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El análisis se centra en un detective llamado Dormer protagonizado por Al Pacino. Junto con su compañero Hap es llamado para investigar el asesinato de una estudiante en Alaska. Allí trabajarán junto a la policía local. Dentro de la misma, se encuentra una joven detective fascinada por el prestigioso policía Dormer. La misma estará dispuesta a tomarlo a él como su mentor.
El detective principal no tarda en averiguar quien cometió el crimen y tiende una trampa para poder atraparlo en una cabaña en la montaña.
Junto con la policia local y su compañero Hap corren tras el asesino quien puede escapar por un túnel que se encontraba escondido dentro de la cabaña. El mismo llevaba hacia bosque tapado por la niebla. Dormer fue tras él. La neblina sólo permitía entrever sombras en movimiento que no se dejaban atrapar. Cuando creyó ver al protagonista del crimen disparó. Al acercarse al cuerpo herido descrubre que pertenecía al de Hap.
Su compañero creyó que Dormer quiso matarlo intencionalmente debido a que él lo entregaría a Asuntos Internos para que lo investigaran. No aceptó las explicaciones que quería brindarle su amigo. Realmente había sido un accidente.
La hipótesis que plantea el autor en el análisis de la película es que el deseo de Dormer era realmente querer matarlo. Varios son los indicios que llevaron a la construcción de la hipótesis y es en ellos en los que me detendré, no sin antes mencionar los tiempos lógicos de la responsabilidad subjetiva que pude detectar a lo largo de la película.
Una vez sucedido el accidente, Dormer declara que fue el asesino de la estudiante quien hirió de muerte a su gran amigo y compañero. Es la joven detective la que queda encargada de investigar y archivar la muerte del mismo.
Poco tiempo después, el asesino protagonizado por Robin Williams se contacta con el detective para comunicarle que él había sido testigo de todo lo ocurrido.
No planeaba juzgarlo, sino más bien encontrarlo como cómplice diciéndole que él también había cometido un crimen sin intención, que la muerte de la estudiante había sido producto de un accidente. Entonces, planean un encuentro para hablar de lo ocurrido.
El psicópata en ese encuentro juega un papel de psicólogo sin saberlo. Su única intención era chantajearlo para así poder librarse de la culpa y la responsabilidad jurídica que le correspondía por la muerte de la joven.
En medio de la charla donde confiesa el crimen y se justifica con mentiras, le pregunta al policía si en algún momento había sentido el deseo de asesinar a su amigo para librarse así de Asuntos Internos. Dejó muy en claro que él sabía que había sido un accidente, pero dejó bien marcado el interrogante al preguntarle, independientemente del accidente , si realmente en algún momento sintió aquél deseo de eliminar a su compañero. Ante aquél interrogatorio, que más bien me permito llamar interpelación, nuestro protagonista sólo decide callar. Sólo mas tarde, podrá dar una respuesta a ello.
Hasta aquí, entonces, ubicaré los tiempos lógicos que permiten realizar la hipótesis clínica.
Recordemos que el primer tiempo lógico corresponde a una acción realizada con intencionalidad por parte del sujeto para llegar a un fin determinado. Como tiempo uno ubico la escena en la niebla cuando Dormer le dispara a una sombra que cree que corresponde al asesino. Es en este tiempo donde la necesidad y el azar juegan sus papeles correspondientes y permiten aquél trágico desenlace.
Por un lado, ubico como necesidad la niebla. Un efecto producto de la naturaleza que produce como consecuencia poca visibilidad.
Por otro lado, el azar permite que sea Hap y no otro quien se interponga entre la bala y quien está realizando el disparo.
Ahora bien, sabemos que falta algo más que necesidad y azar para poder entrar en el terreno de la responsabilidad subjetiva. Necesitamos un tiempo dos de interpelación que permita resignificar la acción ocurrida en un tiempo primero.
Ubico como segundo tiempo el encuentro con el asesino donde interpela a Dormer. Lo interroga acerca de su deseo inconsciente que sería el de haber deseado matar al compañero. Se le plantea al sujeto, en este tiempo, un interrogante y es obligado a responder. Veremos más delante de qué manera responde en este caso.
Con este segundo tiempo se logra interpretar el primero retroactivamente. Son estos indicadores los que ya permiten plantear la hipótesis clínica: tuvo el deseo inconsciente de dar muerte a Hap.
El tercer y último tiempo lógico lo ubico en la última escena. La joven detective encargada de investigar la muerte de Hap descubre el real acontecimiento. Una vez muerto en asesino en manos de Dormer quien resulta también herido en el enfrentamiento es interrogado por la detective.
Aquí, confiesa lo sucedido y acontece una nueva interpelación. Es ella quien le pregunta si había sido con intención y él esta vez decide responder desde una posición diferente. Contesta que al principio creyó que no, que luego cuando Hap le dice antes de morir “vos quisiste matarme, no me toques por favor, alejate” dudó acerca de sus intenciones y piensa que tal vez sí pudo haberlo deseado. Es entonces a partir de este tiempo donde interpreto que el sujeto asume su responsabilidad subjetiva por el deseo de haber querido eliminar a su compañero. Como consecuencia de esto, tenemos el nacimiento del sujeto como tal, sujeto dividido, sujeto deseante. Se produce, entonces, el efecto sujeto. Es interpelado nuevamente. Se lo llama a responder y responde desde otra posición subjetiva, diferente con la que había respondido en el tiempo dos con un silencio.
Desde mi punto de vista, si bien no lo ubico como un tiempo dos, me parece correcto mencionar que en el momento en que el compañero le afirma que él quiso matarlo es una interpelación inmediata al hecho ocurrido. Sumando la misma a la que ya expuse en el tiempo dos se observa a lo largo del film que el sujeto responde desde una manera moral y no ética.
Luego del accidente que tuvo una consecuencia trágica, la culpa no tardó en aparecer. Se manifiesta a través del insomnio, de la imposibilidad de dormir por las noches y los reiterados recuerdos que le vienen a la memoria como flashes sobre la muerte de Hap. En una parte de la película es la joven detective quien le dice “un buen policía no puede dormir hasta que no atrapa al delicuente y un mal policía no puede dormir porque no tiene la conciencia tranquila”. No hace más que repetirle, en el momento tal vez menos indicado, una frase que él le había dicho tiempo antes de ocurrido el accidente. Le llega a Dormer su propio mensaje en forma invertida y esto, desde mi parecer, acrecienta el sentimiento de culpa por lo sucedido.
Tengamos en cuenta que la culpa aparece aquí como respuesta frente a las interpelaciones explicitadas anteriormente. Ya había mencionado que las interpelaciones llaman al sujeto a responder. Y dependiendo de la respuesta de aquél nos ubicaremos en el plano de lo moral o en el plano ético. Asumir la responsabilidad subjetiva, hacerse cargo de sus propios deseos inconscientes es una posición ética y permite el nacimiento de un nuevo sujeto.
En cambio, quedarse desde el lado de la culpa no favorece al proceso necesario para el nacimiento del sujeto. No se da lugar a que podamos hablar de responsabilidad subjetiva y sólo podemos ubicarnos en la responsabilidad moral. Esta última tiene estrecha relación con el campo jurídico.
Desde este campo, el sujeto de nuestro interés, es tomado como autónomo. Capaz de responder por sus actos ya que no carece de razón ni voluntad.
Para el campo jurídico, las personas son culpables y responsables del acto que cometieron si son imputables. Y, para que una persona sea imputable tiene que tratarse de una persona autónoma como bien mencioné anteriormente.
Desde este plano, Dormer, sería considerado culpable y responsable de la muerte de su amigo. En caso de comprobarse que fue sin intención, producto de un accidente, la pena y el castigo correspondiente obviamente sería mucho menor que en caso que el crimen haya sido cometido con intención. Pero quiero destacar que en el plano jurídico, desde mi punto de vista, le corresponde una responsabilidad y una culpa por lo acontecido. Se vincula entonces a la responsabilidad jurídica en el campo de la verdad objetiva y a la responsabilidad subjetiva en la dimensión de la verdad del sujeto.
Entonces, tenemos que en el tiempo dos, luego de ser interpelado el sujeto responde con culpa y esto se manifiesta en no poder dormir. Respuesta que se brinda desde el lado de la moral.
Por otro lado, también sabemos que la responsabilidad subjetiva no aparece sin culpa. Y esto tiene relación con el sentimiento de culpa que se adquiere al ser sujetos deseantes. Es la que también se le puede atribuir al protagonista.
Hay algo que no quiero dejar por fuera en el análisis. En la última escena, cuando le confiesa a la joven detective lo ocurrido, ella al responder por él (antes que él lo haga) de que no había sido un acto intencional le dice que no se preocupe que nadie tiene que saberlo. Ella estaba dispuesta a mantener el silencio. Dormer le pide que no lo haga. De esta manera, además de hacerse responsable por su deseo inconsciente también está tomando una responsabilidad jurídica por su acto, ya decide no mentir y echar a la luz aquello que había querido mantener en la oscuridad.
Por otro lado, es importante aclarar que una vez que él puede hacerse cargo de su deseo puede conciliar un profundo sueño que lo termina llevando a la muerte. Muerte de Dormer, pero nacimiento del sujeto.
Tanto en el caso recién expuesto por mi persona como en el de Ibbieta extraído del cuento “El Muro” de Jean Paul Sastre se encuentran elementos en común, a saber: en ambos se puede extraer una hipótesis clínica acerca de la responsabilidad subjetiva ya que se pueden plantear en ambos los tiempos lógicos y todo lo que ello acarrea. Por un lado ya mencioné en el caso de Dormer cuál es la hipótesis que plantea el autor, sus tiempos lógicos y los elementos de azar y necesidad necesarios para ubicar el primer tiempo.
En el caso de Ibbieta se ubica también un primer tiempo en el cual el sujeto realiza una acción para obtener una finalidad determinada. Decide mentirles a los oficiales que lo tenían detenido acerca del paradero de su amigo Ramón Gris. Miente, para tenderles una jugarreta y poder reírse de ellos.
Ibbieta, sabiendo que Gris se encontraba en la casa de sus primos decide decirles que podían ubicarlo en el cementerio.
En el segundo tiempo, se ubica la escena con el panadero quien le comenta a Ibbieta que esa misma mañana fusilaron a Gris en el cementerio. Ramón se había peleado con su primo y se le ocurrió que podía esconderse en el cementerio para no ser apresado.
El encuentro con el panadero es tomado como una interpelación que permite retroactivamente interpretar la primera acción.
Esta escena termina con el protagonista riendo y llorando a la vez.
Fue el azar que hizo que la declaración de Ibbieta concordara con el sitio real donde se hallaba el fugitivo.
El autor del análisis del cuento, Mosca, le atribuye al protagonista el deseo de sobrevivir a cualquier precio. Toma como indicador para poder plantear la hipótesis el hecho de que Ibbieta al estar condenado a muerte decide no dormir para no desperdiciar ni dos minutos de vida.
El protagonista es responsable no de la muerte de su amigo, sino de su deseo de querer vivir.

PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS

Parcial domiciliario

Alumna: Jesica Pérez Miguel
LU: 330186530
Comision: 7
Cátedra: Fariña

Bibliografía
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.



NOTAS

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