por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I
Prof. Tit. J.J. Michel Fariña

2º Parcial

Alumno: Araujo Blanco, Ruben Amadeo
L.U.: 92.747.918/0

Comisión: 9 - Jueves 7:30 a 9:00 hs.
Ayudante T.P.: Prof. Lic. J.J. Michel Fariña
Coayudante: Lic. Estefanía Panizza

Fecha de Entrega: 10 de junio

1º Cuatrimestre de 2010

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

El siguiente trabajo se centrará en el análisis de la película “Magnolia ” del director y escritor Paul Thomas Anderson, y el comentario de Alejandro Ariel de dicho film. Así mismo, para desglosar la complejidad de dicha película recurriremos a otras fuentes como el comentario de Guillermo Ravaschino ; complementando con otros recursos virtuales; y por último los textos correspondientes al modulo 5 del programa de la materia Psicología, Ética y Derechos Humanos.
Magnolia es una película estadounidense (1999) que cuenta la historia, aparentemente inconexa, de varios personajes a lo largo de un día supuestamente normal en el Valle de San Fernando, California.

1. En primer lugar creo que el autor del comentario de la película; Alejandro Ariel; ubica claramente a un responsable, al padre, “Un Padre”, y cuando decimos padre estaremos hablando y entendiéndolo desde el lugar, desde la función como tal, de todos los padres en la película, particularmente centrado en las tres historias donde se ubican en los personajes la díada padre-hijo. Dicho así, podríamos entender desde lo expuesto que en las relaciones padre-hijo se dan cuenta por un lado; de cual es la responsabilidad de un padre, que es ser un padre y por el otro; hasta donde llega el perdón de un hijo, o mejor dicho que es lo que tendría o podría perdonar un hijo como tal ante las faltas y fallas de su propio padre.
Como nos menciona A. Ariel, autor del comentario elegido, “esta es una película que pone en relación el azar y la responsabilidad”, donde se interroga la cuestión del libre albedrío desde el tema que se presenta como “qué se puede perdonar a un padre y qué no.” El sujeto es responsable en la medida que consigue la libertad, y solo reconociéndose como sujeto libre puede asumir la responsabilidad que esto conlleva. A. Ariel nos dirá: “En principio voy a sostener que hay cosas que no se le pueden perdonar a un padre y que perdonar esas cosas que no se pueden perdonar, implica traicionarse.”
Esto da cuenta de lo que el autor nos quiere decir, al aventurarse pronunciando hasta donde puede o que es pertinente y que no, cuando hablamos de responsabilidad, en un padre.

2. Para consignar el análisis del circuito de responsabilidad, parecería pertinente centrarse o atenerse a una de las historias particulares de la película, claro está, sin desconocer el resto del film, pero dada la extensión y complejidad de dicha obra en este caso, se elige la relación de los personajes de la díada de Rick Spector (padre), y de su hijo, el niño prodigio Stanley Spector, justificando dicha elección por entender que tal vez en este caso podamos detectar 3 tiempos lógicos, en cuanto a el reconocimiento de un sujeto como tal, en su magnitud como sujeto libre, que puede dar cuenta de sus propias elecciones, responsabilidades y decisiones.
Graficando rápidamente el circuito de responsabilidad podríamos esbozar los tres tiempos de la siguiente manera: Tiempo 1, el niño genio participa en un concurso de un show televisivo, al que su padre (actor fracasado) lo lleva y alienta a ganarlo como prioridad de primer orden. Tiempo, o momento 2, la compleja situación del último show, del mencionado programa televisivo de concursos, en donde la sofocación por parte de un otro “el adulto” (encarnado por todos desde el publico, pasando por los padres, los profesionales y técnicos del programa, los productores, el conductor, y otros participantes), lo desbordan a este niño el cual termina reaccionando; en un mas allá, que el del acto real de orinarse en sus propios pantalones y asumir la negativa a continuar prestándose al show; sino; en el mismo acto de increpar al conductor del programa, y dar cuenta de que esa situación no era lo que él quería o deseaba para si mismo. Finalizando con un Tiempo 3, donde las palabras del niño a su padre funcionan como rectificación subjetiva de un sujeto en pleno crecimiento, al decirle: “debes tratarme mejor…”, acto que podemos entender de un orden del perdón hacia el propio padre. Y aventurarnos a comprender que existe un momento 3 en este circuito de la responsabilidad subjetiva, justificándolo en la medida que comprendamos la importancia del acto del perdón. Actos de responsabilidad absoluta, si los hay, son los actos de pedir perdón por un lado, como cuando se asume la responsabilidad de una falla personal; y/o por otro lado otorgar dicho don o regalo como se habla en ciertas religiones. Actos que dan cuenta de la libertad verdadera de un sujeto que reconoce su posición autónoma como tal, pudiendo dar cuenta de su ser en el tiempo y espacio adecuado que habita en su subjetividad mas responsable.
En la película vemos como en esa secuencia ridícula de la lluvia de sapos, el niño en su refugio mas personal, como lo es la biblioteca y los libros, vive la felicidad de un renacimiento como sujeto, como la asunción de un ser o un sujeto diferente, ese plus, de un acto nuevo y reconstitutivo, que da cuenta de una novedosa posición de la persona en su vida misma y de su mundo entero.
Concluyendo de esta manera que, se concuerda en lo referente a lo entendido por circuito de responsabilidad, desde que el Tiempo 1 es aquel en el que se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se haya inmerso y que se supone, se agota, en los fines para los que fue realizado, la cual se ve confrontada en un Tiempo 2, con algún indicador que señale al universo particular resquebrajado y posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo, propicia la emergencia de una singularidad que demuestra la incompletud del universo junto con la caída de los ideales que lo sostenían. Retroactivamente se haya en el lazo asociativo entre el Tiempo 1 y 2 una hipótesis clínica, es decir, que el Tiempo 2 se sobreimprime al Tiempo 1 resignificándolo, es un cambio de posición del sujeto frente a su circunstancia, de allí la potencialidad de un Tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva; una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado.
En lo que hace a lo relativo a plantear una hipótesis clínica, debemos antes entender ciertos aspectos que hacen a los tiempos lógicos mencionados más arriba.
El niño en el tiempo 2 del circuito lógico de la responsabilidad subjetiva que analizamos antes, da cuenta ante este episodio que, ya no es más ciervo de los mandatos ajenos y se hace responsable de lo único que es culpable, como menciona Lacan, es de su deseo. Se para ante el mundo y responde desde la elección, desde su propia elección, acto del cual damos cuenta por la angustia producida .
Claramente el niño se encuentra habitando una suerte de sobre adaptación a ese mundo televisivo de las preguntas y respuestas, no parece ser un niño, no lo es, en el sentido estricto de lo que podríamos entender por una niñez vivida en plenitud, con las felicidades y vicisitudes propias de esa etapa rica de la vida. Ese niño, no es un niño que pueda vivir su niñez, pero reconocemos también que en el síntoma mismo se sostiene la existencia del sujeto. El niño intenta dar de sí todo lo que esté a su alcance y aún más, todo lo que sea, para satisfacer a un padre demandante, que exige a su hijo que gane y siga ganando, solo por ganar, ni siquiera respeta el hecho de que su pequeño hijo se sobre esfuerce cargando los libros, que luego devorará para ser el súper niño inteligente, del cual los otros esperan mas y mas. Hay un saber hacer con el síntoma. Ese saber hacer que ilumina al niño, es el saber hacer algo con eso que se le impuso, siempre entendiendo que estamos hablando desde un plano inconsciente.
En esos sentimientos angustiantes por los que el niño pasa en el show televisivo, se inicia lo que encontraríamos en retrocción al tiempo 1, y al inicio del circuito de la responsabilidad subjetiva, porque hay interpelación al sujeto en nuestro tiempo 2.
Al hacerse pis, el niño no hace mas que sentir una culpa terrible de la cual no puede dar cuenta desde su ser racional, sino que estaríamos en presencia de esa culpa como reverso de la responsabilidad subjetiva, de la cual hablaremos mas adelante. Por otro lado, pero en la misma línea, sentiría culpa por reconocerse en su propio deseo de no querer estar allí en esa situación.
En el tiempo 3, estamos ante un pleno acto ético, el efecto sujeto, algo de lo novedoso, de producción única y propia del niño, ya que el hecho de reconocerse en un lugar de hijo en el acto de perdonar al padre, cuando se le pide que lo trate bien, o que en otras palabras se permita ser querido por este hijo, ubicándolo a ese padre en el lugar de tal. Acto en el que se produce un sujeto de deseo inconsciente .

3. El azar en la película que analizamos es un elemento muy importante, así como lo necesario. Creemos que se trata de mostrar que no podemos controlar todo, que estamos castrados, barrados, que no somos completos, o como quiera llamársele, a ese acto de verse no como un todo poderoso, y en las limitaciones propias, así como de poder comprender que en la vida hay mas elementos que nos atraviesan, de los cuales no podemos dar cuenta, ni en nuestro ser, ni desde nuestra subjetividad.
El azar como “esas cosas raras” que A. Ariel describe, como eso que raramente pueda pasar, o de lo que no podamos dar respuesta clara. O como luego dirá, “como eso que nos exime de ciertas responsabilidades” o de dar cuenta de los actos propios adjudicándole culpas al azar, o al destino, o a lo que sea que se crea.
Cuando nos referimos a un sujeto libre, entendemos que éste puede elegir, conectando con las palabras del comentario de A. Ariel “la ocasión de elegir permite la existencia del azar; no hay libertad posible sin la capacidad de elegir.”
Al revisar los 188 minutos del film en cuestión, encontramos diversos indicadores de azar y de lo necesario. Por ejemplo el hecho de que el niño del concurso se vea en la incomodidad de tener ganas de orinar justo en el momento en el que se está filmando, habla de dos aspectos que veremos a continuación. Primero, que el niño tenga ganas de evacuar los residuos líquidos de su cuerpo, responde a una necesidad fisiológica que respeta leyes fisiológicas, físicas, metabólicas, y demás cuestiones de orden biológico, etc., y por otro lado el elemento de azar que justo en ese momento particular el niño estuviera en la situación del show, que independientemente de otras variables existentes, como la negativa de la productora a acceder al pedido del niño de ir al baño, creemos que el azar “determinó” que justo en ese momento en particular, que no es ni otro instante antes o después, es precisamente en el momento en el que se llevaba a cabo la filmación del show.
Debemos reconocer que las situaciones de azar y de lo necesario inundan la película en cuestión, que si nos fuese posible una mayor extensión en el presente escrito, deberíamos reparar en una cantidad de líneas muchísimo mas amplia. En esta vez, tomamos solo el caso del niño, y una situación precisa para graficar los elementos mencionados, dado que ya venimos desarrollando cuestiones relativas a esta historia en particular.

4. Cuando en la consigna numero 4 se nos interroga sobre las figuras de la culpa, debemos considerar que estamos hablando de una concepción particular de la culpa, que no es la corriente, sino entendida desde el plano del registro imaginario del sujeto, y que esas figuras de la culpa son expresiones diversas de lo que se lee como la contraparte o reverso de la responsabilidad. En el texto “veinte años son nada…” de Fariña y Gutiérrez , se leerá que “cuando la responsabilidad se haya ausente, aparece la culpa.” Aquí también podremos deslizar como menciona el texto que cuando encaramos la pregunta por la responsabilidad, suponemos la interpelación al sujeto, y no el cuestionamiento a la persona sobre su responsabilidad. Se entiende que hablamos desde el deseo inconsciente.
En Magnolia, la culpa se encuentra en varios personajes, sobretodo encarnado en la figura de esos dos padres que atraviesan por estados terminales de una enfermedad, como es el cáncer, y que al encontrarse con la consideración de la finitud de sus vidas se ven ante la posible revisión de sus actos. No sabemos si podemos hablar de responsabilidad subjetiva, o de un acto pleno de concientización inclusive, no lo sabemos, tal vez lo planteamos como interrogante. Lo que sí podemos sostener en base a los hechos que se circunscriben a la película, es que, en la intención, ya sea por parte de el viejo productor Earl Partridge, de buscar a su abandonado hijo Frank T.J. Mackey, o por parte del afamado conductor televisivo Jimmy Gator tratando de restablecer la rota relación con su hija Claudia Gator, afecta sin lugar a dudas la vida de los otros, de muchos otros, de madres, hijas, hijos, y esposas, y una afectación significativa, ya que podemos comprobar que surgen a la luz verdades ocultas, esas verdades que estaban silenciadas y lograban hacer síntoma en la misma genealogía, como dando cuenta de que un sujeto es mas que una isla, un sujeto es la intertextualidad de los textos producidos por toda su genealogía.
En cuanto a lo que hace a la responsabilidad jurídica, solo mencionaremos escuetamente la siguiente cuestión, partiendo de comprender en primer termino, a la responsabilidad pero desde otro plano del que estábamos tratando anteriormente, y en consecuencia a la función de sujeto autónomo, la cual restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia, entendiendo al sujeto como un ser capaz de hacerse responsable, no solo por sus acciones, así como de sus decisiones y elecciones también. Este sujeto de derecho será, el sujeto imputable por definición, aquel capaz de responder por sus actos.
Podríamos interrogarnos desde este aspecto si además ese padre que se cuestiona sobre el haber cometido un hecho de abuso sobre su hija, no incurre en una falta pero ya desde el plano jurídico, en la figura de algún tipo de abuso deshonesto o corrupción de menores, pero para ello tendríamos que hablar de otro tipo de responsabilidad, y claro estaríamos hablando de otro tipo de sujeto, ya no del sujeto del inconsciente, sino de lo que hace a un ciudadano.

5. Comenzaremos por tratar de entender lo planteado en clase por el Profesor Gutiérrez y el texto “Responsabilidad, otro nombre del sujeto” de Juan Carlos Mosca, desde donde comprenderemos que se plantea una hipótesis clínica del caso de Ibbieta en cuanto a su responsabilidad por lo sucedido en el relato “el muro” de J. P. Sartre. Claramente el personaje recupera ese tiempo hermoso, el de la vida finita, cuanto ante la amenaza de perderlo todo, recupera su mortalidad en ultimo momento. Pero previo a esto, es en el acto de desligarse de la responsabilidad, que juega con el azar, sin considerar que no puede controlar las condiciones del mismo, lo cual lo deja ante la oscura revelación de que la forma en la que salvo su vida fue, ni más, ni menos, dando fin a la vida de su amigo, Gris a manos de los falangistas. Entonces aquí rastreamos la culpa, la única posible al sujeto que nos interesa, al reconocerse en el deseo de seguir viviendo. Si Ibbieta es responsable de algún acto es de desear, de ser un sujeto deseante, aunque deberá cargar con el peso del que desea, reparando en lo real de la culpa, lo que entendemos por responsabilidad.
Ahora bien desde el caso del niño de la película, el cual elegimos para el análisis podemos establecer algunas conexiones entre éste y el caso anteriormente mencionado del relato de “el muro”. En primer orden lo que atañe a la responsabilidad subjetiva, en ambos casos estamos en presencia de sujetos que ante todo son deseantes, sujetos del deseo, que si bien en un primer tiempo pudieron ser una suerte de ciervos, por el lado del niño, ciervo ante las demandas de un padre desconsiderado, y por el otro, en Ibbieta ciervo al fin de una situación, al desentenderse de la vida esclavizándose en la nada del fin de su tiempo en un sin sentido. Terminan atravesados por la culpa necesaria para que se dé el circuito de la responsabilidad subjetiva, responsables al fin, de lo único de lo que podrían ser responsables como sujetos del inconsciente, de su deseo.

Anexo

Magnolia (ficha técnica de la película)

Año: (1999)
País: Estados Unidos.
Director y escritor: Paul Thomas Anderson
Actores: Jason Robards, Tom Cruise, Julianne Moore, William H. Macy, Philip Baker Hall, Philip Seymour Hoffman.
Breve sinopsis: La película sigue de muy cerca nueve tramas paralelas, el punto en común de las cuales es el lugar donde suceden: el Valle de San Fernando. Un niño prodigio, el presentador de un concurso y ex-niño prodigio, un moribundo, su hijo perdido, la mujer y el enfermero del moribundo... historias aparentemente independientes con un extraño sentido conjunto.

Consideraciones sobre el nombre de la película

Así como hay muchas capas temáticas para la propia película hay varias capas para el título, tal y como varias capas tendrá esta hermosa flor:

o Magnolia Boulevard, es una calle en el Valle de San Fernando, justamente donde varias escenas de la película tienen lugar.
o Magnolia suena similar a "Magonia", un término creado por Charles Fort (que escribió acerca de los fenómenos extraños y se posiciona en los créditos finales de la película) que habla acerca de un lugar alejados en el cielo donde las cosas se mantienen hasta que se caen de él.
o Hay una leyenda que la corteza del árbol de magnolia puede curar el cáncer.
o Una magnolia es un tipo de flor, que se utiliza como un símbolo de toda la película. El concepto de la flor que florece, se ha utilizado como una alegoría de estructura de la película y al flujo de la misma.
o Magnolia es una palabra de 8 letras con 2 "A", siendo las letras segunda y octava. Esta es una extraña coincidencia que refiere de nuevo a los 82 números mostrados con frecuencia en la película, así mismo como en clara referencia a el texto de el Éxodo 08:02: "Si no dejarlos ir, yo enviaré una plaga de ranas."

La película está constantemente frente a la yuxtaposición de vida de diferentes personas. A lo largo de esta película, los personajes están interactuando debido a la casualidad, al azar, ya sea directa o indirectamente. Los personajes no están todos, absolutamente conectados todo el tiempo, pero están de alguna u otra forma conectados entre sí, como los pétalos de una flor. La razón por la que se eligió una flor de magnolia es específicamente para representar este evento, por esto y por todas las razones anteriores. Debemos considerar que el director, Paul Thomas Anderson también ha escrito el guión, y ha diseñado la grafica de las promociones de la película, donde se explicita la figura representativa de la Magnolia.

Bibliografía

Módulo 4. La ética ante situaciones extremas

Gutiérrez, C. (2002): Diagnóstico y responsabilidad. En Revista Argentina de Psicología, APBA, Número 45, pp. 93-98.
Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

Módulo 5. Ética y responsabilidad

Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.
Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Sartre, Jean Paul: El muro, Editorial Losada, Bs. As., 1972.

Otros recursos

http://www.cineismo.com/criticas/magnolia.htm
CINEISMO es el primer sitio argentino original (no derivado de medios gráficos preexistentes) dedicado a la crítica de cine en la World Wide Web. Y uno de los pocos en castellano.

http://es.wikipedia.org/wiki/Magnolia_%28pel%C3%ADcula%29

http://www.youtube.com/watch?v=_goEernujW8

http://www.imdb.com/title/tt0175880/



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: