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Clara es la hija menor del matrimonio de Nívea y Severo del Valle, posee ciertas cualidades adivinatorias y la capacidad de mover objetos, por lo que es consultada por algunos vecinos deseosos de saber algo acerca de su futuro y, al mismo tiempo, cuestionada por el padre Restrepo (el cura del pueblo), que la considera una “endemoniada”.
Su padre, ateo y masón, no toma en serio las palabras del cura, no obstante considera que estas características de su hija menor podrían ser un obstáculo para su carrera política.
Clara es una niña de 10 años de edad, flaca y fea, no goza de buena salud, es una criatura frágil y asmática , situación que la ha hecho acreedora de un cariño especial por parte de la Nana encargada de cuidarla.
Su hermana mayor , Rosa, es una adolescente dueña de una belleza extraordinaria que captura la mirada de todos los hombres del pueblo e hija preferida del padre, está comprometida con Esteban Trueba, quien se encuentra trabajando en otro pueblo a efectos de hacerse del capital necesario para casarse con su amada Rosa.
Por ese entonces llega a la casa un presente para el padre de Clara, un cerdo asado y una garrafa del mejor aguardiente del país, junto con una invitación a unirse al Partido Liberal y postularse como candidato en las próximas elecciones.
Unos días después Clara, en uno de sus episodios de clarividencia, anuncia la inminencia de una muerte a producirse en el seno de la familia, “pero será un muerto por equivocación” dice. Podríamos homologar estas visiones de la protagonista con lo que Freud postulaba respecto de las fantasías: “los instintos insatisfechos son las fuerzas impulsoras de las fantasías y cada fantasía es una satisfacción de deseo, una rectificación de la realidad insatisfactoria…” 1
Esa noche Clara tuvo pesadillas y se despertó gritando, pero nadie le hizo caso porque su hermana había amanecido con fiebre, ambas compartían la misma habitación.
El médico de la familia examina a Rosa y dice que no es nada grave e indica que le den una limonada tibia, bien dulce y con un chorrito de licor para bajar la fiebre.
El padre fue a ver a su hija mayor, y ordena que abran el aguardiente que le habían obsequiado para darle un poco a Rosa junto con la limonada.
A la mañana siguiente, cuando la Nana entra a la habitación de las niñas encuentra a Rosa muerta en su cama, más bella que nunca, y a Clara sentada a los pies del lecho de su hermana.
El doctor llega a la casa y convence a la familia de la necesidad de practicarle una autopsia a Rosa para averiguar las causas de su muerte.
Mientras el médico y su ayudante realizan esto en la cocina de la casa, Clara permanece a oscuras en su habitación, temblando de miedo y pensando que su hermana había muerto porque ella lo había dicho.
Luego Clara se dirige a la cocina y espía por una rendija el horrendo espectáculo, su hermana muerta sobre la mesada de mármol, abierta de un tajo, con la cabeza inclinada hacia donde Clara estaba espiando y cree ver en ella, aunque Rosa tenía los ojos cerrados, “una expresión suplicante y humillada”
Ve cuando el médico se retira, cuando el ayudante, un muchacho joven, queda solo lavando el cuerpo de Rosa, besando sus labios, su cuello, sus senos, entre sus piernas y ataviándola amorosamente con su traje de novia.
Pese al horror de lo que estaba viendo presenció todo el proceso y se quedó hasta que amaneció, luego se retiró a su cama, en silencio. Un silencio que se prolongaría por nueve años y que Clara romperá en oportunidad de anunciar su casamiento.
Tras la autopsia que le practicaron al cuerpo de Rosa y las averiguaciones correspondientes, el médico comunica a Severo que su hija fue envenenada y que el veneno se encuentra en la garrafa de aguardiente que le obsequiaron a él días atrás.
En ese momento el padre recuerda la predicción de Clara, y el hecho de que Rosa haya muerto en su lugar lo sume en un profundo dolor.
Clara no lloró y tampoco quiso despedirse de su hermana con un beso en la frente como hicieron todos los demás.
Cuando transcurría el tercer día de la muerte de Rosa, quien seguía siendo velada ataviada con su traje de novia, llega su prometido.
Clara corre a su encuentro y lo toma de la mano, permanece todo el tiempo a su lado y se las arregla para colarse e integrar el cortejo que acompaña el cuerpo para su entierro (situación que, según las costumbres rituales, excluía a las mujeres y estaba sólo a cargo de los hombres), con la finalidad de permanecer al lado de Esteban.
Poco tiempo después empiezan a darse cuenta que Clara no emitía palabra alguna, por lo que suponen que perdió dicha capacidad en virtud del choque emocional que representó para ella la muerte de su querida hermana.
Transcurrido el tiempo, Clara vuelve a hablar y contrae matrimonio con Esteban Trueba , entonces queda develado el misterio de su mudez.. Clara había dejado de hablar cuando murió Rosa porque creyó que sus palabras, cuando anunció una muerte en el seno de la familia, la habían matado.

ANALISIS

Hasta aquí un recorte del libro “La casa de los espíritus” de Isabel Allende – Capítulo I “Rosa, la bella”
El personaje que tomamos para el presente análisis es el de Clara, la hija menor, hermana de Rosa.

Primer tiempo: Clara anuncia que va a haber un muerto en la casa, pero que será un muerto por equivocación.

Segundo tiempo: Clara decide dejar de hablar cuando ve a su hermana muerta.

Responsabilidad jurídica: Clara no es jurídicamente responsable de la muerte de Rosa.

Responsabilidad subjetiva: Clara se siente culpable por la muerte de su hermana, piensa que sus palabras la mataron.

Azar: el veneno llegó a Rosa por equivocación, estaba destinado al padre.

Necesidad: la cantidad de veneno colocado en la garrafa de aguardiente era letal.

Hipótesis clínica: Clara deseaba ser amada como su hermana.

Desde el punto de vista jurídico Clara no es responsable por lo que le sucedió a
su hermana, ella no envenenó el aguardiente que Rosa bebió provocándole la muerte, pero las palabras pronunciadas en el primer tiempo adquieren valor de verdad subjetiva en un segundo momento, cuando la hermana muere.
La mirada suplicante que Clara cree ver en Rosa cuando yace muerta y con los ojos cerrados sobre la mesa de mármol de la cocina, la tiene a ella como destinataria de una muda interpelación. Interpelación que Clara sólo puede responder con un silencio tan profundo como esa muerte. “ La responsabilidad subjetiva interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconciente” 2
Esa mirada alcanza y sacude el cuerpo de Clara y la culpa que es el reverso de la responsabilidad aparece, algo de esa culpa estructural de desear. “ No hay responsabilidad subjetiva sin culpa, en donde esta última resulta de factura particular y la primera una singularidad” 3
Clara vuelve sobre su acto, esa predicción equiparable a una fantasía inconsciente, y aparece el sujeto de la admiración frente a su deseo.
Algo novedoso se produce y rompe el marco de su universo cotidiano, ese mundo particular donde sus acciones son miradas con la lupa de la moral y consideradas, según quien sea el que mire detrás , más o menos buenas o malas, aceptables o merecedoras de condena. Infinidad de padres Restrepo que marcan las tendencias de una época determinada.
Nadie en todo el pueblo podría acusar a Clara de haber matado a su hermana, pero Clara intuye que sus palabras dijeron un más allá de su intención conciente, como si hubieran adquirido vida propia. Pero esa novedad le pertenece, ha salido de su boca, entonces decide cerrarla.
No es un acto calculado, no se sabe que podrá acarrear a futuro esta actitud, no hay especulación en ese gesto, tal vez se trate de un acto desesperado.
El peso de lo que Clara dijo no está en el enunciado, lo que ella formula como una predicción, sino en el valor de verdad que esos dichos tienen en su realidad psíquica, son actos de enunciación.
La realidad es fantasmática y la verdad del inconciente está más del lado de la ficción. El deseo inconciente solo se muestra tras esta apariencia, tras este disfraz. Algo le hace marca a Clara tras el antifaz.
Clara no era la hija preferida de su padre, tampoco la más linda. La belleza de Rosa acaparaba todas las miradas, en especial las masculinas. Su cuerpo, objeto de besos y caricias aún después de muerta.
La belleza de Rosa era un rival invencible que eclipsaba a Clara., no obstante Clara amaba a su hermana y concientemente no quería su muerte.
Pero algo de ese deseo inconciente de muerte, de ocupar ella el lugar privilegiado que la hermana tenia en relación al deseo del padre y sus subrogados se le presenta, sorprendiéndola, ante la visión del cuerpo “humillado” de la hermana muerta.
Hay algo que escapa a lo conocido, algo que no tiene nombre y sin embargo le es tan propio.
El ritual de la muerte de Rosa nos muestra las particularidades de una época en una sociedad determinada, el luto de las mujeres, el entierro sólo a cargo de los hombres, etc. Pero esa muerte representa para cada uno de ellos algo diferente, algo que enlaza la necesidad estructural y específicamente humana de hacer algo del orden de lo simbólico que nos ayude a soportar ese agujero en lo real que significa la muerte de un ser querido, a algo propio de cada uno, algo singular en relación a ese que nos falta y para el que nosotros éramos a su vez su falta. “….no hay nada significante que pueda colmar este agujero en lo real si no es la totalidad del significante…” “….el trabajo del duelo es primariamente una satisfacción dada a lo que se produce de desorden en razón de la insuficiencia de los elementos significantes para hacer frente al agujero creado en la existencia….” 4
Los hechos que se fueron entramando para producir la muerte de Rosa escapan a la voluntad y conciencia de Clara. Pertenece al orden de la necesidad el hecho de que el padre tuviera enemigos políticos que querían matarlo, que le hayan hecho llegar como presente esa botella de aguardiente envenenada, es del orden de la causalidad, de aquello que el sujeto no puede modificar, Que haya sido Rosa quien bebió de esa botella es un hecho fortuito, azaroso que no pertenece al orden de la determinación.
Pero no todo es necesidad y azar. Entre el momento que Clara predice una muerte en la familia, por error, y el momento en el que Clara enmudece ante la imagen de su hermana muerta algo acontece. Hay entre ambos momentos algo que hace diferencia, que está fuera de todo cálculo, esa fisura que posibilita un interrogante: Qué dije?, Qué hice? , piensa Clara temblando de miedo y una de las caras de la culpa, la autorreferida, le responde. Entonces su respuesta se vuelve síntoma, su decisión de dejar de hablar durante esos nueve años es su síntoma. “ Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal demuestra la incompletad del universo previo” 5
Podríamos pensar en la pertinencia de un tiempo tres, relacionado al momento en que Clara vuelve a hablar para anunciar su casamiento con Esteban Trueba, personaje que adquiere un valor significativo por ser, además de un sustituto paterno, el que era novio de su hermana. Tiempo que confirma la hipótesis clínica al colocar a la protagonista como objeto de deseo en el lugar de Rosa. “Adscribimos, pues a la feminidad un elevado montante de narcisismo, el cual influye aún sobre su elección de objeto, de manera que, para la mujer es más imperiosa necesidad ser amada que amar” 6

BIBLIOGRAFIA

1 - S. Freud : “El poeta y los sueños diurnos” – 1907

2 - G. Salomone: “La transmisión de la ética . Clínica y deontología” parte III
“Etica y responsabilidad”

3 - O. D’ Amore: “La transmisión de la ética . Clínica y deontología” parte III
“Responsabilidad subjetiva y culpa”

4 - J. Lacan: “Seminario IV” Clase 22 de abril de 1959

5 - E. Domínguez: “La transmisión de la ética. Clínica y deontología” parte III
“Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”

6 - S. Freud: “Nuevas lecciones introductorias al Psicoanálisis” Lección XXXIII
“La feminidad”



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