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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I. Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Fariña

Ayudante de Trabajos Prácticos: Ana Corinaldesi
Comisión: 23
Alumna/s:
IURINIC, Gabriela Soledad LU: 328845680
JIMENEZ, Virna Elida LU: 237691730

2do Parcial Domiciliario

Sinopsis:
Veronika es una joven completamente normal. Es linda, no le faltan pretendientes y tiene un buen trabajo. Su vida transcurre sin mayores sobresaltos, sin grandes alegrías ni grandes tristezas. Pero no es feliz.
Por eso, una mañana de noviembre, Veronika decide acabar con su vida. Sueños y fantasías. Deseo y muerte. Locura y pasión. En su camino hacia la muerte, Veronika experimenta placeres nuevos y halla un nuevo sentido a la vida, un sentido que le había permanecido oculto hasta ahora, cuando tal vez ya sea demasiado tarde para echarse atrás. Veronika decide morir plantea que cada segundo de nuestra existencia optamos entre la alternativa de seguir adelante o de abandonar .
Desarrollo:
La obra literaria elegida para realizar el análisis acerca de la responsabilidad subjetiva es Veronika decide morir de Paulo Coelho.
El libro relata la historia de una joven bibliotecaria de 24 años, a quien vamos a tomar para el análisis, quien aparentemente ha tenido todo en la vida, lo que cualquier joven de su edad podría desear: visita los lugares de moda, sale con chicos atractivos, es querida por su familia y, sin embargo, no es feliz y por ello decide quitarse la vida.
La situación donde intentaremos ubicar el circuito de la responsabilidad se inicia la mañana del 11 de noviembre de 1997 cuando Veronika hace efectivo el acto de quitarse la vida utilizando cuatro cajas de somníferos para llevarlo a cabo.
Esta decisión no la toma por ser una persona triste y amargada que vive víctima de una terrible depresión sino porque todo en su vida es igual, monótono y repetitivo, porque siente que su vida carece de sentido y los años solo le traerán decadencia y vejez. Continuar viviendo no añadiría nada, sino que las posibilidades de sufrimiento se incrementarían notablemente.
Había conseguido las pastillas gracias a dos amigos suyos compadecidos de sus quejas de que no podía dormir, habían conseguido cada uno por su lado 2 cajas de una droga poderosa. Ingirió los comprimidos, leyó una revista y decidió escribir una carta a la publicación justificando su suicidio y se dispuso a esperar la última experiencia de su vida, que prometía ser muy diferente: la muerte.
Pero su plan falla y los intentos suicidas de Veronika no llegan a su fin ya que alguien llega a tiempo para salvarla. Y finalmente se despierta en Villete, un manicomio privado de su pueblo.
Luego de pasar unos días inconsciente, Veronika se despierta e intenta comprender la situación y el médico que la trata le comunica que debido al coma provocado por los narcóticos, su corazón quedó irremediablemente afectado. Dejaría de latir en breve. En unos cinco días, una semana como máximo.
Su primera reacción frente al miedo que le produce esta noticia es reintentar el suicidio, para lo cual indaga a una paciente de allí acerca de cómo podría conseguir pastillas para llevar a cabo esto. Sin embargo, esta idea no se mantiene durante mucho tiempo ya que con el correr de los días se ve opacada. Además de saber que le quedan muy pocos días de vida, aprende muchas cosas, conoce nuevas personas y se hace de nuevos amigos, como Zedka, Mari, Eduard y a “La Fraternidad” (hombres y mujeres que ya podrían recibir el alta, pero que no quieren salir porque allí adentro pueden decir lo que piensan y hacer lo que desean sin ningún tipo de crítica) y descubre sentimientos que jamás se había permitido experimentar tales como el odio, el temor, la curiosidad, el amor, e incluso el despertar sexual.
Un día, al pasear entre los locos del manicomio Veronika intenta acercarse a los miembros de “La Fraternidad” con la intención de escuchar lo que estaban hablando, tratando de disimular sus intenciones. Pero, al acercarse todos callaron y la miraron. El aparente líder de La Fraternidad le pregunto “¿qué es lo que quiere?”, ella respondió “nada, sólo estaba pasando”. Fue entonces cuando todos intercambiaron miradas e hicieron gestos con la cabeza. Uno comentó a otro: “ella sólo estaba pasando”, otro lo repitió en voz más alta y al poco tiempo todos estaban gritando juntos la misma frase. Ella se quedó paralizada de miedo. Un enfermero pregunta que sucede y uno de ellos responde “nada, ella sólo estaba pasando. ¡Está parada ahí pero continuará pasando!”. El grupo entero estalló en carcajadas. Veronika se retiró al jardín en soledad intentando disimular sus ganas de romper en llanto.
Se hallaba confusa, tensa, irritada consigo misma. Estos locos habían provocado en ella sentimientos que jamás se había permitido sentir antes, como ser vergüenza, miedo, rabia, ganas de agredirlos. Pese a sus intentos se mantener la calma, la prestancia, de mantener todo bajo control, de, Veronika volvió a la sala donde estaban todos reunidos y le dio un bofetón al jefe de La Fraternidad y salió con aire triunfante. Había hecho algo que jamás había realizado en su vida.
Al cabo de unos días se arrepintió de la bofetada no por la reacción del hombre, sino por haber hecho algo diferente y que esto pudiera llevarla a pensar que la vida valía la pena, y al fin y al cabo, igual debería partir en poco tiempo.
Es así como sus vivencias la conducen gradualmente a la revelación de que cada segundo de su existencia es una elección entre la vida y la muerte.
Frente a la inminente muerte que podría llegar en cualquier momento, Veronika acude al médico jefe del hospital para solicitarle que la dejara pasar sus últimas horas fuera de Villete para poder entregarse a la ciudad, a la vida y, finalmente, a la muerte. Él le responde que hablarían al día siguiente (sabiendo que podía ser muy probable que su corazón no resistiera hasta ese entonces) por lo cual Veronika, en compañía de Eduard, un esquizofrénico del cual se había enamorado allí dentro, escapan de Villete para disfrutar y aprovechar los últimos instantes de vida que le quedaran.
El circuito de la responsabilidad subjetiva puede ubicarse en tres tiempos: “El tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada, la cual se ve confrontado en un tiempo 2 con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido otrora (de allí su linealidad). Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobra la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían.” El material clínico provisto por esta situación nos convoca a formular una Hipotesis clínica que consiste en hallar el lazo que une retroactivamente el Tiempo 2 con el Tiempo 1, interpelando de esta manera la intención inconsciente presente en 1, inadvertida para el sujeto. Emergiendo a raíz de esto un Tiempo 3 en el cual se verificaría la Responsabilidad Subjetiva tomada por el sujeto en relación a lo universal, posibilitando de esta manera un acto ético producido por el mismo.
La resignificacion de este Tiempo 1 a partir de un Tiempo 2, da lugar a una respuesta por parte del sujeto que le permite un cambio de posición subjetiva del cual surgirá la potencialidad de un Tiempo 3, el cual le permitirá hacerse responsable.
Analizando la novela elegida:
Tiempo 1: El 11 de noviembre de 1997 Veronika ingiere cuatro cajas de somníferos con el fin de quitarse la vida, ya que la consideraba carente de sentido, vacía.
El médico del manicomio donde está internada Veronika, le informa que su corazón ha quedado irremediablemente dañado por lo tanto, en menos de una semana, dejaría de latir, de esta manera su muerte era inevitable.
Tiempo 2: En el momento en que Veronika se acerca a La Fraternidad para escuchar lo que dicen, es interrogada acerca de qué quiere y ella responde: “nada, sólo estaba pasando”. A lo cual ellos responden burlándose y repitiendo una y otra vez: “ella está ahí parada, pero continuará pasando”.
La elección de los somníferos del Tiempo 1 como forma para acabar con su vida dejó entreabierta la posibilidad de que esta muerte no se concretara. Se resignifica el tiempo 1 a partir del comentario de los otros que la confrontan a ella con su propio deseo inconsciente.
Hipótesis clínica:
El comentario de los locos la interpela, en el punto en que ella se siente parada, mirando su propia vida pasar, como si ella fuese ajena a la misma, como si no fuese su propia vida la que está viviendo. Por eso la confusión, la tensión y la irritabilidad consigo misma. Ya que vivir la vida con esta amenidad fue lo que la llevó a aburrirse de esta, de su monotonía, hasta el punto de no querer seguir adelante con ella, como lo demuestra el Tiempo 1.
En realidad, el intento de suicidarse fue un intento de quitarse la vida físicamente, ya que ella ya estaba muriendo cada día de su vida, al no poner en juego su propio deseo, sino el deseo de su madre.
Veronika había pasado toda su vida respondiendo a los mandatos de su madre, había abandonado su pasión por el piano y sus deseos de convertirse en una gran pianista porque su madre le había dicho que no se podría vivir de ello. Incitándola a estudiar derecho, carrera que finalmente Veronika concluyó, para luego terminar trabajando como bibliotecaria. Estos mandatos estaban en discordancia con su propio deseo, y en tanto lo universal-singular no puede reducirse a un universo cerrado, es que ella se ve llevaba a tomar la decisión de quitarse la vida.
En esta búsqueda de seguridades es donde ella pierde la posibilidad de crecer, queda atrapada en la seguridad infantil, en la fantasía infantil de que todo puede ser controlado, regulado. Hacía todo esto por amor, por miedo a defraudar a sus padres y perder el amor de ellos. Relacionado con esto, Françoise Doltó marca la salida de la adolescencia cuando la angustia de los padres no le produce al joven un efecto inhibidor y no sienten culpa por abandonarlos. “En este momento de ruptura fecunda, demasiados padres querrían culpabilizar a sus hijos, porque sufren y están angustiados de no poderles mantener bajo vigilancia. etc. ”
De este modo, el tiempo 2 interpela al 1, poniendo en evidencia el surgimiento de la culpa, que posibilita la responsabilidad ante el deseo inconsciente, su deseo de vivir.
Cuando Veronika empieza a ponerse en contacto con su verdadero deseo, tocar el piano, sin tener que satisfacer la demanda del Otro (como lo hacia afuera del manicomio donde su vida estaba en pos de obedecer a las demandas de un Otro, su madre) es cuando empieza a querer la vida que tiene y a vivir la vida que quiere.
La madre de Veronika no aceptaba las diferencias, no aceptaba que su hija tuviera deseos distintos a los de ella, no la dejaba superar la fase fálica, es decir, no la dejaba crecer. Por lo tanto, no le permitía poner en juego su deseo, quedando Veronika atrapada en una etapa infantil, sacrificando sus deseos para que sus padres la continuasen queriendo como cuando era pequeña aun cuando el verdadero amor cambia con el tiempo, crece y descubre nuevas maneras de expresarse.
La potencialidad del tercer momento aparece cuando la singularidad del sujeto se hace presente. El sujeto se hace responsable, produciendo un cambio en su posición subjetiva, lo cual da cuenta de un acto ético por parte del mismo.
“La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo, ob-liga a retornar sobre la acción. No hay deseo sin culpa, implica retornar sobre la acción.”
“El Sujeto cede en el camino del deseo para amoldarse a los mandatos del superyó. Renuncia al deseo para gozar del sometimiento. Recordamos que Freud nos señaló que cuanto más renuncia el Sujeto al deseo, más se acomoda a las demandas superyoicas, paradójicamente, mas culpable se siente. Entonces con Lacan decimos: sólo se puede ser culpable de haber cedido en su deseo. El yo no es propietario del deseo, pero sí diremos que el Sujeto es responsable de su puesta en acto”.
La culpa es el pago de la deuda con el deseo. La intencionalidad liga responsabilidad y culpa, la culpa es una condición de la responsabilidad.
Se abre la posibilidad de un tiempo 3, cuando Veronika se hace responsable de su vida y su subjetividad al pedirle al médico que le permitiera salir de Villete para aprovechar sus ultimas horas de vida…aunque más no fueran unas pocas. Ella elegía morir haciendo lo que siempre había tenido ganas y no había podido: vivir. Esto retroactivamente nos dirige al tiempo 1, tiempo en el que decide matarse, para no tener que enfrentarse con la vida.
Ubicamos las categorías de necesidad y azar en relación a la responsabilidad. Como necesidad entendemos lo inexorable, un determinismo externo al sujeto pero no ajeno al mismo. En cambio, el azar, lo que no puede ser determinado es también externo al sujeto pero sucede en coincidencia con lo temporal, son factores relacionados a lo accidental. En el relato, el orden e la necesidad estaría ubicado en la falla cardíaca que sufre Veronika a raíz de la toma de narcóticos, lo cual haría que este fuera a detenerse en unos pocos días. En cuando al orden del azar podemos ubicarlo en el momento que ella es encontrada luego de haber ingerido los somníferos, evitando su muerte.
“En su texto, Juan Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Es decir, que cuando rigen por completo Necesidad o Azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión.”



NOTAS

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