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Moon: Un lugar donde habite la subjetividad

por Suque Stecklein, Valeria

“De un mundo real hemos hecho de él

un mundo imaginario donde lo que

para muchos es la realidad otros

saben que estos están totalmente

confusos por una manipulación,

ilusión o mentira que han creado”.

Suceden imágenes de un mundo distinto, no tan lejano, que sobrevive con los recursos de una industria que fue más allá de la tierra para conseguirlos. ¿Dónde estamos ahora? ¿Cómo hacemos del mundo un lugar mucho mejor?. Alguien sabe, alguien consiguió la manera de hacerlo. Lunar Industries Ltd. fue quien logró conmovernos con el spot publicitario por el cual nos enteramos que son los mayores productores de fusión energética y que sin ello, el mundo quedaría devastado. Esta ingeniosa forma de adquirir energía es extraída del lado oscuro de la Luna, en donde se obtiene helio-3 el cual es el material necesario para satisfacer la demanda energética de casi todo el planeta. Para ello cuentan con una base extraordinaria, pero sólo con un tripulante: Sam Bell, quien ha aceptado un contrato por tres años para realizar la solitaria tarea. Con él se encuentra un robot llamado Gerty quien a pesar de su fisionomía poco humana podemos suponer que es la única compañía que se comporta como tal. Sam pasa su tiempo monitoreando aquellas cosechadoras de helio-3, habla consigo mismo. Cuida de sus plantas a las cuales les ha asignado nombres, interactúa con ellas, arma una meticulosa maqueta de un pueblo, ve algunos programas viejos de tv, pero principalmente ve con mucha emoción mensajes grabados de su esposa Tess y de su pequeña hija, Eve. Por un problema satelital no puede mantener comunicación directa ni con su familia ni con la Central, con lo cual para comunicarse envía mensajes grabados, de la misma manera que los recibe desde la tierra.

Sólo restan dos semanas en la base y culmina con su labor, pero algo comienza a no estar del todo bien. Su mente comienza a abrumarse, incluso parece confundido a tal punto que ha comenzado a ver a otras personas. Esto lo lleva a sufrir un accidente mientras trataba de arreglar una de las cosechadoras, a las cuales también las llama por distintos nombres.

Inmediatamente regresamos a la base, nos encontramos con la imagen de Sam tendido en una camilla. Se despierta y rápidamente le pregunta a Gerty dónde está, a lo que el simpático robot le contesta que se encuentra en la enfermería. Sam se encuentra desconcertado, y dice no recordar ningún accidente. El robot le indica que se recueste, que debe descansar.

Nuevamente se despierta y escucha una conversación entre Gerty y alguien más. Lo más interesante de esta escena es la primera frase que escucha, la cual por el momento quedará en suspenso pero que luego cobrará todo su sentido. Aquel robot pronuncia “el nuevo Sam se está recuperando”. El propio Sam queda obnubilado ya que parece haber presenciado una conversación directa entre Gerty y la Central que comanda la misión, pero no pudo comprobarlo ya que rápidamente su única compañía había tomado la iniciativa de cortar la supuesta comunicación ni bien lo ve. La entidad robótica le comunica que desde la Central se le ha ordenado vía una grabación no salir de la base. El protagonista presiente que algo no está bien y aun así se las ingenia para salir al exterior dirigiéndose nada más ni nada menos que al lugar donde ocurrió el accidente. Allí sucede algo sin precedentes e inesperado: encuentra a una persona adentro del vehículo en el cual, él mismo se había accidentado. Como espectadores nos encontramos ante una situación de la que poco entendemos, Sam no se acordaba del accidente, sin embargo había una persona en el vehículo estrellado. Algo nos habíamos perdido..

Rápidamente entra a la base con el cuerpo acuestas, desesperado llama a Gerty diciendo: “lo encontré afuera”. Sucede entonces la misma escena relatada más arriba en la que Sam se encontraba en la enfermería, con la diferencia que ahora, había un personaje más. Quien se encuentra en la camilla era aquel que había yacido en el vehículo del choque, mientras que Sam permanecía a su alrededor. Al igual que Sam, como espectadores nos encontramos desconcertados: ¡la persona que recogió era idéntica a él!

Por un instante podemos dilucidar que el que estaba en la camilla era aquel Sam que conocimos primero, debido a que conservaba un vendaje que le había colocado Gerty en su mano debido a un accidente doméstico. Pero entonces, ¿quién era el nuevo Sam?, ¿quién era aquel que despierta luego de la escena del accidente?. Es aquí donde cobra sentido la frase de Gerty, “el nuevo Sam se está recuperando”. Había sin dudas, un nuevo Sam.

Ambos tripulantes comienzan a interactuar. Sin dudas había algo que sorprendía y que era motivo de aquellas conversaciones: no sólo eran iguales físicamente sino que compartían los mismos recuerdos. Aunque el primer Sam no lo quería reconocer, no tardaron demasiado en comprender la cruda verdad: ambos eran clones.

Sucede luego una escena muy conmovedora, el primer Sam que conocemos le pregunta a quien había sido su único amigo durante estos casi tres años si realmente era un clon, a lo que responde:

- Cuando saliste a revisar el cosechador tuviste una pequeña colisión. Despertaste en la enfermería. Sufriste daño cerebral menor y pérdida de memoria. Te mantuve en observación y te hice algunos exámenes.

- (Sam) Recuerdo, si, recuerdo eso

- Bueno Sam, no hubo tal colisión, estabas siendo despertado. Es un procedimiento de rutina que todos los clones sean examinados para establecer su estabilidad mental y salud física general. Las anomalías genéticas y los errores menores de duplicación del ADN pueden tener un impacto considerable en..

- (Sam) ¿Y qué hay acerca de Tess? ¿qué sobre Eve?

- Son implantes de recuerdos, Sam. Recuerdos editados y cargados del Sam Bell original. Lo siento mucho.

Esta pregunta es sin duda una pregunta por el origen y por la existencia, ¿qué soy?, y si soy un clon, ¿qué hay de aquellos sentimientos que advienen ante los otros significativos? Esto supone el qué soy para el Otro. Aunque percibimos una mayor vulnerabilidad en el primer Sam que conocemos, en ambos personajes sucede esta misma situación. Ambos deben enfrentarse con esa cruel noticia: han sido creados con un fin determinado, son instrumentos que permiten que continúe la vida en el planeta tierra. Son cuerpos idénticos, totalmente reemplazables. Ya que si uno muere, rápidamente se despierta a otro clon. Si terminan los tres años de trabajo, adviene otro en su lugar. Quienes tuvieron la fortaleza para cumplir el período, no les espera más que el destino de desaparecer.

Este es un recorte del escenario que propone el film llamado Moon [1], dirigida por Jones Duncan. Escenario donde se despliegan interrogantes sobre la vida humana, sobre la clonación, pero principalmente sobre la dimensión ética que se juega allí. Dimensión que atañe a problematizar e ir más allá de lo bueno o lo malo, de lo correcto e incorrecto, es decir del campo en donde emerge la moral y el juicio sobre las acciones. El ir más allá permite la pregunta, pregunta que quedará, en la mayoría de los casos, sin respuesta.

En el film vemos a la clonación en su función claramente utilitarista, pero si es así ¿por qué implantar recuerdos, por qué hacerlos creer que son, si no son más que una copia?. Esto da cuenta de que la clonación humana es leía desde la categoría de lo que nosotros concebimos por humano. Podemos retomar la pregunta que explicita Alain Badiou respecto a qué hace a lo humano, pensándolo como aquella negación de lo inhumano. Y que “en todos los casos la subjetivación es inmortal y hace al Hombre. Fuera de ella existe solamente una especie biológica sin singularidad” (2000, p. 40).

No podemos ni siquiera imaginar cuerpos que no estén atravesados por lo simbólico, en donde la carne se humaniza vía la palabra. Quizá sea esta la razón por la cual en este film se les ha tenido que implantar recuerdos. Ellos tienen sentimientos, se enojan, aman, ríen, lloran, poseen las características distintivas de los humanos. Pero, ¿podriamos considerarlos como humanos? Es interesante pensar que estas creaciones están fuera del planeta tierra, ¿sería un resguardo para mantener aquello que hace a lo humano en el mundo?

La Luna se ha convertido en el lugar donde pueden habitar estas creaciones, sería un lugar para alojar esta nueva forma de vida. La apuesta es pensar si hay lugar para la subjetividad. Es una apuesta arriesgada ya que esta nueva forma de vida escapa a ser conceptualizada desde la lógica que sustenta el psicoanálisis respecto a cómo se piensa al sujeto. Sujeto como objeto causa de deseo del Otro, atravesado por la castración, por la barradura del Otro que divide al sujeto pero que al mismo tiempo lo constituye como deseante, permitiendo el movimiento incesante de la vida. Sujeto como efecto del Significante, como aquel instante efímero donde el hablante con el enunciado que enuncia no se reconoce como tal.

Siguiendo los lineamientos propuestos por Carlos Gutiérrez y Juan Jorge Michel Fariña en su texto llamado “El doble de la clonación y la división del sujeto” (2000), la clonación es definida como aquella tecnología que apunta a la no diferencia, a lo idéntico, a lo doble, a la duplicidad especular, en donde la copia es copia fiel del original. Esta tecnología, o más bien su uso, buscaría desplazar la finitud de la vida. El clon no es más que una continuación de alguien en la vida. “El clon no es otro sino algo nacido de sí mismo, autoengendrado por un cuerpo que de ese modo busca alejar al infinito la posibilidad de la muerte. […] La clonación busca hacer de la reproducción humana una reiteración que, idéntica al modelo, sostiene una perpetuidad ilusoria, alienándose a su imagen en un infinito juego de espejos” (Gutiérrez, C. & Michel Fariña, J. J., 2000, p. 186). Esta copia fiel llamada Sam Bell, es repetición sin diferencias. Allí no hay lugar para la diferencia. Adviene el interrogante de qué lugar habrá para la castración, para la falta, allí en donde lo que reina es lo idéntico. Donde reina el reflejo de la imagen y no la imagen misma.

La pregunta que se desprende del film y que cobra un valor fundamental para el despliegue del análisis propuesto, tendrá que ver con si es deseable la clonación humana aun cuando desde el campo de la ciencia hayan todas las condiciones para lograrla. ¿Será que la clonación pondrá fin a lo que concierne a la identidad humana?

Es a partir de estos interrogantes que podemos hacer una lectura de lo ficcional a partir del campo de la bioética, la cual ha sido definida con diversos matices. Una de estas definiciones ha sido la de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la cual dice: “es el estudio sistemático de la conducta humana -examinada a la luz de los principios y valores morales- en el área de las ciencias de la vida y la atención de la salud” (Stagnaro, J. C. 2002, p. 1). Dicho campo nos convoca a ese lugar de complejidad inaugurado por el acontecimiento de los grandes dilemas humanos (Lima, N. 2012, p. 139). La ficción desplegada da cuenta de la complejidad del tema y de los alcances que puede tener el accionar humano aun cuando éste haga peligrar aquello propio de su condición. Hasta qué punto es deseable la clonación de humanos cuando puede derrumbarse lo propio de la subjetividad. Es aquí donde deben detenerse las respuestas para abrir el campo de la pregunta: ¿por qué clonar?, tal como lo explicitan Gutiérrez y Fariña. Pregunta que atañe nada más ni nada menos que al fundamento y en tanto tal conviene dejar vacío el lugar de la respuesta (2000, p.189).

[i] Sinopsis de “Moon” (2009) en http://www.imdb.com/title/tt1182345/

Referencias

Badiou, A. (2000). “Ética y psiquiatría”. En Reflexiones sobre nuestro tiempo. Ediciones del Cifrado, Buenos Aires.

Gutiérrez, C. & Michel Fariña, J. J (2000). “El doble de la clonación y la división del sujeto”. En La encrucijada de la filiación. Tecnologías reproductivas y restitución de niños. Lumen/Humanitas, Buenos Aires.

Lima, N. (2012). “Bioética narrativa: el valor de las ficciones frente al padecimiento extremo” En (Bio)ética y cine. Tragedia griega y acontecimiento del cuerpo. Letra Viva, Buenos Aires.

Stagnaro, J. C. (2002). “Bioética, formación de los medios y ejercicio de la medicina en el marco del reduccionismo biomédico y la globalización económica”. Investigación en salud, agosto, año/vol. IV, número 002. Universidad de Guadalajara. México.



NOTAS

[1Sinopsis de “Moon” (2009) en http://www.imdb.com/title/tt1182345/





COMENTARIOS

Mensaje de Valeria Suque Stecklein  » 5 de octubre de 2013 » val9_2004@hotmail.com 

Muchas gracias Mariana por tu comentario, sin duda brindas otros escenarios interesantes para seguir pensando e interrogando la temática en cuestión. Es muy claro lo que menciona el personaje del cuento de Bioy Casares respecto de su amada: “No me interesa una mujer idéntica. La quiero a ella”. Dando cuenta de que por más que se replique su amada, ninguna va a ser ella.

Coincido con tu reflexión respecto de la clonación. En donde, en el caso de que la hubiera, no sería deseable que tome el rumbo de ser una mera procreación sin transmisión. Es allí donde debemos estar advertidos de los efectos que puede llegar a producir si no hay un resguardo previo de la subjetividad. Muchas gracias por tu aporte.



Mensaje de Mariana Sorolla  » 29 de septiembre de 2013 » marianasorolla@gmail.com 

Muy interesante tu análisis. Frente a tu pregunta: "¿Será que la clonación pondrá fin a lo que concierne a la identidad humana?", se me viene a la mente un cuento de Bioy Casares “Máscaras venecianas”, en donde hace renunciar al personaje frente a la posibilidad que le ofrece un amigo de recuperar a su amada Daniela, dado que la misma había sido hecha de un clon de si misma. Esa réplica, ese clon no le interesa, el hombre no quiere una mujer idéntica, la quiere a ella. Fariña destaca que: “El sujeto de la renuncia es aquel que abandona lo que tiene, que resigna lo que posee, aunque sólo lo posea en la medida en que le es ofrecido”. A su vez en la película Matrix encontramos al personaje principal comentando; “Hay campos donde los seres humanos ya no nacen, son cultivados”. Esto nos remite a que la evolución tecnológica ha permitido la multiplicación de organismos en los que se ha suprimido todo cruce de temporalidades, toda referencia al ordenamiento generacional que introduce el Nombre del Padre, así como hasta el más mínimo rasgo de singularidad. Se trata de inaugurar una advertencia acerca de la orientación que puede abrir el camino de la clonación hacia una procreación sin transmisión. Muchas gracias por tu informe.



Película:En la luna

Titulo Original:Moon

Director: Duncan Jones

Año: 2009

Pais: UK