por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Cátedra: “Psicología, Ética y Derechos Humanos”.
Profesora a cargo: Lic. Juan Jorge Michel Fariña.

Docente: Lic. Marina Pacheco.
Comisión: 20

Alumna:
Gómez, Bárbara Jimena:
LU 33.570.289.0
Mail: gomezbarbaraj@hotmail.com

Fecha de entrega: 19 de Noviembre del 2009

2º Cuatrimestre 2009.

Película: “Hard Candy”
Título original: Hard Candy
Director: David Slade.
Actores: Ellen Page, Patrick Wilson, Sandra Oh.
Género: Drama, thriller. País: Estados Unidos. Año: 2006
Relato del argumento:
La película comienza con un prólogo en el que sólo vemos la pantalla de una computadora y una conversación vía chat entre un adulto (Lensman319 - Jeff Kohlver) y una joven de catorce años (Thonggirrrl14 - Hayley Stark). Es así que deciden encontrarse para conocerse en persona y charlar. De aquí en más una adolescente, una niña, con pinta de torpe e inocente entra en el mundo de un hombre de manera abrupta.
El encuentro es en bar (llamado Trasnochadores), la escena siguiente muestra a Hayley esperando a su amigo virtual, Jeff - un fotógrafo profesional, de 32 años, que se ha especializado en retratar adolescentes; ella parece ser la hija de un médico.
Finalmente se encuentran, haciéndose notable la diferencia de edad entre ambos. Luego de una breve presentación, y abrumadas frases y acciones provocativas, piden un café, algo de comer y se sientan a charlar en una de las mesas, frente a ella una pared con un aviso de una chica desaparecida. Él parece tener historias complicadas en su vida, aún no cerradas, ella no es tan inocente como parece. La conversación circula por varios temas hasta que Hayley menciona que no pudo ir al último concierto de Goldfrapp (una banda inglesa de música electrónica), a lo cual Jeff responde que él si fue y que lo grabó en MP3. Hayley insiste en ir a la casa de Jeff para escuchar ese concierto, él acepta.
Lo que sigue transcurre en la casa de él, pasando por una fugaz estancia en un parking. Llegan a su casa, la cámara permite al espectador ver la presencia de varios cuadros de las distintas modelos adolescentes que Jeff ha fotografiado. Con el transcurrir de unos minutos, Hayley empieza a preparar un trago que contiene vodka y jugo de naranja, Jeff no discute el hecho. Luego de beber unos tragos la niña intrépida le pregunta con cuántas modelos mantuvo relaciones sexuales, él pronuncia: “sólo me acosté con una”, y que ella fue su gran amor. Con el correr del tiempo, y con el efecto del alcohol en aumento, Hayley le sugiere a Jeff que la fotografíe. Todo parece ir bien cuando a Jeff se le nubla la vista y cae al suelo. Cuando recupera el conocimiento, este se encuentra atado a una silla, con la cabeza tapada. Creé que es una broma de Hayley, pero luego se da cuenta de que no lo es, ella le confiesa que lo había drogado poniendo unas gotas en la bebida que había preparado.
-  “¿Qué…?”
-  “¿Recuerdas que te dije que no tomaras nada que no mezclaras tú mismo? Ese consejo sirve para todos”…”El juego termino, es hora de despertar”
-  “¿Es algún tipo de… broma de adolescentes?”
-  “¿Adolescente? Sí. ¿Broma? ...No”
Hayley empieza a acusarlo de pederasta, de pedófilo y asesino a base de maltratos. Lo interpela diciendo:
- “No porque una niña sepa como imitar a una mujer significa que esté lista para hacer lo que hace una mujer. Tú eres el adulto aquí. Si la niña está experimentando y dice algo insinuante, lo ignoras. No la alientas. Si una niña te dice: ¡hagamos destornilladores (la bebida preparada)!, quitas el alcohol y ¡no la apuras a tomar la siguiente!”.
La jovencita, ya no tan inocente, empieza a revisar toda la casa buscando fotos que comprueben el acto por el cual lo acusa. Descubre así, en una caja fuerte, fotos de la chica desaparecida cuyo aviso estaba pegado en la pared del bar donde se habían encontrado ese mismo día. Ella reclama el hecho, Jeff llora.
Lo siguiente: una escena de tortura. Se ve a Jeff atado semidesnudo a una mesa de aluminio, con una bolsa con hielo en su entrepierna y a Hayley frente a él diciéndole que va a castrarlo:
-  “Todos estarán a salvo si hago un mantenimiento preventivo” (tomando unas tijeras). “Debo de afeitarte para hacerte la incisión”
Frente a sus propios gritos y llantos, Jeff le suplica que no lo haga, le ofrece que tome todo lo que ella quiera.
Ella saca de su mochila un libro de medicina que explica cómo hacer una operación de castración, conecta una videocámara a la televisión, visualizando su propio accionar. Jeff continúa llorando, gritando. Bajo estas circunstancias se refiere a una historia de su propia infancia:
- “Me quedé un verano con mi tía Denise y sus hijos. Tenía cuatro o cinco hijos, y yo tenía diez años. No, no, tenía nueve. Y la hija más pequeña, Lynnie…Me amaba. Y ella tenía un juego en que saltaba de la bañera, y saltaba sobre mí y me hacia cosquillas. Me hacia cosquillas y gritaba: ¡Ataque de la pasita!, porque sus dedos estaban hechos pasita. No podía hacer nada porque temía lastimarla y era extraño. Y un día su madre llegó en medio del juego…y vio a su hija desnuda sobre mí. Y entonces… le gritó: “Lynnie regresa a la bañera”. Me tomó de la mano y me llevó a la cocina. Encendió la estufa. Esperamos que se calentara el quemador. Y me bajó los pantalones… y me subió al quemador. Sentía la mugre de sus manos en mi piel. Debe haber estado arreglado el jardín. Lloré y lloré. Y oía las lágrimas chisporrotear al caer en el quemador. Después me sentó. Dijo: “Si vuelvo a verte otra vez con mi hija”… Llamó a mi mamá. Mi mamá fue al día siguiente. Nunca volví a ver a la tía Denise”.
Hayley, ante esto, lo miró pronunciando: “esas cosas nunca se olvidan”, luego muy irónica y burlona juega con lo que van a decir los demás cuando se enteren de que está castrado. Ella se retira con la escusa de limpiarse. Jeff logra desatarse y logra ver que en realidad no le había hecho nada, sólo tenía puesto un broche que le quitaba sensibilidad. Todo era una trampa. En ese momento Jeff ve el celular arriba de la mesa y marca el 911, pero no realiza la llamada alguna. Decide cortar y va en busca de Hayley, quien no estaba en la ducha.
El juego de atrapar al ratón llega hasta un punto en el que Hayley le da dos opciones: o él se suicida, eliminando toda la evidencia que encontró en su casa, que lo implicaban con la joven desaparecida, o ella misma le cuenta toda la verdad a la joven modelo que fue el amor de su vida, Janelle (quien Hayley había llamado previamente). Finalmente termina con ambos protagonistas en el techo de la casa, en donde Hayley prepara una soga que cuelga desde la chimenea. Ante dichas circunstancias, Jeff confiesa su participación en el crimen de la chica desaparecida pero se defiende indicando que él no la había asesinado, que sólo la había observado y que quería tomar fotos, indicando que alguien (otro hombre, llamado Andy) no lo había dejado. Acto siguiente se suicida.
El espectador queda ante la duda si Jeff realmente cometió dicho delito. Por momentos está a punto de confesarlo todo mediante las torturas a las que lo somete quien entró seductoramente en su vida. En otros, uno puede jurar que el hombre es absolutamente inocente. En otras instancias, la adolescente se presenta como totalmente trastornada, frente a un hombre que buscaba sólo una mera relación amistosa. Ella le tiende una cruel trampa que no se sabe a dónde lo va llevar, y en otros ella se muestra como alguien que sabe exactamente lo que hace.

Análisis
El análisis recaerá sobre el personaje de Jeff, quien a partir de una acción cotidiana, en estos tiempos, conocer a personas mediante chat para comenzar alguna relación, se verá envuelto en una serie de sucesos que pondrán en juego su consistencia como sujeto. Se intentará dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, cuyo circuito se desarrolla en tres tiempos lógicos y se tratará de llegar a una hipótesis clínica para explicar el porqué de su respuesta.
En una primera instancia, ubicaremos las categorías que no pueden comprenderse por separado: lo universal – singular y particular. Situamos como lo universal - aquello que nos atraviesa a todos, lo propio de la especie - de la situación a “la sexualidad”. Lo singular, lo que hace vacilar las consistencias en sí, lo ubicamos en la perversión de nuestro protagonista (pedofilia, voyeurismo). Terminando con lo particular, que remite a un determinado código que regula una situación, en relación con lo subjetivo de una época, lo ubicamos en el ideal socialmente aceptable en cuanto a las relaciones entre un hombre y una mujer, como puede verse en la película, la diferencia de edad entre ambos protagonistas son muy dispares; socialmente se deslumbra que un hombre de 32 años no debe ni puede estar en pareja o mantener una relación amorosa con una adolescente de 14, puesto que es menor de edad.
Se continúa ubicando los conceptos de ética y moral. La moral remite en si a los “deberes del sujeto frente a la ley” , la posición de un sujeto en relación a otros. Como también remite a un tema en particular ubicándose en relación a una época determinada. Permite establecer un ordenamiento de la existencia del sujeto en lo social. Dentro de la película damos cuenta de esta instancia la concepción propia de la época sobre la relación entre adultos y niños.
Lo ético es la posición del sujeto en soledad, en relación con las categorías de universal – singular, no tiene que ver con una época determinada, no remite a un tema en particular. Lo importante de destacar aquí es que no es una persona ética en si sino sus actos son éticos. Partiendo de aquí, el acto ético no ocurre hasta el final de la película, cuando Jeff asume su responsabilidad ante el acto cometido y por el cual está siendo acusado.
En cuanto a las categorías de azar, necesidad y responsabilidad, se entiende: el azar es lo que tiene que ver con la incertidumbre, lo casual, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto. La decisión del sujeto en cuestión, Jeff, es encontrarse, conocer a Hayley y lo azaroso es que la adolescente ya tiene planificado un accionar hacia él, esto es lo desconocido.
La necesidad es aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible. Jeff eligió a Hayley por sus características, una niña, haciendo referencia a la escena de su infancia. En las escenas que remiten a la tortura Hayley le confiesa se hizo pasar por mujeres adultas, y que él las rechazaba inmediatamente excusándose de que eran aburridas.
La responsabilidad se ubica entre la necesidad y el azar y es aquello que interpela al sujeto a responder por su acto, a hacerse cargo de éste. Tiene que ver con la singularidad de un sujeto. En la película en cuestión, ante lo que Jeff tiene que responder como sujeto es ante la adolescente desaparecida y que él conoció. Damos cuenta que el circuito de responsabilidad tiene 3 tiempos lógicos: en un primer tiempo, el sujeto realiza una acción, orientada por un determinado objetivo y que creé que se agota en los fines para la cual fue concebida. En un segundo tiempo, una interpelación que el sujeto recibe, hay algún indicador que señala un exceso y hace que se cuestione la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo, por lo cual decimos que el tiempo 2 resignifica al tiempo 1. En el tercer tiempo, es en donde aparece el cambio de posición subjetiva, el efecto sujeto, es el momento en el que el sujeto se encuentra con su deseo. Hacemos referencia a lo propuesto por D´ Amore: “No hay responsabilidad subjetiva sin culpa”

Es así que ubicamos:
 Tiempo 1: El encuentro entre Jeff y Hayley en el bar. Jeff considera que ese encuentro culminara ahí, conocerse, tomar un café. No conoce las intenciones de la niña.
 Tiempo 2, como acción que resignifica a este encuentro entre ellos y que invade el universo de Jeff, se ubica el momento en el que él se despierta atado y drogado en la silla, previo a la amenaza de ser castrado. Esa acción lo interpela.
 Tiempo 3: La posibilidad de situar la confesión de Jeff, entendida como un cambio de posición subjetiva, ya que asume lo que hasta ese momento venía negando. Es en esta situación, bajo las amenazas de Hayley, que confiesa que participó del crimen de la joven desaparecida pero sólo en calidad de fotógrafo, no de homicida ni de abusador.

Hipótesis Clínica
Baumgart caracteriza a las perversiones como aquellos rasgos de la sexualidad que no están al servicio de la reproducción. Es este grupo que damos cuenta de la pedofilia y del voyeurismo, entre otros. En referencia a la pedofilia, considerando a Freud , decimos que se sustituye la elección de objeto respecto a la que se aspira como elección de objeto de amor. No obstante, cuando se introduce una sustitución en cuanto al fin, al acto, a la meta sexual, remitimos a un acto que puede quedar sustituido por el goce de la mirada o de la exhibición, el voyeurismo.
Se dispone a Jeff como un sujeto perverso que de manera inconsciente intenta resolver la escena traumática de su infancia a partir de su preferencia por las adolescentes, y a partir de su oficio. Presenta así dos de los rasgos caracterizados previamente, tanto voyeurista como pedófilo. Es destacable señalar que la fotografía, en acto, es una forma de voyeurismo. Considerando a Helmut Newton - uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX - el fotógrafo observa a través del visor óptico de su cámara aquello que intenta documentar, a partir de una mera producción artística, sin embargo debajo de este accionar se encuentra un voyeur.

Bibliografía:
• Ariel, A. (1994). Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cáp. III. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cáp. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cáp. IV). El interés ético de la tragedia (Cáp. V). Del acto ético (Cáp. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de la Cátedra.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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