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Mirar largamente al abismo

por Reos, Francisco Roque

Resumen

El presente artículo desarrolla un análisis ético-clínico sobre un recorte del film 8MM –Ocho Milímetros- (Joel Schumacher, 1999). Para ello, los conceptos de responsabilidad subjetiva y motivación inconsciente de la conducta se articularán con la crítica de Nietzsche sobre la Moral Contemporánea y su figura del héroe. Los aportes del análisis clínico que Sigmund Freud construye a partir del historial de sus pacientes permiten entender que los actos del personaje principal del film están influenciados por motivos inconscientes. Esta perspectiva teórica y conceptual posibilita ir más allá de una posición netamente moral y lograr aprehender las coordenadas subjetivas para poder desplegar los ejes de la ética y de la singularidad.

Palabras Claves: Moral | Subjetividad | Ética | Héroe

El film 8MM (Joel Schumacher, 1999) comienza cuando el protagonista Tom Wells vuelve a su hogar después de haber realizado exitosamente un trabajo como detective privado: investigar la intimidad del hijo de una senadora para confirmar si este engañaba a su esposa. Las evidencias que recoge son contundentes.

Al poco tiempo de regresar a su hogar y recomponer el lazo con su mujer e hija recién nacida, deteriorado por el tiempo y la distancia, el protagonista es nuevamente solicitado. Una viuda anciana y su abogado son sus nuevos clientes. Entre las pertenencias de su esposo recientemente fallecido, la mujer encuentra una cintade ocho milímetros en la que se había grabado el violento y sádico asesinato de una joven. La anciana y el abogado le piden al detective que averigüe quién es la mujer que aparece en el vídeo y si se trata de un asesinato real o de lo que en el folklore del bajomundo se llama Snuff: filmaciones que simulan delitos sexuales graves y otros crímenes a través de efectos especiales.

Tom pone inmediatamente manos a la obra y parte hacia donde las pocas pistas que tiene lo llevan, dejando a su familia una vez más y sin dar mayores detalles sobre su nueva diligencia. Desde este punto en adelante, el film sigue detalladamente la inmersión del personaje dentro del mundo subterráneo del comercio pornográfico de principios de los 90’. En frecuentes ocasiones, Tom permanece noches y días enteros encerrado en una habitación de hotel en compañía de aquella filmación, viéndola una y otra vez en busca de detalles. Al mismo tiempo , comienza a confundirse entre los clientes y consumidores de pornografía y va tras los videos con el mayor contenido de violencia posible. El personaje dedica largas horas a ver estos materiales en un intento de determinar si los mismos son reales o snuff, y con la esperanza de dar con más pistas sobre quién es la mujer y quiénes son los realizadores del cortometraje.

Sus esfuerzos no tardan en dar frutos ya que logra descubrir la identidad de la joven y la de los posibles realizadores del video . Por cada paso que da en la investigación, el contacto con su familia se deteriora: las comunicaciones se vuelven más espaciadas y breves; frente a las preguntas de su mujer Tom responde con silencio o evasivas.

No tarda mucho en descubrir lo que verdaderamente sucedió frente a la cámara: la joven fue efectivamente asesinada durante la grabación y los realizadores de la filmación fueron contratados por el difunto marido.

Desde ese momento, Tom lleva adelante una búsqueda personal de justicia por la mujer asesinada. En este proceso, dar caza a todos los que participaron en la filmación. Tom interroga y tortura a cada uno de ellos para que confiesen todos los detalles y pormenores de la realización del cortometraje. El detective lleva al último culpable a la locación donde se realizó el video y allí le da muerte a través de una salvaje tortura. De esta manera, el personaje da por terminada su pugna.

Hasta aquí mucho se puede deliberar acerca de la noción de justicia y venganza que parece tener este personaje. Quizás los espectadores del film consideran al protagonista un justiciero sacrificado, un sujeto con sed de venganza o un fiel ejecutor de la antigua Ley del Talión. Lejos está todo ello de lo que se puede analizar desde una perspectiva ético-clínica (Michel Fariña, J.J. y Ormart, E.B., 2009)

Es muchas veces el pensamiento psicoanalítico el que permite rescatar al sujeto de la burda y mezquina figura de héroe o abyecto en donde tantas veces la Moral intenta limitarlo. Un valiente paladín (o un aberrante villano, da igual) que hace frente a las situaciones más adversas es solo una imagen, una etiqueta que sirve para un particular (Lewkowicz, I., 1998). Solo abriendo una grieta en dicho imaginario es posible aprehender la “otra escena”, a saber, la de la subjetividad que, si bien no se encuentra en primer plano, es en numerosas ocasiones la fuente de donde la figura del héroe toma su fuerza.

En este mismo sentido, en la obra de Nietzsche y en especial en su “Más Allá del Bien y del Mal” (1886) se reflexiona sobre el papel aplastante y empobrecedor que tiene la Moral en la Sociedad Contemporánea y en cuanto a su figura fundamental, la del héroe, de quien dice que “todo a su alrededor es tragedia” (Nietzsche, F, 1886). Desde el pensamiento psicoanalítico, es posible concebir que aquella tragedia concierne al sujeto y su posición frente a su deseo.

Volviendo al film, ¿qué otra escena está presente –aunque oculta- en aquel que dedica días y noches enteras a ver videos (reales o snuff) en donde violan y asesinan a personas? A dicho interrogante se suman la inmersión profunda dentro del mundo clandestino de la pornografía y el alejamiento y deterioro de lo que para él tiene valor: su familia. Todo pierde importancia e interés frente a su misión.

En numerosas escenas se puede apreciar a Tom dentro de un cuarto solo iluminado por el brillo de la proyección del cortometraje, brillo que lo mantiene cautivado en busca de los detalles que el mismo oculta. En una escena, aparentemente intrascendente, un colaborador circunstancial que lo guía por el bajomundo, después de haber conseguido un video snuff, le pregunta:

Tienes una esposa, una hija, una linda casa amarilla y un perro llamado Sheps, ¿qué es lo que estás haciendo aquí?
Buena pregunta
¿Te excitaste con los lugares que visitamos y los videos que vimos?
No, no me excité.
Pero tampoco veo que te haya molestado (…)
Buenas noches.

Una vez revelados todos los misterios y habiendo cumplido con los pedidos de sus clientes, Tom no se detiene allí: da caza, tortura y mata a todos los participantes del video.

Sobradas pistas e indicios hay, entonces, para sostener que hay otro enigma por aclarar: la posición subjetiva de Tom Wells.

Para ello, volvamos al gran filósofo alemán en cuyo ensayo previamente mencionado se encuentra un aforismo numerosamente citado que interesa para el caso en cuestión: “quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo mira dentro de ti.” (Nietzsche, F, 1886) [el resaltado me pertenece].

Con respecto a la primera parte del aforismo, sería relativamente sencillo aplicar tal sentencia al personaje ya que sus actos de extrema violencia no se diferencian mucho del de sus víctimas (los realizadores del video). Ahora bien, la segunda parte del aforismo es por demás valiosa. En una primera lectura y articulación, se podría sostener que, dado el hecho de que Tom se involucró tanto en el bajomundo de la pornografía sadomasoquista extrema -el abismo-, su aparato psíquico se afectó por el gran impacto disruptivo que esto tuvo y produjo una identificación que lo llevó a conductas violentas. En otras palabras, la violencia que observó generó en él violencia.

Privarse de un pensamiento tan lógico y lineal, propio del par “causa-consecuencia”, es necesario para llegar al terreno netamente subjetivo al que el análisis ético-clínico pretende.

En numerosos historiales de Freud es posible vislumbrar la compleja relación que sus pacientes tienen frente a las máximas y preceptos morales. Él pudo aprehender que bajo una extremada y rígida obediencia a dichas normas se escondía inconscientemente un deseo por lo contrario. Caso paradigmático de esta ambigüedad es el del Hombre de las Ratas (Freud, S. 1909). Tanto su amada como su padre eran las figuras que se obsesionaba por proteger y resguardar de males y torturas. Freud colige que el origen de dichos temores provenía de sus propios impulsos inconscientes de provocarles tales estragos. De la siguiente manera, Freud da cuenta del complejo entramado subjetivo de su paciente con respecto a sus sentimientos hacia su padre:

“(…) está [el paciente] totalmente seguro de que la muerte de su padre nunca pudo haber sido objeto de su deseo; siempre fue un temor. Tras este dicho, declarado por él con intensidad plena, considero adecuado exponerle otro pequeño fragmento de la teoría. Esta sostiene que semejante angustia corresponde a un deseo que una vez tuvo, ahora reprimido; por eso uno no puede menos que suponer exactamente lo contrario de lo que asegura.” (Freud, 1909)

Teniendo en cuenta esta dialéctica subjetiva, el caso Tom Wells se vuelve más complejo: su ejemplar abnegación por hacer justicia (o venganza) por una inocente joven lo lleva a mirar largamente el abismo –el de la perversión humana- pero este abismo le devuelve la mirada y hace aflorar lo que ya anidaba en él. Es decir, que la secuencia lógica se subvierte: impulsos inconscientes conducen su cruzada heroica hacia el abismo y terminan expresándose de una manera igual de violenta y sádica como aquello que moralmente repudiaba.

Desde este punto de vista, todas las escenas que acontecen en el film cobran un valor novedoso y nos permiten ir más allá del pensamiento lógico secuencial al que nuestra era contemporánea trata de limitarse. Es solo entonces posible, a partir de la lógica ético-clínica, contemplar lo que subjetivamente acontecía en esas largas horas nocturnas en donde Tom Wells fijaba sus ojos en la pantalla, y volver aprehensible “el horror ante su placer, ignorado por el mismo” (Freud, 1909).

Son escenarios como estos los que permiten entender la importancia de aquellos costados y rincones oscuros en los que anidan verdades subjetivas que, de manera oculta, rigen la conducta. El caso de Tom Wellsmuestra hasta qué extremo los puntos ciegos pueden invertir lo que a primer vista se entendía y, así, devolverle al sujeto su mensaje de forma invertida. Dar cuenta de aquellas verdades es propio de la grandeza del pensamiento ético.

Bibliografía

Freud, S.: (1909) A propósito de un caso de neurosis obsesiva. Obras completas. Tomo X, Amorrortu editores. 1984.

Lacan, J. (1960). El Seminario. Libro 7: La ética del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.

Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. IV. Eudeba, Buenos Aires.

Michel Fariña, J.J. y Ormart, E.B. (2009). Los medios audiovisuales como vía regia para el planteo de complejidades éticas, en Actas del Congreso “Pensando lo audiovisual en la investigación en Ciencias Sociales y Humanidades. Método, Técnica y Teoría”, Año 1, Volumen 1. Buenos Aires: Incluir Asociación Civil.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra, Eudeba, Buenos Aires, 1998.

Nietzsche, Friedrich. (1886) Más allá del bien y del mal. Trad. Andrés Sánchez Pascual. Alianza Editorial, Madrid, 2008.

Salomone, G. Z.:( 2006) El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva,



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Película:8 milímetros

Titulo Original:8MM

Director: Joel Schumacher

Año: 1999

Pais: Estados Unidos

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