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por 

Universidad de Buenos Aires.
Facultad de Psicología.
Ética.
Fariña.
Nadia Correa Almiròn.
Comisión 1

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paúl Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Articulo
In loco parentis por Sánchez Ayala, Belén
Charlie Simms, un joven estudiante de New Hampshire se presenta a un empleo temporario, anunciado en la cartelera del exclusivo colegio al que concurre. En la entrevista, una mujer le informa que saldrá de viaje el fin de semana con su familia y necesita que cuiden de su tío ciego, el Teniente Coronel retirado Frank Slade. El primer encuentro entre Charlie y el Coronel no podría ser más desalentador. Este último se muestra hostil con el muchacho y termina expulsándolo de su casa. Pero ante la sorpresa del adolescente, el trabajo termina siendo suyo porque resulta ser el único candidato.
En otra escena, aparentemente sin conexión con la primera, esa noche Charlie y un compañero son ocasionales testigos de un plan para jugarle una broma pesada al director del colegio. A la mañana siguiente, después de sucedida la fechoría, el director convoca a ambos estudiantes y los amenaza con expulsarlos si no confiesan los nombres de los responsables.
Por la tarde, la sobrina del coronel Slade entrega a Charlie las instrucciones necesarias y parte con su familia. Pero ni bien se quedan solos, el coronel cambia los planes y ordena al muchacho que le ayude a preparar las valijas, ya que viajaran el fin de semana a Nueva York. Después de varias negativas, Charlie decide acompañarlo.
Ya en el avión, el coronel introduce su primer inventario de placeres; hablando de las piernas de las mujeres, dice: “...y lo que guardan es el pasaporte al cielo... Muy en segundo lugar está una Ferrari”, para finalizar con esta sentencia: "Tu educación ha comenzado".
Hospedados en el Waldorf Astoria salen a cenar al Oak Room, donde el coronel informa a Charlie las razones que lo llevaron a Nueva York: “Te traje para que me ayudes en el plan... es una gira de deleites: hospedarse en un hotel de lujo, comer en un buen restaurante con buen vino, visitar a mi hermano... -la familia es importante. Y luego hacer el amor con una mujer increíble... al final me acostaré en la cama y me volaré los sesos”. Charlie se ve conmocionado y a la vez paralizado por la revelación.
Al día siguiente van a cenar a casa del hermano de Frank y su familia. Pero son recibidos de una manera apenas cortés y nadie parece contento por la visita. Ya en la mesa y durante la cena de Acción de Gracias las cosas empeoraron. Los comentarios del coronel generan una obvia incomodidad, hasta que uno de sus sobrinos termina relatando el accidente en el que el coronel Slade quedó ciego mientras hacía malabarismos con granadas. Después de una violenta escena entre el coronel y su sobrino, los invitados deciden retirarse y Slade se despide con desazón de su hermano y de la vida: “Adiós, Willy. No sirvo para nada y nunca he servido.”
En el hotel, Charlie ve por primera vez al coronel con un arma calibre 45. Le exige que se la entregue, y ante la negativa de Slade, el joven amenaza con dejarlo solo. Pero el coronel le pide que se quede: “Necesito recorrer el campo de batalla un día más. Puedo recorrer NY solo pero necesito a alguien que me marque la dirección”. Por último, el coronel testimonia: “Tú entiendes por qué lo hago; ya no puedo dar batalla, nadie quiere sentarse a cenar conmigo”.
Comparten entonces un trago en un lujoso salón, donde el coronel invita a bailar tango a una hermosa joven, hallando la ocasión para un nuevo comentario: “En el tango uno puede equivocarse. No es como en la vida. Eso es lo maravilloso. Si uno se enreda o se equivoca, sigue bailando”.
Ante los ojos azorados de Charlie, los planes de Slade siguen adelante y éste termina el día contratando una prostituta y acostándose con ella. El coronel ciego afirma entonces: “es una bellísima mujer”.
Al mediodía siguiente, Charlie encuentra al coronel recostado en la cama y sumido en una profunda tristeza. Lo incentiva entonces a dar un paseo, ante lo cual Slade parece emocionarse, para finalmente preguntar ¿en qué?. Terminan entonces en una agencia de autos donde el coronel consigue con distintos artilugios sacar una magnífica cupé “para probarla”. Es así como termina manejando una Ferrari por las calles de un suburbio de Nueva York. A toda velocidad. Cuando finalmente los detiene un policía, el coronel termina engañándolo, ocultándole su condición de ciego. Pero después de la aparente hazaña, se pone muy triste y reconoce que ya no volverá a manejar nunca más. Al salir de la agencia intenta cruzar Park Avenue arriesgando su vida ante las frenadas y maniobras de los conductores. El improvisado lazarillo acude en su ayuda y lo encuentra totalmente desorientado, cayéndose y pidiendo orinar en ese mismo lugar.
Cuando regresan al hotel, se prepara el desenlace. El Coronel manda a Charlie a comprar aspirinas y cigarrillos. Pero el joven vuelve sobre sus pasos y se encuentra con una escena pavorosa: el coronel, vestido en su traje militar, con la pistola 45 en sus manos, preparado para el fin. Después de una violenta discusión, el coronel termina apuntando al joven, diciéndole: “te voy a matar a ti también ¿de qué te sirve la vida, si tu amigo va a cantar y después serás un mediocre hombre americano?”, en referencia a la decisión que deberá tomar Charlie respecto de su conflicto escolar. Continúan los forcejeos y es allí cuando el coronel le dice que no sabe si adoptarlo o dispararle.
Slade desiste entonces de su intención de suicidarse, y emprenden el largo regreso en limousine.
Charlie llega justo a tiempo para la asamblea en la que se dirimirá su destino académico. Iniciada la sesión, y para sorpresa del joven, el coronel hace su ingreso a la sala, sentándose a su lado.
Charlie se debate en una encrucijada: puede delatar a sus compañeros y obtener fácilmente un ingreso a la universidad, o protegerlos y ser expulsado del colegio. Opta por seguir sus principios, poniendo así en peligro su futuro. Es entonces cuando el encendido y oportuno discurso del coronel Slade inclina la asamblea a favor del joven, permitiendo que se haga justicia.
A la salida, se ha transformado en un referente y una profesora se acerca para saludarlo y declararle su admiración.
Cuando Charlie devuelve al coronel a su casa, éste se encuentra con sus sobrinitos a los que ahora trata con una dulzura desconocida.
El acto y la responsabilidad
Un acto singular supone un antes y un después en la historia de un sujeto. El advenimiento de la existencia allí donde sólo había lugar para una mera subsistencia.
El via crucis del coronel Frank Slade resulta un excelente ejemplo de este movimiento. El acto ético no consiste en algo que se da de una vez y para siempre, sino en un desafío que permanece siempre abierto. A lo largo de la historia pueden reconocerse pequeños acontecimientos que ilustran esta dimensión del sujeto.
En el inicio, el coronel aparece como un hombre altamente agresivo. Si bien su sobrina lo presenta como alguien que en el fondo es una dulzura, ello no resulta muy convincente.
Y efectivamente, el desarrollo de los hechos lo muestra como fuertemente pragmático: sólo es amable con las personas de quienes desea obtener algo, recurriendo más de una vez a sobornos con dinero o propinas muy generosas. Su agresividad aparece ligada al autoritarismo de su personalidad militar, apelando más de una vez a su rango de coronel para infundir respeto o temor.
Esta dimensión moral de Slade resulta contrapuesta con la de Charlie, un joven educado, amable, tímido, y con fuertes convicciones humanistas.
El plan de suicidarse es otra evidencia del egoísmo del coronel. Pero Charlie termina convenciéndolo de no hacerlo. Una lectura literal del film podría agotarse en la historia de dos morales en pugna, en la que una termina imponiéndose sobre la otra. Pero el Coronel podría haber engañado a Charlie y suicidarse de todos modos. Sin embargo no lo hace. Sostendremos que no se trata de un convencimiento moral.
Tampoco estamos ante un mero hedonismo. Bailar tango, acostarse con una hermosa mujer y manejar una Ferrari, son sin duda placeres vitales. Pero ¿fue esta gira de placeres lo que verdaderamente lo sustrajo del suicidio?
Conjeturaremos que la Ferrari, el sexo y el tango resultan pretextos para iniciar una relación con Charlie. Es el vínculo con el joven lo que abre un nuevo horizonte en la vida del coronel Slade. Por eso cuando desiste de su intento de suicidio le dice: “Charlie, ¿cómo vas a sobrevivir sin mí en este mundo?”
También la escena de la asamblea podría ser leída en términos de valores en pugna. La lucha entre la moral del director de la institución y la que enuncia el coronel en su discurso. Pero se trataría nuevamente de una lectura limitada.
La responsabilidad del coronel Slade se juega en una dimensión completamente diferente. Más allá de toda moral.
En un primer tiempo tenemos al coronel y su plan inicial: hospedarse en un hotel de lujo, comer en un buen restaurante, con buen vino, hacer el amor con una mujer increíble y luego volarse los sesos.
Un segundo tiempo en el que Slade recibe los primeros indicios de que algo no estaba saliendo de acuerdo a sus intenciones iniciales. Especialmente durante el intento de suicidio, que finaliza con una pregunta conmovedora y crucial del coronel “Ahora qué hago, Charlie?” Hay lágrimas en los ojos de ambos y es el propio Slade quién guarda la pistola, ya que un oficial jamás entrega su arma.
Destino y azar se ven conmovidos frente al curso de los acontecimientos. El sujeto se va abriendo paso entre ellos. La demanda al otro es permanente: “Charlie, hijo, quédate un día mas”; “Charlie, ayúdame con...”; “Charlie, muchacho, escúchame...”. Pero la redundancia nos conduce a otra escena: la del deseo no sabido del coronel Slade. My son, my boy, kid nos ponen sobre la pista de la paternidad.
En el plano legal se habla de padres o tutores. No se trata del padre biológico sino de su representación. Cuando en la asamblea final el coronel anuncia que viene en representación de los padres de Charlie, in loco parentis, anuncia un deseo que sin duda lo trasciende.
Por eso, en un tercer tiempo, emerge un sujeto diferente al que inauguró el film.
Cuando sale de la Asamblea, puede escuchar por primera vez la voz de una mujer que se interesa en él más allá del dinero y la compasión. Y el coronel que nada ve, tiene de pronto sus ojos abiertos a un porvenir diferente.
Un hijo, una mujer, ya hacen una familia. Este hombre, que solo podía vincularse con sus parientes desde el odio o la compasión, encuentra la ocasión de hacer algo con su fantasma familiar. Cuando regresa a casa y va dejando de ser un ogro para sus propios sobrinos, el sujeto ha ido más allá de su horizonte moral. Se trata del perfume de mujer, de la fragancia inédita del deseo.

ANALISIS DEL FILM PERFUME DE MUJER
El trabajo girarà en torno al Teniente Coronel Frank Slade (Al Pacino), donde intentaremos visualizar la responsabilidad subjetiva de su personaje en la trama de la película Perfume de mujer a partir de lo que nos propone la autora del articulo Loco parients. Se nos hace necesario para analizar la responsabilidad desplegar un circuito de tres tiempos, y a partir de allí conformar una hipótesis clínica que los enlace.
El circuito de la responsabilidad se nos presenta de modo lineal, donde los tiempos que se establecen son lógicos, y esta compuesto por un tiempo 1 en donde hay una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que se encuentra el sujeto y es el tiempo de certezas, lugar donde la acción tiene un determinado objetivo, este es un tiempo en donde el universo particular se mantiene en las certidumbres del yo.
En un primer tiempo tenemos al coronel con un plan organizado, sabe cuales son las acciones que realizara antes de quitarse la vida, comer en un restaurante majestuoso, alojarse en el mejor hotel disponible, y hacer el amor con una mujer bellísima para luego volarse los sesos.
Slade sabe lo que quiere, será darse ciertos gustos antes de morir, esta decidido a suicidarse.
En este primer momento se presenta un coronel Slade ermitaño y hostil, tratando a todas las personas que lo rodean como subalternos, y convocando su rango militar cada vez que quisiera imponer respeto o temor. Solo era amable con las personas de las que podía obtener algún provecho. Su modo de relacionarse con el mundo era totalmente opuesto a la de Charlie que se nos presenta tímido, educado, amable y con intensos principios humanistas.
Luego de concluir con casi todos los pasos planificados solo faltaba terminar con su vida, el coronel manda a Charlie a comprar, se viste de gala, enfunda su arma, se hallaba decidido a consumar el acto de suicidio, pero llega Charlie y lo enfrenta, motivo por el cual el coronel abandona la idea de matarse. ¿Que es lo que se produce allí, que provoca un cambio de idea en Slade?
Un segundo tiempo que confronta al primero, que lo sobreimprime, que lo destituye, sin borrarlo, en donde algo esta “señalando un exceso en lo acontecido”, tiempo en el cual aquel universo particular que era soportado en las certidumbres yoicas se quiebra emergiendo como posibilidad una pregunta acerca de cual es la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo.
Este segundo tiempo del circuito podemos advertirlo en el momento en que el coronel intenta suicidarse, enfrentándose con Charlie, le pide una razón para seguir viviendo “¿que hago Charlie…?”, en la misma discusión le dice “…me partes el corazón hijo, me he pasado la vida oponiéndome ha todos y a todo por que así me sentía importante. Tu lo haces por tus principios, eres integro Charlie…no se si disparate o adoptarte, ¿quieres que te adopte?...”
Algo cambio en la posición del coronel, su discurso cae, su universo particular se fractura, se produce una interpelación que esta obligado a responder, “¿que hago Charlie?”, “¿no se si dispararte o adoptarte?”
Aquí aparece la hipótesis clínica que plantea la autora del articulo, que en laza el segundo tiempo con el primero, que explica porque el coronel cambia de idea, de posición, que nos da a conocer que es lo que hizo temblar su universo particular, para luego reimprimirlo, es este vinculo inesperado desde la personalidad conciente de Slade, es este vinculo que le abre al coronel un nuevo horizonte en su vida
Es te vinculo que se genera entre el coronel y el estudiante que no estaba estipulado en sus planes, relación que se va manifestando desde el primer día en que ingresa Charlie a trabajar como acompañante de Slade, “hijo ayúdame con…” en el vuelo mismo a Nueva York comenta “…tu educación ha comenzado…” “Charlie, hijo, quédate un día mas”; “Charlie, ayúdame con...”; “Charlie, muchacho, escúchame...”. “¿como sobrevivirás sin mi en este mundo hijo…?”
Este modo de dirigirse al muchacho nos señala el camino hacia el campo de los deseos o del deseo no sabido del coronel Slade. My son, my boy, kid , indicadores que nos revelan algo de la paternalidad.
En el caso del coronel es responsable de su deseo, por lo tanto culpable del mismo, culpa que lo ob- liga a responder. El coronel había planeado todos los pasos antes de matarse, se daría todos los gusto que un hombre se pueda dar y cuando ya no quede mas nada por hacer, ¿para que seguir viviendo?, pero en este segundo tiempo hay algo que lo conmueve, no se suicida, algo pulsa para seguir viviendo, no se ha dado todos los placeres que en la vida, uno se pude dar, algo falta, aun es un sujeto deseante, un sujeto castrado, un sujeto incompleto. “¿que hago Charlie?”, “¿no se si dispararte o adoptarte?” ¿Desea seguir viviendo, o tener algo o alguien por quien vivir?, ¿quizás un hijo? ¿El deseo de ser padre lo sustrae del suicidio?. Aparece la interpelación, a la cual no se puede huir, exige una respuesta,
La responsabilidad subjetiva, como tiempo tres, convoca al sujeto no autónomo, sujeto del inconciente, situaciones donde parecería que el sujeto no es dueño de su voluntad e intención., pero es responsable de su deseo inconciente y no hay deseo sin culpa. El sentimiento de culpa se diluye con la emergencia del sujeto, y es ese acto, una respuesta de dimensión ética
En el tercer tiempo, el de la respuesta, el tiempo dos sobreimprime el tiempo uno, resignificandolo y creando este nuevo y tercer tiempo del circuito de la responsabilidad.
Es aquí donde aparece el efecto sujeto como respuesta a la interpelación, “otro nombre del sujeto”,
Este tiempo lo podemos ubicar en el momento en que se realiza la asamblea para Charlie, el coronel se presenta ante el jurado como representante del padre del joven, y de este modo nos revela un deseo que lo trasciende. En este tercer tiempo implica que el sujeto tome una posición en relación a lo universal, inscribiendo un acto que produce al sujeto deseante, al sujeto castrado, es aquí donde se verifica la responsabilidad subjetiva.
Slade responde a la interpelación implicándose, (no la niega, ni la proyecta, ni la intelectualiza, ni conforma un síntoma), emerge un sujeto nuevo, ocupando en la asamblea el lugar de un padre, defendiendo con fervor los principios honorables de un hijo.
“Destino y azar se ven conmovidos frente al curso de los acontecimiento” expresa la autora del articulo in loco parentis.
Destino y azar que llevaron justo a Charlie, (un estudiante con beca por excelencia, con un padrastro con el que no se llevaba, educado amable, con principios humanista fuertes) acudir al trabajo de un fin de semana acompañando a un no vidente, es cosa del destino que sea justo este joven quien llega al coronel con un lugar vació a su lado en la asamblea y dispuesto a que alguien lo ocupe.
Es en este tercer tiempo que Slade como un sujeto diferente al del comienzo se sitúa en el asiento junto al joven como un padre.
Cuando la reunión finaliza, al salir de la preparatoria lo alcanza una profesora que se halla interesado en él más allá de la compasión, y le pide una cita. Un hijo y una mujer conforman una familia. Slade discierne en el horizonte un futuro distinto. Esta persona que se relacionaba con sus familiares desde el odio o la compasión, encuentra la oportunidad para hacer algo con su fantasma familiar, y regresa a casa feliz pidiéndoles a sus propios sobrinitos una conciliación. “El sujeto ha ido más allá de su horizonte moral, se trata del perfume de mujer, de la fragancia inédita del deseo”

A partir de aquí realizaremos una comparación conceptual entre el caso de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paúl Sartre) y nuestro caso en Perfume de mujer. Comenzaremos con el circuito de la responsabilidad, para luego entrelazar otros conceptos destacados de la materia.
En un primer tiempo ubicamos a Ibbieta frente su última oportunidad de hablar con los falangistas, que le habrían dado a elegir entre delatar a Gris, el líder de la revolución, o morir.
Primer momento del circuito, es el de la absoluta confianza en si mismo, se realiza una acción en coherencia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso. Entonces es desde aquí que Ibbieta responde con una broma frente al pedido de los falangista, y dice que Gris esta en el cementerio.
En el caso del coronel Slade hallamos el tiempo uno, en el plan de darse unos últimos placeres y para cuando no quede nada por hacer, finalizar con su vida. Pero es en este momento que se va generando un vínculo inesperado con el joven Charlie.
El tiempo dos que es el que interpela al sujeto, que exige una respuesta, momento en que se quiebra el universo particular soportado por las certidumbres yoicas y el primer tiempo se resignifica.
En el caso de Ibbieta, es cuando le informan que lo agarraron a Gris, momento de vacilación y de se disipa la confianza. Esta novedad lo obliga a releer el primer momento, el pensó que les mentía que les hacia una broma, pero esta se torno en verdad.
En nuestro caso el segundo momento se despliega en el intento de suicidio del coronel, se enfrenta a Charlie, planteándole que estar en tinieblas no es vida, que le de una razón para vivir, le pregunta que hacer, y aparece una pregunta que se realiza así mismo, no sabe si matar a Charlie o adoptarlo, situación que resignifica la primera escena, decide no suicidarse, aparece en el horizonte un nuevo destino. Charlie le contesta a sus preguntas haga como en el tango, si se enreda, siga bailando. El muchacho aprendió algo de lo que él le había trasmitido, como un hijo aprende de su padre.
El primer momento se resignifica, dejara de ser el tiempo en que el coronel esta decidido a morir porque no le queda nada por vivir y pasara, a ser releído como excusas para acercarse al joven.
El tiempo tres es el tiempo de la respuesta a al interpelación, en el caso de Ibbieta es el de la risa y el llanto, asombrado por lo que había pasado.
En el caso del coronel, el tercer tiempo lo ubicamos cuando ocupa el lugar del padre al lado del joven en la corte escolar, es un sujeto posicionado desde otro lugar, para mirar su porvenir.
La responsabilidad subjetiva es esa relación ética del sujeto al deseo.
En el caso del coronel es responsable y responde a la interpelación, ocupando un lugar diferente para ver su futuro, ocupando el lugar vacío al lado de Charlie en la asamblea, allí sentado es un sujeto distinto al que conocimos en las primeras escenas.
Parecería que en el caso de Ibbieta es todo obra del azar o del destino, esta coincidencia entre la respuesta el cementerio, y la pelea de Gris con su primo que lo obliga a cambiar de refugio. Ibbieta es responsable, pero no es juidiciable, porque no delato a Gris concientemente, pero si por haber hablado es responsable. Según Freud “cuando el sujeto le miente a la realidad, le dice la verdad a su deseo”. Este tercer tiempo es donde el sujeto se enfrenta con su deseo, se trata de la soledad del sujeto frente a su acto. Podemos decir entonces que Ibbieta es responsable del deseo de seguir viviendo, por lo tanto culpable del mismo, ya que este deseo le es propio, es su producto como sujeto deseante.

Bibliografía
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NOTAS

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