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La escuela frente al sufrimiento subjetivo

por Lemos, Álvaro

Lisa’s Blue($): La escuela frente al sufrimiento subjetivo

“Hay una idea de Spinoza que es muy impresionante y muy sencilla. Dice “el concepto de perro no ladra”. Y es verdad, el concepto de niño no es un niño. Con el concepto tenemos buena chance de perderlo. El concepto no ladra. Con el concepto sobreimponemos una representación a lo real para después exigirle a lo real que se comporte según la representación. Niño, se supone que si eres niño tal y tal cosa. Pero si hay algo que no hacen los chicos es hablar desde el concepto. Algo va variando, y eso que varía se le va escapando al concepto, lo cual no significa que conceptualizar sea inútil. El concepto es instrumento, pero no es saber, no es captura de esencia, no es determinación de lo real.” (El destacado es propio).
Ignacio Lewkowicz, Cristina Corea, Pedagogía del Aburrido (2004).

A lo largo del presente texto, será el personaje de Lisa Simpson [1] (híper-complejo en su construcción y sus transformaciones a lo largo del desarrollo de la serie) el que nos guíe en la elaboración de nuestro interrogante central, y en nuestro intento de comenzar a elaborar una respuesta: ¿qué lugar ocupa el sufrimiento infantil en la escuela? Para ello, tomaremos como marco referencial dos posiciones diferentes en la enseñanza musical que recibe Lisa. Vale aclarar que no trataremos el tipo de sufrimiento que puede surgir en el tránsito por la institución, generado por esta misma (por ejemplo, la ansiedad frente a exámenes, la autoexigencia, etc.) [2], no nos referimos a eso: consideramos que ese tipo de sufrimiento está del lado del niño si pensamos al niño inserto en la escuela sólo en su condición de “alumno”, en tanto sujeto producido por la institución escuela dentro de un orden disciplinario. Pero el niño en la escuela no deja de ser otras cosas para simplemente dedicarse a aprender lo que se le ocurra o le toque en suerte al docente intentar enseñarle: a dicha dinámica responde estrictamente el concepto de alumno, lugar que no necesariamente es ocupado por un infante (puede ser un adulto, un adolescente, etc.). El niño es una totalidad con nombre y apellido, y junto a estos se va inscribiendo una historia, que no es otra que la historia de un Sujeto. En este punto, retomamos nuestra pregunta, pero esta vez con el fin de reformular la misma, desarmandola: ¿qué lugar ocupa el sufrimiento subjetivo del niño en la escuela? ¿Qué papel cumpliría ésta en la producción de dicho sufrimiento? Por supuesto, un interrogante más radical puede introducirse aquí ¿es diferente el sufrimiento de un niño en relación al de un adulto? Siguiendo a Lewkowicz (Lewkowicz, Corea, 2004), ¿será que el niño, leído desde el concepto de "niño” de la escuela (el alumno) no tiene permitido sufrir? Nos encontramos así con una escisión conceptual (el alumno como entidad separada del niño en su dimensión de sujeto) que no es sin consecuencias tanto en la práctica de la docencia, como en el campo subjetivo.

La vida de Lisa

Comencemos con una breve biografía de nuestra protagonista. Lisa es el talento musical de su familia. Reconocemos en su abuela el único antecedente genuino que sabemos, la acompaña en su particular camino en la vida; el lugar en donde la reconocemos como sujetada de una filiación posible a la familia que la cobija, sabiendo que el resto de los miembros no comparte sus gustos personales (musicales, artísticos, literarios, su activo compromiso con las causas político-sociales de su ciudad, etc.). Sin embargo, a partir de la primera aparición de su abuela paterna en la serie, podemos entender de dónde vienen las preferencias de Lisa, como por ejemplo su “Don” musical, así como su compromiso social. La aparición de esta persona, conocerla, la hace sentirse aliviada y entender un poco mejor de dónde proviene, cuál es su lugar en esa familia: Lisa llega a confesarle que muchas veces se pensó adoptada, pero que el conocerla hace que todo tenga sentido en su vida. La conforta escuchar la historia de su abuela, de sus años de juventud como una mujer que encuentra como salida a la institución matrimonial –representada en el capítulo como aquella de la familia tipo-, a una relación de pareja rutinaria y sin amor, la rebelión: en principio en contra del desarrollo de armas biológicas, decisión que la lleva a tener que abandonar a su esposo e hijo, pero que devela lo que había más allá de su activismo: la rebelión contra el statu quo de la mujer durante la década de los años 60 del siglo XX. (Encontramos reminiscencias de esta herencia en muchos capítulos, por ejemplo, en “Lisa, la iconoclasta”, “Vocaciones Separadas”, “Lisa la Vegetariana”). Más adelante en este capítulo, las “marcas de la abuela” que han pasado por la cadena significante que anuda la historia de esta familia se resumen en la escena en donde Lisa y ella interpretan juntas la célebre composición de Bob Dylan “Blowin’ in the Wind”: signo de una época donde la juventud hizo de su propio sufrimiento y aislamiento social, algo extraordinariamente novedoso.

Entonces, Lisa es tan única como el resto de los miembros de su familia nuclear, pero lo que la diferencia de los demás es principalmente su pasión por la música, específicamente la función que esta cumple para la niña. Encuentra en la misma su única “salida para la creatividad”, la única forma de “expresarse genuinamente a sí misma” . Es decir, como veremos a lo largo del texto: así puede advenir en su condición de sujeto y expresar su sufrimiento subjetivo.

El Blue($) de Lisa

Para trabajar tomaremos diferentes escenas extraídas del episodio 6 de la primera temporada, titulado “Moaning Lisa”. La primera de ellas es la escena del ensayo musical en la escuela. El dispositivo adoptado para transmitir el conocimiento musical es ya un indicador del sujeto que se espera habite la situación: un ensayo es algo programado en todos sus aspectos, ya sean los asistentes, el director del mismo, las obras a practicar, el tiempo que se le dedicará a la sesión y a cada pieza, etc. Entonces, en esta situación se espera a un alumno: espera tanto recibirlo en su interior, como en lo que se espera sea el resultado de las operaciones que se lleven adelante en la misma: la producción de un sujeto obediente a la escuela en tanto institución normalizadora, en tanto institución disciplinaria (Michel Foucault, 1986). Pero durante el ensayo las cosas no resultan según lo previsto desde el dispositivo, encarnado en esta situación por el maestro Largo. Mientras la banda se encuentra interpretando “My Country ’Tis of Thee” -una canción patria de Estados Unidos que habla principalmente sobre la libertad- el orden ensayado se rompe. Lisa comienza a improvisar jazz-blues sobre la misma. Frente a la musicalidad espontánea, desplegada de manera espectacular por Lisa en esta irrupción -la cual se desprende de su dolor, como lo aclarará inmediatamente- el maestro responde desde la norma. El recurso del docente para responder a ésta “filtración” de creatividad en el espacio, es el llamado al silencio de “Lisa-alumna”(siendo este un silencio no-musical), el cual impone desde la autoridad con que la institución lo inviste, mediante la "herramienta pedagógica" del grito. Pero el efecto no recae sobre esta figura, sino sobre “Lisa-Sujeto”. Hace callar la expresión del sufrimiento al invocar el orden, intensificando el mismo con su desatención sobre la niña; su resolución es un “no a lugar” al sufrimiento (al Sujeto del deseo), estableciéndose un universo situacional que divide las acciones comprendidas en “Obediencia = apego al ensayo” (lo correcto), “Desobediencia = Improvisación” (la transgresión). Entre los dos se da el siguiente diálogo:

Largo: Lisa, no hay lugar para ese loco bebop en “Mi País, es Sobre Ti’’.

Lisa: Pero, ¡Sr. Largo! De eso se trata precisamente.

Largo: ¡¿Qué?!

Lisa: Me estoy lamentando por la familia sin hogar que tiene que vivir en un auto. Por el agricultor que debe permanecer ocioso debido a que su tierra le fue despojada por burócratas insensibles. Por el trabajador de las minas de carbón de Virginia del Oeste que atrapado…

Largo: Bien, todo eso está muy bien Lisa, pero ninguna de esas desagradables personas van a estar en el concierto de la próxima semana. Ahora, desde lo alto clase, cinco, seis, siete….

Ese mismo día, Lisa es nuevamente sancionada en la escuela durante la clase de educación física, tras confesar estar demasiado triste para jugar al “quemado”. La profesora encuentra esto ridículo y por ello un aviso es enviado a su casa (lo que en el medio local conocemos como la amenaza de la “nota a los padres”). Es así que otra “nota” de incomprensión acerca de su sufrimiento ha sido escrita en la partitura de este episodio. Una nueva negación sobre la palabra de Lisa ha operado: la dimensión de la escucha, comprobamos, se encuentra efectivamente obturada. Somos así testigos de un nuevo “no a lugar” al sujeto, en el que la escuela-institución encarnada en sus maestros, no sabe qué hacer con un sufrimiento que nada tiene que ver con las condiciones en que se dicta la enseñanza, ni se trata de ansiedad por exámenes, aburrimiento, condiciones de riesgo en la vida de la niña, etc. Esta operatoria refleja lo que no indica Duschatzky:

“La escuela históricamente estaba unida a la imposibilidad, al no poder ser (“no puede hablarse en clase de cualquier modo”, “no pueden los chicos desconcentrarse en clase”), y a la necesidad, al no poder ser (“no se puede no ser respetuoso de los símbolos pátrios”, “no se puede no seguir una secuencia de trabajo”, “no se puede no prestar atención”, “no se puede no contar con un cuaderno de clases”, “no se puede desoír una consigna”). (Duschatzky, 2007)

Nos encontramos, todos, tanto los personajes como los espectadores, frente a algo del orden del exceso, pero no entendido este como el “pasarse de la raya”, que es como los maestros entienden y, en consecuencia, operan sobre esta situación. Es un exceso en tanto opera a la manera de denuncia de la falta propia de toda institución. El sufrimiento de Lisa, podría pensarse como angustia frente al deseo del Otro, es una manifestación de su propia dimensión deseante. El deseo es lo disruptivo en la institución, y es lo que se silencia con la disciplina. Ignacio Lewkowicz (Michel Fariña et. al., 1998) nos indica que, cuando estamos frente a algo del orden de la singularidad, esto implica que las capacidades clasificatorias de la lengua en cuestión (la de la institución escuela, y su concepto solidario “alumno”) desfallecen, se muestran insuficientes. Y, en efecto, podemos apreciar que se reduce el sufrimiento de Lisa a una transgresión al reglamento escolar, ya que a la escuela no le alcanza con su propia clasificación: el niño no es sólo alumno, pero en el orden institucional-escolar del que somos testigos esto no está contemplado. Por ello es que se responde desde la norma: ante lo que se vivió como disruptivo del orden imperante, se responde “dando la nota” (a los padres). Los maestros dan la nota, descansan en los signos del Otro (Ariel, 1994) de la legalidad escolar, convirtiendo en imposible para ellos mismos (y para esos padres que reciben la nota) alojar de manera diferente lo que Lisa no se cansa de repetir.

La escena que complementa el universo establecido en el ensayo comienza en la soledad en que la deja la incomprensión encadenada de la escuela, de su padre, quien tras escuchar sobre su tristeza intenta calmar el sufrimiento de Lisa “jugando al caballito” sobre su regazo. Lisa le agradece el gesto, y lo reconoce insuficiente. Momentos más tarde, vemos a Homero y a Bart luchando en un videojuego de boxeo, y el primero aduce que está perdiendo porque el sonido del saxofón de Lisa no lo deja concentrarse. Sube a reprenderla –obedeciendo esta escena también a la estructura de las instituciones disciplinarias, vía la relación de alteridad entre padre “autoridad”, hija “desobediente”-pero finalmente cede a dejarla tocar, al no saber qué hacer –haciendo algo sin embargo mediante este permiso resignado- para ayudarla, mientras observa que su hija rompe en llanto mientras balbucea “I was just playing the Blue($)… dad” (retomaremos la traducción y el significado de la expresión original, y nuestra notación diferenciada sobre la palabra “Blue($)” más adelante). Homero sale de la habitación y es en ese momento que la pequeña escucha en la lejanía de lo desconocido, una melodía que la atrae, y se dice a sí misma: "I gotta find that sound" ("Debo encontrar ese sonido"). Dada la situación descrita, y los hechos subsiguientes, nos parece que la frase originalmente hace referencia a un punto de identificación de Lisa con ese sonido (el Blues), pero no a querer encontrarlo por el mero hecho de eso que se escucha, que es audible. No es una apreciación meramente estética lo que allí se produce, no quiere encontrar la música en sí. Lo que la convoca es la posibilidad de que su propio "blue($)" pueda en la inmanencia de la situación emerger como otra cosa, no como una diferencia que decanta en una sanción disciplinaria, normalizadora, sino en la posibilidad del advenimiento del acto creativo, en el camino que recorre en su crecimiento. Es así que su encuentro con "Encías Sangrantes Murphy" parte de una identificación con lo que su “improvisado” maestro produce dada su propia situación, su propio sufrimiento. La transmisión del sonido por las calles desoladas en la noche de Springfield, conducen a la transformación de un "solo de saxo en soledad" en un aula virtual, que existe sólo esa noche, improvisada y haciendo metonimia con la escena de jam session que tiene lugar inmediatamente.“Encías Sangrantes” le cuenta sobre su sufrimiento en la vida, Lisa le responde que también tiene problemas, a lo cual este replica que no puede ayudarla, dado que sólo es un buen músico con un alma gigante, pero que puede improvisar con ella. Podríamos pensar que Encías se “lavó las manos”, se quiso desentender de la situación. Pero no. Aún si así haya sido, su movimiento operó en el sentido contrario. Sin darse cuenta, al mostrarse él mismo “en falta”, cobija el sufrimiento de Lisa, oyendo no las palabras, sino dando lugar a la música mediante la cual Lisa buscaba expresar su sufrimiento, para advenir así (en el diálogo musical que sostienen) en su condición de sujeto.

Podemos pensar que en ambas situaciones, el Blue($) que Lisa interpreta (“I was just playing the blues…”), toma la forma del género musical, pero sólo en la improvisación con “Encías Sangrantes” resulta en una experiencia subjetivante, propia del acto educativo. De allí que escojamos utilizar la palabra en inglés “Blues”, para aprovechar sus distintos significados: tanto el nombre de un género musical, como su referencia a un sentimiento de tristeza. Encerramos la (S) final para indicar que esa tristeza, ese sufrimiento, es de “Lisa-sujeto” y de nadie más.

Entonces, pudimos presenciar en ambas escenas la emergencia del acto creativo (Ariel, 1994) en la improvisación, de una “singularidad en situación”, la cual se sustrae a la legalidad dominante en el caso del ensayo: en ambas es el producto de un sujeto que firma y se afirma a partir de esta afirmación que es su producción en acto, como marca de su ser-en-el-mundo. Las posiciones de los dos docentes, el “oficial” y el “improvisado”, son muy distintas. La intervención del maestro Largo opera en la vía del cierre de la dimensión subjetiva, ante lo cual Lisa sólo puede responder desde la razón, enumerando sus razones. Pero lo que opera en tanto razones (en la forma de una disculpa) ya no puede restituir la consistencia del universo constituido alrededor del ritual del ensayo (aprendizaje por ensayo y error): ni el maestro Largo ni Lisa puede volver las cosas a su estado anterior. Porque, cómo él mismo se lo dice en un ensayo posterior, con una reprimenda que apunta a Lisa-sujeto antes incluso de entrar al ensayo (para que se comporte en tanto Lisa-alumna), es que la improvisación sobre la canción que hablaba de la libertad, ha operado como un "exceso" sobre la situación que impone el dispositivo escolar. Mientras que, junto a “Encías Sangrantes”, quien se corre del lugar del saber, se despliega de manera ejemplar el acto creativo, reflejado en lo que llamamos el “Blue($) de Lisa”. El universo situacional se ha ensanchado, un elemento inesperado ha hecho tambalear las consistencias previamente instituidas (Michel Fariña; Lewkowicz, 1998). Ahora bien, ¿a qué universo nos referimos? Al tipo de educación musical que recibía Lisa. Porque es para ella para quien las cosas ya no volverán a ser como antes (recordemos que más adelante manifestará que la música es la única forma de expresarse a sí misma). A las alternativas: ser obediente y “ensayar” o ser desobediente por “improvisar”, se les presenta un elemento diferente, el deseo de “Encías Sangrantes” en tanto “enseñante”. Como nos indica Domínguez: es al “evocar –en lugar de velar- la falta (que) estaremos en presencia del enseñante, más aún, de su deseo (…)” (Domínguez, 2006). Es el propio dolor de Murphy lo que le permite, en tanto falta no velada, poner a operar su deseo en la transmisión de un saber sobre la música distinto de la “repetición memorística de manual” (Domínguez, óp. Cit.) propia de la modalidad del ensayo.

Así, en otro capítulo, vemos en qué decanta esta situación: bordando un parche en el edredón de la familia Bouvier, la niña hace una descripción de quienes dice son las “dos grandes influencias musicales en su vida”, en la izquierda vemos al maestro Largo, quien le enseñó que “Hasta el concierto más noble puede ser despojado de su espíritu y su belleza”. Del otro está “Encías Sangrantes”, quien le transmitió que la música “es como un fuego en el vientre que sale por tu boca, así que lo mejor es ponerle un instrumento” a dicha sensación. Lisa dibuja del lado derecho del parche (en inglés “right”, lo “correcto”) a “Encías Sangrantes”. Su enseñanza, guiada por su deseo, es la que ha dejado una marca amable en el recorrido de esta niña que atiende el segundo grado.

Curiosamente, los autores nos dejan una pista sobre todo esto en la apertura del capítulo, sobre lo que intentaron mostrar en este episodio, cuando vemos que Bart se encuentra, bajo el castigo de la repetición -como forma de aprendizaje sobre lo que no hay que hacer siendo alumno-, escribiendo una y otra vez la frase “No instigaré a la revolución”. Efectivamente, en este capítulo no la instiga: la revolución la produce Lisa. Así mismo, encontramos insuficiente la traducción que se hizo del título del capítulo, en su versión para Latinoamérica: “Moaning Lisa” fue traducido como “La depresión de Lisa”, lo cual lleva las cosas al terreno de la psicopatología y el saber de la medicina y la psicología, evitando pensar sobre el rol que los docentes pueden ocupar cuando el sufrimiento de un sujeto se presenta frente a ellos: ya que el alumno problemático puede ser medicado, excluido, expulsado de la situación si fuera necesario. [3]

El concepto de niño no es un niño. Ni alumno. Lisa no es ninguno, es simplemente “Lisa Simpson”.

Bibliografia

Ariel, A. (1994). Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires, 1994.

Duschatzky, S. Maestros Errantes. Paidos, Buenos Aires, 2007.

Foucault, M. (1986). Vigilar y castigar. Siglo XXI Editores, Madrid, 1986.

Lewkowicz, I., Corea, C. Pedagogía del Aburrido. Paidos, Buenos Aires, 2007.

Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: Un Horizonte en Quiebra. Cap. IV. Eudeba, Buenos Aires, 1998.

Michel Fariña, J. J. (1998). Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. III). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: Un Horizonte en Quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.



NOTAS

[1Los capítulos utilizados para el análisis han sido tomados del original en inglés, y han sido traducidos para la ocasión. Encontramos que la adaptación para latinoamérica resulta insuficiente para esta perspectiva de análisis, al privilegiar la difusión comercial antes que la profundidad conceptual que mostraban los mismos sobre el tema.

[2Vale detenernos un momento, en el comienzo mismo, para introducir una pregunta que no podremos abordar con amplitud en el presente trabajo:¿en qué momento la función que encarna el docente -en tanto es aquel que representa la disciplina inherente a la institución-, pasa a naturalizar modalidades de maltrato que redundan en la emergencia de un tipo de sufrimiento que, proponemos, está ligado al “niño alumno”, pero que afecta la vida del mismo en tu totalidad?

[3Esta insuficiencia de la función de la institución escolar se muestra hoy, en nuestro medio, en todo su esplendor, en el ejército de psicólogos (entre otros profesionales) que cada mañana, se ubican en el rol de acompañante de los niños clasificados como teniendo “capacidades diferentes”. La pregunta final de este texto entonces, a la luz de esta evidencia, podría ser: ¿qué lugar debe ocupar el psicólogo en la escuela, en relación a estos niños y su sufrimiento? Nos ocupamos de una primera aproximación al tema en otro escrito.





COMENTARIOS

Mensaje de Roberto Horacio Casanova  » 9 de octubre de 2016 » rhcasanova@gmail.com 

De la pregunta que plantea el autor de este articula: ¿qué lugar ocupa el sufrimiento infantil en la escuela? y que lo recorre por especifidades demás interesantes. Me hace pensar en el concepto de niño y menor. Siendo mi inserción el area forense, siempre es interesante ver escritos en torno a sufrimiento infantil, y plantear, más alla de como en los últimos siglos ha mutado el concepto de niñez y su modelaje, pensar en como lo jurídico refiere a esta etapa. Hoy se observa lugares comunes de lo que es la niñez, la familia (que tambien no deja de mutar), la escuela, el juego, etc. Pero sucede que el niñoc cuando no cumple con ciertos requisitos esperables, y por a o por b, infringe la Ley Penal, deja de ser Niño... y se convierte en Menor. La ley penal en su despliegue de poder y grupos de poder, ubica al sujeto como menor, en falta, y con quien algo hay que hacer. Muchas veces en las intervenciones judiciales, mas alla de los Derechos internacionales, se deja de lado la etapa vital del sujeto, centrándose en su responsabilidad... legal y no contemplando factores contextuales e históricos.
Muy interesante y nuevamente invitando a pensar discurso de poder de nuestra sociedad.



Mensaje de Lis Lapelegrinal  » 6 de octubre de 2016 » lislapelegrina@gmail.com 

Podemos pensar a la escuela como un lugar de enseñanza que ofrece a sus alumnos/as un espacio propicio para reconocerse dentro del contexto social en que viven y con sus características e intereses personales dónde la mediación adulta es fundamental y necesaria para esto sea posible. Estos intereses dan cuenta lo singular del sujeto, su narcisismo, que serán el entretejido fundamental para poder habitar(nos) y hacer de cada cual una vida vivible.
Desde esta mirada se puede pensar sobre el vínculo pedagógico y la construcción de posiciones de los sujetos implicados para que se logre tal función. También se puede pensar sobre la responsabilidad adulta para diseñar un espacio significativo que convoque y ampare a los/as alumnos/as a ir, quedarse y pertenecer a la escuela… en tiempos dónde lo virtual y el consumo pretenden comandar (y pareciera que lo logran), la escuela tiene que poder ofrecer un espacio posible para alojar a todos sus miembros de forma saludable e enriquecedora…
…y lejos está que esto suceda en el aula de Educación Física, dónde lo que está sucediendo nada tiene que ver con el nombre de la materia, dónde se generan las coordenadas perfectamente combinadas que llevan a la exclusión y al desamparo, al maltrato y a la aplastamiento subjetivo de todos los participantes allí presentes…



Mensaje de Rocio Olivo  » 21 de septiembre de 2016 » rochi_227@hotmail.com 

A partir de lo leído podríamos inferir sobre la trayectoria educativa de Lisa y por los diversos avatares que debió atravesar, incitándonos a pensar en los distintos modelos de educación y las diferentes necesidades educativas de los niños.
Aquí la niña utiliza la creatividad como herramienta de comunicación, transmitiendo con las melodías de su Blues lo que en palabras le resultaría insoportable, siendo castigada por la prohibición del profesor Lazo haciendo callar la expresión del sufrimiento al invocar el orden, intensificando el mismo con su desatención sobre la ella. Entonces, podríamos retomar la pregunta manifestada al principio ¿qué lugar ocupa el sufrimiento subjetivo del niño en la escuela?
En la actualidad la educación comenzó pregonar un sistema educativo que se supone integrador atendiendo la singularidad de cada niño, que se logra a partir del trabajo en equipo realizado por los diferentes profesionales con el objetivo de un sistema inclusivo que exige reformas en el sistema educativo actual, atendiendo la singularidad de cada niño.
De este modo, podemos plantear que partir de este nuevo paradigma inclusivo que esta en proceso de cambio se comienza a tratar, a comparación del modelo anterior, la subjetividad de cada niño siendo abordado por profesionales en la escuela (maestra integradora, acompañante externo, psicopedagoga, psicóloga, asistente social, entre otros) que darán escucha a sus necesidades buscando el camino mas propicio para su bienestar y educación.



Mensaje de María Sol Petrucelli Roff  » 11 de septiembre de 2016 » ruti_lato2@hotmail.com 

Recuerdo haber tratado en la materia educacional cómo fue pensada la escuela en ese intento de homogeneizar a "las pequeñas futuras personas". Cómo son pensados como un proyecto de: y sin tener en cuenta sus inquietudes e intereses del momento.

Lo que se suele esperar de ellos es que cumplan con ciertas expectativas, que aprendan en los tiempos que correspondan en las distintas áreas, y que entiendan y acaten las normas establecidas por la institución. Que se sostengan en la pasividad, mientras que reciben la información del docente.

Lo interesante es ver cómo se podría dar lugar e intervenir como profesionales para que los niños de hoy tengan lugar para ser, expresarse mediante las distintas formas de arte y potenciar la creatividad, mostrar al mundo quienes son. Qúe los distingue a unos de los otros.

Lisa siempre deslumbra con su inteligencia, sus frases y razonamientos, su conciencia por el medioambiente, la sociedad, los problemas actuales. Es un personaje increíblemente brillante para un mundo a veces tan opaco.



Mensaje de Manuel Marasco   » 10 de septiembre de 2016 » manuelmarasco2011@gmail.com 

Puede encontrarse un tanto agotado el tema de la falta de recursos con la que cuenta la institución escolar para hacer frente a la subjetividad infantil, sin embargo el ensayo acerca de Lisa me movió a reflexionar acerca del por qué está triste.

Una especie de Après-coup a futuro: Las idas y venidas argumentales en un año que jamás termina, permiten que a partir de muchos años mas tarde pueda complementarse la reflexión referida a “moaning Lisa".

Dos escenas similares se dan con una temporalidad de 8 temporadas: Homero y Bart en el sillón compartiendo una actividad padre e hijo y Lisa en el solitario auditorio de su habitación practica con su saxofón, provocándole malestar a su padre. Producto de una riña entre hermanos, Bart destruye el "Lisa´s Sax" dando pié a la narración de como dicho objeto había llegado a sus vidas.

Puedo disentir en el real significado del no aparente vínculo de Lisa más no sea por Mona; algo menos tangible y que fluye por las generaciones es lo que conecta a Lisa con su familia: el arte. Ejemplos son las artes plásticas, dote de su madre y la fascinación por la música de su padre, cabe recordar que Homero fue partícipe de grupos musicales desde "Be Sharps" hasta "Sadgasm".

La potencia de Lisa le ha permitido subsistir a pesar de la falta de atención que a causa de un hermano "problema" sus padres no pueden brindarle. Un acto de amor por parte de Homero le brinda toda la tracción que su potencia necesita, y que, dadas las falencias de su persona o como padre, éste no puede brindarle. Significativo es el hecho de que resigne el objeto de su deseo, un aire acondicionado; significativo es aún mas el hecho de que resigne su completud por la de su hija.
Marco acá un punto sacrificial, Homero sacrifica aquello que más quiere, más de una vez, por brindarle a Lisa, de manera desfigurada, aquello que le falta y que presumiblemente él no puede darle, constituyendo/reforzando un vínculo que se cree imposible.

Se podría concluir que cada vez que a Lisa le es negada la capacidad de utilizar ese amor, ese lazo social con el Otro familiar, parte de su universo de derrumba no encontrando respaldo en la institución que "le impone el concepto desde fuera" y mucho menos en su "carente-de-herramientas" familia. Familia a la cual, con el vínculo que ella le ofrece y debilita, es vista en su aspecto mas "ominoso" desde el punto de vista de una niña de ocho años.



Mensaje de Ariel Faust  » 8 de septiembre de 2016 » arielfaust@gmail.com 

Efectivamente, puede pensarse que la escuela en tanto institución no tiene espacio para el sufrimiento del niño, pero de la misma forma tampoco tiene espacio para cualquier elemento que se sustraiga a su reglamentación. De la misma forma que no esta habilitada la posibilidad de improvisar durante un ensayo, tampoco existe un espacio para que Lisa desarrolle su potencial cognitivo. En tanto mecanismo educativo, la escuela propone una enseñanza homogénea a una población decididamente heterogénea.

Por supuesto que la serie no deja de darnos a entender que la escuela a la que atiende Lisa es publica y con escasos recursos. Los docentes están decididamente mal pagos. No solo eso, en ninguno de ellos se vislumbra el mínimo deseo de enseñar que otrora supieron tener. La institución misma devora cualquier singularidad de sus propios docentes, estableciendo los parámetros de que y como se permite co-construir el conocimiento. Se imposibilita entonces, la capacidad de apropiarse del espacio, tanto por los alumnos como por los docentes, para expresarse en tanto sujetos, corriéndose del lugar estanco que implica el ser a-lumno. Emilia Ferreiro lo dice con todas las letras: “El método no puede crear conocimiento ”. Lisa logra aprender de su maestro Largo la importancia de la música grupal que implica una destitución subjetiva para arribar a un único sonido que se nutre de las singularidades que lo constituyen. Aprende la regla. En cambio Encías-sangrantes Murphy le permite conectarse con la música en tanto “instrumento” de expresión, una vía directa hacia su ser mas hondo; Allí no hay ni regla ni trasgresión, solo existe música.

¿Acaso podría pensarse a Murphy trabajando en una escuela primaria publica? Me atrevería a decir que no. La bajada de línea del método escolar de transmisión del conocimiento musical seria el último clavo en la tumba del moribundo músico.



Mensaje de 1346  » 22 de agosto de 2016 » psialvarezluciana@gmail.com 

Excelente trabajo! Recordé las lecturas de Lewcowicz realizadas años atrás y como nos sirven como herramientas para pensar e intervenir en situación desde el rol de docentes. Muchas veces nos encontramos con un “no a lugar” al sujeto,en el ámbito escolar, debemos desnaturalizar estas situaciones. Debemos seguir trabajando para que el concepto de alumno, no nos obstaculice e impida ver la dimensión deseante y singular del ser.


Película:The Simpsons

Titulo Original:Los Simpsons

Director: Matt Groening

Año: 1989/2016

Pais: Estados Unidos

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