por 

Universidad de Buenos Aires.
Facultad de psicología.

“SEGUNDA EVALUACIÓN DE PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DD.HH”

Alumnas:
-  Bidovec, Carla Gimena. LU: 326717320
-  Sarti, María Luisa. LU: 319125080

Comisión: 10

Profesor: María Elena Dominguez.

Film Asignado: “Magnolia.”

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.”

1° Cuatrimestre- 2010

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.”

INTRODUCCIÓN
Magnolia es una película que pone en relación el Azar y la Responsabilidad, una película que nos interroga acerca del libre albedrío y cuya problemática podría formularse así: qué se puede perdonar a un padre y qué no. La otra gran temática de la película puede sintetizarse en otra frase: “uno ha terminado con el pasado, pero a veces el pasado no ha terminado con uno.”
En esta película, que dura más de tres horas, hay una hora y media aproximadamente en la que no se entiende nada. Se nos cuenta un pedacito de una historia, un pedacito de otra, con una cámara muy singular, muy vertiginosa, lo cual genera un cierto fastidio. Un vértigo de historias cuya relación no es evidente.
Hay tres padres. Uno de ellos es un exitoso conductor de televisión, viejo, en el ocaso de su carrera. Y se acaba de enterar que tiene cáncer y que va a morir. Hay un segundo padre que es un hombre rico, más viejo que el anterior, también tiene cáncer. Sólo que este hombre se encuentra en un estado terminal y ya no puede levantarse de la cama. Un tercer padre, joven, que parece no tener esposa y a quién lo que más le importa es que su hijo gane un concurso televisivo para niños prodigios.
Así como tenemos tres padres, tenemos tres hijos. La primera es una muchacha, hija del conductor de televisión, relativamente joven, perdidamente adicta a la cocaína y absolutamente exasperada. El segundo es el hijo del padre rico, un joven que usa el apellido de la madre y el nombre de su abuelo materno. Es una especie de fanático que reúne multitudes de hombres para enseñarles cómo dominar y vengarse de las mujeres. El tercer hijo, es un niño prodigio, cuyo padre quiere que gane el concurso televisivo.
Nos centraremos en el segundo de estos tres hijos. Su padre es un hombre rico que está muriendo, le pide al enfermero un último deseo: que busque a su hijo, a quién no ve desde hace muchos años. Este enfermero lo encuentra en un anuncio de su programa, que estaba publicado en una revista. Le dice que su padre está muriendo y que como último deseo quiere que vaya verlo. Allí nos enteramos que cuando este joven tenía catorce años, su madre enferma gravemente y este padre, abandona a esa mujer y deja a ese muchacho cuidándola, hasta que poco tiempo después ella muere. Esa es la razón por la que el joven había decidido cambiarse el apellido y por la que desarrolla un odio hacia ese padre.
El joven se pregunta si acudirá a la cita y si podrá perdonar a ese padre. Luego de una penosa reflexión, finalmente llega a la casa, su padre está muriendo, pero con un halo de lucidez advierte que su hijo está allí. Se produce entonces una situación dramática. Este joven insulta a su padre, lo reputea. Aprovecha la ocasión para decirlo que no había estado a la altura de lo que implica ser un padre. Es decir, no lo perdona.
Y así transcurren las tres historias en paralelo. Hasta que todo esto llega a un climax en el que las cosas parecen comenzar a entenderse. De repente ocurre algo sorprendente. Se empiezan a sentir golpes brutales. Uno tiene la sensación de que el cuerpo de uno es golpeado. Cada vez más, hasta que de pronto empiezan a llover sapos. Caen del cielo millones de sapos. Revientan contra las casas y autos, rompen todos los vidrios.
Esta escena se relaciona con las maldiciones que Dios descarga sobre el hombre en el Viejo Testamento, durante el período del Éxodo. Maldiciones que advienen allí donde
Se han trasgredido cuestiones esenciales. Hay un párrafo del Éxodo que dice: castigaré la inequidad de los padres en los hijos hasta la tercera o cuarta generación de los que me odian. Inequidad es una palabra que denomina una injusticia mayor que no ha sido castigada por la justicia de los hombres. Es la de estos padres.
Finalmente termina el film, en el que sólo uno de los hijos perdona. El niño prodigio, que le pide a su padre que lo ame más.

ANÁLISIS
En el presente trabajo, nos proponemos hacer el recorte de un personaje de la película Magnolia, para poder identificar en él, el Circuito de la Responsabilidad y a partir de allí establecer una posible Hipótesis Clínica, indicando los factores de Necesidad y Azar que pudieran intervenir. Además, intentaremos ubicar allí las figuras de la culpa que pudieran aparecer, y establecer también una comparación con el texto “El Muro” de Jean Paul Sartre (1938).

Circuito de la Responsabilidad. Necesidad y Azar. Hipótesis Clínica.
TIEMPO 1: “La entrevista”. Existen Tiempo 1 donde se realiza una acción que se supone se agota en los fines para la que fue realizada. Él cree que dar una entrevista es un hecho que se acaba en sí mismo (ignorando que esto puede enfrentarlo con ese pasado que le pertenece pero él niega, diciendo: “mi madre está viva, mi padre muerto”)
Frank puede definirse como una persona machista. Su padre Earl Partirdge, los abandonó a él y a su esposa y Frank tuvo que hacerse cargo del cuidado de su madre. De alguna manera él se liga bastante a su madre y es por eso que miente y no se da cuenta que vive en la soledad. Frank es una persona que guarda mucho rencor, ese rencor que actúa como coraza y que apunta hacia todas las direcciones. Pareciera que Frank siente que todo el mundo quiere hacerle daño, puede ser debido a que su padre le dejo solo a él y a su madre y ha encontrado la solución para que nadie le vuelva a hacerse sentir vulnerable: “respetar el pene, y dominar la vagina”, este es el lema del programa con el que Frank trata de enseñar a los demás como sentirse superior a la mujer. “Seduce y Destruye”, es el nombre de este programa. Aunque, según sus propias palabras durante la entrevista, él dice que no se trata únicamente de dominar a las mujeres, sino que es una actitud que te permite ir y tomar aquello que te corresponde. Él no desea relacionarse con las personas, prefiere dominar a la mujer con el pene, piensa y está convencido de que puede realizar lo que se proponga con la mujer, de esta manera él no puede relacionarse con los demás, convirtiendo estas relaciones humanas en campos de batalla en los que él siempre será el victorioso, ya no habrá más derrotas. Frank va a tener relaciones con quien desee y lo hará cuando quiera y donde quiera.
De este modo, ha logrado un éxito en su universo Particular, si entendemos lo particular como un efecto de grupo, de una sociedad. Un universo, en apariencia completo, en el que se subsiste mientras no sea interpelado por alguna singularidad. El universo de la moral, en esa sociedad donde una persona famosa, que tiene un programa en televisión y que es capaz de mostrar cómo dominar a las mujeres, alguien que no muestra “debilidades” es alguien exitoso. El personaje vende, en esta sociedad consumista, una forma fácil de conseguir lo que cualquiera desea, donde todos suponen en él un saber que les evita pensar, a costas de este supuesto saber. Frank, en estos términos, es exitoso. El personaje dice: “Enfrentar el pasado es una manera de no progresar... hay cosas más importantes a las cuales dedico mi tiempo...lo más inservible del mundo es aquello que ha quedado atrás”
Frank Mackey, no es su verdadero nombre. Se llama Jack Partridge, pero él ha decidido usar el apellido de su madre y el nombre de su abuelo paterno.
TIEMPO 2: Existe un Tiempo 2, con algún indicador que señala un exceso y donde el universo particular soportado por las certidumbres Yoicas (“el macho que domina a las mujeres, cuya madre vive y cuyo padre ha muerto, ese que no habla de su pasado, y que es reconocido como exitoso en la sociedad en la que habita”) se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo, que implica ciertamente una decisión de no saber sobre determinadas cuestiones y alienarse en un a nueva posición armada a la medida de las circunstancias. Es un momento propicio para la emergencia de una singularidad que demuestre la incompletud del universo previo. De alguna manera, ante las contingencias de la vida, ante un padre que lo abandona Frank ya ha tomado una decisión. Es responsable de haber armado esa “coraza” y esa “mentira” en términos de la moral, para protegerse y para no saber sobre aquello que lo hace débil, sobre aquello que le falta. Es este universo, en el que subsiste, que se resquebraja. Cuando el sujeto moral colapsa, deja de existir. La ley sobre la que estaba sostenido cayó, dejándolo en la miseria subjetiva. Frank se ve “desbordado” por la siguiente situación: por un lado, la entrevistadora le hace saber que ella conoce su verdadera historia y que sabe que él está mintiendo, le pregunta por qué lo hace. Lo interpela en términos de la moral, “lo que está bien” vs. “Lo que está mal”, “la mentira” vs. “la verdad”, sobre la que ha armado su vida. Ella le dice que sólo quiere saber por qué es que miente, “quiero llegar al fondo de quién eres y por qué eres...tu verdadera historia familiar... ¿Por qué mentirías Frank?”. Él se ve afectado por esto, se queda perplejo y reacciona con enojo, maltratando a la periodista, a quien a pesar de ser “el macho que domina a las mujeres”, esta vez no pudo dominar (Incluso ella lo empuja). Pero no es esta interrogación “moral” lo que a nuestro personaje lo toca. La Necesidad y el Azar han actuado para poner a Frank en una nueva situación, de la que debe ser responsable.
Al mismo tiempo, el enfermero que cuida de su padre enfermo, lo ubica diciéndole telefónicamente que su padre quiere verlo antes de morir, ya que está muy enfermo. Su universo particular se derrumba, momento de posibilidad de que emerja una singularidad. Ante esto debe responder, es invitado, convocado a dar una respuesta. Responsable es aquel de quien se espera una respuesta (“De la posición de sujeto somos siempre responsables” afirma Lacan). Debe enfrentarse con ese pasado que niega (En la película se repite una frase, que se relaciona con esto mismo: “uno ha terminado con el pasado, pero a veces el pasado no ha terminado con uno”). En su texto, Juan Carlos Mosca (1998) sugiere que la Responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre Necesidad y Azar. Basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la Responsabilidad adquiera toda su dimensión. Su acción en el Tiempo 1 fue más allá o más acá de lo esperado. Por un lado, tenemos la interpelación de la periodista (desde el campo de la moral), que en sí misma no podemos suponer que produzca algún efecto sobre Frank. Por otro, el enfermero que lo ubica telefónicamente y le hace saber que su padre quiere verlo. Por Azar, (sin conexión entre causa y consecuencia) coinciden temporalmente. Sin embargo podemos decir que, era necesaria la existencia de la primera interpelación para que ante la emergencia de la segunda, ésta sea redoblada y produzca tal efecto en el sujeto. Esta distancia entre el Tiempo 1 y el Tiempo 2 autoriza la puesta en marcha de una suerte de conjetura o Hipótesis Clínica acerca de aquello respecto de lo cual se espera una respuesta de parte de Frank. Es entonces, a partir de este Tiempo 2, en que se plantea la siguiente Hipótesis Clínica: ¿Qué se puede perdonar a un padre y qué no? Al decir de Alejandro Ariel, “hay cosas que no se le pueden perdonar a un padre, y que perdonar esas cosas que no se pueden perdonar, implica traicionarse .” Entonces ¿Puede Frank perdonar a su padre, sin traicionarse a sí mismo? Frank debe responderse a sí mismo acerca de ¿Qué lugar tiene en el deseo del otro?
TIEMPO 3: Frank finalmente da una respuesta ante esta situación en la que se verifica la Responsabilidad subjetiva, el sujeto del acto. Una nueva respuesta, diferente a aquella que, en el Tiempo 1 lo llevó a intentar desconocer ese pasado que lo muestra en falta. Va al encuentro con su padre, ya que no reniega de la filiación, pero no lo perdona . El cambio en Frank está en que ahora no le queda más, que asumir esa parte de su historia (no tiene ya dónde esconder-se de eso) que es suya, que le pertenece, y que puede hacer algo con eso. Bien podría haber colgado el llamado telefónico, echado a la periodista, y seguir con su misma vida, esa en que su madre vive y su padre ha muerto, esa en donde es exitoso. Sin embargo, no es esta su decisión. En lugar de esconderse tras ese “disfraz”, ese “velo” de “macho dominante”, debe asumir que alguna vez hubo allí un niño cuyo padre lo abandonó. Esto es algo que no se perdona, pero que no intenta ya desconocer. Además, ya no puede seguir dando sus seminarios. Posterior a las sucesivas interpelaciones, Frank, a pesar de haberse sentido afectado, intenta nuevamente desentenderse de esto que le acaba de suceder. Sigue con la segunda parte de su programa, en el que dice cosas tales como: “los hombres son una mierda...las mujeres no mienten, las mujeres no engañan...no son manipuladoras...no pediré perdón por lo que necesito, por lo que quiero, por lo que soy…”. Hasta que en un determinado momento se da cuenta de que ya no puede seguir más con esto. Tira una mesa que se encuentra en el escenario, enojado consigo mismo, y no puede continuar. Ya no es el Frank del Tiempo 1, ya no puede actuar del mismo modo.
Durante el encuentro con su padre, Frank lo insulta, diciéndole las mismas palabras que su padre solía decir. Le pide al enfermero que se quede allí porque si su padre necesitaba algo, él no lo iba a ayudar. Intenta no llorar, porque dice que no va a llorar por él. Sin embargo no puede contenerse, entre lágrimas e insultos, le dice que lo odia. No lo perdona, pero ya no puede disimular que en realidad sí le importa.
Incluso sucede algo interesante, posterior a la muerte de su padre. Frank, en el final de la película, se queda cuidando a la mujer de su padre, que se encuentra internada en el hospital. Vuelve a cuidar a la mujer de su padre, así como cuando era niño cuidó a su madre. Sin embargo, ya no se trata del mismo sujeto. Ya no es ese niño que fue abandonado y que se vio obligado a cuidar a su madre enferma, que fue puesto por su padre en ese lugar (incluso en inglés, cuando Earl relata la historia de lo que había sucedido con su mujer e hijo, dice: “he was forced to take care of his mother” – fue forzado a cuidar de su madre-), sino que es un hombre que, habiendo enfrentado a su padre y a su historia, decide tomar esta posición. Cuando la periodista le pregunta por su pasado, el Frank que aún estaba en el Tiempo 1, antes de ser cuestionado por aquellas “mentiras” que decía, dice que enfrentar el pasado es una manera de no progresar. Gracias al quiebre del Tiempo 2, él cambia de posición respecto de esto que manifiesta, en un Tercer Tiempo en el que no sólo enfrenta su pasado, sino que hace algo nuevo con eso. Frank podría excusarse, desresponsabilizarse, ante esto, al estar determinado por ese universo de discurso en donde un hombre abandona una mujer enferma. Mosca dice: “el resultado necesario determinado por una combinatoria preexistente ¿Borra al Sujeto? Si el sujeto lo es del inconciente (…) ¿Ya no hay acto posible?” . En el caso de Frank no es así, quien supo hacer-ahí-con el síntoma, con esas marcas singulares de goce, pensando esto desde la contingencia y no desde el arrasamiento de la subjetividad, se permitió armar su propia versión de la historia dándole a esas piezas sueltas otro uso posible . Hizo de la contingencia una oportunidad. Oportunidad de ser un nuevo sujeto, que ya no está sólo. Ante la contingencia de haber sido abandonado por su padre, da una respuesta en la que niega su pasado (negarlo es a la vez, reconocerlo y no desestimarlo) y construye esa fachada y; ante la contingencia de ser interpelado por ese pasado que no ha acabado con él, surge la oportunidad de dejar de negar y sumar un plus a ese universo que lo preexistía. Responsabilidad es, según Jinkis, “otro nombre del sujeto”. Frank se da otro lugar en lo que le queda de familia.
Finalmente, una manera de terminar de ubicar este Tiempo 3, es que Frank recupera también su nombre. Al final de la película, él responde al nombre Jack. Así como, el escritor Yehiel Dinur sale de su posición de víctima, en la que se autodenominó Ka-Tzetnik (siglas en alemán para “Campo de Concentración”), y vuelve a firmar con su verdadero nombre ; Frank se corre de esa fachada machista, de esa coraza que inventó en el Tiempo 1, y vuelve a reconocerse a sí mismo como Jack.

Ibbieta, en “El Muro” de Jean Paul Sarté (1938)
Es posible establecer cierta comparación del caso recortado del film, el personaje Frank, y el personaje Ibbieta del cuento “El Muro” de Jean Paul Sartre (1938). Tomaremos el análisis que expone Juan Carlos Mosca (1998) del cuento “El Muro” en su texto “Responsabilidad, otro nombre del sujeto” .El cuento es considerado porque plantea la cuestión de la Responsabilidad más allá de cualquier consideración moral. La pregunta que guía el análisis es, cuán responsable es Ibbieta de su ignorancia. De este modo queda por fuera el campo del bien/ del mal, de si fue un traidor o actuó lealmente. El análisis de Frank tampoco considera cuestiones morales como podrían ser, que su padre estaba apunto de morir o que cualquiera comete un error.
El recorrido de Ibbieta es el siguiente: se encuentra en un sótano junto a otros compañeros anarquistas sabiendo, todos, que pronto serías fusilados por los oficiales falangistas. Todos sus ideales caen, se desvanecen, dejan de ser soporte y queda él, indefenso frente a la muerte tan próxima. Los minutos que lo distancian del fusilamiento son pocos, Ibbieta decide no dormir para no perder lo poco que le queda de vida.
En la escena siguiente, habiendo escuchado las detonaciones por las cuales sus compañeros perdieron la vida, a Ibbieta se le plantea la posibilidad de alargar por un tiempo más su estadía, para ello debe denunciar Ramón Gris, líder anarquista. Pero a Ibbieta ya no le importa nada, ni sus ideales, ni Gris, ni los falangistas. Los sentidos que dio antaño ya no están presente. Responde ante la pregunta para burlar a los falangistas, miente y en esa mentira, por Azar, dice la verdad. Ibbieta sabía el paradero de Gris y dio información incorrecta, “está en el cementerio”. El problema fue que Gris se había escondido en otro lugar, en el cementerio. Por Azar, entonces, termina delatando a su compañero, al cual fusilan. Aquí se abre la cuestión de si por ignorancia metió la pata o si hay algo del deseo de Ibbieta que se juega al hablar. Bien podría haberse callado, no responder a la pregunta.
El personaje termina llorando de risa por lo acontecido, atribuyendo lo sucedido al Azar, a la casualidad. No se sabe responsable por el fusilamiento de Gris. Ahora bien, Mosca plantea que Ibbieta es responsable de haber hablado, y habló porque dio lugar a su deseo de sobrevivir. No hay circuito de Responsabilidad o éste queda acotado en un tiempo dos. Ibbieta no se pregunta cuán implicado está él en lo sucedido, no se pregunta por su deseo. La Hipótesis Clínica es que Ibbieta quería seguir viviendo y por eso habló. Por esto es responsable el personaje, por haberle hecho lugar a su deseo de vivir. En Ibbieta la interpelación trae como respuesta el humor el cual “atempera dicha severidad permitiendo al yo un pequeño goce placentero, poniéndose al servicio de la ilusión”. Ibbieta es ahora más mortal que nunca, de hecho sólo ahora es realmente mortal. Se da cuenta realmente, que no es inmortal.
Como hemos expuesto anteriormente, en Frank el Circuito de la Responsabilidad planteado advierte un tercer tiempo en el cual la respuesta ante la interpelación es un cambio de posición subjetiva, el personaje reconoce su historia y se hace cargo de ella.
Oscar D´Amore (2008) en su texto “Responsabilidad Subjetiva y culpa” propone que la interpelación subjetiva es la culpa en su vertiente de condición para el surgimiento de la Responsabilidad subjetiva, la cual reclama algo del sujeto, pide que responda. El autor dice que la culpa ob-liga a responder, es decir, liga algo de lo real en el sujeto. Por otro lado propone otra vertiente de la culpa, aquella que tapona y obtura la respuesta sujetiva. Culpa como respuesta en si misma ante la interpelación, respuesta particular que gira en torno a lo moral.
Figuras de la Culpa
En el film Magnolia hay diversas figuras de la culpa, podemos nombrar a Earl como personaje que representa la culpa en su vertiente de tapón, de respuesta y a Frank como aquel personaje en que la culpa propició algo nuevo, el surgimiento en acto de respuesta subjetiva.
Earl se encuentra agonizando a causa de su cáncer y siente fuertes remordimientos en razón de haber actuado en el pasado como lo hizo, principalmente por haber abandonado a su mujer y a su hijo. Se autodestruye consumido por la culpa. Jurídicamente hablando Earl es responsable de haber abandonado a su familia, hacer abandono de persona, actúo con razón e intención. Por ello podría resultar sancionado legalmente.
Por otro lado está Frank que ante la pregunta de la entrevistadora, ¿Por qué mientes?, queda perplejo. La culpa queda ligada al no haberle dado un lugar a su pasado, al haber armado una historia ficticia, al no haberse hecho cargo de su historia. Culpa que posibilitó en Frank algo nuevo, enfrentar a su padre y decidir no perdonarlo.

CONCLUSIÓN
El film nos permite establecer el Circuito de la Responsabilidad, con sus tres tiempos, ya que notamos en nuestro personaje recortado, Frank, un verdadero cambio de posición. Para no ser reiterativas respecto de lo que ya mencionamos en el análisis, sólo diremos que Frank no perdona a su padre, ya que hubiera traicionado su propia existencia en tanto sujeto, libre de herencia, libre de genealogía. Sin embargo, esto no implica que el personaje se excuse en las marcas que sobre él dejó el discurso de su padre, de un hombre que abandona a su mujer. Él no se situó en la posición de víctima de un padre que abandona, él se permite hacer algo con eso. Frank logra hacer algo con esto que le pasa, ya en un primer tiempo, en que construye la fachada para negar aquello de su pasado. Pero, a partir de la interpelación de un segundo tiempo, logra enfrentarse con eso, vuelve a ser él mismo, emerge allí una subjetividad que ya no se esconde tras esa fachada. Frank es ahora Jack, un hombre que se sabe incompleto, y que acepta su historia como tal.
Finalmente, nos gustaría cerrar citando una frase de Eduardo Galeano, frase con la que titulamos nuestro trabajo: “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.”

ANEXO
Wise Up. (“Avivate”)
Intérprete: Aimee Mann
Esta canción esta incluida en la banda sonora de la película "Magnolia" y suena (además cantada por los actores) en una de las escenas más duras y hermosas del film.
Wise Up “Avivate”

It’s not
No es
What you thought
Lo que pensaste
When you first began it
Cuando fuiste tú quien comenzó
You got
Obtuviste
What you want
Lo que querías
Now you can hardly stand it though,
Y ahora, apenas puedes soportarlo, aunque
By now you know
Por ahora, sabes que
It’s not going to stop
No va a parar
It’s not going to stop
No va a parar
It’s not going to stop
No va a parar
’Til you wise up
Hasta que te avives

You’re sure
Estás seguro
There’s a cure
Hay una cura
And you have finally found it
Y finalmente, la encontraste
You think
Piensas..
One drink
Un trago
Will shrink you ’til you’re underground
Te enterrará y te llevará abajo
And living down
Y vivirás allí
But it’s not going to stop
Pero no va a parar
It’s not going to stop
No va a parar
It’s not going to stop
No va a parar
’Til you wise up
Hasta que te avives

Prepare a list of what you need
Prepara una lista de lo que necesitas
Before you sign away the deed
Antes de firmar el testamento
’Cause it’s not going to stop
Porque no va a parar
It’s not going to stop
No va a parar
It’s not going to stop
No va a parar
’Til you wise up
Hasta que te avives
No, it’s not going to stop
No, No va a parar
’Til you wise up
Hasta que te avives
No, it’s not going to stop
No, No va a parar
So just...give up
Así que ríndete.

Comentario sobre la letra de “Wise Up”.

La música de la película Magnolia, fue hecha en su mayor parte, especialmente para el film. En un momento dado de la película, todos los personajes, en plena crisis, comienzan a cantar esta canción. Nos pareció interesante anexarla, porque encontramos estrecha relación con lo que venimos planteando en el trabajo. “Avivate” es el término que elegimos para traducir “Wise Up”, si bien podríamos haber puesto otros sinónimos, o simplemente “date cuenta”. Sin embargo, “avivate” nos pareció más propicio. En la canción interpretamos que, “avivarse” implica, darse cuenta de aquello que “no va a parar”, de aquello que sin saber nos hace mal. Implica dar una respuesta ante aquello que a uno lo desborda, “Obtuviste lo que querías, pero ahora apenas puedes soportarlo”, “No es lo que pensaste, cuando fuiste tú quien lo empezó”. Es decir, uno es responsable de la posición que toma frente a las contingencias de la vida, sin embargo muchas veces, a penas podemos soportar estas decisiones. Y cuando hay algo que ya no se soporta, lo mejor es “avivarse”, hacerse responsable. Dejar de subsistir, y dar ex-sistencia al Sujeto. “Avivarse” lleva dentro la palabra vida, y nosotras la relacionamos no con la subsistencia sino con la existencia de un sujeto que emerge, dándose una nueva oportunidad.
Por ejemplo, la primera estrofa se nos ocurre relacionarla con Frank. Obtuvo el éxito que quería, logró ser ese macho que siempre logra lo que quiere, a quien ya nadie lastimará, pero ahora se da cuenta de que no es siempre así, que hay algo de su pasado que no terminó con él, y que esta situación en la que lo niega (y a la vez, reconoce), no va a detenerse hasta que se “avive”. Hasta que se de cuenta de que enfrentarlo no es una forma de “no, progresar” como él planteaba, sino una nueva oportunidad, de volver a ser Jack.
En la segunda estrofa podríamos ubicar a Claudia, hija del conductor televisivo, que había sido violada por su padre, quien se esconde en su adicción, pero sin embargo esto no le resulta y debe “avivarse” para dar un giro a su vida, y dejar de ser la víctima de su padre.
En la tercera estrofa, podríamos hacer relación con los padres de estos dos personajes, cuyo “testamento” ya debe ser firmado, pues se encuentran cerca de la muerte. Y aunque ya estén cerca de la muerte, hay cosas que deben hacer antes, como pedir perdón, de lo contrario su “culpa” –de la que tanto habla Earl- “no va a parar”. Al decir de Ludueña, en el texto: “Responsabilidad en la Vejez” , “La Responsabilidad indeclinable permite que la última fase de una vida siga teniendo la potencialidad resignificadora que vuelva a dibujar algunos significantes esenciales, pero sólo a condición de no borrar.” Todavía están a tiempo de “avivarse”.

BIBLIOGRAFÍA

• Ariel, Alejandro. “¿Qué es un padre?”. Versión resumida de la clase dictada por el autor en la Facultad de Psicología de la UBA, en el 1° Cuatrimestre de 2000.
• D´Amore, O: “Responsabilidad y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
• Dominguez, M.E. “Carriles de la Responsabilidad: el circuito del análisis”
• Dominguez, M.E. “La subjetividad y el sacrificio de la memoria”. Inédito
• Jinkis, J. (1987). “Vergüenza y responsabilidad”. Conjetural, número 13. editorial Sitio. Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. “Responsabilidad: entre necesidad y azar”. Ficha de cátedra
• Michel Fariña, J y Gutiérrez, C. (1996). “Veinte años son nada”. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires
• Mosca, J.C. (1998). “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Lewkowicz, I. y Gutiérrez, C.: “Memoria, víctima y sujeto”, en Índice, publicación de la DAIA, 2005.
• Ludueña, Federico. “La Responsabilidad en la vejez”. Texto facilitado por la María Elena Dominguez, vía mail



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: