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Las consecuencias de querer copiar un humano

por Mendes Novo, Sofía

“El clon es doble, el sujeto es dividido”

Gutierrez, J. & Michel Fariña, J. J. (2002)

La película comienza con la voz en off de una mujer diciendo “se terminó…sólo porque te fuiste no significa que ya no estés aquí. Tal vez todo lo que necesitaba era este regalo. El que tú me diste al final” y a continuación se muestra la escena de una mujer embarazada acariciando su vientre. Esta escena, difícil de entender si se trata del comienzo o el final de la película, será retomada al final del trabajo.

Rebecca (protagonizada por Eva Green) es una niña de alrededor de unos ocho años que se encuentra de vacaciones en casa de su abuelo. En este lugar parecieran no existir diversiones para alguien de su edad, ella deambula sola en espacios vacíos. Casualmente, un día de tormenta en la playa, conoce a Tommy (Matt Smith), un bello niño de ojos claros y pecas, que parece tener su misma edad y vive permanentemente allí.

A partir de ese entonces se entabla una relación inseparable entre ambos niños, pero Rebecca debe partir, el verano terminó y su familia se mudará a Japón por un tema laboral. El sufrimiento y la falta de poder poner en palabras sus sentimientos cargan esta partida de un dolor muy profundo. El reencuentro se produce unos doce años más tarde cuando Rebecca vuelve al pueblo en busca de Thomas.

Él posee una pareja actual, pero ante la llegada de Rebecca, su mirada solo se concentra en ella. Los años han convertido a cada uno de ellos en sujetos con vidas muy diferentes, sin embargo, algo en lo profundo de cada uno, hace resurgir ese misterioso interés y atracción que poseían de niños.

Finalmente concretan un beso esperado durante años y comienzan una relación. Thomas es actualmente un activista del Movimiento Ambientalista y lleva a Rebecca a una de sus futuras manifestaciones. Durante el viaje en auto, ella le pide que se detenga para poder orinar. Thomas estaciona al costado de la ruta, primero baja ella y se aleja en el prado, y luego baja él. Acto seguido escuchamos un choque. Rebecca detiene su marcha para girar y ya casi sabiendo qué esperar, observa el desastre, Thomas es atropellado por un auto que pasaba por allí. En esta escena vemos como los ojos de Rebecca se congelan, ve el cuerpo tendido de su amado en el asfalto. Esta mirada fría y vacía, marcará su personaje por el resto de la película.

La muerte de Thomas produce en la vida de Rebecca un vuelco jamás esperado, sorprendiendo completamente al espectador, dado que desconocemos el tiempo en que transcurre el film.

Rebecca propone a los padres del difunto, realizar a través de un novedoso proceso de clonación, gestar a Thomas en su propio vientre. Él no merecía morir y ella puede darle otra oportunidad. Aparentemente, en el lugar y tiempo donde está transcurriendo esto, es posible tomar parte del cuerpo de un fallecido, clonarlo y generar una nueva vida, o una vida repetida del mismo.

Los padres en principio demuestran su sorpresa y disgusto ante esto, sin embargo tiempo después, el padre accede. Ellos se irán de ese pueblo y ella gestará al niño allí, su padre le dice “Thomas amaba el mar, y lo amará otra vez”. Finalmente Rebecca es fecundada in vitro y tiene un perfecto niño a quién llamará con el mismo nombre que su modelo original, Thomas.

Pareciera que si bien mediante la clonación se le da vida a un humano idéntico a otro (en tanto es una réplica del ADN), a través de estos ejemplos, ya sea por el gusto de Thomas por el mar, o el nombrarlo de la misma manera, podría ir vislumbrándose como se intenta repetir ese antiguo ser, a lo igual que una fotocopia. Es así como algo de lo simbólico y del duelo, no permitiesen dejar ir a Tommy.

La construcción de la identidad a partir de una réplica

Armando Kletnicki nos dice “El trabajo de duelo (…) debe pensarse como operación constitutiva, y no solo como un acontecimiento contingente, ocasionalmente vivenciado por el sujeto (…) es condición del objeto el ser irrepetible e insustituible” [1].

Freud en "Duelo y melancolía" nos trae cómo el Sujeto, no pudiendo realizar el proceso de duelo normal, podría quedar apresado por su objeto de amor "la sombra del objeto recae sobre el yo". En Rebecca vemos como esta imposibilidad de dar lugar a un duelo, generando una inmortalidad en Thomas, la inserta en una posición aparentemente melancólica, donde dando vida, o "reviviendo" si se quiere, a su amor perdido, toda su energía queda depositada al servicio de este nuevo niño. El objeto es reconstruido en el Yo mediante la identificación y qué mayor identificación que la de introyectar literalmente al amor perdido dentro del propio cuerpo. Sin embargo, no es en este primer momento donde se observará la posición melancólica de Rebecca sino más adelante.

Retomando el eje de la clonación, diremos que es de carácter estructurante de la especie humano el intento de dar sentido a lo real a través de lo simbólico, de realizar una inscripción. Pero esta inscripción siempre es singular “tiene como base la transmisión de un núcleo real, no anónimo y singularizado, la donación y apropiación de marcas subjetivantes…” [2]. Por otro lado nos dice que una vez realizada la duplicación, en la medida en que la copia se va humanizando, se irá alejando del modelo original, aun habiendo sido programado de tal manera que se le transmitan las mismas marcas, la apropiación de las mismas será singular.

Esto nos introduce de lleno en la temática de las Nuevas Tecnologías Reproductivas, eje que atraviesa la película de manera tangente. Sin embargo no toma el papel principal esta posibilidad de gestar, en tanto ciencia ficción, sino las consecuencias sociales de la misma.

Baudrillard propone: “Después de la gran revolución en el proceso evolutivo (la llegada del sexo y de la muerte) aparece la gran involución: su objetivo es, a través de la clonación y de muchas otras técnicas, liberarnos del sexo y de la muerte” [3]. La clonación, pensada más allá de su utilidad tecnológica, desplaza la castración de su lugar de marca irrepetible. Es decir, se trata de un cuerpo que aleja la posibilidad de la muerte al infinito y que coloca el acto de la reproducción sexual como algo contingente de la creación humana e inclusive anula la necesidad de utilizar uno de los sexos para la creación misma. Thomas es autopoyético, no requiere de un óvulo y espermatozoide (ya no hacemos referencia a hombre y mujer) sino que se auto – crea, con la condición de poseer un útero que lo geste.

Esto a su vez nos convoca a pensar en nuevas formas de subjetivación, de filiación. ¿Cómo criar a una persona que técnicamente ya existió? ¿Qué historia la precede y la construye? ¿Siendo la misma persona, el mismo ADN, se trata entonces del mismo Sujeto? No, no es el mismo Sujeto. Como bien sabemos la construcción del yo, y de la identidad no es un proceso que se da una vez y para siempre, y que además de ello implica un proceso de identificación primaria primordial. Si bien dos hermanos criados por los mismos padres no son los mismos sujetos ya que en cada uno se inscribirán marcas diferentes, singulares, qué más difícil es pensar en un mismo cuerpo pero criado por personas diferentes. Es allí donde retomamos lo dicho anteriormente que no sólo se trata de la transmisión de marcas, sino de la apropiación de las mismas. Se trata de un Sujeto nuevo, con nuevas marcas, con una nueva historia, sin embargo, en su mundo reducido a una madre que intenta repetir esas marcas (y borrar otras) encontramos un desenlace muy diferente y controversial. La imposibilidad de simbolizar la pérdida, deja al sujeto prisionero en su terrible herencia [4].

La película, como anteriormente se dijo, lejos de colocar el eje principal en la posibilidad de la clonación humana, nos trae como este fenómeno, a nivel social, trae una polémica importante. Tommy es un clon, y los clones son vistos como sujetos raros en la sociedad. Rebecca trata de mantener este secreto en la escuela a la cual concurre su hijo, pero finalmente es develado. Tommy no comprende qué pasa, ninguno de sus amigos asiste a su cumpleaños, y Rebecca lejos de aclarar esto, se enrosca en sus respuestas, y mantiene su historia por debajo de la alfombra. Vemos cómo opera aquí el efecto de lo siniestro, eso tan familiar pero a la vez tan desconocido, se desplaza y fluye en todas partes de la película. Rebecca es convocada a responder en el momento en que Tommy pregunta por su padre (¿o por sí mismo?) y ella repite una y otra vez su posición de mentira, no se responsabiliza subjetivamente, no da lugar a lo singular, algo la toca, sin embargo sus respuestas son desde la repetición. Ulloa (1986) nos plantea que el surgimiento de lo siniestro se da a través de la convivencia con algo que se ignora aunque se lo presienta inquietante, más la propia negación frente a lo extraño [5]. Rebecca en una ocasión se ve con la necesidad de explicarle a su hijo sobre su padre, “tu padre murió en un accidente de autos antes de que nacieras, era biológico”. Miente, no sólo sobre lo sucedido sino sobre la existencia de un padre. ¿De qué padre está hablando ella, uno biológico, uno simbólico? Rebecca necesita de una ley para imponer normas a Tommy, e inventa un padre. Dentro de esta mentira, y ocultamiento de la historia de vida de Tommy, se incluye el hecho de que al ser descubierto como clon, automáticamente se mudan y regresan a su antigua casa al lado del mar (la casa donde vivía el Thomas original). Ahora son solo ellos dos en una casa aislada de la ciudad y las personas. En este pasaje observamos como, si Tommy al menos tenía un sentido de vida construido donde vivía, sus amigos, su escuela, ahora ha perdido todo, Rebecca se encarga de ocultar, una y otra vez su historia pasada, su identidad, generando efectos devastadores en la vida de ambos obra de lo siniestro que circula por allí. La imposibilidad de articular en palabras lo secreto, pervierte y se infiltra en todos los vínculos y estructuras psíquicas.

Continuando en la línea de lo siniestro podemos hipotetizar, que en este extraño vínculo de madre – hijo, donde por momentos se observa en ella unos ojos apresados en él, ambos son co-participantes, o responsables en la escena. Las señales no son tomadas por Thomas, aunque las cuestione.

La pérdida del objeto de amor-hijo y el surgimiento de la melancolía

Toda madre construye un vínculo tierno con su hijo, y será la transición del Complejo de Edipo, y la salida por medio del Complejo de Castración, que dará paso a la exogamia, a la elección de un objeto de amor por fuera del ámbito familiar. Facilitador, y condición sine qua non de este proceso, es la introyección y la puesta en juego de la ley paterna. En este caso, el deseo materno, absoluto, abarcador, sin límite, no posee un corte. La ley paterna queda por fuera de este vínculo madre - hijo (¿pareja?), quizás esto nos está mostrando que Rebecca no considera a su hijo como su primogénito, sino que no puede dejar de concebirlo como su pasado difunto amor. Entonces qué ley paterna debería operar allí. Rebecca se baña junto con Tommy mientras él recita un poema, sus ojos no son de madre, sus ojos son románticos. Ella apoya su rostro sobre el hombro de su hijo quién la mira extrañamiento, Rebecca se deja ganar en un juego de manos y quedando debajo de él al escucharlo decir “ahora puedo hacer lo que yo quiera contigo” se queda boca abierta, extenuada y responde “adelante”. Estas señales de una madre poco común, podemos pensar que no necesariamente son puestas en cuestión por un niño de ocho, diez años, porque el niño también desea a su madre. La extrañeza vendrá más tarde. Thomas crece, adopta un cuerpo de un joven, y se encuentra físicamente igual a cuando Rebecca volvió a encontrarse con el Thomas original. Ahora, joven y radiante, el clon consigue novia, una joven inocente llamada Mónica, y convive con ella en la misma casa. La pareja duerme en un cuarto pegado al de la madre, ella se mete en su cuarto para llevar el desayuno, Rebecca no duerme, y saben que ella escucha cuando tienen relaciones. Rebecca desprecia a Mónica, en este punto, resulta difícil saber si lo que está en juego allí es protección a su hijo, o celos hacia otra mujer. Mujer que le quita su hombre.

Es en este punto donde aparece una segunda vuelta del duelo por Thomas, perdiendo por “segunda vez” al amor de su vida o su objeto de amor, Rebecca esta vez entra directamente en un proceso melancólico. “La melancolía se singulariza en lo anímico por una desazón profundamente dolida, una cancelación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de toda productividad y una rebaja en el sentimiento de sí que se exterioriza en autorreproches y auto denigraciones y se extrema hasta una delirante expectativa de castigo” [6]. Rebecca no posee ánimos, y simplemente deambula en la casa, se encuentra envuelta de tristeza y una mirada perdida. Poco a poco vemos, como aquellas situaciones extrañas que sucedían en la infancia de Tommy, ahora se acentúan, o se vuelven más extremas. En una ocasión, Rebecca ve que Thomas se encuentra solo en la cama, se desliza y se acuesta a su lado, sin saberlo el joven la comienza a tocarla pensando que es su novia, pero al darse cuenta de lo contrario, rápidamente sale de la cama. Su novia, personaje que se encuentra allí como una terceridad que pareciera ver todo lo que los demás no ven, interroga a Thomas “¿no te parece hablar del hecho de que tú la vez como tu madre?”. Vemos en este punto como Rebecca no ha podido separar su función materna de aquel amor que tuvo en otro tiempo. Quizás ella nunca deseó desarrollar una función materna y sólo quería a Thomas de vuelta para ella. En este juego erótico-familiar vemos como en otra situación, jugando con una red de pescar, Thomas captura a su madre y se mete debajo de su sweater. Esta situación en principio parece graciosa a los ojos de Mónica, sin embargo, vemos en la cara de Rebecca el pasaje de la gracia a la excitación, lo mismo que con Thomas. En sólo un segundo ambos, madre e hijo, quedan atrapados en una situación de atracción tremenda, que parecieran no entender. Es aquí, donde retomamos lo dicho acerca de la responsabilidad, creemos que tanto Rebecca ocultando, como Thomas no registrando estas señales, son coparticipes de mantener oculto ese secreto familiar.

Sin embargo, nada dura para siempre, y la ley siempre encuentra un culpable. Si bien podemos pensar en la terceridad y el corte que ejerce el rol de Mónica en la película, no consideramos que sea ella quién pondrá en jaque este lazo edípico entre Rebecca y Thomas. Luego de una tarde de juego en la playa, al entrar a la casa Thomas y Rebecca se encuentran en la entrada del hogar con una mujer que los observa. Esta señora se encuentra perpleja mirando a Thomas, sus ojos celestes brillan, se desconciertan, sufren…es como si vieran a un muerto vivo. Y sí, algo así, una visita inesperada de la madre del original Thomas activa un cuestionamiento que nunca antes se había dado. Es allí donde la ley rompe completamente con esta ilusión de unidad que poseían hasta entonces. Thomas pregunta quién es esa mujer, pero ella no responde, ni Rebecca. Hay un exceso que no podemos registrar en este encuentro. Algo de esto toca profundamente a Rebecca quién queda completamente paralizada, pero también toca a Thomas, quién a partir de allí no deja de preguntar acerca de esa presencia, Rebecca no habla, y la tensión en la casa cada vez aumenta más.

Su novia sin poder entender nada de lo sucedido, se va de la casa y abandona a Thomas. Esto a él ya no le importa, su único propósito es saber quién era esa mujer. Y finalmente, luego de llevar la resistencia al máximo, Rebecca llorando entrega las pertenencias del Thomas original al clon. Le otorga su notebook donde puede observar fotos y videos. Imágenes de lugares donde “ha estado” o “ha vivido” pero nunca estuvo. Luego de un tiempo interminable, y de sentir junto con los personajes la tensión de esa habitación, vemos como Thomas, comienza a susurrar “no, no, no, tengo miedo” para luego pasar a un estado furioso, completamente ennegrecido, aprieta el cuerpo de Rebecca sobre la cama y mientras aprieta su cuello le pregunta: “¡¿Quién soy?! ¿Quién eres tú, mamá?, ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡¿Quién eres?!”. Y ella sin responder a sus preguntas contesta: “Tú estás aquí, estás vivo”. Lentamente vemos como toda esta presión dramática se transforma en lo que todos esperábamos, el coito. En este juego de odio y pasión, vemos como se concreta algo de lo que él no entendía, probablemente nunca haya comprendido esa atracción por su madre. Ella le quita su mano de encima pero luego se deja, parece sufrir, pero no ofrece demasiada resistencia, él la toma con fuerza y la hace suya. Y en este punto, deslizando un poco la atención del hilo de la historia, aparece la pregunta de si quizás esta sea la primera relación sexual de Rebecca. Considerando que su vuelta al pueblo en busca de Thomas no fue mucho más de los veinte años, y que la gestación del niño fue in vitro, quizás nunca haya estado con un hombre. Sería extraño pensar en la posibilidad de que una madre pueda perder su virginidad con su propio hijo. Tal vez este dolor que percibimos en ella no es simplemente un sufrimiento de culpa, sino sea dolor físico.

Sujeto en acto y responsabilidad subjetiva

Retomando el hilo de la historia, este suceso por más extraño que parezca, puede ser pensado desde un acto ético. En un primer momento Rebecca se embaraza, si bien no sabemos si esta acción se agota en esos fines (ya que un embarazo sería difícil de conocer su única finalidad) podríamos pensar que tan solo busca regresarle la vida a Thomas. En un segundo momento aparece su suegra, o la madre de Thomas, es esta presencia, esta aparición de la ley la que convoca allí un lugar de respuesta. Algo de esto toca en Rebecca muy profundamente, resignificando ese primer tiempo, se abre la pregunta por su posición subjetiva. ¿Fue el embarazo el cumplimiento de un deseo de tener un hijo? ¿Fue acaso el deseo de replicar a su pareja? ¿O fue el deseo de tener un hijo natural de Thomas? En esta pregunta que se abre en el segundo tiempo, vemos el máximo accionar ético, en el que ella pone en juego su deseo y su cuerpo, ella se acuesta con Thomas. Y si bien no estamos seguros de que la escena principal de la película es en realidad el final, podríamos arriesgar a decir que el “regalo que le dio al final” es un bebé real, natural. O simplemente decir que el deseo que estaba en juego allí, y siempre estuvo era acostarse con Thomas. Es en este acto donde vemos la posibilidad de una responsabilidad subjetiva, de un sujeto en acto. Juan Carlos Mosca dice “El yo no es propietario del deseo, pero sí diremos que el Sujeto es responsable de su puesta en acto” [7]. Luego del acto, Thomas se retira de la casa con sus pertenencias y susurra “Gracias Rebecca”.

Y es este final de película, que si bien el morbo de la concretación del incesto nos moviliza, nos hace preguntarnos: ¿Se trata aquí de una situación de incesto? Es decir, después re rever el lugar y la posición que ha encarnado (simbólicamente) Rebecca para Thomas, donde no ha podido haber un corte de castración, donde no ha operado una ley paterna (no en el sentido del Significante del Nombre del Padre, ya que no se trata de una psicosis) que corte y nomine el deseo materno, ¿es ella una madre para él? Que Thomas le dé las gracias implica el develar la verdad oculta hasta entonces y en parte poder comprender toda su historia y sus deseos inconcientes. Entonces, ¿siempre hubo vínculo fraternal o no?

Pero pensarlo en estos términos podría ser más complicado de lo que es, el caso Rebecca - Thomas no se acota en sólo pensar en una posible clonación humana y como se formaría un Sujeto allí o si se trata de un incesto consumado o no, esto trasciende a pensar en cómo se constituiría un Sujeto (que fue pre-existido por “si mismo”) y encarna en sí mismo el lugar de hijo y de amante para la misma persona. Es por eso que aquí estamos hablando de un incesto. Es decir, no necesariamente hay incesto por el hecho de consumarse el acto sexual, eso en todo caso vendría ser un plus que nos otorga el director para entender la historia. La cuestión es que el mismo Sujeto ocupa al mismo tiempo dos lugares en la filiación. Gutiérrez tomando los aportes de Levy Strauss, nos dice que la función de la genealogía es separar. Cada uno debe tener un lugar, y estos no son confundibles ni intercambiables. Por el contrario cuando se confunden, esa copulación de los lugares es el incesto. “La separación permite hacer lazo genealógico” [8]. El poder ceder a un miembro de la familia es lo que garantiza poder mantener con la continuidad del clan, en Rebecca no hay ceder, todo es para ella.

Por último se dará cierre al trabajo citando una frase de Freud: “La pérdida del objeto de amor es una ocasión privilegiada para que campee y salga a la luz la ambivalencia de los vínculos de amor” [9].

Referencias

Baudrillard, J. (2000). La solución final: la clonación más allá de lo humano e inhumano. En La ilusión vital. Siglo XXI, España, 2010.

D’ Amore, O. (2006). Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I. Fundamentos. Letra Viva.

Domínguez, M. E. Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I. Fundamentos. Letra Viva.

Freud, S. (1917) Duelo y melancolía En Obras Completas, Tomo XIV, Amorrortu Editores, Buenos Aires.

Gutiérrez, C. (1998) Antígona y el rito funerario. En Ética un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Gutiérrez, C. & Michel Fariña, J. J (2000). El doble de la clonación y la división del sujeto. En La encrucijada de la filiación. Tecnologías reproductivas y restitución de niños. Lumen/Humanitas, Bs. As.

Kletnicki, A. (2000). Un deseo que no sea anónimo. Tecnologías reproductivas: transformación de lo simbólico y afectación del núcleo real (p.217). En La encrucijada de la ciliación. Tencologías reproductivas y restitución de niños. Lumen/Humanitas, Buenos Aires.

Mosca, J.C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Ulloa, F. (1996). La ética del analista ante lo siniestro. En Territorios, número 2. MSSM, Buenos Aires.



NOTAS





COMENTARIOS

Mensaje de Ana Rocío Juárez  » 14 de octubre de 2013 » any_rocio@hotmail.com 

Muy buen análisis del film. Excelente reseña. Gracias!



Mensaje de Dave  » 2 de agosto de 2013 »  

Me encanta la página y la posibilidad de ampliar un interés que pasa desapercibido para muchos, el cine, como toda expresión artística, tiene su peso en la sociedad, con simbología y metáforas por doquier, hay que saber atraparlas. Buena redacción.


Película:Womb

Titulo Original:Womb

Director: Benedek Fliegauf

Año: 2010

Pais: Alemania - Hungría - Francia

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