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PSICOLOGÍA ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

Profesor Titular: Fariña, Juan Jorge Michel

Ayudante de Trabajos Prácticos: Fariña, Juan Jorge Michel

Co-ayudante de Trabajos Prácticos: Alejandra T. Maier

Segundo Parcial Domiciliario


"El deseo que se dirige sobre un objeto natural no es humano sino en la medida en que está mediatizado, por el deseo del otro dirigiéndose sobre el mismo objeto. Es humano desea lo que otros desean, porque lo desean. Así, un objeto totalmente inútil, pide ser deseado porque es objeto de otros deseos."
G. W. F. Hegel “Fenomenología del espíritu”


2º Cuatrimestre 2009
Comisión 9 – Jueves de 07:30 a 9:00 hs.

Alumna

Aquilano, Marina S. L.U.: 32718141/0
E -mail: marinaaquilano135@hotmail.com

“Un novio para mi mujer”

Ficha Técnica:
País de Origen - Argentina
Año - 2008
Director - Juan Taratuto
Productores - Juan Pablo Galli – Juan Vera – Alejandro Cacetta
Guión Original - Pablo Solarz
Director de Producción - Juan Lovece
Director de Fotografía - Pablo Schverdfinger (ADF)
Directora de Arte - Vera Aricó
Música - Iván Wyszogrod
Montaje - Pablo Barbieri
Sonido - Martín Grignaschi
Vestuario - Roberta Pesci
Jefe de producción - Natalia Martin
Asistente de Dirección - Guillermo Greco.

Desarrollaré el siguiente resumen del film mencionado para poder realizar un recorte en el cual se presente una singularidad en situación.
La mirada estará centrada en el personaje de Diego, "El Tenso" Polski (interpretado por Adrián Suar), quien no sabe cómo enfrentar a su mujer, Andrea “La Tana” Ferro (Valeria Bertuccelli), para decirle que se quiere separar, ya que la relación se le torna insostenible debido a su terrible carácter. Ella vive constantemente malhumorada y lo manifiesta verborragicamente: si no protesta por el tiempo, es por el gobierno; si no es por los vecinos, es por los jóvenes, o por los viejos… o por lo que fuere.
Tenso comenta a sus amigos la situación que lo acomete, manifiesta sentirse muy mal y ellos le aconsejan separarse. “Son tres palabras (le dice el amigo) ME una, QUIERO dos, SEPARAR tres. Asume que le da miedo dar el paso, un amigo le pregunta: ¿Pero… sentís culpa? y él dice: ¡Culpa no!, miedo. Ensaya una y otra vez, de distintas formas y maneras la frase para decirle a su mujer “me quiero separar”. Un día va decidido a decírselo pero llegado el momento, no logra emitir la frase, no se anima.
Un amigo, Carlos, le sugiere invertir el problema y provocar que “La Tana” lo abandone a él. Le presenta una propuesta: recurrir al “Cuervo Flores” (Gabriel Goity), quien dicen que es un viejo seductor irresistible, el cual con sus artimañas seducirá a su mujer hasta el enamoramiento, para que por fin encuentre la solución a sus problemas.
Tenso acude a un encuentro con “El Cuervo Flores”, quien le solicita todos los datos sobre su mujer para comenzar a cortejarla. En una de las preguntas que le realiza le dice si ella trabaja, a lo cual Tenso contesta que no. El Cuervo le pide “que la ponga a circular porque desde adentro de la casa no puede trabajar”.
Tenso asiste al club y le pide como favor a un amigo (Damian) que le haga un lugar a su mujer como locutora en la radio del barrio. Este le contesta que él la tomaría pero que no hay presupuesto suficiente para tomar a otra persona. Como consecuencia de ello nuestro protagonista se ofrece a pagarle el sueldo a su mujer. Es así que “La Tana” comienza a tener un espacio en el programa de radio de la mañana, con un sueldo pagado por su marido.
Por otro lado, “El Cuervo” simula distintos encuentros ocasionales con “La Tana”, hasta que logra invitarla a almorzar y luego organizan distintas salidas. “El Tenso” los espía en sus encuentros, y llora al verlos juntos.
“La Tana” comienza a cambiar su estado de ánimo y ahora se ve más alegre, más contenta, lo que ocasiona la mejoría de la relación con su marido. Esto lo hace pensar y comienza a dudar de su plan para separarse por lo que decide buscar al “Cuervo Flores” y pedirle que finalice con el trabajo, que no quiere perder a “La Tana”, que con la intervención de él, ella es ahora “otra mina”, y se volvió a enamorar como el primer día. “El Cuervo” comienza a llorar y le dice que él también se enamoró de “La Tana” pero que acepta finalizar la conquista.
Al llegar a su casa, se encuentra con “La Tana” llorando, quien manifiesta estar muy confundida, que siente que se va a mandar “una cagada” y que no quiere. “El Tenso” le dice que ya pasó todo, que sabía de sus encuentros con “el Cuervo Flores”, ya que él lo fue a buscar para que éste promueva un cambio que la pareja estaba necesitando. “La Tana” inmediatamente no cree en sus justificaciones por haber contratado a un hombre para que la seduzca, por lo que esta muy ofendida. “El Tenso” luego de manifestar que fue una decisión errónea, llega a decir: “la verdad que tan mal no me salió, mira como cambiaste”. Ella le dice que le terminó saliendo bien pero que el cambio se debe a que se enganchó con su jefe (Damián), el dueño de la radio, quien todo el tiempo la busca, y ahora sí el plan había resultado, ya que ella es quien decide irse de la casa.
“La Tana” antes de dejar la casa, manifiesta que imaginaba una relación de pareja donde se aceptaba al otro como es, con sus malhumores, puteadas, rutina y demás, y que las parejas tienen crisis, además de que él siempre fue un miedoso y cobarde para todo.
En una de las escenas finales, aparecen ambos personajes en un Juzgado, donde van a firmar el divorcio. Como demora el trámite, se encuentran en un bar, y allí es donde deciden no separarse e intentarlo de nuevo, volviéndose a conocer.

Análisis

El análisis como dijimos recaerá sobre el personaje de “El Tenso”, personaje protagonizado por Adrian Suar, análisis a través del cual intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Realizado esto, se intentará esbozar una hipótesis clínica.
En principio, puntearemos un primer tiempo, donde el sujeto lleva a cabo una acción para lograr un determinado fin, pero que, como bien podemos intuir, “no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la intención de su yo” .
En este caso en la película el primer tiempo lógico de la responsabilidad lo podemos visualizar en el hecho de que “El Tenso”, al “no poder” tomar la decisión de separarse de su mujer decide buscar al famoso seductor de mujeres para que la conquiste y sea ella quien lo deje.
Continuemos con el circuito. En un segundo tiempo, el sujeto se verá interpelado por aquel acto, que vive como ajeno pero que le pertenece. Se resignifica entonces, su acción. Algo fue más acá o más allá de lo inesperado. La siguiente frase de Tenso muestra muy bien este segundo tiempo: “Quise parar todo y no pude”. En palabras de Fariña: “...recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de que algo anduvo mal (...) El sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes.” . Es así como ubico como un tiempo 2 cuando “El Tenso” y “La Tana” mantienen una conversación (que pasa a una discusión) y ella interviene diciendo que su cambio de actitud no se debe a él, sino a que hay otro hombre (su jefe Damián) el cual la confundió porque la busca todo el tiempo y “no se quiere mandar una cagada”.
En el tiempo 1, el cual cobra sentido gracias al tiempo 2, “El Tenso” lleva a cabo una acción con un determinado fin la cual supone se agota en los objetivos por los cuales fue concebida: al querer separarse de su mujer y no poder tomar la iniciativa decide contratar al Cuervo Flores para que la seduzca y sea ella quien lo deje. Este acontecimiento del primer tiempo, no está en distonía con el yo, no aparece algo que haga tambalear el universo previo. Hay una determinación: “Me quiero separar”, para la cual emprende una acción, contratar al Cuervo Flores
En el tiempo 2 hay una interpelación al sujeto, al Tenso se le presentan ciertos indicios que le señalan que algo fue más allá o más acá de lo esperado: hay un hombre que la ubica a su mujer como objeto de su deseo causando de esta manera el deseo de ella y provocando, este tercero y no él, un cambio de actitud en ella. Teniendo en cuenta que “La Tana” afirma “no fuiste vos quien logro que yo cambie”, se podría pensar que no solo no fue él contratando al Cuervo Flores sino que no es él como hombre, esposo, pareja quien genera el deseo de su mujer, logrando en consecuencia un cambio de humor y actitud en ella. Esto es lo que causa un quiebre en el sujeto y lo hace repensar lo ocurrido en el tiempo 1. Este tiempo 2, sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo. ¿Contrata al Cuervo Flores para que la enamore y sea ella quien lo deje o lo contrata para que cause el deseo en ella que él no puede causar y en consecuencia haga revivir el deseo en la pareja?
J. C. Mosca, hablando del azar, va a decir que la cuestión del cálculo entra en juego, y se ve claramente cómo el personaje calcula el proceso de la separación, y cómo interviene el azar y hace que las cosas no sucedan como él esperaba, ya que su mujer se enamora de su jefe no así del famoso seductor de mujeres. Podemos decir que Tenso tuvo la mala suerte de que ella se enamorara de otra persona, que no era la esperada. No alcanza con que el azar ponga acontecimientos para que el sujeto cambie su manera de mirar, sino que el sujeto debe estar en condiciones de aceptar ese azar y romper con lo dado.
El hecho de que “La Tana” tome distancia, podemos tomarlo como del orden de la necesidad, ya que en base a la seguidilla de sucesos que se presentaron, esta condición queda de una manera u otra en la superficie. Se ve cómo entre la necesidad y el azar se abre una grieta, ya que no todo lo sucedido puede atribuirse a estas dos concepciones y es aquí donde entra en juego la responsabilidad subjetiva, la responsabilidad de Tenso. A partir del tiempo 2, el sujeto es responsable aún de aquello que vivió como ajeno en el tiempo uno, y esto ya no lo puede cambiar. El sujeto deberá responder de alguna forma a esta interpelación que le atañe.
Es posible pensar que, a la sanción del partenaire se le enlazan dos respuestas a las que acude el personaje.
La primera, figura de la culpa, a expensas de la proyección queda por un momento desresponsabilizado: “ella tiene la culpa por su mal carácter y manera de proceder en la relación”. La interpelación lo lleva desde la culpa a la culpa del otro y de esta manera volverá a incurrir en una equivocación y a defender su posición sintomática al afirmar: “la verdad que tan mal no me salió, mira como cambiaste”. El deseo inconsciente continua haciendo su jugada, diciendo la verdad insoportable de la hiancia.
En relación a la segunda respuesta, “El Tenso” vacila ahora frente a un posible error en la determinación respecto de contratar al Cuervo, determinación que puede culpabilizarlo moralmente. El hecho de recurrir al arrepentimiento podría pensarse que el personaje se responsabiliza moralmente por su acto diciendo: “me equivoque, no debería haber contratado al Cuervo Flores”. Quiere volver a cero, algo del tiempo 2 desbordó al sujeto. Parafraseándolo: quiso parar todo y no pudo. En la superficie aparece la culpa como reverso de la responsabilidad, culpa que vela y al mismo tiempo devela que la responsabilidad está en otro lugar.
“El Tenso” no se replantea verdaderamente que lo lleva a tomar la decisión de buscar a un tercero en lugar de preguntarse él, que lugar ocupa para su mujer, que responsabilidad le cabe a él ante la situación de pareja. Culpabilizarse o arrepentirse por querer elegir otra cosa no resuelve la situación, no sería propiamente un tercer tiempo, el cual nos marca lo singular, la responsabilidad subjetiva, ya que el sujeto efectivamente responde, pero diciendo que esto que él hizo, de alguna manera, sirvió para avivar la pareja, para que ella descubriera su talento, y cambiara su humor. Justamente el sujeto aquí, no se pregunta nada, de esta forma, aparece la culpa como “anestesiada”, no dejando lugar a la responsabilidad subjetiva. Nos referimos a esa responsabilidad subjetiva que interpela al sujeto, con la que entramos en el plano de lo inconsciente, del mandato del deseo que el sujeto no puede oír. Es aquí donde cabría la pregunta de Lacan: “¿Actuaste conforme a tu deseo?”. La equivocación es un recurso de la conciencia moral para rectificar la dirección errática del deseo que se posó sobre el objeto de su elección: contratar al Cuervo Flores, no tomando él mismo partida de la decisión tomada. “Me equivoque” es una pretensión simplista de cierre. La culpa moral se encuentra en el lado opuesto de la culpabilidad del deseo, tal como afirma Oscar D´ Amore: “la culpa moral tapona el acceso a un orden del deseo” . La situación que vive el personaje es el precio de la culpa con la que se paga.

“El sujeto es siendo, nunca del todo realizado, pero siendo. De eso debería dar respuesta, de la razón de su ser en la razón deseante, en lo calculable y también en lo incalculable y no representable de su ser.”
Continuemos tratando de esbozar una hipótesis clínica, la cuál intentará dar cuenta de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto. Y que hacerse cargo de ese deseo, asumirlo, implica para él tomar una decisión.
Dicha hipótesis, se ubicaría en el eje de lo universal-singular. Podemos citar a Lacan cuando comenta que la única cosa de la puede ser culpable un sujeto es de haber cedido en su deseo. Podríamos pensar que el verdadero deseo de “El Tenso” era la separación de su mujer, visto esto, como un contenido manifiesto. Pero, se podría inferir que quizá él ya no tenía deseo hacia su mujer, lo cual no es un dato menor en su relación de convivencia. El en su rutina, donde todas las mañanas leía el diario, tomaba su café, se iba a trabajar y se juntaba con sus amigos en el club, como forma de quehacer rutinario. Se puede pensar que esta conducta reiterativa, promovió la extinción del deseo de su pareja, llevándolo al agotamiento de su propio deseo, debido a que no había en ella anhelo, motivación ni interés de ningún tipo. Se podría inferir que habría un intento, en este caso inconsciente, por recobrar el deseo por ella y de ella, contratando a una persona para que la enamore y la ponga en movimiento, a modo de contenido latente. No es fácil enfrentarse con eso, pero busca ¿a quién?, a un Otro, que todo lo sabe de seducción, de mujeres casadas, otro omnipotente que no falla, otro completo. Es un tercero, quien supuestamente lo separaría de su mujer, que es lo que él manifiesta querer. Luego de que éste hombre aparece en sus vidas, renace, en “El Tenso” un nuevo deseo por su mujer, al encontrar que ella, es deseada por otro. ¿Podría esto reavivar la pareja? Efectivamente, en esta historia, sí. Tal como afirma Lacan “el deseo del sujeto se localiza y se encuentra primero en la existencia del deseo del otro”. Ahora bien, decir el deseo del Otro es mencionar su falta. Lacan dirá que es a nivel de lo que le falta y que él no sabe que el sujeto se interesa. En Tenso podemos decir que tambalea el fantasma pero no hay un atravesamiento.
Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, consideramos que no es posible ubicar un tiempo 3, porque no hay un acto ético, un cambio de posición subjetiva. En realidad, “El Tenso” renuncia al plan sólo para no perder nada. Por una parte se evita la culpa y cuestionarse acerca de su deseo. Por otra parte, queremos retomar lo conversado con su amigo, donde le preguntan si sentía culpa por separarse y él dice: ¡Culpa no! Miedo. Cabe la pregunta ¿Miedo a qué? ¿Miedo a enfrentarse con su deseo? ¿Miedo a derribar el fantasma que lo mantiene más o menos adormecido? Sólo él tiene la respuesta por más que no lo sepa ó tal vez sí…

Bibliografía

 D’ Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 Lacan, J.: El Seminario Libro 7. La ética del psicoanálisis. Paidos, 1968

 Mosca, J. C.: Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.

 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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