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SEGUNDO
PARCIAL

Psicología Etica y Derechos Humanos

ALUMNA: Silvina López Giacoia
COMISION: 10
LIBRETA : 325758050
AÑO 2009

Un novio para mi mujer

Tenso y la Tana. Casados. La Tana una mujer que no tiene ocupación, prácticamente no sale de su casa. Lo único que hace es actividades dentro de la casa como mirar televisión, cocinarle al marido para esperarlo, y quejarse. Se queja de todo, absolutamente todo, y habla todo el tiempo. Vive de mal humor. El marido, algo cansado de esta situación, comienza a pensar en algún recurso para terminar con esto que ya no puede soportar.
Se podría pensar como un primer tiempo del circuito de la responsabilidad en el film, cuando Tenso anuncia “ME QUIERO SEPARAR”. En diferentes escenas nos informa Tenso de esta “decisión”. Estando en el vestuario con sus compañeros de fútbol un amigo le dice “el matrimonio es un trabajo…” a lo que Tenso agrega “…al que quiero renunciar”. Y en su desesperada visita al “cuervo flores”, un antiguo galán de barrio, famoso por seducir a cuanta mujer caminara por la vida, a quien acude para que lo ayude con algo con lo cual él no se siente capaz de realizar, le comunica “me quiero separar y no puedo por eso vengo a pedirle a usted que tiene amplia experiencia en la seducción que seduzca a mi mujer y no pare hasta que ella se separe de mi”. Este tiempo uno en el cual “se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada (…)” . Esto pertenece a lo particular. Tenso le dice al cuervo flores que acude a él “porque dicen que usted no falla, y es lo que necesito”. El segundo tiempo del circuito de la responsabilidad considero que comienza a perfilarse cuando en la escena del cuervo flores, en uno de los encuentros con Tenso, le dice “hacete la idea que sos un hombre solo”, a lo que Tenso contesta “qué rápido”. Se observa en la cara del protagonista la sorpresa, y en escenas sucesivas comenzará a darse cuenta que no está tan seguro con lo que está haciendo. Es este tiempo dos “(…) que con algún indicador le señala un exceso en lo acontecido otrora (de allí su linealidad). Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletad del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían”. Tenso se sorprende, porque se da cuenta que esto lo afectó de otra manera de la que él esperaba. No se lo ve contento.
En paralelo a los encuentros de la Tana con el cuervo flores, él le consigue un trabajo a su mujer de locutora en una radio, del cual él se hace cargo del sueldo. Y va entonces a suceder que él al verla con una ocupación, más contenta, más mujer, según sus palabras, va a arrepentirse de separarse: “me enamoré como el primer día”, va a decir. Y le comunica al cuervo flores que la Tana es la mujer de su vida, y que “gracias a vos, mi vida dio un vuelco enorme”.
La Tana se entera de la causa de la existencia del cuervo flores, que fue Tenso quien lo “contrató” para que la seduzca, y entonces llora, le entrega el anillo de matrimonio en la mano y le dice “Te salió muy bien. Estás solo. Te separaste.”. Esta escena considero que marca el tiempo dos más claramente.
Es en este tiempo dos del circuito de la responsabilidad donde, “(…) el sujeto se ve interpelado por ciertos elementos disonantes y algo de esa diferencia le pertenece (…)” . Entonces la hipótesis clínica será la encargada de explicar este movimiento por el cual el tiempo dos se sobreimpone al tiempo uno resignificándolo. Busca hallar una explicación al exceso. Pero entonces hay dos caminos: o que sea una explicación que re-ligue los elementos disonantes, es decir fantasmática destinada a obturar la pregunta por la causa, o que sea una hipótesis que ponga en juego la cualidad del eje universal – singular, y su lógica del no-todo. Yo considero que es esta última la que se pone en juego en el film. Y esta hipótesis se posibilita por la toma de distancia de la Tana, porque si Tenso se hubiera dado cuenta que en realidad no quería separarse, como efectivamente se dio cuenta, pero eso “quedaba ahí”, si volvía normalmente a vivir con su mujer, no considero que se hubiera podido producir el segundo tipo de hipótesis clínica. Como su mujer tomó distancia, le dijo que efectivamente estaba solo, que lo había conseguido, hay algo ahí que cambia. Es Tenso quien se ve interpelado, quien tiene que responder. Y allí la posibilidad de que emerja la responsabilidad. Y como va a decir Juan Carlos Mosca, “eso inesperado e impensado que le ha sucedido lo toca de cerca, realmente lo toca. (…) pero todavía falta una segunda vuelta, que recorte la posición del Sujeto. De ese roce, que hace marca, la segunda vuelta plantea qué hacer con esa marca, siendo imposible volver ya al mismo punto, ni simplemente repetirlo.” De allí, de lo que se haga con eso, el tipo de respuesta.
Como dice Lacan “(…) no se trata del problema clásico del error (…) una verdad de otra referencia que aquello, representación o no, cuyo bello orden viene a turbar (…)”.
Responsabilidad. Es responsable de quien se espera una respuesta. Va a decir Oscar D´Amore que “(…) no hay responsabilidad subjetiva sin culpa (…)”. La culpa corresponde a lo particular, y la responsabilidad a lo singular.
La culpa es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva, “(…) es la culpa, lo que ob-liga a responder (…)”. Este tipo de culpa de la que hablamos depende de la operación de INTERPELACIÓN SUBJETIVA. Es esto lo que pone en marcha el circuito de la responsabilidad. Entramos entonces en la zona del deseo inconciente. Como dicen Juan Fariña y Carlos Gutierrez , “(…) la pregunta por la responsabilidad no supone un cuestionamiento a la persona, sino la interpelación al sujeto. Se trata, evidentemente, del deseo inconciente”.
El tiempo dos corresponde a la interpelación subjetiva, que resignifica al tiempo uno y facilita una respuesta a esta interpelación. La interpelación genera retroacción en el circuito, y esta retroacción es la que resignifica el tiempo uno; “(…) es decir que el tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa” La culpa es la que hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder. Es lo que provoca que se sepa culpable, y por eso sabe que eso le pertenece, eso marcado como tiempo uno.
Y entonces Tenso, cuando su esposa le da el anillo de matrimonio en la mano, cuando cree haber logrado lo que quería, cuando efectivamente ahora “está solo”, mira su mano con el anillo de la Tana en la palma, la mira a ella con un rostro de tristeza, y creo que es ahí donde debe responder, creo que es allí donde se ve interpelado, donde se vuelve retroactivamente sobre ese tiempo uno que fue el ME QUIERO SEPARAR, con la posibilidad de hacerse responsable por ello. ¿Qué hago con esto? Tenso le dice por teléfono a su mujer “Pensé que ibas a manejarlo de otra manera. Duele”. La responsabilidad lo alcanza al sujeto, incluso allí donde no tiene conciencia de serlo. La interpelación exige respuesta más allá de donde YO quería responder. Y como respuesta a esta interpelación se abren un montón de posibilidades, dentro de las cuales se encuentra el EFECTO SUJETO. Implica la noción de acto, en la que se produce un sujeto de deseo inconciente, y es por esto que es un acto ético. Como dice Lewkowicz , son éticas las singularidades que hacen desfallecer al particular previo. La singularidad es aquello incalificable según el lenguaje de la situación; “(…) produce una novedad en la inmanencia de la situación”.
La pregunta sería, ¿hay efecto sujeto en Tenso? ¿o qué tipo de respuesta se produce?
Y allí una escena, que creo que abre el tiempo tres, o puede pensarse como inicio de un tiempo tres, con la cual se cierra el film, en la cual se ve el juzgado al cual concurrieron ambos a firmar la sentencia de divorcio. Faltaba un tiempo para que los llamen, entonces se van a un bar cercano a comer algo, hacen un “corte”, y se sientan en mesas separadas, pero la Tana finalmente se acerca a la mesa donde está Tenso, y terminan compartiendo el sándwich. Y se escucha entonces, en el juzgado, una voz que los cita para que se acerquen a firmar “POLSKY – FERRO”, repite, pero no hay respuesta. No hay respuesta para este señor que llama en el juzgado, porque si creo que Tenso está respondiendo, hay una respuesta. Hay un deseo involucrado, un deseo inconciente, sí creo que responde, y responde con su deseo inconciente. Estamos creo en el campo de a responsabilidad subjetiva, donde el sujeto se confronta con algo que perteneciéndole le es ajeno. Freud ubica la responsabilidad en este punto donde el yo no puede dar cuenta, donde el yo se desorienta frente a eso que emerge. Y hay un sujeto como efecto.
Y en una terapia de pareja, que recorre el film relatándonos la historia de estos dos personajes, Tenso y la Tana, es allí donde podría pensarse que termina de jugarse la responsabilidad.
Tenso ha abandonado la posición particular inicial, y se ha producido una singularidad a partir del universal emergente.

BIBLIOGRAFIA

• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Lacan, J.: Del sujeto por fin cuestionado. En Escritos 1. Siglo veintiuno, 2002.

• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.

• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

• Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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