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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra: Fariña

FILM: Nueve Reinas

DOCENTE: Gervasio Noailles

ALUMNOS:
PRADO, Jorge Ramón
WASILKOWSKI-BENVENISTE, Alejandro Iván

COMISION: 8

FECHA DE ENTREGA: 27/10/10

CONSIGNA DE EVALUACIÓN
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

DESARROLLO
“Nueve Reinas”, es una película popular de trama atrapante que aglomera la idiosincrasia característica de la cultura argentina (el lenguaje, el lunfardo, la “viveza criolla”, la trampa, el caudillo, la calle, la traición, la crisis y la vida en crisis), que tientan nuestra posición subjetiva que satisface narcisismos indentatarios apuntados y asociados con la argentinidad.
Temprano en la mañana, Marcos observa a Juan engañar exitosamente a una cajera, y luego ser atrapado intentando realizar el mismo truco con la siguiente cajera. Marcos se entromete, argumentando ser policía, y lleva a Juan fuera de la tienda. Una vez que están en la calle, Marcos revela ser un estafador “filo” e invita a Juan a ser su compañero en sus cometidos. Juan se muestra escéptico al principio, pero luego acuerda trabajar con Marcos por un día, ya que necesita 70.000 dólares para sacar de la cárcel a su padre. Desde este momento, Marcos y Juan conforman una pareja de maestro-aprendiz. Juan intenta recordar la melodía de una canción de Rita Pavone que sonaba cuando la familia estaba junta y esa tenacidad lo va a acompañar a lo largo del film. Luego se les presenta una oportunidad única, o de "una en un millón", como la llama Marcos. Una venta de estampillas falsas a 450.000 dólares. La película da un gran giro cuando dos ladrones en una motocicleta roban el maletín con las estampillas falsas, y luego deciden, invirtiendo, comprar a 250.000 dólares las verdaderas estampas y recaudar menor dinero, pero bastante de todos modos. Más tarde, Marcos, hablando sobre el negocio con Juan, le comenta que, aunque él tiene 200.000 dólares, están faltando 50.000 dólares. La reacción de Juan es violenta, creyendo querer ser engañado por Marcos. Luego se muestra a Juan caminando por las calles de Buenos Aires, “reflexionando” sobre el negocio, va a visitar a su padre y termina aportando el dinero restante. Posteriormente, estos compran las "nueve reinas" verdaderas y se dirigen al hotel para realizar la venta, en donde Marcos no tiene problema aparente en incluir a su hermana, Valeria, como “condición sexual” para realizar la venta y blanquear a su otro hermano, Federico que los había estafado con la herencia de los abuelos. Cuando llegan al Banco Sudamericano de Crédito para cambiar el cheque, se encuentran con una gran manifestación. Marcos se acerca a la puerta y encuentra a un conocido quien le comenta que los integrantes del directorio se escaparon con 135.000.000 de dólares. La gente se abalanza sobre la puerta, y posteriormente Marcos, lastimado, se acerca a Juan, quien luce expectante. Marcos, desesperado y en un ataque de ira y desesperación, corre hacia el banco llevándose a periodistas, clientes del banco y policías por delante. La película da otro importante giro cuando Juan llega a un lugar en el que se encuentran reunidos todos los personajes cruciales de la trama. Finalmente aparecen besándose, Valeria (la hermana de Marcos) y Juan, quién le entrega el dinero apropiado por el hermano, le desea feliz aniversario y recuerda la melodía una vez junto a ella y sus cómplices.
En comparación a la decisión tomada por Ibbieta, en el cuento “El Muro” de Sartre tomaremos el personaje de Marcos, teniendo en cuenta para ello la escena previa en torno al desenlace del film.
En esta escena, Juan y Marcos se dirigen al banco a cobrar el cheque certificado que el empresario español, les había dado como pago por las estampillas. Al llegar ahí una multitud los sorprende reclamando en la puerta. Los directores del banco habían escapado llevándose el dinero acaudalado allí (135 millones de dólares)
Marcos se mete entre la multitud, intenta averiguar que sucede, se encuentra con un conocido al que le debía dinero y éste le dice que el banco estaba en bancarrota, Marcos le muestra el cheque entregándoselo y el banquero se le ríe en la cara, preguntándole irónicamente si eso era para él, lo hace “bollito” y se lo tira en la cara acompañado por un “te lo vas a tener que meter en el culo, Marquitos”. El cheque cae dentro del banco y Marcos intenta alcanzarlo forzando así la puerta trancada por una cadena y siendo arrollado por la multitud detrás de él. Desosegado y con signos de confusión sale del banco, se acerca a Juan quien lo espera cerca, un silencio invade el cuadro, la mirada de Marcos, sangre que se derrama desde su frente, miradas de desconcierto, miradas al cheque aún en la mano de Marcos, sigue el silencio. Juan le devuelve una mirada apesadumbrada y le acerca un pañuelo, Marcos lo toma y seca su sangre; Juan deja el maletín que portaba el cheque en el suelo, le hecha una última mirada angustiada a Marcos y se retira cabizbajo, su ex -socio observa un instante el marchar de Juan, quién se toma la nuca, se apoya la mano en la cintura, intenta mirar hacia atrás, pero no completa el ademán. Marcos mira el cheque y vuelve corriendo nuevamente al banco, topeteando a la multitud y gritando.
En el “El Muro”, Ibbieta sin importarle nada porque sabe que morirá en manos de los falangistas al amanecer les da una respuesta falsa, los engaña al preguntársele donde se encontraba su líder Ramón Gris; el sabía que se encontraba en casa de su primo, pero responde en el cementerio donde finalmente es encontrado y ejecutado. Ibbieta al enterarse de esto estalla a carcajadas entremezcladas en un llanto, pero salva su vida, por haber colaborado con la milicia.
¿Qué conexión puede establecerse en términos entre Marcos y el personaje citado de Sartre?
Deberemos seguir para responder a ello, la noción de Responsabilidad, pero debemos diferenciar a que noción hacemos referencia cuando hablamos de la misma. Jinkis plantea “Responsable: no digo conciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice”. La culpa es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva, es lo que ob-liga a responder. La culpa hace a la retroacción, es decir que se retorne sobre la acción sobre que la que se debe responder. Si tenemos en cuenta a la responsabilidad jurídica, al sujeto conciente que debe responder por su actos voluntarios (la respuesta de Ibbieta en forma de broma que termina siendo verdadera, en el caso de Marcos, el armado estratégico de ese engaño para vender las estampillas al empresario español, sin esperar que él sería el estafado); o bien la responsabilidad subjetiva, que alude al sujeto inconciente que debe responder por sus deseos, como ajeno a su voluntad y acción (en el caso de Ibbieta la respuesta de llanto y carcajada, como respuesta de culpa ante su propio deseo de seguir viviendo, en el caso de Marcos su mirada y un silencio sin respuestas ante la mirada de Juan y su vuelta corriendo al banco sabiendo que nada se puede hacer, como respuesta ante la culpa, por deseo de ambición narcisista).
Tanto en Ibbieta como en el personaje de Marcos el juego entre la necesidad y el azar y la puesta en acto del deseo son los condicionantes para la determinación y el planteo de la existencia de un sujeto que responde ante la interpelación de hechos que lo encuentran solos con ese acontecer que se les impone, el ser y la nada, ante esa angustia que los deja sin palabras, sino más bien con culpa y vergüenza que los obliga a responder y que pone en tela de juicio si se encuentra sujeto a una pura y mera existencia.
Desde este punto entonces estableceremos el circuito de la responsabilidad, en sus dos tiempos lógicos como forma de organizar la situación seleccionada.
Empezaremos definiendo el circuito el circuito por el tiempo dos, el de la interpelación subjetiva, dado que pone en marcha el circuito, el momento desde donde surge la culpa y el sujeto responde dando existencia en retroacción al tiempo uno, actos que se realizaron y debieron agotarse en sus fines, pero que a través de este “requerimiento” adquieren significancia para una hipótesis clínica y del cual se infiere a una respuesta que tiene como efecto un cambio subjetivo, o bien en la manifestación de defensas yóicas ante la interpelación.
En la película ubicamos el tiempo uno, en la propuesta de Marcos a Juan, comprar los originales de las “nueve reinas” con el dinero que junten entre ambos, los u$s 200.000, que él tenía juntados de la apropiación de la herencia de sus abuelos, más los u$s 50.000 que Juan había recolectado para sacar a su padre de la cárcel; y una vez compradas se les venden a un precio mucho mayor al empresario español, quien les paga con un cheque certificado por el banco, que no pueden cobrar porque sus dueños se habían ido con el dinero, resultando Marcos el verdadero perdedor en el asunto.
Esta acción se ve interpelada por la mirada de Juan, la tristeza y desazón de haber perdido el negocio, más allá de eso la desolación y la impotencia de haberlo perdido todo, no solo el negocio sino la posibilidad de poder sacar a su padre de la cárcel.
¿Qué señalaremos entonces como hipótesis clínica desde esta interpelación en retroacción al primer tiempo?
Si bien resulta evidente que Marcos se siente avasallado por la perdida de lo que el había invertido en este negocio, nos avocamos a la interpelación desde este punto porque consideramos que ella resignifica un plus en el acto puesto en marcha en el primer tiempo. ¿Qué significa esto?, que en el sentimiento de culpa que se observa en el rostro “sin palabras” de Marcos, en su vuelta en busca de una solución al banco, ante lo insoluble, como forma de responder a esta interpelación. La misma resignifica varias deudas, culpas que giran en torno a la vida de marcos, tener en cuenta su singularidad, la relación con sus hermanos, el haber dejarlos prácticamente en la calle al apropiarse ilícitamente de la herencia, del legado familiar que vuelven a resignificarse ante el rostro de Juan, la desazón de quedarse sin el dinero para sacar a su padre de la cárcel, su angustia ante al deseo narcisista de tenerlo todo desmedidamente sin pensar en el otro, la caída del líder, del “filo” profesional, del ideal del yo puesto en Marcos por Juan, la culpa y la vergüenza.
El azar y la necesidad intervienen en el primer tiempo interpelado, entendiendo como necesidad en relación a la causa y efecto, a lo riguroso, a lo exacto; a lo que implica necesidad, ese trato tenía que hacerse porque “era uno en un millón”, no todos los días se da un negocio como ese, no se lo podían perder, era para ellos y no para cualquier ratero o punga, sino para expertos, para “filos”, pero bien juega a la par con el azar, contingente, es casual y no causal, es un accidente y la suerte no puede ser controlada. Si bien en este film nada pareció estar librado al azar según puede inferirse en el desenlace, Marcos desconocía todo esto, por lo que puede atribuir el hecho de la estafa bancaria a la mala suerte.
Teniendo en cuenta la noción de ética como horizonte en quiebra en relación al segundo momento de la ética, debemos hacer referencia al acto ético como propio que hace al sujeto, el acto responsable, aquel que va mas allá de la responsabilidad que debe responder al acto, Marcos termina en un silencio, su singularidad se pone en juego, no puede darle nombre ni explicar lo sucedido, no responde culpando a la suerte de ese día del “negocio del millón”, ni adjudicando que el negocio, no era para ellos. Marcos es el filo ejemplar, el que replantea a Juan que puede lograr lo que el desee, se diferencia de los demás estafadores o “’trabajadores’ de la calle”. Es un filo, no arrebata nada, no se va corriendo, hace participe a su victima, la hace instrumento de su estrategia y allí efectúa su estafa, aliviando la culpa anestesiándola, no “anda de caño, es lo hace cualquier pelotudo”, no es chorro “eso es para la gilada”. En varias oportunidades hace mención de “tener huevos para hacerlo”, “ensuciarse para hacerlo”. Metiéndonos en el concepto de “sujeto sartreano” que está del lado del hacerse cargo, invita a Juan a hacerse cargo de lo que es. Juan alega que es lo que es por su padre, que todo lo que hizo resultó en fracaso y que “no le quedó otra” que ser filo, como su padre, para sacarlo de la cárcel y que este lo estaba formando pero se arrepintió.
Ahora bien, Marcos no tiene palabras es algo nuevo para el, el hecho terminó siendo una catástrofe y no un desastre, su singularidad, su historia como “filo” que se jactaba ser, y que lo diferencia del común “chorro”, “punga”, “ratero” de los que tanto reniega, objetos de una de una sociedad que los pone en ese lugar, “cuídate el culo” dice, “porque están en todos lados”, esos sujetos de los cuales hacía participe para sus negocios sucios y a los cuales desechaba ahora lo tienen como protagonista a él, y en el se significan la vergüenza, la culpa y la identificación con quienes a él a estafado, en esa interpelación, en ese sujeto que se queda solo simbólico y real en el final de la historia, que ve marchar a una victima al igual que él y que lo deja a él a la par en ese lugar, sintiendo lo que ellos han sentido y que pone en jaque su deseo y su singularidad, correr hacia al banco buscando una respuesta, sabiendo “que se va a tener que meter el cheque en el culo”, tal como le dice le dice el banquero, viendo que se puede hacer ante este sujeto que parecería quisiera responder ante esto, hacerse cargo y no ser un chorro como los demás.
BIBLIOGRAFÍA:
Film “Nueve Reinas”, Fabián Bielinsky
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Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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