por 

“PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS”

SEGUNDO PARCIAL DOMICILIARIO

PROF. TITULAR REGULAR:
Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Docente: Lic. Eduardo Laso
Comisión: 8

Alumna: Doublier, Cecilia. I.
DNI: 30.383.343
Mail: doublier_cecilia@yahoo.com.ar

2º cuatrimestre del 2009

“Tratame bien”

Miércoles 22:45 hs
Año: 2009
Canal 13

La historia trata de un matrimonio (Sofía y José) que concurre a terapia a causa de diversos conflictos en la pareja. Además, ambos tienen su terapeuta con quien se analizan individualmente.
En la terapia individual, Sofía le cuenta a su psicóloga que durante una separación que tuvo, hace muchos años atrás, con su marido (José), se reencontró con un ex novio de la adolescencia (Carlos), con quien mantuvo relaciones sexuales casuales. Al cabo de un tiempo, Sofía se reconcilió con José y se enteró que estaba embarazada, pero como tenía dudas respecto de la paternidad de su hijo y frente al temor de perder nuevamente a José, decidió seguir adelante con su matrimonio (ocultándole a José que durante la separación ella mantuvo relaciones con Carlos), y no hacer ninguna averiguación respecto de quién era el verdadero padre de su hijo (Damián).
Luego de 18 años, Sofía se encuentra con Carlos en una fiesta que organizaban sus compañeros de la secundaria. Ante esta situación vuelven a surgir las dudas respecto de la paternidad de su hijo (Damián, quien ya tiene 18 años). En consecuencia, Sofía lleva esta situación a terapia, y a partir de ese momento decide enfrentarse con Carlos y contarle su terrible duda. Es por ello que le pide que se haga un ADN, el cual da positivo (lo que indica que Carlos es el verdadero padre de Damián). Al cabo de unos meses, Sofía decide confesarles la verdad a su marido y a su hijo.

A partir de este fragmento, realizaré una breve descripción del circuito de la responsabilidad, para luego hacer una mención puntual sobre la ubicación de cada uno de los tiempos lógicos en el relato.
El circuito de la responsabilidad está compuesto por: un tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada, la cual se ve confrontada en un tiempo 2 con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido otrora (de allí su linealidad). Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían.
Asimismo, cabe agregar que, entre el tiempo 1 y el tiempo 2 existe un lazo asociativo al que llamamos hipótesis clínica, que vía retroactiva le otorgará un sentido a la acción inicial del sujeto, resignificándola.
Finalmente será necesario un tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal, inscribiendo un acto que produzca un S.
Es decir, que “el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo”. Resignificación que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias, de allí la potencialidad de un tiempo 3: el de la responsabilidad .

Dicho ésto, pasaré a ubicar, en la historia anteriormente relatada, los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad

Tiempo 1: Durante un impasse en su matrimonio, Sofía mantiene relaciones sexuales casuales con Carlos, su ex novio.
En este primer momento, el sujeto realiza una acción que, se supone, se agota en los fines para los que fue concebida. Aquí las motivaciones inconscientes se expresan más allá de la voluntad e intención del yo. Esto es, seguramente Sofía nunca imaginó la trascendencia que tendrían sus acciones en el futuro, ni tuvo la intención (conciente) de quedar embarazada. Sin embargo, aquellos simples encuentros con Carlos trajeron consigo “consecuencias indeseadas” para la protagonista, las cuales serian resignificadas posteriormente.

Tiempo 2: Al reencontrarse con Carlos, después de 18 años, Sofía se pregunta por la verdadera paternidad de su hijo (Damián), enfrentándose de esta forma con su propio desconocimiento . Aquí aparecen sentimientos de angustia, incertidumbre y culpa.
En este sentido María Elena Domínguez plantea que, este cortocircuito pone de manifiesto el quiebre del universal particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva. Es el plano de la existencia yoica que se ve atravesado por el deseo. Deseo que, indomesticable, no se deja atrapar por el significante: es entre significantes .

A partir de lo dicho anteriormente, podría pensarse que hasta este momento Sofía se “esforzó” por negar la realidad, por no preguntarse, ni averiguar quién era el padre de Damián, en base a su deseo de no atentar contra la familia que ella deseaba tener y de no perder nuevamente a José. Sin embargo, este inesperado reencuentro con Carlos produce un quiebre en la aparente seguridad de la protagonista y es justamente aquí donde se instala la duda, donde Sofía se enfrenta con su no saber, con su propio desconocimiento.
Demás esta decir que no es casual que la duda se instale recién después de 18 años y justo después del reencuentro con Carlos. En este momento surgen sentimientos de angustia y culpa que le indican a Sofía que sus acciones hasta el momento han llegado demasiado lejos y que hay una verdad que insiste en salir a la luz.
Estos sentimientos no hacen más que dar cuenta de la pregunta que se hace el sujeto, sobre aquello que, aunque es vivido como ajeno, le pertenece y perturba su intención conciente confrontándolo a un punto sin sentido. Esa hiancia, ese punto de inconsistencia interpela al sujeto, lo llama a responder .
Es por eso que, frente a la inminencia de los hechos, Sofía se ve obligada a responder y a responsabilizarse por sus actos.

En esta misma línea es pertinente incluir los conceptos de responsabilidad y culpa, ya que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, y a su vez, es esta última la que obliga, retroactivamente en el tiempo 2, al sujeto a responder por aquel acto (cometido en el tiempo 1).
En palabras de Oscar D`Amore , la responsabilidad subjetiva es la culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice: una singularidad que emite un sujeto, del deseo inconsciente que causó la formación.
En este sentido, la interpelación implica ya una deuda por la que hay que responder, es el llamado a responder para volver al surco de lo moral, en este caso la respuesta es particular. No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética.
Por ultimo, Oscar D’ Amore agrega; la culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, incluso con la cautividad del cuerpo.

Hipótesis Clínica: Podría pensarse que el hijo esperado por “ambos” (Sofía y José) serviría para unir más a la pareja, sería un proyecto en común. Es por ello que, frente al peligro de una nueva separación a causa de este embarazo (no deseado), Sofía decide negar la realidad, no hacer averiguaciones al respecto y “suponer”, en base al propio deseo, que el hijo es de José y no de Carlos.

Tiempo 3: Sofía se hace responsable de sus actos y decide enfrentarse con la realidad. Es decir, que después de 18 años, por primera vez aparece en Sofía una necesidad interna de enterarse de la verdad, de querer saber, de no seguir negando los hechos de su pasado, aunque esto le traiga aparejado serios problemas.
En este momento, Sofía pone en marcha todos sus recursos para conocer la verdad y salir de su ignorancia. Esto es, le confiesa a Carlos la duda que tiene respecto de la paternidad de su hijo, le pide que se haga un análisis de ADN (el cual da positivo), y por último se enfrenta con José y Damián, a quienes les cuenta todo, como un intento de enmendar la situación.
Aquí, siguiendo a Oscar D`Amore, el sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética. Se llama éticas a las singularidades que hacen desfallecer al particular previo.
Como dijimos anteriormente, aquí se produce un efecto sujeto que da respuesta a la interpelación y ello implica un acto ético en el que se produce un sujeto de deseo inconsciente.

Por último, en lo que se refiere a las categorías del azar y necesidad podría decirse que la responsabilidad subjetiva surge en la hiancia que se produce entre ambas. Sin embargo, para que exista responsabilidad subjetiva los hechos no deben darse pura y exclusivamente por necesidad y azar.
Respecto al azar, el mismo hace referencia a aquellas situaciones que están por fuera de los designios humanos, es decir, son contingentes, accidentales y fortuitos y se encuentran por fuera del campo de la necesidad.
Con relación a la necesidad, podría decirse que los hechos/ acontecimientos se rigen por un orden externo que va más allá de la voluntad y capacidad del sujeto de intervenir en dichas situaciones.
En consecuencia, podríamos ubicar, respecto del azar, el hecho de que Sofía haya quedado embarazada de Carlos y no de José (su marido). Y con relación a la necesidad, podría decirse que Sofía estaba en una edad y un periodo fértil, en la cual se daban las condiciones propicias para la gestación de un embarazo.

Bibliografía

 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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