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Una escena de la película “Muerte en un funeral” muestra a un farmacólogo en su casa que habla telefónicamente con alguien a fin de concretar una entrega de un pedido de una droga alucinógena, luego de un funeral familiar al que está a punto de asistir. Por lo que se ve en la escena, él mismo es el fabricante de esta droga. En medio de la charla telefónica suena el timbre, ante lo cual corta. Rápidamente tira a la basura el contenido de un envase de “Valium”, y pone las drogas alucinógenas en el mismo, dejándolas sobre la mesa. Ingresa la hermana y el cuñado, el protagonista, Troy, sale de escena. El cuñado, Simón, manifiesta sentirse mal, ante lo cual su esposa le da una de las pastillas del envase de “Valium”. Los tres se van al funeral. Una vez en el mismo, se empiezan a ver en Simón los efectos del alucinógeno, a partir de lo cual Troy le pregunta a su hermana si Simón siempre se comportaba de esa manera, a lo que su hermana le responde que no, que seguramente le había caído mal el “Valium” que le dio en su casa, “¿Valium?” responde Troy manifestando preocupación. Decide decirle la verdad a la hermana, que había cambiado el lugar de las pastillas y que en realidad no se trataba de Valium, sino que lo que Simón había tomado era un menjunje alucinógeno, como lo llama él, a lo que la hermana le dice -: eres un absoluto estúpido ¿Cómo puedes dejar algo así en tu departamento?, y él se defiende diciendo -: Nunca pensé que alguien podría tomarlo. ¿Quién va al departamento de alguien y toma cualquier cosa?, y Martha cierra esta cuestión con la frase que todos esperábamos, “era un frasco de Valium”. Simón sigue bajo los efectos de la droga provocando situaciones ridículas, ante lo cual su esposa (la hermana de Troy) le cuenta lo que tomo. Este increpa a Troy, quien le termina diciendo que se relaje y disfrute el momento hasta que pase el efecto.
Resulta interesante aclarar a los fines del análisis que realizaremos, que se trata de una hermana “adorada” por su padre y donde Troy ocupa el lugar del “colgado”, de hecho este parece ser el motivo por el cual la hermana lo pasa a buscar para ir al funeral familiar que tenían.

A partir de estas escenas, proponemos analizar la Responsabilidad concerniente al personaje de Troy. ¿Hay Responsabilidad Subjetiva en él en la situación planteada? Para poder responder a esta pregunta, se hace necesario plantear a que se denomina Responsabilidad y a que tipos de Responsabilidad hacemos alusión. En principio se pueden distinguir dos tipos de Responsabilidad: la Responsabilidad Jurídica y la Responsabilidad Subjetiva. La Responsabilidad Jurídica implica tomar en consideración al sujeto autónomo, sujeto de derechos y obligaciones; lo que jurídicamente se establece como imputable/ inimputable.
En este trabajo proponemos ir más allá, planteando una posible Responsabilidad Subjetiva, la que implica un circuito en tres tiempos. Tiempos lógicos, no cronológicos. Este circuito de Responsabilidad consta de un primer tiempo, que implica una acción, destinada a cumplir un determinado objetivo. Un segundo tiempo estaría determinado por un momento de interpelación, donde hay un llamado a que otro responda, interpelación que invita al sujeto a leer su acto, es novedoso, de sorpresa; este tiempo dos retrotrae al tiempo uno, resignificándolo, tomando otro sentido. A partir de esta resignificación, se podría llegar a un tercer tiempo, este seria el tiempo de la Responsabilidad Subjetiva, el tiempo del acto; momento en el que el sujeto se responde a si mismo, esto implica un cambio de posición subjetiva. Este tiempo 3 consiste en el tipo de respuesta que da el sujeto; ya que nosotros partimos de la idea de que Responsabilidad implica una respuesta por parte del sujeto. Las formas de responder son variadas, se puede no responder, responder con algún mecanismo defensivo o responder a partir de un cambio de posición del sujeto; esta ultima respuesta es la que configura la Responsabilidad Subjetiva.

En la situación planteada, el personaje de Troy toma la decisión de cambiar de lugar las pastillas, coloca alucinógenos en un envase de Valium. El circuito de la Responsabilidad, en las escenas planteadas, quedarían configuradas con un primer tiempo que tiene que ver con esta decisión de colocar las drogas alucinógenas en el envase de esta marca comercial, socialmente conocida; con el objetivo de “engañar”, y hacer pasar desapercibidas las drogas alucinógenas (para uso personal y/o uso comercial).
Para poder hablar de Responsabilidad Subjetiva en una situación es necesario plantear la cuota de azar y de necesidad que la situación tiene.
La particularidad que nos permite desarrollar la parte de la situación destinada al azar, es en la cual Simón, el cuñado de Troy, expresa su sentirse mal. Algo que podría haber ocurrido como no. Lo mismo que el expresarlo. Este podría haberse sentido mal pero no contárselo a su pareja. Acá se ve como no hay una causa-efecto. Pero igualmente no alcanza la casualidad para dar respuesta a la situación completa.
Donde se puede ver una causa efecto es en la necesidad, en este caso el efecto de la droga, no se puede evitar, a menos que haya alguna otra sustancia que contrarreste los mismos. La necesidad está establecida en el hecho de que ciertas drogas tienen ciertos efectos. Por ende lo inexorable es que va a producirle a Simón determinados efectos que se podría decir que al consumir la pastilla el destino estaba escrito.
Entre el azar y la necesidad hay otra forma de respuesta, la cual se abre paso en este “entre”, esta sería la responsabilidad subjetiva, en tanto que no se agota la causa solo en la suerte, ni en el destino. Podríamos plantearla con la frase “Troy es responsable de desear”.
Azar y necesidad son dos elementos que de cierta manera fundan la situación; en lo que refiere al azar podríamos preguntarnos ¿Qué culpa tiene Troy de que su cuñado se sienta mal? Y la respuesta es ninguna, este hecho es totalmente azaroso, casual. Lo mismo que la necesidad, en cuanto que esa droga alucinógena cause esos determinados efectos, hace que la situación esté instalada. Para decirlo en otros términos, los efectos que se manifiestan en Simón (inevitables por la droga que adquirió) hicieron que se plantee esa situación en la que Troy es llevado a decirle la verdad a su hermana. La responsabilidad Subjetiva se ubica en la brecha entre estos dos elementos, que también determinan la situación.

Un segundo tiempo estaría determinado por la situación en la que la hermana le dice a Troy que le dio un “Valium” a su marido, es decir al cuñado de Troy; ante lo cual el protagonista pregunta “¿Valium?”. Esta es la situación que indica que algo anduvo mal. Este segundo tiempo, lo conduce a Troy a pensar que su cuñado no había tomado una pastilla de Valium, sino una droga alucinógena que él mismo había puesto en el envase de Valium. ¿Qué responsabilidad de Troy hay en todo esto? ¿Qué habrá tenido que ver Troy con todo esto?
Desde el momento en el que el tiempo dos se retrotrae al tiempo uno, se pone en marcha el circuito de la Responsabilidad y se estaría en condiciones de plantear la Hipótesis Clínica, en términos de la respuesta del sujeto; si Troy responde o no a ese cambio de pastillas.
Nuestra Hipótesis Clínica quedaría conformada a partir del deseo que mueve a Troy a llevar a cabo la acción del tiempo uno; este no seria ni mas ni menos que desear ser reconocido en tanto miembro de su familia, ya que en relación a su única hermana es el “colgado”, el que desentona en una familia correcta y seria. Intentará satisfacer su deseo por medio de la creación de esta droga alucinógena, que si sale a la luz, se haría conocida, y por ende él mismo la había fabricado, de manera que sería “reconocido”, pero más allá de ser reconocido social o profesionalmente su interés esta puesto en torno a sus parientes. No debemos perder de vista que el deseo es insatisfecho por estructura, pero esto no agota los intentos por realizarlo. Podemos ver como a Troy se le desliza el deseo por debajo de su accionar consciente. Visto que lejos de ocultar la droga en el envase de Valium, sienta las bases para que su familia ponga los ojos en él y de esta manera intentar ser reconocido más que nada por su padre. Se puede observar que la hija “preferida” es la hermana por ende él se debe hacer un lugar, se debe dar a conocer por medio de su invento.
El protagonista como sujeto deseante intenta darse al encuentro del objeto perdido, vía el reconocimiento del Otro, ese que lo autentifique como otro del otro.
Deseo de que se devele el engaño que le permita dejar atrás el anonimato al que se veía sumergido dentro de su familia (el cambio de pastillas). Nos vemos llevadas a pensar esta Hipótesis Clínica desde el momento en el que selecciona un envase de “Valium” para colocar los alucinógenos. Estamos hablando de un farmacólogo, que como se puede observar en la escena, tiene muchos frascos y envases diferentes en su casa, de distintas drogas; sin embargo, “justo” elige el envase de Valium, que es un fármaco socialmente conocido, que se utiliza para estados de ansiedad, que funciona como ansiolítico, anticonvulsionante, miorrelajante, sedante, una droga que perfectamente podría haber utilizado cualquier persona antes, después o durante un funeral. El tenía la posibilidad de elegir otro envase, sin embargo selecciona el de Valium; no solo eso, sino que además decide llevarlas consigo al funeral, arriesgándose a que se “devele” ese “engaño”. Al cambiar las pastillas de lugar las deja arriba de la mesa, no se las guarda de inmediato, sabiendo que su hermana y su cuñado iban a pasar a ese sitio y que iban a ver el frasco indefectiblemente.
La culpa lleva a responder; implica reconocerse como quien emprendió una acción. La culpa es la que mueve a Troy a decirle la verdad a su hermana; ya que en el tiempo 2, cuando Troy dice: “¿Valium?”, se retrotrae al tiempo 1, pensando en que no era Valium, sino la droga alucinógena que él mismo había colocado en el envase de Valium; esto le genera culpa. Culpa de haber cambiado las pastillas, motivo por el cual su cuñado se estaba comportando de esa manera tan extraña, nada más y nada menos que en un funeral. Troy se sabe culpable de la situación, generándole culpa. La persona tiene que culpabilizarse para responsabilizarse, al revés que en la Responsabilidad Jurídica, donde primero se evalúa si hay o no responsabilidad, para en un segundo momento culpabilizar. En la Responsabilidad Subjetiva, la culpa es necesaria en un primer momento, para poder así advenir luego un cambio de posición subjetiva. Esta culpa responde al orden social, tiene que ver con la moral. Troy siente culpa porque su cuñado se siente mal por haber tomado uno de los alucinógenos que él puso en un frasco de Valium para “burlar” las normas de legalidad vigentes referidas a los fármacos; la droga alucinógena fabricada por él es ilegal, con lo cual esta situación esta atravesada por un eje particular que tiene que ver con ocultar la ilegalidad de la sustancia por el orden social establecido.
Resolvemos que no hay responsabilidad subjetiva, ya que Troy lejos de responsabilizarse se mantiene en la misma posición dado que se dan algunas situaciones que reafirman al personaje en el circulo entre el tiempo uno y el tiempo dos, sin llegar a completar el circuito. Vemos como Troy se regodea con su invento y “responsabiliza” a su hermana, forma de huir de la responsabilidad subjetiva, al decirle que ella no debía tomar pastillas de otras casas. Y por otro lado aconseja a su cuñado que se relaje y disfrute dándole las coordenadas de cómo manejarse para “disfrutar los efectos”, sabiendo que él podía haberle brindado herramientas para que el efecto pase más rápidamente o mismo haberlo llevado a su casa para no seguir exponiéndolo a esa situación bizarra de por sí.

El hecho de que haya confesado nada nos dice sobre la responsabilidad de Troy sobre la situación engañosa. Más bien estaríamos frente a un encuentro entre el sujeto y la situación. Lo particular en tanto legalidad soporta el eje Universal-Singular, o sea, el engaño de Troy que permite un espacio para su deseo. Podemos ver que de esta manera no encontramos acto ético, ya que no surge una singularidad que atraviese el eje horizontal, ese eje que podemos denominar desde la moral.

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I
Titular: Juan Jorge Fariña
A.T.P: Soledad Perez Michielli
“Segundo Parcial”
Alumnas: Maria Sol Cattinari – Jorgelina Sellaro
DNI: 31091324 - 30557692
N º de Comisión: 18
Fecha de Entrega: 18/11/09



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