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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Ética y Derechos Humanos - Cátedra Fariña
Comisión 11

Trabajo Práctico nº 2

Alumno:
Centurión, Gladys
LU: 323858900

Fecha de entrega: 21 de noviembre de 2009

Elijo como situación, aquella desprendida del libro “Historias de diván. Ocho relatos de vida” de Gabriel Rolón.
Para introducir un poco de que trata esta historia, presentaré al personaje principal que se llama Mariano, que está casado hace ya varios años con su esposa Débora, pero que conoce luego a Valentina, una mujer mucho más joven.
El amorío con Valentina persistió durante años, hasta que un día le planteo a él que quería formar una familia, por lo que Mariano debía renunciar a su esposa. Explícitamente, le pidió que vaya a una cena con sus padres para que lo conozcan.
El día de la cena llegó y antes de entrar a la ducha a bañarse dejo el celular sobre la cama y se olvido de apagarlo.
Cuando salió del baño fue al dormitorio a vestirse y allí estaba Débora esperándolo. Le alcanzó el celular y le dijo: “Tomá. Tenés un mensaje. Léelo, yo ya lo hice”.
Era un mensaje de Valentina que decía “Amor, mis viejos estarán en casa a eso de las diez. Tratá de llegar un rato antes. Te quiero. Velentina.”
Débora se quedo parada delante de el mientras el lo leía. Pensó como arreglaba ese desastre, pero en ese momento ella habló primero. Le pidió que pensara muy bien lo que iba a decirle. Que en el mensaje no figuraba su nombre, con lo cual podía restarle importancia y decir que era un mensaje equivocado, o que era una broma. Que en ese caso ella iba a reflexionar si elegía creerle o no. Pero le pidió por favor que no le faltara el respeto, que se tomara el tiempo que necesitara, pero lo que le dijera iba a ser definitivo.
Mariano se vistió y se fue a dar unas vueltas.
Pensó que lo de Valentina se le había “ido de las manos”, y no estaba dispuesto a perder a su familia.
Al final Mariano decidió ir a su casa y hablar con su mujer. Decirle la verdad. Omitiendo, por supuesto los detalles morbosos de la situación. Ella lo escuchó, le preguntó por qué, lloró mucho y al final de una larga noche decidieron darse una nueva oportunidad.
Con respecto a los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, puedo situar en el tiempo 1 al hecho de que Mariano deja encendido el celular sobre la cama, con la gran posibilidad de que su esposa lo viera, al encontrarse cerca de la habitación y al alcance de este.
Como tiempo 2, ubico el hecho de que su esposa haya leído el mensaje que una mujer llamada Valentina le envió.
Dado este tiempo 2, que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el tiempo 1. La hipótesis clínica será la encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1, resignificándolo.
Como hipótesis clínica planteo el hecho de que Mariano generó esa situación. Quizá quería encarar este tema, pero no se animaba, entonces dejó que el celular lo hiciera por él, dejándolo encendido sobre la cama, al alcance de Débora, como una especie de “acto fallido”.
En las formaciones del inconsciente se manifiesta esa división del sujeto que el yo experimenta como punto de inconsistencia. Algo extraño irrumpe y quiebra todo sentido; el yo se desorienta frente a esto que le es ajeno. Entonces, en el campo de la responsabilidad subjetiva no se trata del sujeto del enunciado, el yo digo, el yo soy, el yo de la voluntad y la intención. No nos referimos a un sujeto planteado en primera instancia al que confrontaremos con sus actos y su responsabilidad.
Se trata en cambio de un movimiento en sentido inverso; de allí la indicación técnica de la asociación libre.
Como tiempo 3, ubico el hecho de que Mariano haya optado por quedarse con su esposa.
La culpa en este caso moral, obliga a una respuesta (fin del amorío). Es necesario destacar en el proceso, el carácter económico que comprende una deuda, contraer una deuda, es contraer una culpa y estar en deuda, obliga a responder, es decir, pagar una deuda. Se podría decir que este caso su personaje principal contrae una deuda, una culpa para con su esposa, a la que debe rendirle cuenta, también a su familia, a sus hijos.
Analizando desde el inconsciente lo acometido con el celular, Mariano se dió cuenta que en realidad quería terminar con Valentina pero no sabía como.
Es en este sentido que es responsable por haber creado esta situación. Es responsable de haber puesto el teléfono sobre la cama, responsable de haber engañado a su esposa, al Otro, responsable de un amorío, que puso en el campo del Otro el querer burlarla a Débora, para continuar con sus “días de lujuria”.
Es en este sentido que la responsabilidad subjetiva de lo que se hace y de lo que se dice; una singularidad que emite un sujeto, del deseo inconsciente que causo la formación.
Se entiende como responsabilidad subjetiva como aquella que interpela al sujeto mas allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconsciente.
Según Lacan, “ceder en el deseo es entendido siempre, en el destino de alguien, como traición de un pacto”. En este caso traición de Mariano hacia Débora. Con esta resolución, el personaje principal, puede salir del eje particular de la culpa moral por haber sido infiel a su esposa, a su familia.
Se puede decir que en esta situación fue necesidad para Mariano, que haya ocurrido esta situación. Fue necesario que se acometan todos los episodios para que finalmente pudiera ponerle fin a este problema dilemático que perturbaba tanto a Mariano: seguir con Valentina y una vida sexual plena y lujuriosa, o continuar con Débora, con la “madre perfecta” y con su “familia Ingalls”.
Por otra parte, entro también en juego la condición del azar. En la historia se supo mediante análisis que inconscientemente el quería el punto final pero fue el azar como el hecho de que al bañarse Valentina le haya enviado un mensaje, el hecho de que Débora haya permanecido en ese lugar, en ese momento y que haya escuchado al teléfono, lo que dio como resultado aquella situación singular.
Para Mariano, el destino de lo simbólico desfalleció. Se le presento un punto en que fracaso, por lo que la cadena simbólica entra en impasse y se sabe impotente para operar en estas circunstancias. Ese punto de impasse es el campo de intervención sobre el que ha de constituirse una singularidad. Se entiende por singularidad a las intervenciones subjetivas que producen una novedad en la inmanencia de la situación. De ahí se desprende que de una de las condiciones de posibilidad para que existan singularidades es la posibilidad de intervención Es decir, la vida del personaje en cuestión, su universo permanecía lo más tranquilo, la doble vida no presentaba ninguna dificultad, hasta que Valentina le planteo tener una familia. Este hecho singular desacomodo su universo.
En estos casos, es necesaria una intervención que nomine, que traiga al ser de la situación eso que había estado excluido a priori. Seguramente pensó desde el comienzo que Valentina iba a ser para siempre su objeto sexual, y nunca se hubiera imaginado que habría de proponerle algo.
Al haber resuelto el conflicto, pondría interpretarse que su universo se “ensancho”, sea suplementado a partir de una singularidad. Esta singularidad era el único lugar en que se estaba poniendo en juego un universal que fuera más allá del restringido universo situacional.
Con respecto a los modos para pensar situaciones podría decir en un primer momento Mariano tomo una decisión, la decisión de tener una doble vida. En este caso el saber no preexiste y no se sabe cual va a ser el efecto “no se por que lo hago”. En esta situación que Mariano sintió atracción sexual por una compañera de trabajo y mantuvo relaciones sexuales con ella, obviamente sin pensar en lo que vendría después.
En un segundo tiempo cuando Débora lee el mensaje y le propone un abanico de posibilidades para resolver la problemática, lo que realiza es una elección. Este es un campo más amplio que el saber propio. Podría ser también que deba pensar si contarle la verdad o no, lo que podría darse el hecho de que ella quisiera continuar con
el o no, y si la respuesta fuera no, podría ser también que le inicie acciones judiciales, por lo que tendría que contar con un asesor legal, para que pueda salir ventajoso de la situación o en todo caso priorice a sus hijos o en su defecto a la madre de sus hijos.
De ser así cambiaríamos del concepto de responsabilidad subjetiva por el de responsabilidad jurídica, que se plantea en función de la noción de sujeto autónomo, la cual restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia, al ámbito de la intencionalidad consciente.



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