por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Ética y Derechos Humanos
Cátedra I – Fariña
Parcial Domiciliario
“Match Point”

Profesor: Federico Ludueña

Alumnas: M. Carolina La Scaleia Ferradás
(L.U : 337788610)
Yanina Celeste López García
(L.U : 333803460)

Comisión: 27

Fecha de Entrega: 10/06/2010

- 1er Cuatrimestre 2010-

Match Point:
el azar como “punto clave” para desresponsabilizarse, en el partido de la responsabilidad

En este trabajo intentaremos señalar aquellos puntos que encontramos en relación entre la película de Woody Allen, “Match Point” y cuestiones sobre responsabilidad, culpa, azar, necesidad, entre otras. Este film relata la historia de Chris Wilton, un tenista, que guiado por su ambición y codicia intenta alcanzar un estatus en la sociedad londinense a partir de su matrimonio con el personaje Chloe Hewett. Sin embargo, mantiene una relación paralela con Nola Rice, a la cual decide matar tras la presión que ella impone para que abandone a su mujer, puesto que estaba esperando un hijo suyo, lo cual ponía en peligro todo aquello que él había alcanzado obtener.
Contaremos con el artículo de Patricio López Salazar para estudiar la forma en que responde (o no) subjetivamente el personaje Chris ante sus actos. En él se ofrece como hipótesis clínica que: “Chris nunca asume la responsabilidad por sus acciones, taponando así toda posible emergencia de una singularidad. Para lograr este propósito se valdrá de las figuras del azar y la tragedia”
El eje de la suerte, el destino, el azar, está presente durante toda la película. La idea rectora es que es preferible ser un sujeto con suerte (o mala suerte) que ser portador de una gran inteligencia. Esto lo manifiesta al comienzo de la siguiente manera:
“El hombre que dijo "preferiría ser afortunado que bueno", tenía una profunda perspectiva de la vida. La gente teme reconocer qué parte tan grande de la vida depende de la suerte. Da miedo pensar que sea tanto sobre lo que no tenemos control. Hay momentos en un partido de tenis en el que la pelota alcanza a pegar en la red y por una décima de segundo puede seguir su trayectoria o bien caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue su trayectoria y ganas. O tal vez no y pierdes”.
La forma en que conoció a Tom -su futuro cuñado- en las clases de tenis, y por lo tanto también a Chloe –su esposa- y a Nola (próximamente su amante); su primer encuentro con ella sin aún saber que era su concuñada, y luego una vez que ya no lo era, en el museo; el que el anillo robado no haya caído (cual la pelota que pega en la red en un partido de tenis) al agua al arrojar las joyas de la vecina asesinada; que luego fue encontrado por un drogadicto al cual se lo culpabilizó de los crímenes, todo eso nos habla del azar. Entendemos por tal a aquello que implica incertidumbre, contingencia, lo no determinado y ocurre inesperablemente, escapando a las intervenciones del sujeto.
La necesidad también escapa al control del individuo, pero es aquello previsible, que funciona por causa-efecto y es obvio e inexorable. En la película podemos ver esto en, por ejemplo, el hecho de cuestiones relacionadas con las leyes de la física, como que la velocidad de la bala que sale de la escopeta, al impactar en una zona del cuerpo tal, provoca la muerte; o que mantener relaciones sexuales sin protección, ensancha las probabilidades de un embarazo.
Allí donde hay una grieta entre azar y necesidad, tiene lugar la responsabilidad. La responsabilidad es la capacidad y expectativa de que alguien responda ante sus actos. Hablar de responsabilidad en los términos planteados por Fariña en “Veinte años son nada”, supone pensarla como una interpelación al sujeto enmarcados en el plano universal-singular, en la dimensión del deseo inconciente. Por eso la culpa funciona como un sustituto en el yo, como la otra cara de la responsabilidad cuando ésta no se asume, lo cual constituye un déficit de sujeto.
Azar y necesidad son aquí utilizados como refugios de la responsabilidad. Adjudicar al destino el curso de los actos y así reducir las posibilidades de elección y por ende determinar la ausencia de libertad en la misma, son sólo formas de desresponsabilizarse, desdibujándose como sujeto, puesto que al no dar lugar a su advenimiento todo queda cubierto por azar y necesidad. Jorge Alemán hace referencia a los planteos de Sastre, quien dice que la mala fe es un determinismo, ya que desde ese lugar se buscan excusas para su vida. Por ejemplo, al Chris enterarse del embarazo de Nola exclama: “Qué mala suerte”, como si él no hubiera tenido intervención alguna. Mediante el sometimiento al azar (elevándolo al lugar del Otro), éste funciona como una forma de exculparse y como un intento de “borrar” el acto. El punto está en que la existencia del azar no es algo que pueda negarse, sino que la diferencia radica en cómo el sujeto se posiciona frente a aquello que no puede controlar. De todos modos referir a que el sujeto no tiene responsabilidad porque todo tiene origen en el azar no termina siendo un justificativo eficaz, puesto que esa responsabilidad negada tiene su contra-cara en el sentimiento de culpa. Según Lacan “De nuestra posición de Sujeto somos siempre responsables…”
Analizando el circuito de responsabilidad en este film, basándonos en las escenas referidas al asesinato, ubicamos como Tiempo 1 la acción del protagonista que es matar a Nola. Aquí se “realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se haya inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada” . Entendemos en este caso que la acción es considerada por Chris como “necesaria” para mantener en orden su mundo, por lo cual interpretamos que pese a ser algo que no podría comprenderse como habitual (ya que el matar está clasificado como algo moralmente malo) se le presenta como una solución que en contexto es coherente con la forma de ver las cosas que él tenía. Su intención es que sus fines se agoten en sí mismos, sin que haya ningún tipo de resto. Esto puede rastrearse en la extrema obsesión del personaje para planear el crimen, pensando cada detalle, con el fin de que su acción no deje huellas y simule ser parte de un robo (por lo cual también mata y le roba joyas a la vecina de Nola).
Sin embargo, sí lo hay, algo se escapa, un exceso que quiebra las certezas y lo interpela, posibilitando la emergencia de una interrogación sobre sus actos en un tiempo 2. Deducimos que éste se observa en el sueño que tiene Chris casi al final de la película, donde las víctimas se le presentan y ante las cuales él debe responder e intenta justificarse, vagamente. Evidentemente, la aparición de esos “fantasmas” era algo que él no se esperaba. Mediante el sueño, retornan inesperadamente las palabras que él pretendió acallar lo cual nos permite leer algo del sentimiento de culpa, que implica una necesidad de castigo, que ob-liga a responder y da cuenta de una responsabilidad pendiente.
Entre estos dos tiempos podemos ubicar un lazo asociativo -hipótesis clínica- que consiste en explicar el movimiento de la resignificación del tiempo 1 desde lo ocurrido en el tiempo 2, buscando religar aquello que resulta disonante. Consideramos que esta hipótesis clínica podría ser que el haber cometido el asesinato iba más allá del propósito conciente, que era el de matarla para eliminar aquello que ponía en peligro su matrimonio y por ende la vida cómoda alcanzada a la cual siempre había aspirado. Su intención entonces comprendería también un objetivo de borrar lo que lo vinculaba con Nola; que igualmente no lo sustrajo de ese vinculo, puesto que lo simbólico trasciende al sujeto y el intento de negación de esa relación no alcanza para eliminar lo ya inscripto. Su “incapacidad” para hacerse cargo de las promesas de abandono a su mujer, y por lo tanto de establecer una relación diferente con Nola asumiendo a la vez la paternidad podría ser el punto “no sabido” de su deseo. Esto se muestra en un diálogo que mantiene con un amigo suyo donde dice:
Chris: Estoy planeando dejar a mi esposa por otra mujer, cuando se lo iba a decir no pude. Con Chloe vivo una vida muy confortable. Con Nola no veo futuro. A Chloe la quiero pero no siento lo mismo que siento por Nola. ¿Pero qué voy a hacer si dejo a Chloe? Me acostumbré a un estilo de vida. ¿Debo renuncia a todo? ¿Para qué? Por una mujer que amo, pero ¿para vivir cómo?.
Amigo: No creo que ames lo suficiente como para dejar todo lo que has logrado.
La interpelación en el segundo tiempo, que como dijimos, ocurre a través del sueño, lo lleva a plantearse qué fue lo que hizo y esto podría entenderse como una acción (ahora resignificada) que buscó tramitar algo que él de otra forma no lograría: podríamos pensar entonces que algo de su subjetividad estuvo implicada en los asesinatos que cometió.
“Será necesario un tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal, inscribiendo un acto que produzca un sujeto” . Este tiempo implica la emergencia de una singularidad, de un efecto de sujeto, del acto ético. Sin embargo, en el caso de Chris no vemos indicios de un cambio subjetivo, por ende suponemos que no se dio lugar a un tiempo 3. La respuesta que él da se encuentra desde el lado de lo particular, por lo cual la dimensión ética no adviene. El sentimiento de culpa no llega a diluirse. Esta respuesta desde lo particular se ve en lo que él sostiene de “guardar la culpa bajo la alfombra, y seguir adelante”.

HIPOTESIS: Es culpable por no ceder al deseo de entablar otro tipo de relación –más real- con una mujer, lo cual iría versus “ser alguien” en la aristocracia inglesa, en base a relaciones por conveniencia económica.
Chris niega y nunca asume su responsabilidad aunque sin lugar a dudas él fue el ejecutor de las muertes. Sin embargo, algo de las figuras de la culpa se pueden leer en la instancia inmediatamente después de salir del departamento de Nola tras matarla a ella y a su vecina, donde se agarra la cabeza desesperado por lo que acababa de hacer (aunque más tarde podría verse contradicha esa reacción, al ir al teatro para reforzar su coartada ante posibles acusaciones por los crímenes) y también en el sueño, al que ubicamos como interpelación del tiempo 2, observamos algo de esto. Transcribimos a continuación el diálogo que se realiza en el sueño:
Nola: Chris...
Chris: Nola, no fue fácil, pero llegado el momento pude jalar el gatillo. Nunca sabes quienes son tus vecinos hasta que hay una crisis. Puedes aprender a meter la culpa debajo de la alfombra y... seguir adelante. Tienes que hacerlo, de otra forma, te abruma.
Sra. Betty: ¿Y qué hay de mí? Yo no tuve nada que ver en este penoso asunto. ¿No te importa que yo haya muerto siendo inocente?
Chris: Los inocentes a veces son asesinados para dar paso a un plan más grande. Usted fue un daño colateral.
Sra. Betty: También lo fue tu propio hijo...
Chris: Sófocles dijo "no haber nacido es el mejor premio".
Nola: Prepárate a pagar el precio Chris. Tus acciones fueron torpes, llenas de equivocaciones, casi como las de alguien que desea ser descubierto.
Chris: Lo que me merezco es ser detenido y castigado. Así al menos habría un pequeño indicio de justicia, una pequeña medida de esperanza de que hubiera un significado.

En este último enunciado de Chris en el sueño, vemos que él dice que merece un castigo, pero esto queda en el plano onírico, por fuera de este, su vida sigue “su curso habitual”, su mujer está embarazada, sigue con su trabajo. Es decir, que la responsabilidad subjetiva sigue pendiente, si bien de alguna forma mediante la interpelación tuvo la oportunidad de asumir la realización del acto homicida –desde el lado de lo jurídico- y hacerse cargo de que no pudo ceder ante su deseo –el de entablar una relación más real con una mujer-.
De todos modos, siguiendo a Freud, “uno debe considerarse responsable por sus mociones oníricas malas” , puesto que son parte de su ser y desmentirlo no impide que cause efectos en el sujeto: esta responsabilidad no puede limitarse al yo para el Psicoanálisis. Sin embargo, vale aclarar que lo que se juega en el inconciente no vale para imputar al sujeto a nivel moral.
Por pretender resguardar lo que había conseguido, o sea, ceder a la demanda de ser exitoso, tener una familia “ideal”, mantener una posición económica alta, los cuales son ideales a los que intenta apegarse, ante la amenaza de que todo se derrumbara opta por eliminar ese inminente peligro, por ende, a Nola. Todo esto nos habla de que existe un determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición: la responsabilidad subjetiva implica la confrontación de un sujeto no autónomo (pero no por eso no responsable) a aquello que le pertenece pero se le presenta como una extrañeza.
“No hay responsabilidad subjetiva sin culpa, en donde ésta última resulta de factura particular y la primera una singularidad”. “Anestesiada la culpa no hay responsabilidad subjetiva” Pero algo de la culpa proyectada (responsabilizar a los otros: “Espero que no piensen que tuve algo que ver con el homicidio ¿No es obvio que alguien mató a la vecina?”) indica que hay una responsabilidad no asumida, pendiente. Su miedo a ser padre y a serlo en condiciones distintas a las que habría conseguido con Chloe, eran más fuertes que el deseo que desataba en él Nola.
Hasta este punto dimos cuenta del nivel subjetivo, de todos modos, es menester aclarar que el discurso deontológico implica diferentes nociones de sujeto, ley y responsabilidad.
Sin embargo, tampoco a nivel jurídico, ante la interrogación del policía, admite su crimen. Tomamos las palabras de Alejandro Ariel para explicar de qué se trata este tipo de responsabilidad: “se reduce a ser castigado o absuelto por un delito que el Estado testifica” . El sujeto que comprende es aquel autónomo, de derecho, capaz de decidir, elegir y responder por sus actos. Está vinculado con la intención y la dimensión conciente. En este caso, ésta hubiese sido la oportunidad de asumir su responsabilidad jurídica y confesar su autoría; pese a ello desvía la atención hacia su no-culpabilidad por ser infiel y desmiente su real imputabilidad. Pudiendo haber habido una respuesta y cambio de posición subjetiva de su parte, y también la posibilidad de responsabilizarse subjetivamente, opta por desligarse del asunto. Su intención es la de negar todo lo cometido. Por azar, sin saberlo, este desentendimiento se refuerza y termina resultando parecer verdadero ante los ojos de la justicia, puesto que él, al preparar tan cuidadosamente el crimen esperaba que se pensara en la culpabilidad de un alguien “x” que luego terminó efectivamente existiendo en la piel de aquel drogadicto que coincidía con el perfil creado por Chris.
Con el objetivo de situar en todos estos aspectos un posible vínculo con el cuento “El Muro” de Sartre, especificaremos primero brevemente algunas cuestiones del mismo. Este relato trata básicamente de la amenaza a Ibbieta por parte de los falangistas, para que confesara el paradero de su amigo Ramón Gris. Sin ánimos ya de seguir vivo, elabora una broma y les miente a los falangistas diciéndole que está en el cementerio. Efectivamente allí estaba, aunque éste no lo sabía y no tenía intenciones de entregarlo. Sin embargo, el llanto y la risa del final nos dan la pauta de que hay algo del orden de la responsabilidad por su deseo que entra en juego.
Tanto en El Muro como en Match Point la muerte y el azar son dos variables que entran en relación. Sin embargo, en el cuento de Sartre la muerte es entendida como producto de la casualidad o mala suerte y el azar funcionaría así como una especie de “condena” al sujeto: la coincidencia temporal entre la jugarreta y la pelea de Gris con su primo llevaron a la muerte de éste. A diferencia de la película, donde el asesinato de las dos mujeres está sumamente planificado y Chris se cuida de controlar todos los detalles y posibilidades de manera que no haya nada que pudiera escaparse e incriminarlo como autor. De todos modos, algo se escurre de su plan ya que un anillo, perteneciente a las joyas de la vecina, Sra. Betty Eastby –que él había tomado para simular un robo- al tirarlo al río para deshacerse de las evidencias, rebota contra la baranda y es encontrado por un hombre que resulta ser un adicto que en una compra de drogas, terminó asesinado, a unas pocas cuadras de donde él había cometido el homicidio de Nola. Al encontrarle el anillo entre sus pertenencias, le fueron adjudicados ambos crímenes. Entonces podemos inferir que el azar está más bien del lado de “la salida”, puesto que permite a Chris seguir con su vida habitual, desresponsabilizándolo, lo cual no sucede en Ibbieta. De todos modos tanto en uno como en otro caso, el azar los refugia de su responsabilidad como sujetos deseantes: Ibbieta por desear vivir un poco más, es responsable y Chris por matar la posibilidad de tener una familia que difería a sus prioridades concientes también lo es.
La responsabilidad se entiende más allá de la intencionalidad del acto. Ibbieta lo refleja claramente. En contraposición, la intencionalidad en Chris es precisa, pero no hay rastro alguno de asumir la responsabilidad de su acción. En Match Point, intenciones –a nivel conciente- sobran. Chris cree saber lo que hace y para qué.
En conclusión podemos pensar que en la película aquí trabajada, la responsabilidad subjetiva (y también la jurídica) es solapada por cuestiones de azar y necesidad. Si bien hay una brecha entre ambos, y de modo alguno contemplan la totalidad de la cuestión sólo estos dos aspectos, el personaje opta por que esta responsabilidad quede pendiente: el sentimiento de culpa como reverso, adviene en lugar del sujeto.

Bibliografía
-  Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

-  Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. En http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/informacion_adicional/obligatorias/071_etica/textosyarticulos.htm

-  D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

-  Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

-  Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.

-  Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

-  López Salazar, Patricio (2005). Match point, azar y tragedia. En www.eticaycine.org

-  Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

-  Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

-  Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

-  Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

-  Sartre, Jean Paul: El muro, Editorial Losada, Bs. As., 1972.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: