autónomo. La responsabilidad por una decisión moral se reduce al hecho de ser amado u odiado por los otros significativos para el sujeto. Por otro lado, hallamos la responsabilidad subjetiva, que tal como plantea Salomone, interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconciente. “Es aquella que se configura a partir de la noción de sujeto inconciente, sujeto no autónomo que por definición no es dueño de su voluntad e intención (rasgos que definen al sujeto jurídico)”
La hipótesis clínica a la cual hemos arribado, es que en Briony el deseo inconsciente que se pone en juego es la venganza por el amor no correspondido por Robbie, originada en el sentimiento ambivalente de amor-odio que se genera a partir de que su objeto de amor la “traiciona” con Cecilia. Desde Freud, podemos pensar que los lapsus u olvidos no son casualidad o azarosos, y el hecho, por ejemplo, de que haya olvidado que vio la cara de Marshall no puede ser visto como algo ajeno a su persona, como un mero avatar del destino, sino como un efecto de algo reprimido, que a pesar de ser del sujeto, este no lo reconoce como tal. Ella en ningún momento reconoce un deseo de que Robbie sea para ella, y de los sentimientos hostiles que le habrá generado que este se enamore de su hermana.
Podemos pensar que el azar influye en el hecho en que esa noche, en esa situación Lola haya sido violada. Pero no fue cuestión de azar que Briony declare que fue Robbie quien abuso a su prima.

BIBLIOGRAFÍA:

• Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.

• Fariña, J.: Ética: un horizonte en quiebra. VIII. Responsabilidad: otro nombre del Sujeto. Eudeba, Buenos Aires, 1998.

• Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

• Salomone G. y Domínguez M E: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos, Editorial Letra Viva, Buenos Aires, 2006



NOTAS

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