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Universidad de Buenos Aires Facultad de Psicología

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

VIÑETA DE LA PELÍCULA “LA OLA”
La película transcurre en un colegio alemán, el cual propone realizar una semana de estudio diferente en la cual los alumnos asistirán a la clase que ellos elijan dentro de las opciones presentadas relacionadas con ideologías políticas. Previamente se realiza un sorteo entre los profesores para designar qué tema le toca enseñar a cada uno. Es al personaje principal de esta película, el profesor Wenger, a quien le toca enseñar sobre “Autocracia”. En un principio se muestra disconforme alegando que él quería enseñar anarquismo, ya que adhería al mismo y decía tener varias experiencias de vida siguiendo esta ideología. Luego de charlas con otros profesores y no poder cambiar el tema se resigna a darlo.
Una vez que llega a la clase lo primero que nota es la gran cantidad de alumnos que se inscribieron en la misma, motivo por lo cual se sorprende. Al comenzar a debatir sobre esto surge entre los diversos alumnos que no sería posible que se volviera a vivir un régimen como el nazismo nuevamente. El profesor escucha atentamente lo que se está planteando en la clase.
Al volver a la clase después de un intervalo el profesor decide que se va a armar un grupo y debido a esto se debe elegir un líder. Los alumnos votan y deciden elegirlo a él. La clase cambia radicalmente su dinámica de trabajo siguiendo las nuevas reglas que el profesor comienza a dictaminar.
A medida que avanza la semana los alumnos se encuentran más atraídos y fascinados por lo que está sucediendo en la clase. Comienzan a tomar decisiones como ponerse un nombre (“La Ola”), crear un saludo específico que los identifique, vestirse iguales, tratarse y hablarse solo entre los miembros de ese grupo, etc. Todas estas acciones eran consultadas y solo llevadas adelante con la autorización del profesor (él también comienza a adoptar esos cambios). Aquellos alumnos que no estaban de acuerdo con lo que sucedía debían “retirarse” de la actividad.
Durante la semana se suceden ciertos hechos, tales como peleas con otros grupos, con amigos, novias o compañeros que no se mostraban de acuerdo con lo que estaba ocurriendo. Una de tales peleas es entre el profesor y su mujer. Wenger la agrede verbalmente y ella termina abandonando el hogar que compartían luego de recriminarle lo mucho que había cambiado desde la puesta en marcha del proyecto de “autocracia”.
Luego de dicha pelea el profesor decide realizar una reunión con el objetivo de disolver el grupo. Los reúne en la escuela el día sábado. Cuando todos los alumnos se encuentran presentes monta una escena en la cual cuando uno de sus alumnos se revela contra él. Wenger ordena que lo traigan al frente y comienza a preguntar que hay que hacer con “el traidor”. Es ahí cuando les pregunta a todos qué harían si él les ordena que lo maten (refiriéndose a su compañero), los increpa preguntándoles si no se dieron cuenta en lo que se estaban convirtiendo y les ordena que “La Ola” debe llegar a su fin, que el proyecto avanzó demasiado y que él es el culpable de lo sucedido de manera que les recomienda que cada uno se vaya a su casa y reflexione acerca de todo lo que sucedió durante la semana. Uno de los alumnos se niega y saca un revolver con el propósito de impedir lo que estaba sucediendo, apunta a uno de sus compañeros y le dispara hiriéndolo gravemente. Luego apunta al profesor, es aquí donde este le contesta “¿qué vas hacer si matas a tu “furher”?”. El alumno se queda perplejo mirando al profesor y luego se apunta a sí mismo acabando con su vida.
La escena final muestra al profesor siendo escoltado por dos policías. Una vez en el auto que lo trasladaba se ve su cara con una muestra de espanto, incertidumbre y horror. Un sin fin de emociones que nos denotan que recién ahí pudo “ver” todo lo que realmente había acontecido.

CIRCUITO DE LA RESPONSABILIDAD:
El sujeto escogido para la realización del presente trabajo es el protagonista del film: Profesor Wenger.
Tiempo 1:
Al profesor Wenger le toca dar la clase de Autocracia, que define como “gobierno de uno mismo”. Explica que en una autocracia “el individuo o grupo que posee el gobierno tiene tanto poder que puede cambiar las leyes como quiera”. Luego de asociar esta definición con el régimen impuesto por Hitler años atrás, muchos alumnos se preguntan si es posible la instalación de un gobierno de estas características en la Alemania actual, ya que consideran “haber aprendido del error”. Esta pregunta interroga al profesor Wenger de modo particular. Ofrece a sus alumnos un receso de diez minutos y al regresar, la disposición de los bancos que el profesor ha impuesto indica a los alumnos que algo ha cambiado. El señor Wenger ha decidido responder(se) a la pregunta formulada en forma práctica: instalando un régimen autocrático en el aula. Ubicamos el acto de instalar el régimen autocrático colocándose él mismo en el lugar de líder como tiempo 1 en el circuito de responsabilidad.
Tiempo 2:
Muchos momentos a lo largo de la película podrían haber interpelado la decisión tomada por el señor Wenger. Gran cantidad de hechos intentaron llamar su atención, interrogarlo; y sin embargo no los consideramos tiempo 2. Esto se debe a que el personaje no se siente implicado en estos acontecimientos. Por ejemplo cuando una de sus alumnas, Caro, le comenta que su hermano no deja ingresar a la institución a los que no hicieran el saludo característico de “La Ola”, Wenger responde que hablará con el niño, pero no demuestra responsabilizarse por ello. Su alumna insiste diciéndole “todo esto se te está yendo de las manos”, pero luego de este intento de implicar al profesor en algo de lo que está sucediendo la alumna recibe como respuesta su expulsión de la clase. Otros ejemplos de este tipo son la irrupción de uno de sus alumnos en su casa para oficiarle de guardaespaldas, una noticia en el periódico que se pregunta el significado del símbolo de “La Ola” pintado en un edificio en construcción, una gran pelea en la pileta donde se jugaba un partido de waterpolo en el que él era entrenador de uno de los equipos y los integrantes de “La Ola” formaban parte de los espectadores. Frente a todos estos eventos el profesor Wenger elude interrogarse acerca de su responsabilidad. Proyecta culpas hacia el exterior argumentando(se) que él no ha dicho que se hicieran todas esas cosas.
Sin embargo existe un hecho que sí interpela al señor Wenger acerca de la decisión tomada en el tiempo 1. Es la pelea que tiene con su esposa. Al volver del partido de Waterpolo, en el que su equipo ha sido descalificado por las agresiones, el profesor Wenger discute fuertemente con su mujer. Durante esta discusión ella lo responsabiliza por lo sucedido y él continúa eludiendo las acusaciones como lo hacía hasta aquí. Pero además de eludir sus acusaciones la agrede verbalmente diciéndole que está celosa, ya que él, a diferencia de ella, no teme ir a trabajar a la escuela porque sus alumnos lo respetan. Observamos en la reacción de la mujer que Wenger ha tocado un punto débil, doloroso. Ella toma algunas cosas y se va de la casa. Es aquí donde ubicamos el tiempo 2 del circuito de la responsabilidad. El abandono de su mujer sí lo implica en su accionar, y lo interroga acerca del tiempo 1. Su mujer le dice que durante los últimos días él ha cambiado y lo deja. Wenger ya no tiene dónde proyectar la culpa.
La escena siguiente nos confirma este hecho. Uno de sus alumnos, el novio de aquella alumna que lo cuestionó por primera vez, acude a su casa en busca de ayuda. Ha protagonizado una escena similar a la que acabamos de ver y pone en palabras, sin saberlo, lo que siente también su profesor: “quiero a Caro y aún así le he pegado, esta seudo disciplina es todo una mierda fascista”. La expresión de su rostro es similar a la que observábamos en Wenger minutos atrás.
Tiempo 3:
Si bien la identificación del tercer tiempo no es estrictamente necesaria para la realización del presente trabajo queremos hacer una breve mención de ésta a modo de hipótesis. En el final del film el profesor Wenger intenta deshacer el movimiento que había comenzado. Para ello, elige una forma acorde a como había planteado su clase, una forma práctica. Con la ayuda del alumno que había golpeado a su novia (ver tiempo 2) organiza una reunión en la que intenta demostrar que han traspasado un límite. Este alumno se manifiesta en contra de lo que el profesor sostiene por lo que se pide a otros alumnos que lo lleven hacia adelante del salón, llamándolo traidor. En un clima de mucha tensión Wenger pregunta a los estudiantes qué hacer con él, que piensa distinto. Los alumnos se encuentran ante un problema, no saben qué responder, no saben qué hacer si no es Wenger el que lo ordena y tampoco saben por qué hicieron lo que Wenger dijo. El profesor concluye diciendo: “esto es lo que se hace en una dictadura ¿se acuerdan de la pregunta que hicieron el primer día de clase? ¿si un régimen así podía volver a instalarse? Aquí tienen la respuesta: fascismo. Hemos excluido a los que no pensaban igual, les hemos hecho daño, hemos ido demasiado lejos, yo he ido demasiado lejos, les pido disculpas”. Los integrantes de “La Ola” se muestran desconcertados, se preguntan si no es posible corregir lo malo y mantener el grupo. El profesor responde que no, que “La Ola” se ha terminado ya que algo así no se puede corregir. No ubicamos en este momento el tiempo 3 por el hecho de que el profesor no se ha ubicado como Sujeto frente a lo que ha sucedido. Simplemente ha querido deshacer lo realizado, volver atrás, de una situación de la que ya no era posible regresar. Los alumnos comienzan a retirarse del recinto, desconcertados, hasta que uno de ellos muestra un arma y ordena permanecer en los lugares. El alumno que posee el arma, al darse cuenta que “La Ola” se ha disuelto y ya no hay nada que se pueda hacer para mantenerla se suicida. El profesor Wenger es detenido, se encuentra en el auto de policía y cubre su rostro con sus manos por un momento. Al descubrirse su expresión es impactante, y es allí donde el film termina. Creemos que este rostro es el que nos muestra algo en relación al Sujeto, una posición diferente que da cuenta de cierto saber en relación al lugar que ocupa él y su deseo en el circuito analizado. Su gesto muestra gran variedad de emociones, una mezcla de espanto y asombro. No sabemos exactamente qué, pero sabemos que algo en él ha cambiado. Su imagen nos remite a la de Ibbieta, cuando ríe hasta las lágrimas.

HIPOTESIS CLÍNICA
Teniendo en cuenta las situaciones desarrolladas anteriormente planteamos que se trataría de un sujeto implicado en situaciones tales en las que se empieza a jugar su deseo, pero el mismo no es aceptado conscientemente por el protagonista de la historia. En el momento en que decide formar un grupo y él se asume como líder allí ubicaríamos algo en relación a su subjetividad. Con esto hacemos referencia a su deseo de dominar, de ser reconocido y admirado por otros. Lacan plantea la necesidad de que haya un Otro instituyente que represente la ley, pero en tanto hombres la misma es representada fallidamente. Cuando el profesor se asume como líder con características autoritarias deja de representar la ley para pasar a encarnarla, a ser él la ley, y junto con ello, su intento de eludir la marca de la castración. Dictaminando lo bueno y lo malo, lo valorado como lo no valorado dentro de ese grupo sin posibilidades de ser cuestionado o interrogado. Al profesor le ha tocado, por azar, dar una clase de autocracia. Se manifiesta en contra de ello, aludiendo estar mejor preparado para dar anarquía, que era otro de los cursos que se darían esa semana. Argumenta que para dar anarquía no sólo está preparado por sus estudios sino por su propia experiencia, remite haber sido ocupa y militante. No consigue el cambio, debe dar autocracia y se sorprende por la gran cantidad de inscriptos en ese curso, ya que a él no le interesa el tema. Sin embargo, por cómo se sucedieron los hechos, podemos hipotetizar que tanto interés por el régimen opuesto ocultaba algo en relación a un deseo reprimido en Wenger. Carlos Gutierrez, en su texto “restitución del padre” realiza un juego de palabras que encuadra muy bien con lo que intentamos decir de Wenger: “el que juega a una ley inventada juega a ser el inventor de la ley”. En determinado momento al profesor se le ocurre enseñar el tema poniéndolo en práctica. Esta decisión es, a nivel conciente, una decisión pedagógica. Pero debemos ir un poco más allá. En esta decisión, Wenger se colocará en el lugar de líder y jugará de esta manera a una ley inventada. Actuará el “gobierno de uno mismo”, y como según su propia definición lo indica, tendrá tanto poder que podrá cambiar las leyes como quiera. Será por lo tanto el inventor de la ley, pretendiendo no ser atravesado por esta sino encarnarla, encontrarse en identidad con ella. De esta forma, del mismo modo que Gutierrez lo presenta en el texto citado para el ex-subcomisario Miara, rellenará el vacío de la causa del deseo con su presencia intrusiva, que se niega a ser tachada. Wenger no quiere renunciar a la completud narcisista. El lugar en el que se encuentra al actuar este rol lo hace sentir reconocido por otros: sus alumnos, la directora. De esta forma puede cumplir la ilusión de sentirse completo.
Teniendo en cuenta que se trata de menores de edad, el profesor posee mayor poder de influencia sobre ellos y se observa como es ubicado en el lugar de un ideal a seguir. El profesor pasa a ser una figura idealizada por los alumnos y esto nuestro protagonista lo toma para seguir ejerciendo aún mayor poder. Continuando con nuestra hipótesis clínica se trataría de un sujeto que desea inconscientemente moldear sujetos (cuando en realidad dejan de serlo ya que los ubica en el lugar de objetos) según su criterio, pero como todo deseo inconsciente no es puesto en palabras, no puede ser enunciado y es allí donde comienza a ser actuado.
Ve ese lugar de pregunta, de incertidumbre en los otros y su ubica como portador de la verdad. Es en este sentido que se podría plantear que se ubica en el lugar de Sujeto Supuesto Saber. En consonancia con lo enunciado por Calligaris en la neurosis prevalece una pregunta que da cuenta de la incertidumbre en la que se encuentra el sujeto. El neurótico busca un saber que él no posee y lo busca en el Otro (pudiendo ocupar dicho lugar un analista como un profesor en este caso). Intentando comprender de esta manera cómo es posible que un sujeto se someta a una estructura totalitaria, es en este sentido que al aparecer un Otro como portador de un saber, de una certeza el sujeto queda fascinado por esto adhiriéndose a este saber pasando de la duda a una certeza compartida.
No se intenta de esta manera diagnosticar una estructura patológica al profesor o ubicarlo como un monstruo o una bestia que esperaba el momento oportuno para poder hacer surgir sus deseos. Teniendo en cuenta lo planteado por Tzvetan, Todorov son los regímenes totalitarios que pervierten los valores del sujeto, es el sistema totalitario el que dictamina lo loable de una acción, aquello que va ser repudiado o estimado, pero esto igualmente no amerita quitar responsabilidad al sujeto por las acciones emprendidas. Esto nos permite comprender de una manera diversa las acciones llevadas a cabo y no pensar al sujeto que las realizó quitándole su condición humana. Lo antedicho se condice con lo planteado por Eduardo Laso: ”uno de los valores que Bauman destaca de las investigaciones de Stanley Milgram es que cuestiona el planteo de Adorno: los actos crueles no los cometen individuos crueles, sino sujetos comunes que intentan alcanzar el éxito en sus tareas normales”
La dimensión del azar y de la necesidad se encuentran presentes pero no de manera absoluta una u otra. El azar, pensado como aquello que ocurre fortuitamente, lo podemos encontrar relacionado con el sorteo que se produce para dividir los temas que le van a tocar a los profesores. La temática que se le asigna se debió a una cuestión azarosa. Por otra parte la dimensión de la necesidad en tanto aquello que representa lo inexorable, lo ya pautado que no se puede modificar; se observa en relación con la semana de proyectos que el colegio ha organizado y en la que él como profesor debe participar. No puede sustraerse de dicha actividad. Pero hay un punto que se filtra entre ambas dimensiones y hace a la responsabilidad subjetiva; ya que la decisión de sustituir una modalidad de enseñanza por otra se implementa según el criterio del profesor. Es él quien decide suplantar una enseñanza tradicional (en la cual transmitiría oralmente los contenidos a trabajar y se debatiría entre los presentes) por la implementación de un régimen.
Otras dos dimensiones concernientes con lo que venimos trabajando son las categorías de culpa- responsabilidad. Considerando que en tanto hay sentimiento de culpa no hay sujeto que se haga responsable. Podemos ubicar allí diversos momentos en donde él comienza a recibir indicios acerca de que la acción emprendida no estaba teniendo los resultados esperados, por ejemplo cuando algunas alumnas lo cuestionan diciéndole que estaba yendo demasiado lejos, lo mismo sucede con un colega. El sujeto aquí no se hace responsable y se ven implementados mecanismos de negación y renegación donde desestima los dichos de los otros negando los cambios acontecidos en sus alumnos y principalmente en su propia persona. También otro mecanismo psicológico presente se trataría de la proyección, donde se le adjudican al otro sentimientos y/o pensamientos propios, él transfiere cuestiones de incertidumbre, miedo al fracaso y no ser reconocido a su esposa cuando ella lo increpa y cuestiona. Estas posturas desplegadas por el profesor contradicen la responsabilidad subjetiva, en tanto la misma se trataría de dar una respuesta que de cuenta de la verdad del sujeto que la enuncia.
Conclusión
Hemos propuesto que en la película “La Ola” es posible ver una singularidad y ubicar allí el circuito de responsabilidad. Como primer tiempo señalamos la decisión pedagógica del profesor de poner en práctica un régimen autocrático en el aula para enseñar el tema. Como segundo tiempo, que interpela este acto, indicamos el abandono de su mujer, debido a lo mucho que el profesor había cambiado desde la puesta en marcha del mencionado proyecto. Este segundo tiempo conmueve al profesor a responsabilizarse por lo sucedido, y lo primero que hace es intentar corregirlo. Hemos planteado como hipótesis un tercer tiempo en el que el sujeto se percataría de la imposibilidad de deshacer lo realizado y se posicionaría de un modo diferente ante su responsabilidad y su deseo.
Los acontecimientos mencionados en los tiempos uno y dos corresponden al plano de lo particular. Dentro del plano Universal-Singular hemos planteado como hipótesis clínica que un deseo inconciente se hacía presente en la decisión pedagógica del profesor, un deseo que podría resumirse en el reconocimiento de los otros, en el ejercicio de poder sobre ellos. Creemos que el profesor desea encarnar la ley y no ser atravesado por ésta, eludiendo de esta forma la marca de la castración. Deseo que es llevado a cabo a partir de su ubicación en una posición de saber respecto a sus alumnos.

BIBLIOGRAFÍA
• Calligaris, C: “La seducción totalitaria”. En Psyché, 1987.
• Fariña, Juan, Salomone, Gabriela:” El experimento de Stanley Milgram. Cuestiones éticas y metodológicas”. en Dossier de Ética y Cine confeccionado por la Cátedra Psicología, Ética y Derechos Humanos.
• Fariña, Juan: “Responsabilidad: entre necesidad y azar”. En http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/informacion_adicional/obligatorias/071_etica/index.htm
• Gutierrez, Carlos. Restitución del padre. En Michel Fariña, J. J., & Gutierrez, C. (Comps.) La encrucijada de la filiación. Tecnologías reproductivas y restitución de niños. Lumen: Buenos Aires, 2001.
• Laso, Eduardo: “Las coordenadas de la obediencia: Milgram a través de la lectura de Zygmunt Bauman” en Dossier de Ética y Cine confeccionado por la Cátedra Psicología, Ética y Derechos Humanos.
• Tzvetan, Todorov: “Ni monstruos, ni bestias, gente común frente al limite”. Siglo XXI. Madrid, 1993
• Pelicula “La Ola”. Director: Gansel,Dennis.2009



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