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El hombre de al lado
por Noailles, Gervasio
Título original: El hombre de al lado

Mariano Cohn y Gastón Duprat / Argentina / 2009

Me tiré contra la puerta antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene.

- Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

- ¿Estás seguro?

Asentí.

- Entonces –dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.

Casa Tomada

Julio Cortázar.

En la introducción a la literatura fantástica Tzvetan Todorov define al género fantástico como aquel en el que hay un momento de duda en el personaje de ficción -duda compartida por el lector- acerca de si lo que le está ocurriendo tiene una explicación racional o no.

En 1951, Julio Cortázar publicó el cuento Casa Tomada en el libro Bestiario. El cuento narra la historia de dos hermanos que viven solos en una vieja casona familiar, quienes tienen que ceder habitaciones y espacios de la casa a un invasor que produce tanto temor que no puede ser enfrentado. Sólo queda retroceder hasta cerrar la próxima puerta que los separe del invasor, quien poco a poco se adueña de más habitaciones y gana terreno hasta que los hermanos deben abandonar la casa.

El Hombre de al lado –película filmada en 2009 por Gastón Duprat y Mariano Cohn- es una suerte de versión remixada del cuento de Cortázar. En este caso no es una vieja casona familiar, se trata de una casa diseñada por Le Corbusier en la ciudad de La Plata, en la que vive Leonardo –un exitoso diseñador de sillones- junto con su mujer y una hija preadolescente.

El invasor en la película no tiene a-priori nada de fantástico; se trata de Víctor, un vecino que abre una ventada en la medianera que une a las dos casas. Desde la ventana Víctor puede ver parte de la casa de Leonardo. En este caso, la invasión es a la intimidad de la familia. A lo largo del film vemos como Leonardo intenta convencer a Víctor para que tape el agujero que hizo en la pared de su casa para hacer la ventana.

Víctor no entiende los argumentos de Leonardo. ¿Cuál es el problema de que haya una ventana que comunique a las dos casas? Para Víctor una ventana sirve para muchas cosas y son todas útiles. Sirve para que los vecinos conversen. Sirve para que Víctor le entregue un frasco con jabalí en escabeche. Sirve para hacer funciones de teatro de dedos para divertir a la hija de Leonardo. Servirá finalmente para protegerse, ya que a través de la ventana Víctor ve cuando entran ladrones a la casa de Leonardo. Sin embargo, Leonardo está preocupado por su intimidad.

- No puede hacer ese agujero. No ve que da directamente a mi casa. Además es ilegal, está prohibido -dice Leonardo.

- Vamos por partes. Yo soy Víctor. ¿Con quién tengo el gusto?... ya que estás acá aprovecho y te pido permiso. ¿Me das permiso?

- No se puede abrir una ventana en la medianera que da a mi casa.

- Parece que al barrio no llegó la noticia.

- Lo tuyo es ilegal. Estas vulnerando mi intimidad y la de mi familia… a ver si nos entendemos. ¿Viste como es cuando tenés una familia? A mi mujer no le gusta que veas la ropa colgada. Además está mi hija…

- Bueno, pero yo no soy ningún psicópata. No me voy a poner a mirar a tu casa y supongo que ustedes no se pondrán a mirar qué estoy haciendo yo. Somos todos gente laburadora. Gente de bien. Además si yo veo una bombacha colgando no me asusto.

- Yo no lo digo por vos, pero imaginemos que vos vendés o viene un inquilino. El tipo tiene una vidriera a mi casa.

- Pero no la voy a alquilar nunca a esta casa macho.

- ¿Vos te asesoraste para hacer esto?

- No nos pongamos legalistas. ¿Por qué no te venís a casa y lo hablamos?

Leonardo apela a la Ley para resolver la situación. La posición de enunciación de Víctor demuestra que para él una cosa es la ley y otra –muy distinta- es la aplicación de la ley.¿Qué importa que haya una ley que determina dónde se pueden y dónde no se pueden abrir ventanas? A Víctor sólo le interesa recibir un rayo de sol.

Leonardo apela a lo racional, a la ley y –siguiendo a la definición de Todorov- parece preguntarse si lo que le pasa tiene una explicación racional o no.

Ahora bien, detengámonos en los invasores. ¿Quiénes son los invasores del cuento de Cortázar? ¿Qué tienen en común con Víctor?

J. J. Sebreli, señala que "Casa tomada expresa fantásticamente esa angustiosa sensación de invasión que el cabecita negra provoca en la clase media.” (Piglia, 1993, pp. 91). Recordemos que el cuento fue publicado durante el primer gobierno de Perón. Preguntado Cortázar por la interpretación de Sebreli, respondió con un elegante y artístico “puede ser”.

Ricardo Piglia en un comentario crítico al cuento “Cabecita Negra” de Germán Rozenmacher señala que “la interpretación de Sebreli define mejor a Sebreli que al cuento de Cortázar pero de todos modos se ha convertido en un lugar común de la crítica y se superpone con el cuento mismo”. Piglia, en cambio, prefiere pensar el cuento de Cortázar dentro de la enorme tradición de cuentos de fantasmas; en esta línea quienes invaden la casa tomada son los fantasmas del pasado que asechan la casa y también a los dos hermanos.

Ahora bien, ¿qué es un fantasma? Para quienes creen en ellos los fantasmas son almas en pena de personas muertas. Para quienes no creemos en ellos el texto “Lo Ominoso” escrito por Sigmund Freud en 1919 aporta elementos para comprender por qué tantas personas creen y temen a los fantasmas.

Sigmund Freud señala que lo ominoso “no es efectivamente algo nuevo o ajeno, sino algo familiar de antiguo en la vida anímica, sólo enajenado de ella por el proceso de la represión. Ese nexo con la represión nos ilumina ahora también la definición de Schelling, según la cual lo ominoso es algo que, destinado a permanecer en lo oculto, ha salido a la luz” (Freud, 1999, pp. 241)

Estas líneas permiten construir una hipótesis para pensar que un fantasma es una proyección hacia afuera de algo íntimo que debía permanecer reprimido. Lo ominoso –dice Freud- es aquello que es extraño y familiar al mismo tiempo. Extraño porque viene de afuera, familiar porque es algo enajenado de la vida anímica sólo por el proceso de la represión y por lo tanto íntimo.

Leonardo en ningún momento se anima a enfrentar a Víctor. Primero apela a la ley. Luego dice que él no tiene inconveniente con la ventana, quien se opone tajantemente es su mujer. Más adelante será el suegro en quien desplazará Leonardo la objeción a la ventana. Ahora bien, ese temor al hombre de al lado parece desmedido. Leonardo también siente fascinación por Víctor. Tiene amantes bellas, resuelve con mucha soltura situaciones cotidianas que a Leonardo lo ponen nervioso. Juguemos con la hipótesis de que Víctor representa todo aquello que Leonardo quisiera, pero no se anima a hacer. Juguemos con la idea de que Víctor es la proyección de lo que Leonardo reprime de sí mismo.

Freud señala que lo ominoso “es todo aquello que estando destinado a permanecer en secreto, en lo oculto, ha salido a la luz.” (Freud, 1999, pp. 125). Víctor representa lo ominoso porque es lo reprimido de Leonardo que retorna. En este sentido, la ventana que abre Víctor en la medianera paraliza a Leonardo porque le permite aquello de sí mismo que preferiría no ver.

En la última escena de la película Leonardo se sienta al lado de Víctor, quien se desangra lentamente por una herida de bala.

Dejar morir a Víctor es la forma más fácil –y cobarde- para eludir las preguntas sobre sí mismo. Ante la angustia que produce toda interpelación subjetiva, un sujeto tiene distintas vías, la negación, la proyección. En este caso se mata al mensajero porque no se quiere recibir el mensaje. Leonardo deja morir a Víctor y de esta manera elude la pregunta que Víctor le instala sobre sí mismo.

Dejar morir a Víctor es la metáfora perfecta del triunfo de la represión.

La película comienza con la apertura de la ventana. La última escena es el cierre de la ventana. Esa ventana fue el lugar por el que se colaron durante la película las preguntas que interrogan a Leonardo por su posición subjetiva. Por esa ventana se introdujeron preguntas y dejar morir a Víctor y para luego tapar la ventana es el modo de no dar lugar a esas preguntas. Leonardo volverá a su vida de exitoso diseñador. La mujer lo va a seguir maltratando, su hija va a seguir sin dirigirle la palabra. Al no darle lugar a la interpelación subjetiva nada cambiará en su vida, pero de acá en adelante que nada cambie será responsabilidad suya, el hombre de al lado ya instaló las preguntas.

Bibliografía

Freud, S (1999). Lo ominoso. En Obras Completas. Tomo XVII. Buenos Aires. Amorrortu Editores.

Cortázar, J. (2010). Casa tomada. En Cuentos completos. Buenos Aires. Alfaguara.

Piglia, R (1993). La argentina en Pedazos. Buenos Aires. Ediciones de la Urraca.


Notas




Comentarios
Mensaje de Ana Corinaldesi  » 10 de noviembre de 2011 » anacorinaldesi@gmail.com 
El hombre de al lado

El trabajo presentado por Gervasio Noailles permite pensar esta particular articulación entre dos escenarios como la literatura y el cine. El cuento “Casa Tomada” y el film “El hombre de al lado”. Dos escenarios y dos articulaciones posibles, iguales pero diferentes respecto de la neurosis.

A diferencia del cuento de Cortázar, el film de Cohn y Duprat viene a mostrar como el encierro en la neurosis puede estar más bien referido a la abertura y no necesariamente al encierro en lo real del espacio.

Tomando la referencia planteada por el autor acerca del fantasma y el campo fantasmático, interesa especialmente a este comentario servirse de la noción de “Lo Ominoso” presentada por Sigmund Freud para considerar algunas expresiones que podrían conducirnos a pensar la constitución subjetiva como pura discontinuidad. El texto “Actualidad del trauma”*, surgido del establecimiento del curso dictado por Germán García en el año 2004 retoma algunas de estas expresiones:

• Aquella referida al trauma como “el grano de arena en el centro de la perla psiconeurótica” a partir de la cual decimos que en la supuesta determinación psiconeurótica hay un grano de arena, un elemento que no entra en la causalidad que quiero otorgarle; un cuerpo extraño;

• Aquella otra a partir de la cual, en 1932, Freud define lo reprimido como una tierra extraña interna, al modo de una embajada que, si bien pertenece al territorio del país donde está el edificio, simultáneamente pertenece al país que representa. Un elemento extraterritorial dentro del propio territorio.

• Y, por último, una anterior, en 1917 cuando Freud se refiere al yo no siendo amo en su propia casa.
Habría aquí alguna referencia a lo que Lacan llamará extimidad, expresando también esta idea de ruptura de la identidad consigo mismo, algo topológicamente extraño, una tierra extranjera interna.

Me interesaba partir de estas expresiones metafóricas, por ser solidarias en algún modo de la noción de sujeto dividido, para el campo del psicoanálisis, y por las incidencias que esta noción tiene para pensar el campo de la responsabilidad subjetiva.

Son varias las referencias que podemos encontrar en la enseñanza de Jacques Lacan, en esta dirección. Solo algunas de ellas, que expresan la paradoja, la discontinuidad y que se sostienen en una referencia topológica, son la diferenciación entre enunciado y enunciación, las operaciones de alienación-separación, la pulsación temporal de apertura y cierre del inconsciente, diacronía y sincronía, y los efectos de metonimia y metáfora, como mecanismos del inconsciente.

“Estas líneas permiten construir una hipótesis para pensar que un fantasma es una proyección hacia afuera de algo íntimo que debía permanecer reprimido. Lo ominoso –dice Freud- es aquello que es extraño y familiar al mismo tiempo. Extraño porque viene de afuera, familiar porque es algo enajenado de la vida anímica sólo por el proceso de la represión y por lo tanto íntimo.”

Freud señala que lo ominoso “es todo aquello que estando destinado a permanecer en secreto, en lo oculto, ha salido a la luz.” (Freud, 1999, pp. 125). Víctor representa lo ominoso porque es lo reprimido de Leonardo que retorna. En este sentido, la ventana que abre Víctor en la medianera paraliza a Leonardo porque le permite aquello de sí mismo que preferiría no ver.

Estas palabras del autor permitirían pensar cómo en el film se arma una lógica de entrada de lo otro de sí, que inaugura el campo de la responsabilidad subjetiva por la vía de una respuesta a la interpelación. En este sentido, es sustancial interrogar el alcance de este “acto de dejar morir y tapar la ventana”. Es ese acto el que funda la pregunta, al tiempo que se desentiende de ella, por la vía de una respuesta que obstaculiza el campo de la responsabilidad subjetiva.

Todo aquello que se constituye como vía de interpelación para el campo subjetivo, exige una respuesta e inaugura una deuda que lanza al Sujeto a responder por su posición frente al deseo, frente a lo humano, frente aquello que se revela rompiendo con una noción de sujeto idéntico a sí mismo y que remite, como el autor lo señala, al campo de lo siniestro.

* Germán García, Actualidad del Trauma, Curso breve enero 2004, Grama ediciones, 2005.


Mensaje de Luciana Sicardi  » 27 de octubre de 2011 » sicardiluciana@hotmail.com 
El hombre de al lado

El trabajo de Gervasio Noailles sobre El hombre de al lado trata de manera interesante la angustia que genera la interpelación subjetiva en el personaje de Leonardo. Estas preguntas que, a través del personaje de Víctor, recaen sobre el sujeto producen cierta vacilación fantasmática y en respuesta a eso el personaje da lugar a la vía de la negación y la proyección no dando cuenta de que eso que sucede le concierne de alguna manera, que hay participación de el allí.
Cuando se postula la hipótesis de que Víctor representa todo lo que Leonardo quisiera ser y que esto lo enfrenta con lo reprimido de si mismo se está apuntando a que la vía del deseo está obturada. Esto nos habla sobre una posición de goce del sujeto y sobre la egosintonía de su síntoma al yo donde lo sintomático es tomado como parte del carácter y no produce una división subjetiva.
Las “intervenciones” de Víctor apuntan a darle al síntoma su carácter de ajenidad pero este se encuentra asimilado al yo, esto se deja ver en sus conductas y sus dichos que aparecen como lo mas propio de su ser.
A este sujeto alienado a esa forma de gozar podemos situarlo en el lugar del “yo no pienso”, en el lugar de rechazo del inconsciente. Por ende alienado también a un falso ser que esconde la falta y le proporciona un goce fantasmático y un “yo soy así” sostenido por los S1 a los que está amalgamado.
Algo se agujerea pero vuelve a taparse, algo de lo ominoso ha salido a la luz, algo de luz entró por esa ventana pero ante la pregunta de que hizo con su deseo la respuesta fantasmática se rearma y es, citando al autor, “dejar morir a Víctor es la metáfora perfecta de la represión”. Represión simbolizada por el cemento que tapa la ventana.


Mensaje de Claudia Romina Barrenechea  » 17 de octubre de 2011 » rominabarrenechea@yahoo.com.ar 
El hombre de al lado

El recorrido de la película que forma el relato del texto es interesante de leer, ya que expresa con una claridad absoluta el concepto de Freud sobre lo siniestro, texto escrito en 1919, el cual puede unirse a la lectura de "el hombre de la arena" (Hoffmann), al cual se hace referencia en su articulo.
El posicionamiento frente a aquello que viene a interpelar al sujeto es lo que permite que la responsabilidad subjetiva tenga lugar o no. Y en este punto es bien interesante pensar la diferencia planteada entre la responsabilidad subjetiva y la responsabilidad jurídica, tal como lo expresa Salomone,G., en un articulo del libro "La transmisión de la Ética, clínica y deontologia".
La primera tiene que ver con la noción de sujeto del inconsciente, no autónomo, a diferencia de la responsabilidad jurídica en la cual se hace referencia al ámbito de la consciencia, al sujeto autónomo, sujeto de derecho. Esto remite a una responsabilidad entendida en tanto diferentes modos de pensar la noción de Sujeto.
Leonardo apela a la Ley, para salirse de la incomodidad que le genera, Victor, "el hombre de al lado y su ventana".
De este modo Leonardo intenta fallidamente hacer responder por sus actos a Victor, actos de los cuales el mismo no puede dar cuenta, en tanto sujeto barrado, no dando lugar a un cambio de posición subjetiva. Con lo cual no puede responder frente a los interrogantes que le plantea la proyección de aquello con lo cual el no quiere enfrentarse.


Mensaje de María Florencia González  » 6 de octubre de 2011 » gonzalez_florencia@hotmail.com 
El hombre de al lado

Muy interesante el análisis de ésta película. No la había pensado de ésta forma. En la relación con Casa Tomada se me ocurre que es algo así como la invasión personificada de lo ominoso que comentás. Sobre lo ominoso, cuando decís que "Víctor es la proyección de lo que Leonardo reprime de sí mismo" recordé también el término "extimo" de Lacan que creo entender tiene que ver con ésto.


Mensaje de Fernanda Marina Casaroli  » 4 de octubre de 2011 » fcasaroli@yahoo.com 
El hombre de al lado

El hombre de al lado me hace pensar en el sintoma, se impone, irrumpe,no se lo comprende pero puede ser una oportunidad en analisis de abrir un camino de subjetivación.
En general se intenta destruirlo para encontrar el alivio pero sabemos que no es posible por esa via.
La muerte de Victor muetra tambien lo que un sujeto que se circula integrado socialmente como Leonardo es capaz de hacer si se siente amenazado y no solo por una ventana.Esto deja a Leonardo al desnudo.



 

 
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