¿Puede considerarse al género operístico como un heredero de la tragedia griega? En la ópera confluyen la escritura de un drama, su puesta en escena a través de intérpretes, y sobre todo la música, que introduce en la representación, lo inenarrable del pathos situacional.
Su legado actual lo podemos encontrar no sólo en los teatros, sino también en el cine y las series, que se han transformado en el verdadero arte de masas del siglo XX y lo que va del XXI. Pero como se sabe, las fronteras entre los géneros tienden a disolverse para ir tomando entidad lo que Richard Wagner concebía como obra de arte total: una creación que integre la música, el teatro y demás artes audiovisuales. [1]
De hecho, las puestas operísticas están siendo concebidas como verdaderos espectáculos cinematográficos y recíprocamente el cine se nutre permanentemente de la inspiración lírica. Entre fines de mayo y principio de junio de 2026 se estrenaron en Buenos Aires dos piezas excepcionales. Una película y una ópera, que hacen honor a esta tradición… y que imprevistamente dialogan entre sí. La primera, “Amarga navidad”, de Pedro Almodóvar y la segunda “Dementia”, de Oscar Strasnoy con libreto de Ariana Harwicz, que tuvo su estreno mundial en el Teatro Colón. [2]
Ambas abordan, por separado, un mismo problema: la crisis creativa y las recónditas vías por las que un artista reencuentra la vía de su deseo. Y ambas lo hacen a través de una redada escénica en que la obra se va plegando sobre sí misma para ofrecernos sendos finales geniales y sorprendentes.
Son obras que se escriben de atrás para adelante, que siguen la lógica del Nachträglich freudiano, y que tienen al amor como horizonte último y primero de sus desenlaces. Desenlaces que, por supuesto, no revelaremos aquí, limitándonos a recomendar verlas como bellas puestas en abismo.
La expresión francesa “mise en abîme”, que se traduce como “puesta en abismo”, refiere a una obra al interior de otra, cuando la segunda establece un diálogo con la primera y arroja una nueva luz sobre ella. Una película dentro de una película, una obra de teatro dentro de otra –como la célebre play scene de los comediantes en Hamlet, que termina delatando al asesino del Rey.
La clínica nos enseña también que un paciente en análisis suele producir una “actuación”, una escena sobre la escena dirigida al Otro en la que se muestra algo de lo real que escapó a la simbolización. Las puestas en abismo en “Amarga Navidad” y en “Dementia” son un llamado desesperado a significar aquello que quedó fuera de la palabra. Corresponde a los espectadores acudir a la cita y hacer algo con lo que nos toca de esa interpelación.
NOTAS
[1] Ver al respecto el ensayo cinematográfico "Bioética y ópera: el pathos de una decisión", de Eduardo Laso y Juan Jorge Michel Fariña, cuyo trailer compartimos aquí: https://drive.google.com/file/d/1v43lA52NAXULQGQBem0kyuXy8VeXiQo-/view?usp=sharing
[2] La obra presenta a una pareja en tres etapas diferentes de sus vidas: a los 25, 50 y 75 años y es interpretada por seis destacados profesionales de la lírica, las sopranos Florencia Burgardt, Daniela Tabernig y Mónica Ferracani, y los barítonos Sebastián Angulegui, Alejandro Spies y Víctor Torres. La dirección musical es de Tito Ceccherini al frente de la Orquesta Estable del Teatro Colón de Buenos Aires.
Película:Amarga Navidad | Dementia
Título Original:Amarga Navidad | Dementia
Director: Pedro Almodovar | Oscar Strasnoy - Ariana Harwicz
Año: 2026 | 2026
País: España | Argentina
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