Inicio > Acceso Docentes > Curso de Verano 2011 > ¿Quien quiere ser millonario? >

por 

Película: Slumdog Millionaire
(Titulada en nuestro país como: ¿Quién quiere ser millonario? )
Dirección: Danny Boyle

¿Quién quiere ser millonario o la verdadera América?

Tantos corazones planeando entorno de generalidades, el más noble por el contrario, se consagra a lo único.
Goethe

La película inicia interrogando al espectador:
Jamal Malik está a 1 pregunta de ganar 20 millones de rupias. ¿Cómo lo hizo?
A- Trampa.
B- Suerte.
C- Es un genio.
D- Está escrito.

La siguiente escena lo encuentra al protagonista, Jamal, siendo golpeado en un interrogatorio ya que es acusado de fraude por haber respondido correctamente una serie de preguntas como participante de un programa televisivo que premia al ganador con muchísimo dinero. La película transcurre en dos momentos: durante todo el programa en el que Jamal participa y mientras es castigado e interrogado por un supuesto fraude. Cada pregunta que recibe lo remite a experiencias particulares de su vida. De tal modo que iremos al pasado y volveremos al presente continuamente durante estas líneas también. Las primeras imágenes nos muestran al conductor del programa humillando al protagonista a través de comentarios despectivos por su condición social. La desagradable situación transcurre una y otra vez con la complicidad de toda la tribuna presente en el programa que acompaña los comentarios con risas prolongadas. Aclaradas algunas cuestiones técnicas de la película y el inicio de la misma iniciaré el propósito de aislar y poner en relación algunos eventos de la vida de Jamal que nos permitirán ubicar algo de la singularidad que puso en movimiento su existencia.
Niñez
Jamal es un chico pobre de la numerosa ciudad de Bombay. Vive en asentamientos junto a su hermano y madre. Del padre nada sabremos. Satisfacer necesidades básicas no parece sencillo en aquel contexto de vida pero en compañía de su hermano y algunos amigos se la rebusca para que el día tenga vivencias agradables.
“Si no fuera por Rama y Alá todavía tendría una madre”. En medio del interrogatorio policial nos enteramos de la pérdida que tuvo Jamal siendo muy pequeño en medio de un enfrentamiento entre personas de distintas religiones. Su madre muere en uno de esos ataques a la vez que su casa queda destruída. En la siguiente escena encontramos a Jamal y a Salim, su hermano, protegidos de la lluvia en un lugar precario. En ese instante aparece a metros de ellos, bajo el agua, una niña que los observa tímidamente.”Déjala entrar, podría ser el tercer mosquetero”, le dice Jamal a su hermano. A lo que responde que él es el mayor y que ella no entrará y agrega: “Ni siquiera sabemos cómo se llama el tercer mosquetero”. Inmediatamente se duermen y Jamal tiene una pesadilla en la que observa las últimas imágenes de su madre con vida. Se despierta exaltado, observa que la niña sigue afuera bajo la lluvia y la invita a entrar. Gritándole. Es una escena importante. Frente a la enorme necesidad que tenía la niña por salir de la tormenta, Jamal parece aún más necesitado de que ella se acerque. No obstante, estamos en la lógica de la Necesidad y el Azar.
Pero avancemos un poco más. Los tres niños caen víctimas de una agrupación ilegal que explota a chicos y chicas. Es una redundancia aclarar que son menores de edad. En este momento se observa a Jamal mucho más cercano a su amiga Latika, la pequeña niña o el tercer mosquetero, -en palabras de Jamal a su hermano en aquel encuentro azaroso-. Salim parece identificarse en este momento con los adultos de esta agrupación y ejerce control sobre todos los niños y niñas, siendo muy útil a los fines de los criminales. En una escena cargada de tensión los tres logran escaparse y mientras corren por las calles de Bombay encuentran la estación de trenes. Perseguidos por los explotadores Jamal y Salim aventajan en velocidad a Latika, quien no logra subir al tren y escapar junto con los hermanos. Ella es atrapada nuevamente por la banda de criminales. “Tenemos que volver”, grita Jamal a su hermano quien le responde que no se preocupe por ella que estará bien, que de haberse quedado lo habrían lastimado.

Adolescencia temprana
El programa avanza con acertadas respuestas de Jamal. Hay una especie de exageración al grotesco de la suerte de Jamal, quien logra responder todas las preguntas por vivencias particulares que tuvo. Pero ya veremos como el camino del protagonista nada tendrá que ver con esto.
Ahora bien, Jamal ya es un chico de aproximadamente 15 años. Se gana la vida como guía de turista improvisado cuando encuentra algún viajero dispuesto a creer sus historias. Así fue como mostrando un suburbio de La India a un matrimonio, al regresar al lugar dónde estos habían dejado su auto, lo encuentran destruído. Mientras un hombre golpea a Jamal por lo sucedido haciéndolo responsable, él desde el piso mira al matrimonio y les dice: “¿Querían ver un poco de la verdadera India? Aquí está”. Mientras el marido sostiene al hombre que golpeó a Jamal, la mujer le dice: “Bueno, aquí tienes un poco de la verdadera América pequeño”. Indicándole a su marido que le diera dinero.
Jamal, es constantemente nombrado como el necesitado de dinero. Lo observamos a lo largo de toda la película, de su vida hasta el momento. El programa en el que participa se presenta como la posibilidad de salvación para su desdichada vida de trabajador pobre. La sociedad que genera sus propios marginados, los supuestamente “sin retorno”, generosa y perversa se ocupa de mostrarle al mundo que ofrece espacios de “salvataje”, de reincorporación a la rueda del consumo: “¿Quieres ser millonario, si, aún tú, que nada eres? Pero la verdadera América estará en otro lado para Jamal.
Hasta aquí seguimos en el orden de la Necesidad y el Azar, pero en el espacio que irrumpe entre estas puede surgir la responsabilidad. Jamal comienza una investigación para dar con el lugar donde se encuentra Latika. Hay en él un deseo de hallarla. Una deuda no saldada desde que la abandonó en aquella estación. Pero esa deuda nada tiene que ver con el pretexto de una cierta traición cometida a su amiga. Lo que estaría dentro del orden moral y el eje particular. Mucho tiempo pasó y él es más grande. Aún desea saber cuál es el nombre de su mosquetero (a) que nada tiene que ver con Latika y aún se trata de ella. “Me voy a Chowpatty”, le dice Jamal a Salim, quien responde: “Hay muchas conchas en Bombay para Salim. Deberías ir a las jaulas el sábado por la noche en vez de buscar el fantasma de tu amor perdido”. Lo que Salim desconoce, es que hay fantasmas que nos seguirán a todos lados hasta que decidamos enfrentarlos. Podrá haber muchas conchas, pero finalmente, en algún momento deberás encarar tu soledad y allí estarán esperándote espect(r)antes.
“Me voy a Chowpatty”, afirma Jamal.
Ya en las calles de Chowpatty, Jamal se encuentra con un viejo compañero de la red mafiosa en la que había sido explotado. Este chico aún sigue trabajando para la agrupación y mantienen una charla en plena actividad: “Tú te salvaste amigo. Yo no tuve tanta suerte. Esa es la única diferencia”. Jamal responde que está buscando a Latika, casi introduciendo su verdadera diferencia.
La escena que sigue nos envuelve en un clima especial. Luego de ser rescatada perteneciendo a una red de trata (la misma que la hacía trabajar en las calles), Latika y Jamal están recostados sobre un colchón. Ella mueve sus manos formando figuras con las sombras en la pared. Jamal la observa silencioso. Casi una demostración barthesiana de que el lenguaje es nuestro cuerpo, y que cuando hacemos el amor, se frotan las palabras:
- “Volviste por mi”. “Pensé que te habías olvidado”.
- “Nunca te olvidé, ni por un momento. Sabía que te encontraría al fin. Es nuestro destino”.
Latika responde: “¿Destino? Gracias”.

El contexto difícil en el que viven los alejará nuevamente. En medio de una borrachera de Salim, este echará a Jamal de la casa apuntándole con un arma para quedarse con Latika. Terminarán alejándose de Jamal por un tiempo.

Adultez
Creo que el director rescata lo más esencial del ser humano. Es una historia que se aborda desde un plano meramente existencial.
Jamal, el protagonista de la historia, que va ganándose al espectador pregunta tras pregunta, lo mismo que decir dolor tras dolor, genera emoción y asombro; igual que un mago al sacar un conejo de la nada. Jamal, con su inocencia activa parece jamás ceder frente a determinaciones de un destino trágico. Aún en tiempos de control mediático, aún cuando las generalidades del ser humano pretenden erigirse como la única verdad cercana a la realidad. Jamal muestra que algo del ser humano sigue y seguirá siendo inatrapable. No es el dinero ni la posibilidad de ser un miembro aceptado en la sociedad de consumo lo que lo mueve, tampoco desea ser famoso. No son los caminos de salvación ofrecidos por la sociedad lo que hace caminar a Jamal. Es la condición de su espíritu, es la propia subjetividad que grita desde lo más profundo y no puede pronunciarse, es el amor por su chica lo que lo rescata de la agonía.
En tiempos donde la imagen en el espejo no refleja, donde las estéticas se proyectan hacia la nada- técnicas y valores posmodernos-, en tiempos dónde la ciencia positivista se pretende del lado de las generalidades humanas, que no son más que el resto animal que no hemos perdido; aquello que era un sin retorno, retorna desde la insistencia. Y si algo insiste es porque otra cosa resiste.

Jamal ya es mayor de edad. Encontrará a su hermano a quién le exigirá la ubicación de Latika. Salim ahora es la “mano derecha” del líder de una banda mafiosa de Bombay. Salim sabiendo que Latika ahora es la mujer del líder criminal, le dice a Jamal que se olvide de ella. En un descuido de Salim, este terminará llevando a su hermano, quien lo seguía a escondidas, hasta la casa donde se encuentra Latika. En medio de un nuevo encuentro entre Latika y Jamal, él observa que ella mira el programa de preguntas por televisión y le dice: “¿Por qué todos aman este programa?” Ella responde que es una manera de escapar, huir hacia otra vida. Nuevamente la “verdadera América” se cruza por Azar en el camino de Jamal. Azar y Necesidad. Y allí mismo aparecerá el sujeto que no cede ante su deseo. Para salvar su vida, Jamal debe irse de la casa y le dice que la esperará todos los días en la estación hasta que ella decida ir. Nueva frustración y van. Cuando ella finamente se acerca es capturada nuevamente.

Final
Nos encontramos ya en el final de la película. Bajo circunstancias que no vienen al caso en nuestra hipótesis clínica de la responsabilidad subjetiva de Jamal, Latika se escapa y lo espera hasta la finalización del juego. En este final, aparentemente repleto de determinaciones y destinos escritos se cruzarán casi todos los puntos relevantes de este análisis: Necesidad, Azar, Responsabilidad.
Latika aparece en la vida de Jamal azarosamente. Se acerca al refugio por Necesidad. Pero hasta ese momento y tiempo después también, la vida de Jamal era sólo sobrevivencia. Es la deuda que él siente, como culpa sintomática, la que finalmente resignifica un tiempo 1: el que definimos como sobrevivencia. Pero esta deuda no clausura al sujeto. No lo encierra en los márgenes de la deuda conciente. Por necesidad suya, Jamal le pide a Latika que se acerque al refugio luego de despertar angustiado por haber soñado con las imágenes de su madre muriendo. Y es en el atravesamiento simbólico del duelo por su madre en el que situamos el eje Universal-singular de Jamal, la responsabilidad subjetiva y la singularidad en situación. Cuando Jamal se ve forzado a separarse de Latika en la persecución de la banda, aparece una deuda allí en la conciencia, una falta simbólica resignificada en el inconciente. Es por esta elección subjetiva de amor que Jamal camina y deja de sobrevivir.
La última pregunta del juego premia con 20 millones de rupias. Una fortuna. Jamal está listo para dejarse interrogar nuevamente. Y como no podía ser de otra manera la pregunta es por el tercer mosquetero: Están Athos y Porthos. ¿Quién es el tercero? Por supuesto que sabe la respuesta. Aramis, como decir destino: como decir Latika cuando es interrogado por su propia existencia por una deuda conciente y la posterior aceptación de una falta simbólica.
Jamal Malik está a 1 pregunta de ganar 20 millones de rupias. ¿Cómo lo hizo?
La película finaliza con la respuesta a la pregunta del inicio:
D-Está escrito.

Casi una ironía. “Jamal, todo está escrito”, le dijo el interlocutor de sus preguntas en aquella escena del baño. Y es factible que así sea. Salvo que nos animemos a tomar la pluma, dar vuelta la hoja y comencemos a escribir nuestra propia historia. Nuestra verdadera América, no la de otros.
Quebrar el destino es el sueño de los héroes, escribió Bioy Casares.

Bibliografía utilizada:

- Fariña y Gutiérrez, (2000) Ética y Cine. Eudeba, Bs.As.
- Fariña, (2010) Ética, Un horizonte en quiebra. Eudeba. Bs.As.
-Salomone, Domínguez (2009) Clínica y deontología. Letra viva. Bs. As.
-Barthes, R. (1999) Fragmentos de un discurso amoroso. SXXI Editores. España.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: