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Psicología Ética y Derechos Humanos
Segundo parcial
(2do. Cuatrim. 2009)

TITULAR: Lic. Fariña Juan Jorge Michel

AYUDANTE DE TP: Lic. Samolevich, Ianina

COMISION: 1

Fecha de entrega vía mail: 16-11-2009
Fecha y lugar de entrega del informe escrito: 16-11-2009

ALUMNA: POLAK, ROMINA
DNI: 24.314.286

E-Mail: romipolak@hotmail.com
Ejercicio de IBIS realizado on-line el: 29-09-09. (9)

PARCIAL 2

PELÍCULA: La última palabra (Título original: “The Last Word”) AÑO: 2008
PAÍS: Estados Unidos DIRECCIÓN: Geoffrey Haley REPARTO: Winona Ryder, Wes Bentley, AJ Trauth, Ray Roman, Gina Hecht PRODUCTORA: Lawrence E. Davis GÉNERO: Ciencia Ficción

INTRODUCCION
Un hombre extremadamente introvertido se gana la vida escribiendo notas de suicidio para personas desesperadas que, sintiéndose incapaces de crear una despedida adecuada, contratan sus servicios.
Para ubicarnos en la frialdad y desapego emocional característico del protagonista, nos muestran cómo recorta los avisos funerarios de sus clientes, y los adjunta al legajo, guardándo todos sus casos alfabética y prolijamente en un gran archivero.
Se trata de un sujeto solitario, que de lo único que parece “disfrutar” es de sus momentos de soledad sentado en su sillón, leyendo, en la terraza de su edificio…Vive una vida sin “sobresaltos” emocionales, incluso ante cada desesperada entrevista con sus clientes (potenciales suicidas) es inconmovible, simplemente se limita a explicarles el procedimiento:
“La agenda de trabajo es bastante simple, después de nuestra segunda reunión, le daré un borrador. Eso tomará un par de semanas. Luego tendremos dos reuniones más para revisarlo. En total el proceso dura más o menos un mes”
Esta instancia más adelante la abordaré en lo que respecta a la responsabilidad del sujeto. Responsabilidad desde las 2 dimensiones: desde el punto de vista jurídico, moral, al ser cómplice de un futuro suicidio, y desde la perspectiva analítica, en la búsqueda de la responsabilidad subjetiva, se trata de (como neurótico, desarrollado en la hipótesis clínica) haber cedido su deseo, deseo como $, al no contactar con sus emociones, con la muerte, con la “demanda de muerte”.
Habitualmente vá a los funerales de sus clientes, escucha a través de las palabras del cura, lo mismo que él escribió, y toma nota, con aparente intención de autocriticar su trabajo.
En el funeral de un cliente, conoce a la hermana algo excéntrica de éste. Por insistencia de ella, inician una relación pero él le oculta el motivo real por el cual llegó a conocer a su hermano. Al mismo tiempo entabla amistad con otro cliente, Abel, un compositor de música, con quien terminará entablando una íntima relación de amistad.
Tanto Charlotte, como Abel fueron las “marcas del deseo”, los interpeladores, que lo ob-ligaron a pensarse como $.
Sin querer extenderme mucho más en este resumido argumento, finalizo diciendo, que estos dos personajes que lo “enfrentan” al protagonista, la chica (hermana de su “cliente”) y el potencial suicida: el compositor; son, no coincidentemente, dos personalidades excéntricas, expresivas, en contacto intenso con sus vulnerabilidades y deseos. Instancia que tomaré para el momento que desarrolle la hipótesis clínica.
ANÁLISIS
Trataré de dar cuenta el cambio en la responsabilidad subjetiva del protagonista: Evan; desplegando el circuito de los tres tiempos lógicos, valiéndome de una hipótesis clínica, que permita pesquisar la irrupción de su deseo. Utilizando las palabras de Oscar D`amore, intentaré dar cuenta de la “insistencia con que la interpelación se reedita, retornando cada vez sobre el objeto de elección”. Esa insistencia es la que me permitirá decodificar el recorrido del deseo (como sujeto del inconsciente), “esa insistencia es fiel al deseo inconsciente en tanto no ha sido interpretado”
Una concatenación de hechos “aislados”, aparentemente fortuitos, van generando algunas modificaciones en Evan, que –en principio- lo hacen llevar a cabo acciones que ya no están dentro del orden de lo habitual.
Gráfico resumido del circuito:

T1: El sujeto realiza una acción que cree que se agota en los fines para la cual fue concebida  Mentira a Charlotte respecto a cómo conoce a su hermano. (síntoma egosintónico, que explicaré más adelante)
T2: hay algún indicador que señala un exceso y hace que se interpele la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo, por lo cual decimos que el tiempo 2 resignifica al tiempo 1.  Preguntas constantes de Charlotte, acciones de Abel que lo sacan de su “sistema neurótico”. “El obsesivo cuenta con todo el tiempo para postergar el acto” Se descubre la mentira, Charlotte lo deja. Se produce la retracción.
T 3: es en donde aparece el cambio de posición subjetiva, es el momento en el que el sujeto se encuentra con su deseo.  Expresa el menosprecio hacia sí mismo, hacia su vida, lo cual lo lleva a resignificar la muerte. Hay acto desde el efecto sujeto.
La responsabilidad jurídica de Evan
Aunque estamos ante un género de “ciencia ficción”, no puedo obviar el aspecto de la Responsabilidad Moral. La colaboración voluntaria al suicidio es contraria a la ley moral.
En este camino en busca de la “responsabilidad subjetiva”, comenzaré por encuadrar a Evan de acuerdo a nuestra jurisprudencia, para conocer los alcances de su responsabilidad como sujeto autónomo para el Sujeto de Derecho.
En el Código penal argentino, Capítulo I “Delitos contra la vida”, se establece en el Art. 83, que “será reprimido con prisión de uno a cuatro años, el que instigare a otro al suicidio o le ayudare a cometerlo, si el suicidio se hubiese tentado o consumado.”
Dado que Evan parece ser responsable por sus acciones, elecciones y decisiones, con total dominio de sus facultades mentales, estaría en el orden de la imputabilidad en la dimensión moral.
Este film, en forma de tragicomedia, hace una parodia respecto al suicidio. Justamente lo “enfrenta” a la ley moral de occidente, para la cultura judeo-cristiana, quien decide el fin de la existencia es dios (la ley natural), desobedecer a la “ley natural” es un pecado. De esta manera, el suicidio, la eutanasia, son claramente controversiales para la moral de nuestra cultura.
Pero aquí lo que interesa es abrir el espectro de lo singular, es iniciar el recorrido de la “responsabilidad subjetiva, que interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconsciente”
Es a partir de esta noción de sujeto, que podemos re pensar los universos particularistas, es decir, pensar que su “trabajo” de escritor para suicidas, su relación constante con la muerte; podríamos desde la clínica resignificarlo como, un “desobedecer a la ley natural”, desobedecer a “dios”; lo cual sería desobeder al padre. Esto se articula con la hipótesis clínica, del neurótico obsesivo, donde el trasfondo es una “demanda de muerte y la muerte de la demanda”. Aparece en el film la referencia a un padre violento, golpeador, del cual tuvo que huir. Es, a partir de la figura de Charlotte, que Evan se conecta con esa escena inicial (objeto del deseo) y de la figura de Abel, que podría ser un “espejo”, que le trae un nuevo “sentido”.
La figura del padre en el neurótico obsesivo es vital, allí recae “la demanda de muerte”, con la consecuente anulación del deseo.
Ignacio Lewcowicz nos dice que una ley moral parece enunciar unos principios en cuya ejecución quedarían codificadas todas las situaciones posibles. “Pero el destino de lo simbólico parece consistir en desafallacer ante su real, como integral” Es decir, esa cadena simbólica en algún punto fracasa, entra en “impasse”…
El trabajo de Evan, estaría poniendo en jaque constante el atravesamiento de lo moral. Pero, aparentemente, esto no hace mella en él, en un comienzo no se evidencia ningún signo de “culpa” en relación con lo prohibido que se está ejecutando. Evan parece estar desde el comienzo en ese estado de “impasse” respecto a la ley…
“la ley no sabe pronunciarse, y se sabe impotente para operar en esas circunstancias”.4
Lo ético es, a diferencia de lo moral, no la posición de un sujeto en relación a los otros, sino la posición del sujeto en soledad, por eso mismo es que se relaciona con las categorías de universal – singular. Es atemporal, no tiene que ver con una época determinada, es atemático porque no tiene un tema en particular y es existencial, tiene que ver con el orden de la existencia más alla de la temporalidad en la que viva el sujeto. Pero no es una persona la que es ética, sino sus actos.
A partir de aquí, considero que en la película no ocurre un acto ético hasta el final de la misma, hasta el momento en que Evan asume otra perspectiva, se involucra, corre el velo del deseo.
Categorías de azar, necesidad y responsabilidad: El azar es lo que tiene que ver con la incertidumbre, lo casual, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto. Cuando Evan va al entierro de su cliente, -como habitualmente lo hacía con todos- y la hermana de su cliente lo observa asombrada y lo increpa. Este es un acto azaroso, nunca había pasado, y el sujeto no tenía modo de prever que podía acontecer. Podríamos decir que no hubo allí responsabilidad del sujeto.
La necesidad es aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible. Podría ubicarse en eso que hace que él elija a esta mujer, con determinadas características y no las de cualquier otra mujer. Esto tiene que ver con la elección de objeto que plantea Freud en el sentido de que puede que “eso” que condiciona su elección es en realidad un proceso inconsciente que tendría que ver con una escena vivida en su infancia.
La responsabilidad se ubica entre la necesidad y el azar y es aquello que interpela al sujeto a responder por su acto, a hacerse cargo de éste. Tiene que ver con la singularidad de un sujeto. En la película, ante lo que Evan tiene que responder como sujeto es ante las insistentes preguntas de ella sobre su hermano.
HIPÓTESIS CLÍNICA
La hipótesis clínica, como lo nombré en la hoja 3, está en relación a revelar el “nombre del padre”. Resignificar su trabajo (palabras de adiós a la vida, contacto con la muerte) como parte del síntoma egosintónico. Como aquello que me mantiene cerca de la “demanda” pero al mismo tiempo anula al deseo. Y comienza a labrarse lo distónico para el “yo”. Lo distónico del deseo a través de las interpelaciones de Charlotte y Abel. La interpretación del analista buscará “hacer aparecer la falla, el defecto de significación que el mensaje mismo del inconsciente porta” . Se buscará formular el enigma del síntoma, donde el sujeto pueda “dibujar” una causa, es la dimensión donde la implicación del sujeto en su conducta se quiebra.
La hipótesis clínica – “Muerte de la demanda, la demanda de la muerte”
Podemos describir en El tiempo 2, cómo la estructura de Evan, estructura de neurótico obsesivo que procura evitar todo tipo de contacto con el deseo, empieza a colapsar. Aquí empezamos a desplegar el estatuto de la responsabilidad subjetiva, donde se produce el “cortocircuito”. Quiebre del universo particular que sostenía a Evan guiándolo en sus acciones. Lo hace tambalear, lo enfrenta a la posibilidad de una destitución subjetiva.
Esa “falla que el circuito comporta”, es el lugar mismo del Deseo. El deseo que irrumpe.
“La travesía se ve interrumpida por un exceso que exige ligadura”, entonces con la hipótesis clínica trataré de hallar una explicación a ese exceso. Tratando de “re-ligar” los elementos disonantes.
Como lo que aquí se trata de esbozar es la lógica del circuito de la responsabilidad subjetiva, en términos de “tiempos lógicos”, y no lineales (cronológicos, “causa y efecto”); mostraré escenas que hacen “ir y venir”, del Tiempo 1 al 2, del 2 al 1, es el “ir y venir” del sujeto de la moral (autónomo) al sujeto de la ética, que se cuestiona su “universo”. Tomando esta dialéctica, conforme a como lo explica D’Amore: “la interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito (…) Dado el Tiempo 2 –tiempo de la interpelación en el circuito- se funda en su resignificación el tiempo 1. (siendo el puente conector, la hipótesis clínica)
En este sentido el TIEMPO 1, responde al síntoma egosintónico, esto es un síntoma que al hallarse en la misma sintonía del yo parece conformar aquello que se hace rasgo propio del sujeto, y que se agota en lo que podría ser su forma o carácter. Esto se observa a través de la mentira, pero desde el análisis clínico, ya en esta mentira, pueden observarse los rasgos del deseo reprimido: Luego de ver una foto de su cliente junto a su hermana, “Charlotte”, (que parece haberle impactado su belleza), Evan decide ir al entierro de él. Allí se pone a tomar nota de las palabras dichas por el cura, pero ocurre algo imprevisto, se establece contacto visual con Charlotte. Y ella se acerca a él. Preguntándole, qué hace ahí…
”Es usted amigo de la familia o sólo paseaba por aquí?”
Es interesante observar aquí, que él podría haber respondido, simplemente, “paseaba por aquí”. Pero resulta que no, se toma su tiempo, y le responde:
“yo conocí a Matthew (el hermano) en la Universidad, con el tiempo perdimos contacto, pero leí el anuncio en el diario, y pensé que debía venir a presentar mis respetos”
Síntoma egosintónico aquí se observa en el modo “natural” (consonante) en que la acción de Evan, su respuesta, concuerda con el universo del discurso en el que se halla inmerso, respuesta tranquila, pausa, manteniéndose inmutable.
La respuesta y las acciones de Evan, ante las insistencias increpadoras (de Charlotte, de Abel, de Brandy) que lo enfrentan permanentemente al “Deseo”, a la “falla de su sistema” (explicaré más adelante, esquema del neurótico obsesivo) siguen tratando de ser evasoras, “impermeable” a su interior.
Y, por otro lado, vemos el atravesamiento del “sujeto del inconsciente”, del sujeto deseante…La “fuerza simbólica de la interpelación”, aparece una exigencia de respuesta más allá “de lo que el yo querría responder”. En esta interpelación comienza a traslucirse la “falla del sistema” de Evan… “La interpelación implica una deuda por la que hay que responder, es el llamado a responder para volver al surco de la moral, por eso esta respuesta es particular. No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética”.
Cuando lo llama Abel, pidiéndole que se reúnan en su estudio, y no más en ese bar, él le responde “Abel, prefiero mantener nuestras relaciones en un sitio mas neutro”. Ante la insistencia de Abel, él cede…
El TIEMPO 2, Las interpelaciones “sacuden la completud del universo particularista”. En este tiempo, en una sucesión de escenas, las certidumbres yoicas parecen resquebrarse; posibilitando el emerger de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo de este circuito. Momento de retroacción: “¿De qué debe hacerse responsable el sujeto?”
Escenas… Charlotte lo llama por teléfono. Aquí la mayor preocupación de Evan parece ser, cómo ella logró conseguir su teléfono. De alguna manera esta instancia lo lleva a preocuparse por algo que se está modificando en su estructura de control y seguridad. A pesar de tener una página web www.thelastword.com, está perturbado, desconcertado e invadido al enterarse que su número está en la guía telefónica.Hay otra escena en la que Abel (el compositor) lo llama por teléfono, diciéndole que también encontró el número en la guía telefónica.
Las insistentes mentiras en las que se ve “ob-ligado” a seguir realizando con su novia, y la familia de su novia (Charlotte), lo van llevando a contactar con la “culpa”, Como dice D’ Amore, no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. La culpa insta (ob-liga) a ubicarse en el circuito de la responsabilidad. Culpa que responde a una interpelación subjetiva.
Freud adjudica al neurótico obsesivo la confianza en gobernar el mundo a través del pensamiento y la impermeabilidad ante la experiencia. Como también un rechazo a lo contingente, a lo impensable, y a lo sorpresivo. Este rasgo “impermeable” es producido por el aislamiento en el pensamiento. Lo que le produce un rechazo de la acción, de poner en juego, en la experiencia misma, sus pensamientos.
Esto se observa en sus acciones de soledad, de verlo inmerso en su lectura, desde “arriba”, desde la terraza del edificio, lo que cual podría asociarse a esta necesidad de estar “por encima de”, por encima del deseo, por encima de la vida y por encima de la muerte también… Por encima del dolor.  Por encima del padre abusivo, que causó tanto dolor. Por encima del Otro.
El vinculo del obsesivo con su deseo está determinado por el hecho de que ante al primer acceso a su deseo y el paso por el deseo del Otro, su deseo fue destruido, anulado. Por lo cual, experimenta el deseo como algo que se destruye…. Es imperioso que se mantenga a distancia de su deseo para hacerlo subsistir. La demanda de muerte no se puede sostener en el obsesivo sin arrastrar en ella misma esta especie de destrucción que llamamos aquí la muerte de la demanda.
Charlotte y Abel le reflejan desbordes, excesos, alcohol, sexo. Lo van corriendo de su “sistema”. De todos modos los deseantes siguen siendo los “Otros”.
Evan le dice a Charlotte, “¿no es raro, el mundo es tan grande, hay tanto espacio, y la gente quiere encerrarse en cajas disminutas, unos sobre otros”.
Como analistas, podríamos tomar esta intervención, instando al “paciente” a “qué tiene que ver usted con eso que está diciendo”. (relacionándolo con su mundo de encierro)
TIEMPO 3: Charlotte, descubre la mentira. El movimiento que aquí aparece es la depresión de él. De golpe ese castillo de cristal sobre el que recubría sus emociones se desmorona. Literalmente aparece una escena, idéntica a la escena del Tiempo 1, donde él va a un funeral a tomar nota de las “últimas palabras”, y un niño lo mira fijamente (como en el tiempo 1 lo había hecho Charlotte), pero él aquí, en lugar de seguir tomando nota, simplemente, cierra el anotador, y se marcha.
Seguido de esto, aconcetecen dos escenas que lo enfrentan a una nueva posición frente a la muerte; lo asaltan, y él ataca al asaltante, expresando su violencia sin límite, diciéndole mientras lo golpea, “no valgo una mierda, no me mires, porque no valgo una mierda”. Aquí también hay una conexión con el Tiempo 1, se trata de una nueva mirada, un nuevo valor a la “mirada” que me hace sujeto sin valor.
La escena última y definitiva, que remarca el cambio en la posición subjetiva, donde en el “efecto sujeto” hay ACTO, responsabilidad subjetiva, donde se diluye el sentimiento de culpa, es cuando sospechando que Abel va a cometer el suicidio, decide ir a tratar de evitarlo.
Es en estas escenas donde se verifica la producción de un Sujeto.

En resumen: Siguiendo el recorrido lógico del circuito de la responsabilidad subjetiva, un acontecimiento adquiere su significación por el suceso que le sigue; es decir, un hecho posterior redefine el valor de su antecedente (“apres coup” freudiano); el lazo asociativo entre 1 y 2, dado por la hipótesis clínica, radica en la intrusión del deseo para el sujeto neurótico que intentaba por medio de la construcción de una fortaleza alrededor del “sujeto deseante”, evitar todo contacto emocional; la “mirada” hacia Charlotte, en el entierro, abre el camino del “deseo”, que será resignificado cuando, ya desde otra posición subjetiva, en otro entierro, “atiende” a la mirada del niño, podríamos decir, que “atiende a la mirada del Otro”, y responde en acto. Allí algo emergió des-ligado del universo particular, verificándose en un Tiempo 3, la responsabilidad subjetiva, una clara toma de posición en relación a lo universal (frente a la muerte, por lo tanto, frente a la vida), inscribiendo finalmente un Acto que produzco al sujeto (“sujeto de la palabra”) Ya no se trata del sujeto del enunciado “yo digo”, yo soy, donde hay voluntad e intención (dimensión moral); es el sujeto que evoca la falta, que puede sostener y propiciar el punto de inconsistencia que “da lugar a la responsabilidad subjetiva fundadora de sujeto”


BIBLIOGRAFÍA
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
Mazzuca, Roberto, Schejtman, F. y Godoy C. Cizalla del cuerpo y del alma. Bergassé, Buenos Aires, 2004..
Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
Michel Fariña, J. (1998). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de cláse teórica. Publicado en la página web de la cátedra.
Mosca, J. C. (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Dominguez, María Elena. Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis.. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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