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La producción cinematográfica escogida para abordar el circuito de responsabilidad subjetiva, se titula Vicki Cristina Barcelona. La historia que cuenta el film se desarrolla en la ciudad de Barcelona, a donde las dos protagonistas y amigas, Vicki y Cristina, han decidido dirigirse a pasar unas vacaciones, invitadas por los tíos de la primera.
El personaje en que nos vamos a situar para desarrollar el trabajo es el de Vicki. Caracterizada por tener los pies en la tierra y ser realista, buscaba en los hombres seriedad y estabilidad. Se había comprometido con Dug porque era decente y exitoso y entendía la belleza del compromiso.
Junto con su amiga Cristina asisten a una galería de arte acompañadas por los tíos de la protagonista, es en este lugar que conocen a Juan Antonio Gonzalo, un famoso pintor. Luego del evento Vicki y Cristina van a cenar a un restaurant y lo encuentran a Juan Antonio cenando con sus amigos en otra mesa, pasado un rato este se acerca donde se encuentran ellas y les hace una propuesta que dice lo siguiente: “Quiero invitarlas a las dos a que vengan conmigo a Oviedo, pasaremos el fin de semana, les mostrare la ciudad, comeremos bien, tomaremos buen vino, haremos el amor”. A lo que Vicki responde
¿Quien va a hacer el amor? Y él le contesta con suerte los tres. Esta le retruca “…Gracias pero no volamos a hacer el amor con quien quiera que nos invite a un pequeño pueblo encantador”, es así como luego lo manda a ofertarse a otra mesa. Él se retira de la escena. Al quedarse a solas, Cristina comenta a Vicki que tiene ganas de ir aludiendo que Juan Antonio le parece una persona diferente, muy interesante, creativa y artística… y no un tipo aburrido como los demás. Vicki reacciona ante este último dicho de su amiga, “¿Estas queriendo decir que Dug es aburrido?” Por supuesto, Cristina no había mencionado en ningún momento a Dug. Acá se puede dejar ver que este es un concepto que tiene la protagonista sobre su prometido y el inconsciente le juega una mala pasada. La pregunta formulada a Cristina, mostraría “cómo el propósito inconsciente se abre paso aún a pesar de las intenciones concientes de limitarlo”.
Finalmente terminan aceptando la propuesta de volar a Oviedo. Ubicamos en la aceptación de la propuesta el primer tiempo de la responsabilidad subjetiva.
En este primer tiempo “donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo del discurso en que el sujeto se halla inmerso y se supone, se agota en los fines en los que fue realizada (….)”.
Es evidente que para el personaje analizado aceptar esta propuesta al menos concientemente no implicaba más que conocer un lugar nuevo y acompañar a su amiga que manifestaba deseos de hacer el viaje, de ninguna manera viajar significaba en ese momento considerar la propuesta hecha por Juan Antonio. Ella estaría dispuesta a mantenerse firme en sus ideales y normas que formaban un eje de gran preponderancia en su vida, y respetar a su futuro marido.
Pasado el primer día en Oviedo, en donde habían recorrido los tres juntos la ciudad, al llegar la noche se encontraban relajados en el hall del hotel, bebiendo varias botellas de vino y conversando. Juan Antonio reitera la propuesta de mantener relaciones con ambas, pero Vicki vuelve a rechazarlo de manera eficaz, con un discurso muy cortante, basado en una serie de justificaciones morales por las cuales no estaba interesada en la propuesta, luego de lo cual se retira a su habitación. Cristina, en cambio, acepta ir con él. Pero algo inesperado ocurre: Cuando comienzan a besarse, de manera impredecible a ella le sobreviene un ataque de ulcera, por el cual se retira abruptamente de la habitación de Juan Antonio. A causa de esto, debe permanecer en cama haciendo reposo durante el resto del fin de semana. Aquí vemos la influencia del azar, que implica siempre incertidumbre : si Cristina no se hubiera enfermado el destino de Vicki tal vez hubiera sido otro.
Estando Cristina enferma, Vicki emprende un paseo con Juan Antonio, que finaliza con una cena en un restaurante. Durante la misma, recibe un llamado de su futuro esposo, ante el cual se pone incómoda y finge no escuchar bien para finalizar la conversación. Juan Antonio la interroga respecto de su actitud, pero ella no se hace cargo y niega haberse puesto nerviosa. Luego él le propone asistir a un concierto de guitarras españolas, a sabiendas de su gusto, a lo que ella responde que es tarde y que se encuentra un poco mareada por el vino que bebían, pero aún así acepta la invitación. Al retirarse del concierto, mientras caminan por un parque, inician ambos un juego de seducción en el que ella intenta excusarse diciendo que está “fuera de control” apelando nuevamente a los efectos del alcohol. La caminata culmina con una relación sexual.
Luego del encuentro entre Vicki y Juan Antonio, ella trato de volcarse a su estudio de identidad catalana, pero el recuerdo de aquella noche en Oviedo regresaba insistentemente a su memoria, al punto de que su futuro esposo le propone viajar allí para casarse y ella no encuentra palabras para responder. Se encuentra en un estado de perplejidad tal, de confusión, como si a partir de lo ocurrido hubiese olvidado su compromiso con este.
Cristina es invitada a salir por Juan Antonio, en lo sucesivo inician una relación, y al cabo de un tiempo deciden convivir. Este hecho, sumado a la presencia del novio en Barcelona, se dirige hacia la convicción de olvidar lo sucedido y continuar con sus planes de casamiento.

Pero esto que pretende no se logra ya que durante el transcurso del film se ve claramente que a partir de lo ocurrido ese fin de semana en Oviedo la protagonista comienza a interrogarse acerca de su noviazgo y el estilo de vida planeado por ambos. Tal como ella misma expresaba, la estabilidad y el compromiso constituían los pilares de su ideal. Su marido ofrecía precisamente eso, un mundo perfectamente estable y predecible, lleno de certezas y detalles que ahora se le revelaban como irrelevantes y hasta juzgaba aburridos. Este universo que pretendía ser sostenido en el tiempo uno, es resquebrajado en el tiempo dos que es el del acto sexual. El segundo tiempo es “(…) el momento propicio para la emergencia de una singularidad que en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que ahí lo sostenían”.
El tiempo dos le estaría señalando un exceso, hay una acción para ella desconocida en el momento en que decide aceptar la propuesta, esto desconocido no es otra cosa que su propio deseo. Donde se produce el encuentro con el deseo, es que se produce el impacto, comienzan las dudas y aquí se despliega la responsabilidad. “La responsabilidad subjetiva es la responsabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice, una singularidad que emite un sujeto del deseo inconciente que causo la formación” .
Vicki se deja seducir por la velada romántica, el buen vino, la melodía de la guitarra y las formas de Juan Antonio, que la conducen a cerrar esa noche haciendo el amor con él en un parque. Situamos este hecho como el advenimiento de una singularidad, que suplanta realmente el universo de lo existente . Su conducta esa noche, y el acto sexual en si mismo, se presentan como elementos disonantes, que aún perteneciéndole, resultan ajenos a sus valores morales . Es por eso que creemos que esa escena, que aparece como distónica ante el yo de la protagonista, podría haber tenido lugar a consecuencia de poder excusarse tras los efectos del alcohol.
“La retroacción que genera la interpelación resignifica porque liga (ob liga) a los elementos “disonantes” que se convierten entonces en un tiempo 1, es decir que el tiempo 1 es ya un tiempo 1 resignificado por la interpelación a través de la culpa. La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder. Esa doble acepción de la deuda, la economía y la obligación más moral del deber, entran en juego a partir de la interpelación” .
En el caso de Vicki, esa relación sexual con un hombre prácticamente desconocido, que situamos como segundo tiempo, hace que retorne hacia el tiempo 1: el momento en que aceptó la propuesta de viajar a Oviedo (que incluía entre otras cosas, la “oferta” de tener sexo entre los tres). La interpelación ha tenido lugar, se produce un “quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear…”
Vicki expresa muy visiblemente su conflicto interno ante la siguiente situación: durante un almuerzo con su marido, Cristina y Juan Antonio, este por error toca su pierna, hecho que ella interpreta como un intento de acercamiento. Al encontrarse a solas con él, Vicki comienza un repertorio de justificaciones sobre su posición, diciendo que a ella también se le paso por la cabeza que estuvieran juntos, pero que tiene mucho miedo, no sabe que hacer, y formula una pregunta esperando encontrar en la respuesta del otro la resolución a su indecisión “¿Que se supone que haga, que deje a mi marido y tire todo por la borda? Tenía toda la vida planeada y de repente te conozco y pasamos ese alocado fin de semana en Oviedo...y ahora no se en que lugar me encuentro...”.

La respuesta a esta interpelación acerca de su deseo, haría surgir el tercer tiempo. Si bien la protagonista se encuentra vacilando en el transcurso de la película acerca de lo que quiere, podemos ubicar que a este debate se pone fin en la última escena.
Vicki una vez enterada de que la relación entre Cristina y Juan Antonio ha terminado, decide ir a almorzar con este a su casa. En el momento en que los protagonistas se están besando aparece la ex esposa con una pistola. Se da entonces un forcejeo con arma en mano entre él y su ex esposa, se escapa un tiro que impacta sobre la mano de la protagonista. En este mismo momento la misma se interroga y dice: “Los dos están locos, completamente locos, ¿Cómo demonios le explico esto a mi esposo? No puedo vivir así, esta no es mi vida”. El tiro actúa como un exceso, esta situación sobrepasa los límites tolerados por la protagonista y hace que se aferre de manera eficaz a sus ideales. El proyectil impacta directamente sobre el cuerpo y el psiquismo de la protagonista, la sitúa de nuevo en su universo particular. En la afirmación “esta no es mi vida”, aparece el sujeto del enunciado, de la intención y voluntad conciente, no es otra cosa que el yo “taponando” el deseo.
La interpelación exige una respuesta que va más allá de los límites del yo. Podría considerarse que asistir a ese almuerzo, fue un último intento por dar lugar a su deseo. Que un tiempo tres se presentara, hubiese implicado un cambio de posición frente a sus circunstancias, un nuevo acto que produjese un Sujeto. Como ya hemos mencionado, a partir de la interpelación que ha tenido lugar luego de la relación sexual con Juan Antonio, la protagonista comenzó a replantearse varias cuestiones de su vida, entre ellas el destino de su recientemente consumado matrimonio, sus sentimientos hacia su esposo, la modalidad de vida que al lado de este le esperaba. La estabilidad y seriedad que tanto buscaba en un hombre, se habían convertido ahora en el motivo principal de su aburrimiento y sus dudas. Sin embargo, su respuesta final fue hacer caso omiso a este descubrimiento sobre sus deseos y continuar con su vida de siempre, sosteniendo en una conversación con su amiga Cristina que lo que le ocurrió con Juan Antonio fue algo pasajero, cuando en realidad había puesto en jaque todo su universo.
Del desarrollo hecho hasta aquí, podría pensarse como hipótesis clínica que su hipermoral estaría supeditada al miedo de un superyo sádico que busca castigar, el miedo actuaría a favor de la fuerza represora de sus deseos inconcientes que pugnan por expresarse. Podríamos pensar que Vicki se aferra a esta necesidad de castigo por la cual le costaría tomar una decisión distinta sobre su futuro. El hecho de regresar con su marido, es decir permanecer en la misma posición en la que se encontraba antes de la interpelación implicaría seguir sometida a los mandatos del super yo y a la realidad que se le impone como debe ser. Romper con ellos conllevaría un cambio de vida más acorde con el deseo. el deseo surge allí donde no se reconoce, cuando no piensa, cuando no hay certidumbres y aburrimiento.... creo que se pone en juego en lo incierto, lo desconocido, ahí donde no es lo que demás esperan que sea, esa mujer moralista con el hombre perfecto en una relación completamente segura... entonces ante la emergencia de un ello que pugna por satisfacer sus tendencias aparece un conflicto.



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