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O lo que queda de Auschwitz

por Noailles, Gervasio

Facultad de Psicología

Resumen

La serie The Walking Deads se sitúa en un mundo de postapocalipsis zoombie. En este mundo los grupos de humanos luchan por sobrevivir, luchan contra hordas de zoombies y contra otros grupos de humanos.
En este mundo hay zoombies y no hay Estado.
En el trabajo se parte de los zoombies para pensar los efectos subjetivos de vivir en un mundo sin reglas y para pensar las semejanzas entre ese mundo y los campos de concentración poblados de muertos vivos, de musulmanes.

Palabras Clave: Campos concentración | Musulmanes | Nazismo

Un día cualquiera, sin previo aviso los zoombies han llegado. Nos enteramos de eso junto al personaje principal de la serie, Rick Grimes , cuando, en el primer capítulo de la serie, lo vemos despertar de un estado de coma y descubrir que el mundo está plagado de zoombies.

No se sabe porqué. No se sabe cómo. Simplemente un día, las ciudades están llenas de zoombies y estos aumentan día a día, ya que todo humano que muere se convierte en zoombie.

La serie se basa en los esfuerzos de un grupo de humanos por sobrevivir en ese mundo de postacopalipsis zoombie y uno de los puntos más interesantes de la serie son en las decisiones que tienen que tomar los sobrevivientes ante la ausencia del Estado, ante el estado de excepción permanente.

Quizás quien mejor anticipó la descripción de los zoombies sea Primo Levi cuando describe el modo en que deambulaban los prisioneros de los campos de concentración nazis: harapientos, con caminar torpe, con los ojos vacíos, famélicos, hasta que finalmente perdían la capacidad de hablar, caían de rodillas y solamente podían mover el cuello, bamboleando las cabezas como musulmanes de rodillas orando. Por eso se los llamaba musulmanes; caían de rodillas y quedaban doblados sobre sí mismos como conchas marinas. “Hechos concha” lo escuché decir a Oscar D’Amore con una agudeza y capacidad de síntesis que se extraña.

Su vida es breve pero su número desmesurado; son ellos, los muselmäner, los hundidos, los cimientos del campo, ellos, la masa anónima continuamente renovada y siempre idéntica, de no hombres que marchan y trabajan en silencio, apagada en ellos la llama divina, demasiados vacíos ya para sufrir verdaderamente. Se duda en llamarlos vivos: se duda en llamar muerte a su muerte, ante la que no temen prque están demasiado cansados para comprenderla. (Levi, 2005, p. 120)

Agamben dice en “Qué es un campo” que la esencia del campo de concentración no son las cámaras de gas, ni las barracas, ni el frío, ni el hambre, ni los guardias de las SS, si no el estado de excepción permanente, estado que según todas las constituciones modernas no puede ser permanente.

El estado de excepción es una disposición legal que establece la restricción a las libertades civiles más elementales como el derecho a circular libremente o el derecho a reunión. Es por eso que el estado de excepción se aplica bajo la forma del “toque de queda” o “ley marcial”.

El estado de excepción podrá ser decretado por el poder ejecutivo de la Nación ante una amenaza para la nación tanto interna (guerra civil) o externa. Pero dicho estado de excepción debe, por necesidad, ser acotado en el tiempo, ya que en caso de extenderse indefinidamente se pone en juego la constitución misma.

Pues bien, Agamben propone que la esencia de los campos de concentración era el estado de excepción permanente: quienes vivían la experiencia concentracionaria perdían, de manera arbitraria (el rasgo era ser judío), los derechos más elementales y eso era de manera permanente. Quienes estaban dentro del campo de concentración no podían atenerse a ninguna regla que les permitiera mejorar sus posibilidades de sobrevivir. La excepción era la regla.

Quién más ha pensado los efectos subjetivos de ese estado de excepción permanente, que bien podríamos traducir como la ausencia de reglas a qué atenerse para vivir en la sociedad, es Bruno Bettelheim.

Bettelheim, por ser judío, pasó entre 1938 y 1939, once meses en los campos de concentración de Dachau y de Buchenwald. Del mismo modo en que fue encerrado de manera arbitraria, también fue liberado gracias a una amnistía que declarada por Hitler para celebrar su cumpleaños. Luego emigró a Estados Unidos donde realizó estudios y teorizaciones sobre el autismo.

No interesa aquí evaluar la precisión de los aportes de Bettelheim sobre el autisimo, ni las diversas acusaciones que cayeron sobre su persona hacia el final de su vida, si no destacar la influencia que debe haber tenido en sus teorizaciones sobre el autismo ser testigo del proceso de deshumanización al que eran sometidos los prisioneros de los campos de concentración para producir esos despojos humanos, esos zoombies que deambulaban por los campos de concentración, esos muertos vivos, esos musulmanes.

Agamben toma una figura del derecho romano para pensar a los musulmanes: los homini sacri, hombres que han cometido un delito, o han ofrendado su vida a los dioses y que por lo tanto, pueden ser matados sin que ello implique un delito. Son los sacrificables. El homo sacer es un muerto en vida. Alguien que ya pertenece al mundo de los muertos, pero que permanece en el mundo de los vivos. Por lo tanto, matarlo no será un delito.

Agamben señala que los musulmanes en los campos de concentración eran hombres que habían sido degradados a homo sacers y, por lo tanto, matarlos no era un delito.

Recordemos que la serie se llama “The Walking deads”. Muertos caminantes. Ni vivos, ni muertos. Zoombies. Musulmanes.

Matables. De hecho ese es uno de los primeras problemas morales que se plantean en la serie. ¿Es lícito matar a un zoombie? Si bien el problema se salda rápidamente, a lo largo de toda la serie aparecen distintos personajes que insisten con la pregunta. Un padre que se niega a matar a su hija que se ha convertido en zoombie. Un hijo que sufre porque ve que matan a su padre ya convertido en zoombie.

Si la esencia del campo de concentración es el estado de excepción permanente, cabe preguntarse entonces en qué situaciones del mundo contemporáneo, aunque no haya campos de concentración hay un estado de excepción permanente, es allí donde surgen los zoombies, los matables.

En el seminario “Seguridad, Territorio y Población”, Michel Foucault señala que en las sociedades disciplinarias (cuyo lema podría ser “hacer vivir y dejar morir”) como en las sociedades de seguridad (cuyo lema podría “dejar vivir y dejar morir”, el Poder deja morir. Ya no se mata a quién que es peligroso, como sucedía en las sociedades de soberanía, como señala en Vigilar y Castigar y lo ejemplifica con el suplicio de Demian. En las sociedades contemporáneas, según Foucualt se deja morir. ¿A quiénes? A esos muertos vivos, a esos zoombies, a esos matables sin que ello sea un delito. Se los deja morir por enfermedades curables o porque no se cubren medicamentos básicos o porque se los deja “caer” en una escuela pública cada vez más degrada. Esos son los zoombies del mundo contemporáneo.

Bibliografia

Agamben, G.: (2001) ¿Qué es un campo? En Medios sin fin. Notas sobre la política.

Agamben, G. (2002) Homo Sacer III. Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo. Barcelona. Pre-textos.

Agamben, G. (2004) Estado de excepción. Buenos Aires, Adriana Hidalgo Editora.

Foucault, M. ([1978] 2006). Seguridad, territorio, población. Curso en el Collège de France (1977-1978). Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica.

Levi, P. (2005). Si esto es un Hombre. Barcelona. En Levi, P, Trilogía de Auschwitz. Barcelona. El Aleph



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Película:The Walking Dead

Titulo Original:The Walking Dead

Director: Robert Kirkman

Año: 2010

Pais: Estados Unidos