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Juicio moral, sexuación y responsabilidad

por Pinto, Gal, Serué, Dora

Lanzada a fines del año 2025, la serie Plur1bus tendrá su segunda temporada en 2026 y seguirá dando de qué hablar. Como se sabe, la producción audiovisual de Apple TV se sitúa en un mundo en el que, a partir del contagio de un misterioso virus, los humanos dejan de existir como individualidades para convertirse en una unidad colectiva. Como consecuencia de este fenómeno global, el mundo parece vaciarse de toda forma de maldad, conflicto, adversidad y sobre todo juicio moral.

En medio de esta transformación radical subsiste un grupo reducido de personas que resultan inexplicablemente inmunes al virus. Entre ellas se encuentra la protagonista de la serie, Carol Sturka, una reconocida escritora de novelas románticas, cuya vida privada se mantiene cuidadosamente resguardada del ojo público. Sabemos desde el inicio que esta discreción extrema está al servicio de ocultar su relación amorosa con Helen, vínculo no asumido de manera abierta. Tras la irrupción del virus y la consecuente transición global, Helen fallece, marcando un punto de quiebre definitivo en la vida de la protagonista y profundizando el duelo y el enojo que le producía su propia negación.

Desde sus primeros episodios, Plur1bus deja en claro que la vida de Carol Sturka estaba atravesada por una profunda infelicidad. Incluso antes de la llegada del “virus” la serie la presenta marcada por la ira, la incomodidad consigo misma y una constante sensación de ajenidad con el mundo que la rodea. Esta infelicidad no se muestra como la consecuencia directa de un acontecimiento puntual, sino como un rasgo estructural de su existencia, una forma de habitar la vida desde la restricción y el silencio. Sin ir más lejos, la serie muestra cómo el reciente lanzamiento de su obra esconde su deseo frustrado de que esta tenga como protagonistas a dos mujeres, en vez de inclinarse por la tradicional pareja heterosexual. Es apenas un dato que pasa desapercibido en el capítulo inicial. ¿Qué nos dice la serie con este detalle? Que en este punto Carol ha cedido sobre su deseo.

La muerte de Helen no inaugura ese malestar, pero sí lo profundiza y lo vuelve más visible. El duelo de Carol no se limita por lo tanto a la pérdida de su compañera, sino que carga con el peso adicional de una relación que nunca pudo ser vivida a la luz del día, de un amor que permaneció oculto y, por ende, inconcluso. Así, la ausencia de Helen funciona como un canal que expone con mayor visibilidad los conflictos internos de Carol, dejando ver claramente su tristeza y su enojo, obligándola a enfrentarse con aquello que durante años eligió no asumir.

El mundo que emergió delante suyo se presenta como radicalmente distinto al anterior. La desaparición de las individualidades trae consigo la erradicación de los conflictos, la violencia y, fundamentalmente, de los juicios morales. En este nuevo orden, los vínculos dejaron de estar atravesados por expectativas sociales, normas implícitas o categorías identitarias, configurando una realidad que, aunque en apariencia armónica, resultó profundamente ajena para Carol.

Frente a este escenario, Carol se encontró inicialmente desorientada y en abierta resistencia. Incapaz de comprender la lógica del nuevo mundo, se enfrenta a una forma de existencia que percibió como amenazante para su autonomía y su identidad. Durante gran parte de la serie, Carol lucha contra este nuevo orden, queriendo revertir la situación que la invade, aferrándose a una noción de mundo que ya no existe.

Con el transcurso del tiempo, y particularmente a partir de su vínculo con Zohia, Carol comienza a decodificar el funcionamiento de la realidad que la rodea. La compañía de Zohia opera como un puente entre ella y esta curiosa realidad post “virus”. ¿Logrará Carol amigarse con este nuevo mundo y abrirse a la posibilidad de habitarlo sin resistencia, pudiendo sostener incluso una relación acorde a su deseo?

Este punto de inflexión arranca cuando Carol advierte que el mundo se ha despojado del juicio moral que durante años la paralizó. Liberada esa mirada externa, Carol puede escribir la segunda parte de su libro tal como siempre había querido hacerlo, con dos heroínas mujeres, sin concesiones ni censuras. La felicidad que alcanzó en este punto no surgió únicamente del amor o de la aceptación del nuevo orden mundial, sino de la posibilidad de atravesar un fantasma personal. Sin embargo, este equilibrio, siempre inestable, se quiebra cuando Carol se siente traicionada por Zohia al descubrir su plan de conversión. La revelación reactiva sus temores iniciales, marcando un nuevo giro en la trama y reinstalando el conflicto.

La cuestión de la responsabilidad

Este planteo sobre la autonomía y la libertad es crucial en Plur1bus, porque la serie nos propone un mundo en el que las personas han perdido su singularidad y capacidad, ya que todos han devenido Uno. [1] Con la excepción de apenas esas 13 personas que por una enigmática causa no se han contagiado, este colectivo vive en una aparente paz, piensa al unísono y se abstiene de matar, mentir u odiar.

¿Por qué alguien se resistiría a un mundo perfecto y sin conflictos? ¿Por qué un ser humano no desearía una realidad en la que todo funcione en armonía, donde el amor se exprese sin conflictos?

Se trata de un antiguo ideal, de una utopía anhelada. Sin embargo, podemos pensar que la condición humana queda definida ante todo por la responsabilidad, es decir por la capacidad de un sujeto para transformar su posición simbólica, su mirada, ampliando el universo, yendo más allá de sus propias limitaciones.

Los dos rebeldes a la conversión, Carol y Manousos, muestran puntos en común como así también diferencias cruciales. La disidencia respecto del mundo que los rodea, les genera un espontáneo rechazo a lo que para el resto es fascinante, idealizado y eterno. Pero sus diferentes maneras de transitar este malestar son los modos en que la serie nos invita a reflexionar sobre las vías por las que lo humano surge de la peculiar posición subjetivo de cada quien. Un ejemplo claro lo tenemos cuando Manousos se encuentra con su madre, quien se muestra bondadosa con él. Al percibir este cambio repentino, él responde indignado: "mi madre era una cabrona", evidenciando con su rechazo que sin una transformación subjetiva el otro resulta una irremediable ajenidad. Lo humano no funciona suprimiendo lo previo con un renacer sin memoria, sino atravesando ciertas marcas, que al recorrerlas una y otra vez, van dando lugar a lo novedoso de lo singular.

¿Es pensable una humanidad con el agotamiento del Yo de cada quién? ¿No habrá que asumir más bien que estamos ante el corazón de la estructura misma de la condición humana? ¿No es acaso debido a la presencia de un conflicto que nuestro aparato psíquico se constituye? ¿Podremos sortear esa tensión, o hacerlo nos llevaría a un punto irremediable de deshumanización?



NOTAS

[1Ver al respecto el escrito “De muchos, al Uno completo”, de Eduardo Laso y Juan Jorge Michel Fariña, disponible en https://www.eticaycine.org/PLUR1BUS

Película:Pluribus

Título Original:Pluribus

Director: Vince Gilligan

Año: 2025

País: Estados Unidos

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